OSKO: Mons. Williamson y la consagración episcopal.

Noticias locas…

CONSAGRARÁN A NUEVO OBISPO (y a Rusia en breve)

De agencia de noticias Crazy:

A nuestro despacho llega un cable de la agencia nombrada precedentemente según el cual se informa que un Obispo, que dice carecer de jurisdicción, se apresta a consagrar Obispo a un sacerdote; y todo esto sin permiso de Bergoglio.

Se trata del mismo Obispo que hace pocos meses afirmó que Rusia se convertiría, una vez que hubiese sido consagrada por Bergoglio (tiene que ser el argentino del barrio de Flores, porque la Santísima Virgen en 1917 no dijo “Papa Emérito”…; así que no se trata de Ratzinger); el cual, a su vez, gracias a Putin se convertiría prontamente en… se convertiría en, dejémoslo allí…

Esta sorprendente ola de conversiones continuaría de manera indefinida…, convirtiendo a la misma Iglesia, a toda la Iglesia… Bueno, según nuestros informantes serían muchas las conversiones…

Dicen también que la consagración del Obispo es una medida urgente para prepararnos al fin… ¡Por FIN!… Que no sería tan fin, porque ahorita nomás se viene el Triunfo… ¿Cómo que “qué triunfo”?… El momentáneo, claro; previo a la aparición del ANTICRISTO, que va a encontrar a todo el mundo convertido…

¿No se entiende? Lo que pasa es que a mí me lo contaron… Y yo lo cuento como me lo contaron…

Hasta aquí el loco cable de la loca noticia tomada de la agencia Crazy: www.crazy.com

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Ahora vamos en serio.

La verdad es que a esta altura de los acontecimientos uno no sabe si hablar en broma o en serio. Lo de arriba es broma. Pero el asunto de la consagración de un nuevo Obispo siempre es algo serio.

Mucho más en las actuales circunstancias, y cuando, como en este caso puntual, se trata de una consagración válida y de un Obispo que, además, se pretende de la Tradición.

El contexto actual no puede ser peor; para colmo, agravado porque el consagrante ha demostrado con dichos, escritos y hechos no estar conceptualmente claro, y porque doctrinalmente tampoco lo está… Y esto, si pensamos bien…; porque, si pensamos mal…

Que no se diga que no habíamos advertido respecto de la situación ahora creada.

Que no se diga que nos oponíamos apriorísticamente a lo que ahora está por ocurrir.

Hemos dicho y sostenido durante mucho tiempo que el Obispo Williamson dice una cosa pero hace otra.

No es una arbitrariedad de nuestra parte, sino una constante en su derrotero, que nosotros tan sólo constatamos.

Baste para probarlo, lo siguiente:

Si Mons. Williamson es coherente, él NO PUEDE CONSAGRAR UN OBISPO, puesto que carece incluso de aquella jurisdicción, «que sólo Roma puede otorgar», para fundar un instituto religioso.

Esas fueron sus palabras, de las cuales no se retractó nunca, no se retracta ahora, cuando se anuncia la consagración de un nuevo obispo, y no se retractará jamás; tal su costumbre.

¿Qué ha ocurrido para que ya no sea necesaria dicha jurisdicción?

Absolutamente nada ha ocurrido.

Recordemos que en su Comentario Eleison 307 escribió:

El deseo de una nueva Fraternidad que reemplace a la FSPX que falla, olvida cuán importante es la aprobación oficial para la fundación de congregaciones Católicas.

(…) Es como si justo después que el Arzobispo se escapó del castillo católico con los Estatutos católicos en su mano, el portón levadizo Conciliar de hierro se desplomó detrás de él. “Ellos están mentalmente enfermos, pero tienen la autoridad,” dijo uno de los cuatro teólogos de la FSPX acerca de los teólogos Romanos después de las Discusiones doctrinales de 2009–2011. La FSPX es con seguridad la última en la línea de las Congregaciones clásicas a poder ser fundada, al menos hasta después del Castigo.

Y en su Conferencia de junio de 2014, puso sobre el tapete la conmovedora imagen del vuelo inmediato a Roma:

Si…, si…, si… por algún milagro, el Papa Francisco me llamase la semana próxima y me dijese:

—Excelencia, usted y yo hemos tenido nuestras divergencias, pero en este momento lo autorizo a fundar una sociedad. Siga usted adelante por el bien de la Iglesia.

