JAIME FLORES: MONS. WILLIAMSON: HISTORIA INTERNA… HISTORIA EXTRAÑA

williamsonHISTORIA EXTRAÑA

Monseñor Williamson nos ha regalado una historia extraña en sus Comentarios Eleison números 379 a 383, historia que él mismo ha intitulado «Historia interna«.

Su relato principia refiriéndonos las dos peticiones que hiciera Nuestra Señora, la Santísima Virgen María, en Fátima, en el año de 1917:

1º) que Rusia fuera consagrada a Su Inmaculado Corazón por el Papa y todos los Obispos;

2º) que los católicos hiciéramos reparación de las ofensas hechas a Su Corazón confesando, comulgando, meditando por 15 minutos y rezando el Rosario los primeros sábados de cada mes.

Después pone a consideración del lector, una explicación del por qué Pío XI no realizó tal consagración: porque creyó más en el camino humano de la diplomacia que en el camino divino de la consagración.

Sin embargo, el Obispo no nos explica las razones por las que otros Papas tampoco consagraron Rusia al Inmaculado Corazón.

Monseñor termina su introducción presentando los resultados desastrosos por no haber consagrado Rusia: la Segunda Guerra Mundial, el Concilio Vaticano II.

E inmediatamente pasa a una historia que el mitrado califica de «paralela»: la de Nuestra Señora pidiendo al superior general de la Fraternidad San Pío X que convoque una cruzada de rosarios para que la consagración de Rusia se lleve al cabo.

Monseñor no nos dice con respecto a qué esta historia es paralela. Podría pensarse que quiere decir que lo es a la historia de las peticiones de Nuestra Señora en Fátima, pero eso daría al Obispo un carácter fatalista, pues estas historias —siendo paralelas— nunca convergirían, lo que significaría que la consagración de Rusia nunca ocurriría. Y esto es demasiado «apocalíptico» para el Obispo Williamson.

En fin, Monseñor nos dice que él —con otros sacerdotes, agrega sin especificar número ni nombres ni status actual—, creen que la historia es cierta, pero no lo afirma rotundamente. Con esto justifica el hecho de hacerla pública y adelanta que con ello no intenta desacreditar a Monseñor Fellay, puesto que su preferencia (de Mons. Fellay) por los medios humanos es tan comprensible como la de Pío XI.

Aquí el obispo inglés plantea dos preguntas: ¿la historia es cierta? ¿qué tan confiable es la mensajera? Monseñor nos dice que ha tenido algunos encuentros con ella y, lo más importante, nos explica por qué cree que la historia es verídica:

1º) Porque la mensajera es una persona adulta que da señales de decir la verdad.

2º) Porque lo que la mensajera dice corresponde con un gran número de hechos conocidos, explicándolos.

La primera razón es un disparate y cae por su propio peso: el ser adulto no es una señal de que alguien reciba o no mensajes celestiales. Tenemos las apariciones de Fátima, de Lourdes y de La Salette en que la Virgen escogió como mensajeros a niños y no a adultos. Y el que parezca decir la verdad no prueba nada. La supuesta vidente pudiera estar convencida de recibir mensajes celestiales sea por tener una imaginación muy vívida, sea por sufrir alucinaciones o por otras muchas causas, de manera que sus relatos parecerían ser verdaderos. Monseñor debería saber esto y que no es así como se juzgan las manifestaciones divinas. También debería saber que hay una gran cantidad de supuestas apariciones que han resultado ser falsas después de ser investigadas debidamente.

Entonces, desechada la primera razón, pasemos a la segunda y veamos los numerosos hechos que se corresponden y encuentran explicación en lo que dice la «vidente»:

1º) La Virgen se aparece en 2004 y pide que la FSSPX convoque a una cruzada de rosarios con el fin de que se realice la consagración de Rusia.

