P. JUAN CARLOS CERIANI: UNA CARTA DEL SUPERHÉROE

bishop-williamson-3UNA CARTA DEL SUPERHÉROE

En su reciente artículo, el Padre Turco describió bien al Obispo que no se retracta como un superhéroe salvador, que impidió el desastre de la Fraternidad.

El   Padre dice que este superhéroe parecía muy valiente haciendo declaraciones que no tocaban a la lucha que interesaba; pero que, sin embargo, cuando hablaba de lo que sí importa, cedía lamentablemente.

Por ejemplo, tres meses después de esa «heroica» acción, aceptó la validez de las excomuniones de 1988, e incluso agradeció la paternal bondad de Benedicto XVI, que ha hecho inoperante la medida que nos afectó hace ya veinte años en seguida de nuestra consagración episcopal (Carta de agradecimiento de los cuatro obispos a Ratzinger).

Más aún, en el ELEISON 82, del 24 de enero del 2009, inmediatamente después del decreto del 21 de enero, el superhéroe escribió:

Como ciertamente un gran número de lectores ya sabe, un decreto de la Congregación para los Obispos en Roma (no Ecclesia Dei), fechado el 21 de enero, «remitió» la «excomunión» decretada el 1º de julio de 1988, de manera que los cuatro obispos de la Fraternidad San Pío X, que estaban declarados como «excomulgados», ahora son «re-incomunicados». En mi opinión este último Decreto es un gran paso adelante para la Iglesia sin que sea una traición de parte de la FSSPX.

Este mismo superhéroe es el que escribió al Cardenal Castrillón Hoyos:

En medio de esta tormenta de los medios de comunicación causados por imprudentes señalaciones mías en la televisión Sueca, pido a Usted aceptar, sólo como es propio del respeto, mi sincero pesar por haber causado a Usted y al Santo Padre tan innecesarios angustia y problemas. Para mí, todo lo que interesa es la Verdad Encarnada, y los intereses de Su única verdadera Iglesia, solo a través de la cual podemos salvar nuestras almas y dar eterna gloria, en nuestro pequeño camino, a Dios Todopoderoso. Por tanto, tengo un sólo comentario, del profeta Jonás, I, 12: «Agarradme y tiradme al mar, y el mar se os calmará, pues sé que es por mi culpa por lo que os ha sobrevenido esta gran borrasca.» Por favor acepte también, y transmita al Santo Padre, mi sincero personal agradecimiento por los documentos firmados el pasado miércoles y hechos públicos el sábado. Muy humildemente ofrezco una Misa por los dos.

Para confirmar lo dicho por el Padre Turco, es muy importante recordar otro escrito del Obispo que no se retracta. Se trata de una Carta dirigida a la Comisión Ecclesia Dei, del 26 de febrero de 2009, que dice así:

El Santo Padre y mi superior, Monseñor Fellay, me han pedido que reconsidere las declaraciones que hice a la televisión sueca hace cuatro meses, debido a las graves consecuencias que han causado.

Teniendo en cuenta estas consecuencias, puedo afirmar sinceramente que me arrepiento de haber hecho esta declaración, y que, si hubiera sabido de antemano las molestias y el dolor que han causado, sobre todo a la Iglesia, pero también a los sobrevivientes y a los familiares de las víctimas que han sufrido las injusticias bajo el Tercer Reich, no las habría hecho.

A la televisión sueca yo sólo expresé la opinión («yo creo… yo creo») de un no historiador, una opinión que yo había concebido hace veinte años sobre la base de pruebas disponibles entonces y desde entonces raramente expresada en público.

De todos modos, los acontecimientos de las últimas semanas y el consejo de los superiores de la Fraternidad San Pío X me han convencido de que soy responsable de la pena que resulta de esto. Pido perdón delante de Dios por todas las almas que a justo título se escandalizaron de mis palabras.

Como lo afirma el Santo Padre, todo acto de violencia injusta contra un hombre hiere a toda la humanidad.

Quien firmara esta carta es la misma persona que, en el Comentario Eleison 382, escribió:

El 16 de Diciembre él [Monseñor Fellay] escribió en privado al Papa, tal como requerido por Benedicto XVI, la carta pidiendo al Papa el levantamiento de las excomuniones de 1988.

El 24 de Enero de 2009 éstas fueron parcialmente levantadas por Roma. Monseñor Fellay atribuyó directamente esto a la intervención de la Santísima Virgen María, y él debe haberse regocijado en este aparente triunfo de su paciente diplomacia.

¡Ay! Cualquier triunfo fue de corta vida, porque a los pocos días los enemigos de la Tradición católica dispararon en los medios mundiales un torpedo perfectamente diseñado para dinamitar la amenazante reunión del Papa católico con la Tradición católica. Cuando se hizo público el video clip de seis minutos del 1º de Noviembre precedente de un Monseñor de la FSPX emitiendo serias dudas sobre el ‘holocausto’ y las ‘cámaras de gas’ de la Segunda Guerra Mundial, Benedicto XVI tuvo que correr a ponerse en cubierto de la acusación mortal de asociarse con «anti-semitas».

El acuerdo FSPX-Roma estaba bloqueado por al menos unos pocos años.

Quien firmara esta carta es la misma persona que, en su Comentario Eleison 383, una semana más tarde, escribió:

… la Providencia usó a los enemigos de la Iglesia con sus medios de comunicación mundiales para torpedear los esfuerzos conjuntos de Benedicto XVI y Monseñor Fellay dirigidos a combinar Concilio y Tradición.

Esta persona es la misma que había escrito en febrero de 2009:

… me arrepiento de haber hecho esta declaración…

… si hubiera sabido de antemano las molestias y el dolor que han causado, sobre todo a la Iglesia, pero también a los sobrevivientes y a los familiares de las víctimas que han sufrido las injusticias bajo el Tercer Reich, no las habría hecho…

… Pido perdón delante de Dios por todas las almas que a justo título se escandalizaron de mis palabras.

Usted tiene razón para dudar que se trate de la misma persona.

Sin embargo, no cabe duda en cuanto a la identidad.

La duda recae, entonces, respecto a las intenciones…

¿Qué intenciones se trae el señor Obispo de Kent?

Padre Juan Carlos Ceriani