—Santo Padre, ¿puede, usted, poner esto por escrito? ¿Le molestaría que vaya a Roma a buscar el documento con su firma?

—Pero, por supuesto.

—Muy bien, entonces yo estaría en el próximo avión hacia Roma. ¡Yo estaría en el próximo avión hacia Roma!

Pareciera que para Mons. Williamson ni siquiera existe una situación de «estado de necesidad» (a la que había apelado Mons. Lefebvre oportunamente, no para fundar la FSSPX, sino para consagrar obispos); de esto resultaría imposible llevar a cabo una consagración episcopal (tampoco debiera realizar confirmaciones y ordenaciones sacerdotales, ni siquiera sub-conditione, cosa que hizo, no obstante).

Pues bien. Nada ha cambiado para que ahora sí pueda consagrar un obispo. Es más, por el contrario, según el mismo Mons.Williamson, las cosas estarían en trance de mejorar…

Hace poco nos hablaba de BUENAS NOTICIAS, que anticipaban que muy pronto Rusia se convertiría, y luego convertiría a Roma. Claro que para que esto ocurriese, Roma (antes de convertirse) querría que Rusia se convirtiera, para que luego Rusia la convirtiese a ella misma (otra que magia…).

Ahora sí… HE AQUÍ LA NOVEDAD; y véase cómo los blogs de la falsa resistencia se expresan con profusión de argumentos. Una repentina y gigantesca catarata de razones supuestas.; una llamativa verborragia en aras de… ¿de qué? De justificar, ahora, lo que va a hacer, ¡ahora!, el mismo obispo que antes decía NO PODER hacer…

http://syllabus-errorum.blogspot.com.ar/2015/03/la-iglesia-hablara.html

En un texto plagado de expresiones propias de quienes están a la defensiva; como aquel que sabe que se pone en evidencia; en la clásica actitud del que comprende que incurre en contradicciones harto evidentes…, así se expresan Syllabus y Non Possumus…

Y más… mucho más:

El 19 de marzo de 2015, fiesta de San José, Patrono de la Iglesia Católica, viendo el incorregible rumbo tomado por la Neo-FSSPX en su renuncia a continuar el combate por la integridad de la Fe, considerando la pertinacia liberal de Mons. Fellay y sus asistentes, y ante la destructiva hostilidad de Francisco y la iglesia conciliar contra la Tradición católica, Mons. Williamson realizará un acto heroico de caridad, consagrando obispo al R.P. Christian Jean-Michel Faure, tal vez el hombre que mejor conoció y más fiel le fue a Mons. Lefebvre desde el inicio de su combate. Seguramente las voces a uno y otro lado lanzarán con el disfraz de la estridencia combatiente todo un cúmulo de inconsistentes mentiras o acusaciones, como de hecho también tuvo que recibirlas Monseñor Lefebvre. Así se hablará de ilusiones, de sueños restauracionistas, de voluntarismo antiapocalíptico, de espíritu cismático y rebelde, de locura, de trampa judeo-masónica, etc. Pero son precisamente los que lanzan la acusación, en particular sobre el Padre Faure, de infiltración judía, los verdaderos infiltrados, que quieren desviar la atención sobre sus acciones destructivas de las fuerzas de la Tradición, conduciéndolas mediante un espíritu sectario o acuerdista a un callejón sin salida. No nos engañemos: a un lado y otro el diablo desdobla la apuesta y presenta diferentes caras para un mismo fin. Los liberales, en nombre de la caridad o la misericordia, descuidan y desatienden la fe. Los sedevacantistas, farisaicos, jansenistas, blanden la espada de la fe y se olvidan de la caridad. Unos se vuelcan al más insensato activismo, mientras los otros se dan a un quietismo sectario. Unos y otros desprecian la verdadera autoridad, por exceso o por defecto. Una secreta soberbia, disfrazada de celo mancha sus acciones. La Fe debe engendrar Caridad, y la Caridad debe vivir de la Fe decía el Padre Castellani. La verdadera Resistencia no debe estar dispuesta a perder esta verdad, y para eso debe no sólo proclamarla a viva voz, sino también vivirla.

Conclusiones.

Lo destacado por mí en negrita merece unos comentarios.

Se atajan de lo que saben que va a venir, de lo que llaman «las voces de uno y otro lado».

Por supuesto que, como no podía ser de otro modo, lo hacen mal. ¿Acaso la estridencia combatiente procede de ambos lados? No, por supuesto, eso es patrimonio de Radio Cristiandad, según ellos mismos.

