Asombro

La Tradición Católica salvada…
¡Gracias a los Enemigos de la Tradición Católica!
Aforismo del día: Más torpe que el diablo…, Mons. Williamson.
Nos resistíamos a hacer una nueva incursión por el Mundo Eleison; es que hay un punto en el que, por repetido, se tornó aburrido. Es sumamente difícil relacionarse con alguien que actúa como si padeciese de autismo y se niega a reconocer la realidad, a aclarar los cuestionamientos u objeciones que le son realizados.
Bueno…, pero que se nos pretenda decir, y aún más convencer de alguna cosa, a pesar de que todo indica lo contrario, y que esto se haga sin dar una mínima señal de acuse de recibo, ya es el colmo.
Pero estamos ante algo que es peor aún. Si no fuera risible, porque esta vez lo es verdaderamente, no haríamos ni el menor esfuerzo.
Alguien debería estudiar el caso del obispo inglés pero desde el ámbito de las especialidades psiquiátricas.
Pero vamos con el análisis o…, lo que sea.
ELEISON 382 – (2 + 2 = 7…, o 25… o, 139)
08 de noviembre de 2014
HISTORIA INTERNA – IV
Los planes Romanos del Monseñor estaban bien encaminados
Hasta que intervino la Providencia y fueron retenidos.
Y así llegamos al clímax de la historia interna de los eventos externos de las Cruzadas de Rosarios de la Fraternidad San Pío X hace ocho años. ¿Elegiría Monseñor Fellay la solución del Cielo a la crisis de la Iglesia y del Mundo, confiando en la promesa de Nuestra Señora en Fátima de la conversión de Rusia y de ‘un período de paz’ solamente si Rusia es consagrada a Su Corazón Inmaculado, o bien elegiría él la solución humana de conversaciones con Roma para fabricar una síntesis de la Tradición (2+2=4) con el Concilio (2+2=4 ó 5)? Podemos estar seguros que así no es como el Diablo le presentó la opción al Monseñor, especialmente cuando en Junio del 2008 los Romanos volvieron a escena.
Intento de interpretación:
Confuso como casi siempre. Mons. Williamson hace como quien se interna en un pantano pero pretende hacerle creer a sus seguidores que camina sobre terreno firme.
Dice el obispo que llega al clímax de las historia interna de eventos externos, cual fueron las Cruzadas de Rosarios, y especula acerca de lo que habría elegido M. Fellay como leit motiv de la «cruzada».
¿Cuál sería el asunto postergado en esa elección?: la tan manoseada y remanida historia de la Consagración de Rusia.
Él dice estar muy seguro de cómo hace las cosas el Diablo (así y con mayúsculas), o mejor dicho, cómo NO las hace. Y parece que la calenturienta imaginación episcopal supone cómo habría operado el «oscuro» cuando volvió Roma a la carga.
Ni mención al hecho de que él fue parte (debiera revisar su actuación y decirlo) y avaló con sus permanentes omisiones, que ya han sido oportunamente denunciadas y jamás refutadas ni explicadas coherentemente por parte del obispo en cuestión. A monseñor Williamson le importa un pepino lo que se dice, lo que se le dice, y lo que se dice que dijo.
Una vez más, M. Williamson insiste con el absurdo, anacrónico y desaforado tema que él denomina «La solución del cielo»: LA CONSAGRACIÓN DE RUSIA AL INMACULADO CORAZÓN.
Uno se pregunta: ¿Hasta cuándo va a seguir con eso? ¿No se ha enterado que Rusia ya esparció sus errores por el mundo y que ese era el castigo de no llevarse a cabo oportunamente la bendita Consagración de Rusia al Inmaculado Corazón?
Dice el obispo que el diablo le habría presentado una opción «al Monseñor» (Fellay). ¿Cuál sería el modo en que el diablo le presentó la opción al Superior general de la FSSPX?
Según parece esto que nos cuenta habría ocurrido (muy bien no sabemos que es lo que ocurrió, o que piensa él que ocurrió) cuando en Junio de 2008 los romanos volvieron a escena… Como se deduce de este festival de disparatadas especulaciones muy particulares del señor obispo.
En ese mes el Vaticano se enteró de la posible Cruzada de Rosarios para la Consagración de Rusia, a través de una carta que la misma mensajera de Nuestra Señora le había dirigido al Papa Benedicto XVI, invocando su bendición sobre un emprendimiento tal. El Vaticano tomó la carta seriamente. El Cardenal Darío Castrillón Hoyos le ordenó a Monseñor Fellay volver directamente a Roma desde Hawai donde Su Excelencia había ido a administrar el sacramento de la Confirmación. El 4 de Junio, el Cardenal Castrillón con un grupo de varios prelados Romanos amenazaron a Monseñor Fellay con que si él iba a llamar a una Cruzada de Rosarios para la Consagración de Rusia, Roma cerraría la puerta a cualquier discusión futura, y Roma reviviría las durmientes «excomuniones» que habían sido declaradas inoperantes por el momento. Allí fue cuando también el Vaticano trató de imponer a Monseñor Fellay el «Ultimátum Vaticano» o sea las cinco condiciones necesarias para cualquier discusión.
