NOTICIAS SOBRE EL ACCIDENTE
Y LA CEREMONIA DE LAS EXEQUIAS DE
MARIO FABIÁN VÁZQUEZ,
DIRECTOR DE RADIO CRISTIANDAD
Crónica del accidente redactada por Lorena Vázquez:
Hoy, un poco más tranquila, pero con la ausencia a cuestas…, con la tristeza de no tenerlo más…, pero con la esperanza en el Cielo…, con el corazón en Nuestro Señor…, quiero contarles, para tranquilidad de muchos, que mi hermano Fabián, en su viaje, minutos antes de morir, había rezado el Santo Rosario a Nuestra Santísima Madre, y llevaba en su pecho, cerca de su corazón, el Escapulario de Nuestra Señora del Carmen.
Su muerte fue instantánea; pero antes de irse, cuando le dijeron: “Cuidate, Fabi…”, él contestó: “Me estoy cuidando…, llevo conmigo el Santo Escapulario… ”
Escapulario que revestía Fabián en el momento del accidente
Gracias a todos los que, con tanto amor y agradecimiento, nos han mostrado lo grande de su apostolado; lo cual sabíamos, pero no hasta dónde…, tantas almas…
Dios le dio un don, y él lo aprovechó… Ahora, a los que quedamos en este valle de lágrimas, nos queda seguir luchando, para que Cristo reine…, y por la Verdad, ¡¡¡aunque duela!!!
Notas del Sermón de la Misa de Exequias rezada por el Padre Ceriani:
Como padre espiritual, tengo deberes:
1º) Para con el alma de Fabián Vázquez.
2º) Para con los miembros de la comunidad.
1º) Para con el alma de Fabián:
- a) Implorar la misericordia divina.
- b) Aplicar los sufragios por el eterno descanso de su alma.
Foto tomada al finalizar la Misa de Exequias
- c) Agradecer todo lo que hizo en defensa de la Fe por medio de Radio Cristiandad:
La gratitud nace del reconocimiento del beneficio recibido. Es incalculable el bien que Fabián dispensó a través de su apostolado en Radio Cristiandad. Ni él mismo era totalmente consciente de ese beneficio.
Por lo tanto, tenemos el deber, en estricta justicia, de agradecer lo recibido.
Y así lo han entendido todos los que, de una manera u otra y desde diversos países, ya han hecho llegar su reconocimiento y gratitud.
2º) Para con los miembros de la comunidad:
- a) Consolar:
¿Cómo consolarlos en estos momentos?
El consuelo es el amor, el afecto que acompaña. Reciban sus deudos y amigos todo este afecto que acompaña de cerca y de lejos.
El Espíritu Santo es Consolador óptimo, Consolator optime.
Nuestra Señora, así como es Causa de nuestra alegría, también es consuelo en el dolor: Consolatrix afflictorum, consuelo de los afligidos.
Déjense consolar por el Espíritu Santo y por Nuestra Señora.
- b) Adoctrinar:
Sabiamente, la Santa Iglesia nos hace pedir en las Letanías de los Santos: A subitanea et improvisa morte libera nos, Domine, líbranos, Señor, de una muerte súbita e imprevista.
- c) Exhortar:
Exhortación a reposicionarse en la inhóspita trinchera. Cada cual debe ocupar en ella el puesto que se la ha asignado, y no abandonarlo.
Se impone un examen de conciencia al respecto.
Finalmente, un llamado a estrechar filas.
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