NOVENA AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

NOVENA AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

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01-09-2012 15-20-36_0000

Por  la señal, etc…

Oración preparatoria

¡Dios mío, amorosísimo Padre mío! Por sola vuestra bondad infinita, creasteis en el principio del mundo el cielo y la tierra; haciéndolo todo de la nada; Vos, Señor, que con suma sabiduría lo gobernáis todo y con admirable providencia lo ordenáis del modo más conducente a vuestra honra y gloria: suplícoos, Señor, penetréis mi corazón con un rayo de devoción verdadera para hacer esta Novena en preparación a la fiesta del Sacratísimo Corazón de Jesús, y que me enseñéis, como Sapientísimo Maestro, a pedir aquello que más me convenga para la salud espiritual de mi alma, disponiéndolo todo a mayor servicio vuestro, que así lo espero alcanzar de vuestra bondad y misericordia infinitas. Amen.

Tres Glorias…

¡Oh amorosísimo Jesús mío! Al pensar en vuestro corazón tan bueno y al ver que todo es piedad y dulzura para con los pecadores, el mío se regocija y se llena de confianza de ser bien acogido por Vos.

¡Ay de mí! ¡Cuántos pecados he cometido! Mas ya cual otro Pedro, cual otra Magdalena, los lloro y detesto arrepentido; porque con ellos os he ofendido a Vos, que sois el Bien sumo. Ea, pues, perdonadme.

Ah, muera yo, Jesús mío, os lo pido por vuestro piadoso Corazón: muera yo antes que ofenderos y viva tan sólo para amaros.

Padre nuestro, Ave María y Gloria.

  • Corazón de mi amable Salvador.
  • Haz que arda y siempre crezca en mí tu amor.

¡Yo bendigo Jesús mío! Vuestro humildísimo Corazón, y os doy gracias porque, al dármelo, no solo me instáis vivamente a imitarlo, sino además, a costa de humillaciones vuestras, me enseñáis y allanáis el camino. ¡Qué locura la mía y qué ingratitud! Perdonadme Señor: no más soberbia, que yo no quiero sino seguiros a Vos humillado y alcanzar la paz y la salud. Dadme Señor, vuestra fortaleza, y bendeciré eternamente vuestro Corazón.

Padre nuestro, Ave María y Gloria.

  • Corazón de mi amable Salvador.
  • Haz que arda y siempre crezca en mí tu amor.

Yo admiro, Jesús mío, Vuestro pacientísimo Corazón y os doy gracias por tantos y tan sublimes ejemplos de invencible paciencia como me habéis dejado. Me arrepiento de mi vergonzosa debilidad, pues no se sufrir la más pequeña pena. Infundid, ¡oh Jesús mío! En mi corazón un amor fervoroso y contante a las tribulaciones, a las cruces, a la mortificación, a la penitencia para que siguiéndoos hasta el calvario llegue con Vos a la gloria y al gozo de la patria celestial.

Padre nuestro, Ave María y Gloria.

  • Corazón de mi amable Salvador.
  • Haz que arda y siempre crezca en mí tu amor.

Al contemplar ¡oh amado Jesús mío! Vuestro Mansísimo Corazón, el mío, que tan poco se le parece, me causa horror.

¡Ay! Cuantas veces, con sola una sombra, con un gesto, con una mirada, con una palabra de contradicción, me turbo y me quejo. Perdonadme, Jesús mío, mis ímpetus, y haced que de aquí en adelante, en toda contrariedad que tuviere, imite yo vuestra inalterable mansedumbre, y que de esta suerte llegue a gozar de perpetua paz.

Padre nuestro, Ave María y Gloria.

  • Corazón de mi amable Salvador.
  • Haz que arda y siempre crezca en mí tu amor.

Alaben todos, con cantares de gloria vuestro generosísimo Corazón, Jesús mío, vencedor de la muerte y del infierno, que harto digno es de toda alabanza. Yo me confundo ahora más que nunca viendo cuán pusilánime soy, pues un simple “que dirán” o cualquier otro respeto humano me causa temor. Pero no será más así. A Vos acudo con ánimo y fortaleza para combatir y vencer en la tierra y después gozar triunfalmente con Vos en el cielo.

Padre nuestro, Ave María y Gloria.

(Pídase la gracia que se desea)

  • Jesús, manso y humilde de Corazón.
  • Haced nuestro corazón semejante al vuestro.

Oración

Omnipotente y sempiterno Dios, mirad el Corazón de vuestro amadísimo Hijo y las alabanzas y satisfacciones que os ha hecho en nombre de los pecadores, y a estos que imploran vuestra misericordia, concededles el perdón, en el nombre del mismo Hijo vuestro, Jesucristo, quien vive y reina con Vos en unión con el Espíritu Santo por todos los siglos de los siglos. Amen.

Plegaria

Rendido a vuestros pies, ¡oh! Jesús mío, considerando las inefables muestras de tu amor que me habéis dado y las sublimes lecciones que me enseña de continuo vuestro adorabilísimo Corazón, os pido humildemente la gracia de conoceros, amaros y serviros como fiel discípulo vuestro, para hacerme digno de las mercedes y bendiciones que generosamente concedéis a los que de veras os conocen, aman y sirven.

Mostradme, ¡oh! Amorosísimo Jesús, que vuestro adorable Corazón es el Corazón del Padre más tierno, y que Aquel que se dignó enviaros para obrar vuestra salvación, acepte por Vos mis plegarias. Amen.

Gloria al Padre…

(Se repite esta modalidad durante toda la novena).