TRIDUO EN HONOR DE LA FIESTA DEL CORPUS CHRISTI

AVE VERUM

Ave verum corpus natum Salve verdadero Cuerpo
de Maria virgine; nacido de María virgen,
Vere passum, immolatum verdaderamente atormentado e inmolado
in cruce pro homine. en la cruz por el hombre.
Cujus latus perforatum De su costado traspasado
fluxit aqua et sanguine. vertió agua y sangre.
Esto nobis praegustatum Haz que te gustemos
mortis examine. en el trance de la muerte.
O Jesu dulcis, Oh Jesús dulce,
O Jesu pie, Oh Jesús piadoso,
O Jesu fili Mariae. Oh Jesús, Hijo de María.
Corpus

SAN PEDRO JULIÁN EYMARD

Consejos espirituales sobre la adoración

La adoración eucarística tiene como fin la Persona divina de Nuestro Señor Jesucristo presente en el Santísimo Sacramento.

Él está vivo, quiere que le hablemos, Él nos hablará.

Y este coloquio que se establece entre el alma y el Señor es la verdadera meditación eucarística, es precisamente la adoración.

Dichosa el alma que sabe encontrar a Jesús en la Eucaristía y en la Eucaristía todas las cosas…

Que la confianza, la simplicidad y el amor os lleven a la adoración.

Comenzad vuestras adoraciones con un acto de amor, y abriréis vuestras almas deliciosamente a su acción divina.

Es por el hecho que comenzáis por vosotros mismos que os detenéis en el camino. Pero, si comenzáis por otra virtud y no por el amor, vais por un falso camino… El amor es la única puerta del corazón.

Ved la hora de adoración que habéis escogido como una hora del paraíso: id como se fuerais al cielo, al banquete divino, y esta hora será deseada, saludada con felicidad.

Retened dulcemente el deseo en vuestro corazón. Decid: “Dentro de cuatro horas, dentro de dos horas, dentro de una hora iré a la audiencia de gracia y de amor de Nuestro Señor. Él me ha invitado, me espera, me desea.

Corpus 2

Id a Nuestro Señor como sois, id a Él con una meditación natural. Usad vuestra propia piedad y vuestro amor antes de serviros de libros. Buscad la humildad del amor.Que un libro pío os acompañe para encauzaros en el buen camino cuando el espíritu se vuelve pesado o cuando vuestros sentidos se embotan, eso está bien; pero, recordaos, nuestro buen Maestro prefiere la pobreza de nuestros corazones a los más sublimes pensamientos y afecciones que pertenecen a otros.

El verdadero secreto del amor es olvidarse de sí mismo, como el Bautista, para exaltar y glorificar al Señor Jesús. El verdadero amor no mira lo que él da sino aquello que merece el Bienamado.

No querer llegarse a Nuestro Señor con la propia miseria o con la pobreza humillada es, muy a menudo, el fruto sutil del orgullo o de la impaciencia; y sin embargo, es esto que el Señor más prefiere, lo que Él ama, lo que Él bendice.