Seguramente que Ratzinger, para matar el tiempo, se leyó entera la carta de la «mensajera» alguna aburrida tarde vaticana; y después de leerla dijo:
-«Atención, que Mons. Fellay se apresta a lanzar una Cruzada de Rosarios por la Consagración de Rusia. Ese pobre todavía no se dio cuenta de que ya logramos que se pasara la oportunidad de hacerlo y que yo tergiversé el mensaje del Tercer Secreto de Fátima… ¡¡¡Castrillón!!!»
– Si Santísimo y venerado mío… dígame…
– Llámalo al Fellay ese; que deje de bailar el hula hula en Hawai y se me venga pa` acá ahorita mismo.
– ¿Y si no quiere venir?
– Decile que si no viene… y ¡YA!, lo descomulgo del todo, y que si lanza la Cruzada esa, ¡minga volvemos a conversar!
La cuestión es que, según quiere hacernos creer Mons. Williamson, la Santísima Virgen le pidió a Ratzinger que bendiga la Cruzada de Rosarios por la Conversión de Rusia.
Parece ser que nadie le informó a la Santísima Virgen respecto de quién es en verdad Joseph Ratzinger.
Así es imposible que las cosas funcionen en ninguna parte; ni siquiera en el Cielo.
Así bajo esta presión Romana, Monseñor Fellay todavía no había decidido al principio del otoño del 2008 hacer lo que Nuestra Señora pedía, a pesar de Sus repetidas súplicas, y, de hecho, el 5 de Octubre de 2008, a pesar de Sus directas advertencias, él eligió aplicar la Segunda Cruzada de Rosarios programada desde el 1º de Noviembre hasta Navidad, a la intención de que las «excomuniones» de 1988 sean levantadas. Ese mismo día Nuestro Señor desplegó Su ira a la mensajera de Nuestra Señora mediante una visión de Él haciendo bajar su mano para destruir la FSPX mientras que se refería a ellos como «Fariseos e hipócritas», y dijo, «No puedo soportarlos más a ellos». Pero en el momento mismo en que la mano de Nuestro Señor caía, la mensajera vio a la Santísima Virgen María intercediendo en nombre de la Fraternidad, implorando misericordia y diciendo «Recuerda la debilidad de los hombres». La mensajera vio entonces a la ira de Nuestro Señor dar lugar inmediatamente a Su misericordia.
De resultas de todo esto estamos ante una nueva «genialidad» de M. Williamson. No solamente es aparicionista y se come el verso de una aparición que no puede ser sino FALSA, sino que SUPONE cierta una «magnífica» escena digna de un cuadro de corta duración en un sainete de mala muerte.
Muy mal M. Fellay desoyendo las «repetidas suplicas» de la Virgen. Uno se siente inclinado a considerar como un poco extraño el hecho en sí mismo. Que la Virgen le suplique a M. Fellay…, cuando lo más lógico sería precisamente lo contrario.
Es notable que Mons. Williamson se tome en serio toda esta cosa de la «mensajera» en tan dramática instancia…; la pobre mujer, ante la Ira desplegada del Señor (imaginemos a la mensajera temblorosa y llena de pavor), viendo ya Su Ira a punto de caer y llamando «Falsos e hipócritas» a los de M. Fellay; y cuando ya parece inevitable el castigo…, irrumpiendo en la escena la Santísima Virgen María intercediendo ante Su Hijo, por la FSSPX…
Nos parece conveniente detenernos aquí.
O sea…, las frases tales como «Fariseos e hipócritas y «No puedo soportarlos más» dirigidas a las autoridades de la FSSPX parecen ser bastante adecuadas por cierto, eso no vamos a discutirlo. Pero creerlas provenientes de una verdadera APARICIÓN, que recomienda la Consagración de Rusia al Inmaculado Corazón, unas cuantas décadas de vencido el plazo para hacerlo, hace que hagamos nuestra la segunda de las oraciones, pero re-dirigida a M. Williamson y todo su relato.
Francamente no es posible soportarlo más, viéndolo trabajar para VAYA UNO A SABER QUIÉN, engañando de manera tan grosera y evidente a todos aquellos que le prestan crédito todavía.
Cuesta soportar a sus defensores, los blogs que todos conocemos, que publican u ocultan según creen que les conviene y que contribuyen con esta burda fábula de un obispo que no está ni gagá ni loco, y más parece un mistificador, un engañador.
Destacable también el hecho, ya demostrado hace mucho por el P. Ceriani respecto de las coincidencias entre los monseñores Williamson y Fellay. Ambos le otorgan credibilidad a los supuestos mensajes de la Virgen trasmitidos por la «mensajera».
Pero la mente del Monseñor ya había tomado la decisión. Tres semanas más tarde, el 26 de Octubre, en la Misa Pontifical culminando la peregrinación de la Fraternidad a Lourdes para el Jubileo 150 de las apariciones de Nuestra Señora en Lourdes, él siguió adelante anunciando que la Segunda Cruzada de Rosarios sería dedicada al levantamiento de las «excomuniones» de 1988. El 16 de Diciembre él escribió en privado al Papa, tal como requerido por Benedicto XVI, la carta pidiendo al Papa el levantamiento de las excomuniones de 1988. El 24 de Enero de 2009 éstas fueron parcialmente levantadas por Roma. Monseñor Fellay atribuyó directamente esto a la intervención de la Santísima Virgen María, y él debe haberse regocijado en este aparente triunfo de su paciente diplomacia.