2º) En junio de 2006, la mensajera entrega personalmente el mensaje a Mons. Fellay, pero por timidez no le informa que es un mensaje celestial. A pesar de ello y contra toda lógica, el superior general le da gran importancia al mensaje y decide convocar una cruzada, no para pedir por la consagración de Rusia, sino con una triple intención:

a) Que el Cielo dé fuerza a Benito XVI para que libere completamente la Misa Tridentina

b) El retorno del reinado social de Nuestro Señor

c) El triunfo del Inmaculado Corazón de María

3º) La Virgen comunica que bendeciría la primera cruzada como una señal de que los mensajes entregados por la mensajera provenían verdaderamente de la Virgen.

4º) Dado que —contrariamente a lo que nos comunica Mons. Williamson—, ninguna de las tres intenciones de la cruzada se alcanzó ni total ni parcialmente, debería de tomarse este fracaso como una señal de que los mensajes no eran auténticamente celestiales. Pero el Obispo quiere creer otra cosa y entonces inventa su historia y nos dice que la primera cruzada tuvo un éxito inesperado.

5º) Así pues, Monseñor continúa narrando que en agosto de 2006 la mensajera dio por carta al superior de la FSSPX todos los detalles de la súplica original de la Virgen.

6º) Mons. Fellay responde positivamente y, en 2007 aún después del motu proprio Summorum pontificum, la mensajera le envía recordatorios por órdenes de la Ssma. Virgen.

7º) De acuerdo con el relato del obispo inglés, Mons. Fellay todavía dudaba en ofrecer la cruzada de rosarios por la Consagración, pues creía haber avanzado tanto con su diplomacia y temía perderlo con la cruzada. Por lo tanto, a principios de 2008, Nuestra Señora le dijo firmemente a través de la mensajera «que no debía usar la [segunda] cruzada con la intención de levantar las excomuniones«, pues si lo hacía «iba a ser fatal para la Fraternidad San Pío X» y añadió que no bendeciría una cruzada con otra intención que no fuera la de la consagración de Rusia.

8º) El sábado santo de 2008 (22 de marzo) todavía dijo: «Dile a Monseñor Fellay que no puede acercarse más a Roma de lo que él ya está, sin importar cuán bien intencionado el Santo Padre pueda estar«. Y aún repitió: «Recuerda, sin importar cuán bien intencionado el Santo Padre pueda estar«.

9º) Si la historia es cierta, la Ssma. Virgen no se habría percatado de lo mal intencionado que era Benito XVI y, al igual que el obispo inglés, no habría visto la trampa que significaba el motu proprio Summorum pontificum. Lo cierto que el obispo inglés había sido advertido de tal trampa y a pesar de ello no pudo o no quiso ver.

10º) Siguiendo con el relato, Mons. Williamson nos dice que en junio de 2008 el Vaticano se enteró de una posible cruzada por la consagración de Rusia, ya que la mensajera le habría escrito a Benito XVI para invocar su bendición para tal cruzada. La historia no especifica si fue la Virgen quien pidió que se enviara tal carta o si la vidente la envió por iniciativa propia. Lo cierto es que, si la historia es verdadera, tal carta tuvo resultados funestos y ocasionó que la cruzada se llevara al cabo con una intención bien diferente a la solicitada por la Virgen. Los hechos públicos y conocidos son que la FSSPX ya había anunciado desde abril de 2008 que en la siguiente cruzada se rezaría por el retiro del decreto de excomuniones, así que no es creíble que el Vaticano diese importancia a la carta de una desconocida que anunciaba algo distinto.

11º) Y es que, contra todo pronóstico, el Vaticano se tomó muy en serio la carta de una desconocida y por tanto el Card. Castrillón de Hoyos ordenó al superior de la FSSPX que fuera a Roma desde Hawaii, en donde Mons. Williamson dice que a la sazón se encontraba su superior. En esto, nuevamente, los hechos reales y conocidos no concuerdan con la historia que se nos cuenta: Mons. Fellay estuvo en Hawaii el 15 de junio de 2008, pero la reunión con el Card. Castrillón de Hoyos fue el 4 de junio de ese año. Entonces, aunque se le quiso dar un toque de dramatismo al relato haciendo ver cuán urgente les era a los romanos detener la cruzada por la consagración de Rusia y que por ende hacían venir a Mons. Fellay desde Hawaii a Roma, la realidad es que nada de eso ocurrió. El superior de la FSSPX sí se reunió con el Card. Castrillón, pero después se fue a Hawaii para administrar las confirmaciones que estaban programadas.