Luego, el inevitable mote de «sectarios» o «acuerdistas», según el caso. Por otra parte… «JANSENISTAS»??? Ah bueno… pero, si hay algún sector al que le cuadra a la perfección, ¡¡¡eso es precisamente aquel del que procede tal acusación!!!

En fin.

Lo mejor de todo es sin dudas que el sedevacantismo (así, sin distinción alguna, de las cuales son incapaces) sería entonces JANSENISTA Y ADEMÁS FARISAICO Y QUIETISTA.

Lo que hay que leer…

Pero lo peor de todo, para ellos (claro), es este párrafo:

Unos se vuelcan al más insensato activismo, mientras los otros se dan a un quietismo sectario. Unos y otros desprecian la verdadera autoridad, por exceso o por defecto.

“… Unos y otros desprecian la verdadera autoridad,…”

¿Verdadera autoridad? ¿Cuál? Para ellos, evidentemente la de Bergoglio, la de los jerarcas de la Iglesia conciliar, modernistas y apóstatas, judaizantes todos, a quienes ellos reconocen como autoridad; pero, no obstante, cual protestantes de libre examen, se toman la libertad de cuestionar y desobedecer. Entonces… ¿en qué quedamos?

Pretender igualar las consagraciones episcopales realizadas por Monseñor Lefebvre en 1988, con el acto de Mons. Williamson anunciando para el próximo jueves es un artificio harto evidente, hasta para Mr. Ed. ¿La diferencia? Es abismal.

Hace CUARENTA años era posible y muy entendible cuestionarse sobre el pontificado de Pablo VI, e incluso el de Juan Pablo II; el Arzobispo no tenía ninguna duda de que la Iglesia Oficial hubiese perdido la Fe (los llamaba Anticristos) y de que el estado de necesidad de la Iglesia lo autorizaba a proceder como lo hacía.

Cosa muy diferente es avocarse a un acto de aparente “desobediencia” respecto de una autoridad “legitima”, a la que ellos mismos reconocen como verdadera y LEGÍTIMA, de la que dicen que no ha perdido la Fe, sino que padece una cierta enfermedad, y que, además, se encuentra a las puertas de la restauración.

La licitud de dicho acto, por lo tanto, es discutible.

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He tomado debida nota de algunos párrafos extraídos del Eleison No. 400, titulado “Caos Revisitado“, que indudablemente preparaba la instancia de la consagración episcopal del Padre Faure, en los que Monseñor Williamson, secundado por los blogs Non Possumus y Syllabus, perfectamente conscientes de sus propias contradicciones y asumiendo una actitud preventiva y defensiva, intentan convencernos de que…

Si la actual crisis tiende a invertir la esencia de la Iglesia entonces la prospectiva del mundo es un abismo monocolor que hace imposible el diagnóstico y el pronóstico: y frente al cual el único refugio del hombre es el silencio.

Aunque el párrafo anterior sea respetable, por proceder del libro “Iota Unum” de Romano Amerio, aquí está siendo utilizado por Mons. Williamson para intentar acallar las voces discordantes. Como quien dice, amigos de Radio Cristiandad, a callarse la boca, porque no quedaría mas remedio.

Ahora bien, al final del mismo Eleison Mons. Williamson anuncia que LA IGLESIA HABLARÁ, por medio de inusitados miembros…

Pero ¿por qué no gritar en esas tinieblas? ¿Por qué debe ser que el único refugio del hombre es el silencio? Porque en un caótico estruendo la Verdad simplemente no puede ser escuchada, excepto, uno puede agregar, por unas pocas almas que Dios ha preordinado para escucharla (Hechos XIII, 48). Estas almas son elegidas por Dios, no por los hombres, y pueden provenir de los ambientes más sorprendentes. Ellas no gustan del abismo monocolor, y Nuestro Señor las lleva al Padre (Jn. XIV, 6). Serán una ayuda importante de la Iglesia y una esperanza del mundo.

Entonces me pregunto: ¿Será que vendrán ahora con nuevas “videntes” como aquella de los pedidos de las cadenas de Rosarios?

Bueno…, amanecerá y veremos…

Mientras tanto, no debieran hacerse falsas ilusiones, porque los “perros” (como dice algún sacerdote de la falsa resistencia) seguirán ladrando, a pesar de los esfuerzos por imponer sobre quien fuere un manto de “piadoso” silencio, que sería más bien tapadera de incoherencias fácticas y doctrinales.