TRIDUO EN HONOR DE LA FIESTA DEL CORPUS CHRISTI

PANGE LINGUA

(Himno compuesto por Santo Tomás de Aquino)
Canta, oh lengua, del glorioso,
Cuerpo de Cristo el misterio,
Y de la Sangre preciosa
Que, en precio del mundo
Vertió el Rey de las naciones
Fruto del más noble seno.

Veneremos, pues postrados
Tan augusto sacramento;
Y el oscuro rito antiguo
Ceda a la luz de este nuevo;
Supliendo la fe sencilla
Al débil sentido nuestro.

Al Padre, al Hijo,
Salud, honor y poder,
Bendición y gozo eterno:
Y al que procede de ambos
Demos igual alabanza. Amén.

Santo Cura de Ars

EL SANTO CURA DE ARS Y LA EUCARISTÍA

Sus últimos treinta años de vida los pasó en la iglesia, junto al Sagrario. Su devoción a Jesucristo Sacramentado era realmente extraordinaria. Decía él: “Está allí aquél que nos ama tanto, ¿por qué no le hemos de amar nosotros igual?”.
El Santo Cura de Ars amaba a Cristo Eucaristía y se sentía irresistiblemente atraído hacia el tabernáculo: “No es necesario hablar mucho, se sabe que el Buen Dios está ahí, en el Sagrario, se le abre el corazón, nos alegramos de su presencia. Y esta es la mejor oración”.
No había ocasión en que no inculcase a los fieles el respeto y el amor a la divina presencia eucarística, invitándolos a aproximarse con frecuencia a la Comunión, y él mismo daba ejemplo de esta profunda piedad. Para convencerse de ello, bastaba verle celebrar la Santa Misa o hacer la genuflexión cuando pasaba ante el Sagrario.
El ejemplo admirable del Cura de Ars conserva hoy todo su valor. Nada puede sustituir en la vida de un sacerdote y de un fiel, la oración silenciosa y prolongada ante el Sagrario.
En el Sagrario se encuentra la compañía que necesita el corazón. ¿A dónde irá a consolar su corazón el cristiano, si no es en el Sagrario? Cuando tiene que tomar alguna decisión importante, o afrontar algún problema, nada mejor que el Sagrario. Ahí lleva sus alegrías, sus penas, su familia.
El Sagrario es su lugar de descanso. Vive del Sagrario, de ahí saca la fuerza, el coraje, la decisión, la perseverancia.
El Sagrario es su punto de referencia para todo.
“Él me mira y yo le miro”, como decía ese viejecito en Ars cuando se le preguntó que hacía tanto tiempo frente al Sagrario.
Santo Cura de Ars 2
LA EUCARISTÍA Y LA COMUNIÓN
(Palabras del Santo Cura de Ars)
Todas las buenas obras juntas no equivalen al Sacrificio de la Misa, porque son obras de los hombres, mientras la Santa Misa es obra de Dios.
No hay nada más grande que la Eucaristía.
¡Oh mi hijos!, ¿qué hace Nuestro Señor en el Sacramento de su amor? Ha tomado su Corazón bueno para amarnos, y extrae de este corazón una transpiración de ternura y de misericordia para ahogar los pecados del mundo.
¡Allí está quien nos ama tanto! ¿Por qué no amarlo?
El nutrimento del alma es el Cuerpo y la Sangre de un Dios. ¡Si uno lo piensa, se puede perder por la eternidad en este abismo de amor!
Venid a la comunión, venid a Jesús, venid a vivir de Él, para vivir por Él.
El buen Dios, queriendo darse a nosotros en el sacramento de su amor, nos ha dado un deseo profundo y grande que sólo Él puede satisfacer.
¡La comunión produce en el alma como un golpe de fuelle en un fuego que comienza a apagarse, pero donde todavía hay muchas brasas!
Cuando hemos comulgado, si alguien nos dijera: “¿Qué os lleváis a casa»?, podríamos responder: “Me llevo el cielo.”
No digáis: no soy digno. Es cierto: no sois dignos, pero lo necesitáis.