12º) Pero la dramática historia williamsoniana continúa presentándonos a Nuestro Señor en un arrebato de ira debida a la decisión de Mons. Fellay de ofrecer la cruzada por la intención de obtener por la intercesión de Nuestra Señora el retiro del Decreto de excomunión. En tal arrebato, Nuestro Señor baja la mano para destruir la Fraternidad calificándolos de «fariseos e hipócritas» y diciendo: «No puedo soportarlos más». [¿A quiénes se refiere? ¿a los superiores de la FSSPX? ¿a sus miembros? ¿A los fieles por ella atendidos? No se especifica a quiénes lanza esos adjetivos], pero Nuestra Señora interviene y aplaca la ira de Su Hijo recordándole la debilidad humana.

13º) Si Nuestro Señor iba a destruir la FSSPX sólo porque su superior no se atrevió a ofrecer la cruzada por la consagración de Rusia, ¿por qué no destruyó a la mafia modernista que se apoderó de Roma después de la apostasía masiva de Asís? ¿O durante el mismo Vaticano II? ¿Por qué no castigó a Mons. Fellay y a Benito XVI por querernos engañar con su nefasto motu proprio Summorum pontificum?

14º) De acuerdo con la historia, la cruzada tuvo éxito (pese a no contar con las bendiciones de la Virgen) y la Fraternidad consiguió el ansiado levantamiento de las excomuniones. Bueno, Monseñor Williamson dice que fueron «parcialmente levantadas» por Roma. No se entiende como una excomunión puede levantarse parcialmente, sobre todo si no existe ni existió. La historia interna se tornó extraña, luego fantástica y ahora surrealista.

15º) Pero el Obispo no se arredra por esos detalles y sigue relatando: luego del «levantamiento parcial» vino la reacción mediática a la entrevista del mismo Obispo por la que se le tildó de antisemita, por lo que los acuerdos entre Roma y la Fraternidad se vieron suspendidos por algunos años.

16º) A continuación se nos recuerda el trágico accidente de los tres seminaristas que perecieron por un alud cerca de Ecône, el 11 de febrero de 2009. Como la tragedia coincidió con la fecha de la fiesta de Nuestra Señora de Lourdes, se nos presenta la posibilidad de una correspondencia entre la historia interna de estos mensajes y la historia externa de las primeras dos cruzadas de rosarios.

17º) Ya para terminar, se nos presentan dos opciones:

a) Quienes están convencidos de que la «neo-fraternidad» actúa correctamente al buscar la aprobación de la «neo-iglesia» no tendrán problema para descartar los mensajes como una revelación más que no merece consideración seria.

b) Quienes creen que tanto la «neo-fraternidad» como la «neo-iglesia» están equivocadas, podrían entender que Nuestra Señora hiciera un intento más para obtener la consagración de Rusia a Su Inmaculado Corazón a través de la FSSPX.

Curiosamente no se plantea como una posibilidad el que los mensajes se descarten por ser falsos; o que tengan origen maligno; o que sean parte de un plan para engañar y controlar; etc., etc., etc.

En resumen, tenemos que la historia que nos presenta Mons. Williamson no se apega a los hechos públicos y bien conocidos, sino que en algunos casos los hechos contradicen al obispo. Las supuestas apariciones revelan cosas falsas (como que Benito XVI fuera bien intencionado, siendo que no dejó de atacar y destruir a la Iglesia) y no se encuentra explicación del por qué el Obispo dice considerarla verdadera.

Por otra parte, empero, tenemos que el relato tiende a justificar, o por lo menos mitigar, los intentos de Mons. Fellay de acercarse a la Roma anticristo buscando llegar a un acuerdo con ella.

Así mismo, Mons. Williamson se ha traicionado y a presentado sus errores del pasado y de los cuales nunca se retractó: el considerar el motu proprio como algo benigno y aceptar que las excomuniones fueron levantadas.