P. JUAN JOSÉ TURCO: MONSEÑOR WILLIAMSON SUBJETIVISTA Y ACUERDISTA

MONSEÑOR WILLIAMSON SUBJETIVISTA Y ACUERDISTA

 

Se lee en el ELEISON 390.

* “…los liberales (¿desconocidos como tales por sí mismos?) que tomaron posesión de su Fraternidad San Pío X tan pronto como él se hubo ido…”

* “Juan XXIII, un liberal (¿desconocido como tal por sí mismo? – Dios lo sabe)

* “Porque la locura del subjetivismo (el rechazo de la realidad objetiva) en lugar de ser todavía absolutamente condenado por las autoridades más elevadas de la Iglesia, fue ahora adoptada por ellas, y fue hecha (¿consciente o inconscientemente? Dios lo sabe) la base oficial de la doctrina y acción de la Iglesia.”

Monseñor Williamson hace bien en incitar a rezar; pero hace muy mal en plantear el interrogante respecto de si los superiores de la FSSPX, los modernistas que expandieron el veneno del CV II, incluso Juan XXIII eran concientes o no de su liberalismo.

Con esto atenúa la culpabilidad, refugiándola en el aspecto subjetivo.

  1. Subjetivamente cada uno tendrá que responder en su conciencia frente a Dios; eso no nos toca a nosotros. Por eso está el axioma: “de internis non iudicat Ecclesia” (“la Iglesia no juzga acerca del fuero interno”). No interesa el grado de malicia subjetiva, sino el hecho de que, objetivamente, esté bien o esté mal.
  2. Aún así: tanto los cabecillas modernistas cuando el CV II, como Juan XXIII, sabían muy bien que eran revolucionarios. Mons. Roncalli, Mons. Montini, un Cardenal Bea, un Bugnini, los Congar, Rahner, Ratzinger… sabían muy bien lo que estaban haciendo. ¿Por qué Mons. Williamson, increíblemente, plantea una posible disculpa? Mons. Williamson plantea una duda subjetiva con la cual tiende a disminuir la responsabilidad de estos revolucionarios.
  3. Noten que, incluso, Mons. Williamson hace lo mismo con los actuales cabecillas de la Fraternidad: “los liberales (¿desconocidos como tales por sí mismos?) que tomaron posesión de su Fraternidad San Pío X”. ¡Monseñor Williamson está disculpando subjetivamente al Padre Schmidberger, a Mons. Fellay, a toda el ala “liberal” y acuerdista de la Fraternidad!
  4. Lo que es peor, en el fondo, es el principio que plantea: Monseñor Williamson está acostumbrando a su gente a plantear excusas con la conciencia subjetiva. Así, lo más grave de todo este ELEISON es que está propiciando el mismo subjetivismo que (supuestamente) combate.

CON RESPECTO AL ELEISON 391:

1°) Más allá de precisar si las autoridades de la iglesia oficial son o no Autoridad Católica, todo este ELEISON lleva a buscar subordinarse a la autoridad de la iglesia oficial actual: la Roma apóstata, cismática y anticristo (como la llamó también Mons. Lefebvre). ¿Por qué? Porque, según Monseñor Williamson, para mantener la Verdad, necesitamos de una Autoridad a fin de evitar la anarquía o la tiranía. Y esa Autoridad estaría en la Roma actual.

Con este ELEISON, Mons. Williamson introduce la idea en la cabeza de sus seguidores de que es necesario subordinarse a la Autoridad actual.

Una vez más, Monseñor Williamson muestra que es igual a Monseñor Fellay: los dos  llevan a su gente a unirse a la Roma actual, aunque cada uno por su camino:

  • Monseñor Fellay con la excusa de “ir a salvar a la Iglesia desde adentro”. Mons. Fellay se dirige a los que se sienten fuera de la Iglesia.
  • Monseñor Williamson con la excusa de “necesitamos una autoridad para evitar la anarquía”. Monseñor Williamson explota el miedo injustificado de sentirse individuales, solitarios. ¿Qué hubiera dicho San Atanasio?

Contra el sofisma de Mons. Fellay: aún cuando parece que estemos fuera de la Iglesia, en realidad la Iglesia somos nosotros, los tradicionalistas. Los que están fuera de la Iglesia, los que son cismáticos, son los modernistas que establecieron la autollamada “iglesia conciliar”.

Contra el sofisma de Mons. Williamson: tanto la Verdad en la Iglesia, como sus miembros, pueden subsistir independientemente de una jerarquía visible en la tierra, estando unidos a la Jerarquía de Nuestro Señor:

  1. a) con respecto a la doctrina: la Verdad es lo que está de acuerdo con la Tradición, no con la ideología del pseudo-magisterio de la iglesia postconciliar. Es lo que siempre habíamos apelado (siguiendo a Monseñor Lefebvre) contra los modernistas. Pretender ir a la Roma apóstata para que ésta nos confirme la verdadera doctrina, es ridículo y criminal.
  2. b) con respecto a las personas: donde haya alguien que tenga verdaderamente el sacramento del orden sacerdotal de Nuestro Señor Jesucristo, habrá jerarquía eclesiástica. Y aún cuando quede solamente un simple fiel verdaderamente católico sobre la tierra, habrá Iglesia Católica Militante.

Por lo tanto: no solamente es falso que hay que unirse a la jerarquía actual romana (para evitar la anarquía), sino que la verdad es todo lo contrario: si queremos mantenernos católicos, si queremos sobrevivir en esta crisis, hay que separarse de esa jerarquía y decir “nullam partem habemus” con ellos.

2°) Como de costumbre, “in cauda, venenum”: Mons. Williamson indica cuál sería la motivación por buscar algún acuerdo con la Autoridad Romana. Para eso, utiliza una frase de Monseñor Lefebvre: “Yo tenía esperanzas hasta el último minuto que en Roma presenciaríamos un poquito de lealtad”.

Sin embargo, el parámetro para saber si se puede o no ir a Roma, no es “que den apariencia de honestidad” sino que hubieran dejado de ser modernistas, herejes y cismáticos.

Por lo cual, teniendo presente que los personajes en el Vaticano no son simples “hombres buenos pero confundidos”, sino enemigos de Dios (llámense masones, illuminati, satanistas o como sea), es entonces absolutamente utópico pensar que van a querer convertirse. Es criminal confiar en alguna aparente muestra de honestidad. Ya han probado que son unas serpientes, mienten, buscan destruir lo católico y están estableciendo la religión mundial del Anticristo.

Sin embargo, conforme a lo que escribe Monseñor Williamson:

Si la Roma actual, sin dejar de ser modernista, apóstata y anticristo, pareciera dar muestras de “un poquito de lealtad”, el mismo Monseñor Williamson iría (y llevaría a su gente) a estar subordinados a esa autoridad con la excusa de que la necesitan para mantener el equilibrio entre la anarquía y la tiranía.

Monseñor Williamson confirma que, si Francisco lo llamara para firmar un papel, tomaría el primer avión a Roma.

3°) Si pareciera que una situación actual (los verdaderos fieles católicos solos, por un lado, y la Roma apóstata, por el otro) no puede perdurar, sepamos que esta situación va a empeorar. Esta es la hora del poder de las tinieblas contra la Iglesia.

Tenemos que ser concientes del momento que estamos viviendo: la apostasía de las naciones y de la estructura temporal de la Iglesia, y la llegada del Anticristo.

El Padre Castellani, en “Cristo, ¿vuelve o no vuelve?”, decía:

“La Iglesia, asistida por el Espíritu Santo, obstaculiza esa manifestación  y la reduce, apoyada en el orden humano que el Imperio Romano organizó en un cuerpo jurídico y político; pero llegará un día, que será el fin de esta edad, en que desaparecerá el Obstáculo. El Espíritu Santo abandonará quizá este cuerpo social histórico, llamado Cristiandad, arrebatando consigo a la soledad más total a los suyos, dándoles dos alas de águila para volar al desierto. Y entonces la estructura temporal de la Iglesia existente será presa del Anticristo, fornicará con los reyes de la tierra –al menos una parte ostensible de ella, como pasó ya en su historia-, y la abominación de la desolación entrará en el lugar santo. «Cuando veáis la desolación abominable entrar adonde no debe, entonces ya es.»” (Sección Primera. La Parusía – 6. El misterio de iniquidad).

Cuando la estructura temporal de la Iglesia pierda la efusión del Espíritu y la religión adulterada se convierta en la Gran Ramera, entonces aparecerá el Hombre de Pecado y el Falso Profeta, un Rey del Universo que será a la vez como un Sumo Pontífice del Orbe, o bien tendrá a sus órdenes un falso Pontífice, llamado en las profecías el «Pseudoprofeta». (Sección Segunda. El Anticristo – 8. Las Dos Bestias).

Noten que el Padre Castellani:

  1. Aún cuando por un lado dice que el Obstáculo es la sociedad civil católica (“la Cristiandad”), sin embargo, tanto antes como después, dice expresamente que el Obstáculo es la Iglesia asistida por el Espíritu Santo, y que la estructura temporal de Ella es la que ha de desaparecer.
  2. El Padre Castellani escribió estos textos a principios de los años 1950. En ese momento, en general era impensable que todo la estructura visible Iglesia hubiera de apostatar, y era bastante duro decir que al menos una parte de la Iglesia misma lo haría. Quizás por eso puso unos paliativos:

– “El Espíritu Santo abandonará quizá este cuerpo social histórico”,

-“Y entonces la estructura temporal de la Iglesia existente será presa del Anticristo, fornicará con los reyes de la tierra –al menos una parte ostensible de ella, como pasó ya en su historia-”

Aún así: habla de toda la religión verdadera que “pierde la efusión del Espíritu” y se adultera.

Y actualmente, ¿qué diría el Padre Castellani con todo el modernismo en la iglesia conciliar, con las reuniones de todas las religiones, con la religión transformada en el culto al hombre, con la sumisión del Vaticano al gobierno mundial?

Hay que decirlo claramente: cuando la profesión de la religión católica se transforme en la profesión de la religión adulterada y la verdadera Fe se mantenga solo en algunos fieles dispersos, entonces ya no habrá impedimento para que aparezca el Anticristo.

Y esto es lo que estamos viviendo ahora.

El que tenga ojos para ver, que vea.

Quien pretenda negar la realidad actual, o no está al tanto de la gravedad, o es un iluso, o es un criminal de las almas llevándolas al error y a la condenación. El que quiera seguir a un obispo subjetivista y acuerdista, por lo tanto destructor, él sabrá.

P. Juan José Turco.