Tanto M. Fellay como M. Williamson creen en lo mismo. Es evidente que ambos procuran apoyarse en apariciones y/o visiones y mensajes. Es cada vez más evidente que no existen diferencias sustanciales entre uno y otro.
Porque tal vez sea cierto que M. Fellay se regocijó en un «aparente triunfo de su paciente diplomacia». Eso se ajusta bien al perfil del obispo suizo.
Pero, ¿qué hizo en aquel entonces Monseñor Williamson? Pues… ¡FIRMÓ TAMBIÉN LA CARTA DE AGRADECIMIENTO AL «SANTO PADRE» por el levantamiento de esas «excomuniones»!
«Santo padre, Es por medio de la acción de gracias que nosotros deseamos expresar a Vuestra Santidad nuestro profundo reconocimiento por el acto de Su paternal bondad y de Su coraje apostólico por el cual ella ha hecho inoperante la medida que nos afectó hace ya veinte años en seguida de nuestra consagración episcopal.»
¿Cómo es esto, entonces? ¿Acaso lo habrá hecho TAMBIÉN por diplomacia? ¿NO? Ahhhh, ¿Entonces fue porque creía que realmente dejaba de ser operante su EXCOMUNIÓN?
Luego, creía ciertamente operante tal excomunión…
Tal vez si M. Williamson se explicara diría (gas vocal mediante) que… «io, quise mirar… veo… ver una ¿cómo se dice? una actitud buena… y no mirar siempre lo malo malo malo… pssss io qué sé… ay ay ay… perhaps my equivocó, más… quise ver al Santo Padre bien bien… de su corazón tradicional, con un buena intención hacia mi este pobre obispo»
¿Diplomacia, dice M. Williamson? Puede ser que se tratase de algo así, pero en su versión más ridícula.
¡Ay! Cualquier triunfo fue de corta vida, porque a los pocos días los enemigos de la Tradición católica dispararon en los medios mundiales un torpedo perfectamente diseñado para dinamitar la amenazante reunión del Papa católico con la Tradición católica. Cuando se hizo público el video clip de seis minutos del 1º de Noviembre precedente de un Monseñor de la FSPX emitiendo serias dudas sobre el ‘holocausto’ y las ‘cámaras de gas’ de la Segunda Guerra Mundial, Benedicto XVI tuvo que correr a ponerse en cubierto de la acusación mortal de asociarse con «anti-semitas». El acuerdo FSPX-Roma estaba bloqueado por al menos unos pocos años. (Concluirá).
O sea… todo marchaba viento en popa para los planes de M. Fellay y su troupe por un lado y los planes de Ratzinger and salieris, por el otro.
El «PAPA CATÓLICO» iba a reunirse con la «TRADICIÓN CATÓLICA»…; leímos bien, el Papa CATÓLICO, (Ratzinger). El Acuerdo estaba encaminado, pero… pero… pero… VÉASE EL DISLATE:
Más arriba M. Williamson dice que toda esta cuestión la patrocinó el diablo (M. Williamson lo pone con mayúsculas, pero nosotros preferimos con minúsculas; si alguien piensa que le faltamos el respeto al señor de los avernos, pues, tiene razón). Por lo tanto, Williamson propone a nuestras inteligencias lo que sigue: que el diablo se vale de un «Papa Católico» para destruir la Tradición… en fin… Y que el pretendido «Papa» se deja instrumentalizar, así nomás… Tal vez su «mente modernista» le haya jugado una mala pasada a Ratzinger, ahogando con un diluvio de neuronas modernistas los desesperados gritos de su «corazón tradicional».
La cuestión es que iba a producirse esa reunión que tenía por objeto llegar a un ACUERDO, que hasta el mismo M. Williamson reconoce que hubiese significado la destrucción de la Obra de Mons. Lefebvre, tan esperada por los ENEMIGOS DE LA TRADICIÓN.
Pero fue entonces, cuando los ENEMIGOS de la Tradición Católica (que es de suponer que deben seguir las instrucciones del diablo) ¿qué hicieron…? Torpedearon la operación y de ese modo… ¡¡¡ SALVARON A LA TRADICIÓN CATÓLICA!!!
¿Y cómo le torpedearon la jugada al demonio? Valiéndose de las declaraciones de M. Williamson contra el HOLOCUENTO…
De resultas de todo este asunto, el verdadero héroe, como no podía ser de otra manera, no es otro que SUPER-WILLIAMSON. Sin palabras.
Así que los agentes del infierno, resultaron ser unos torpes que, atacando a M. Williamson por su «negacionismo», salvaron a la Tradición…
Cuentan que el mismísimo lucifer pedirá las cabezas y… (y algo más) de estos empleados suyos que se hacen goles en contra.
En esta muy imaginativa historieta pergeñada por Monseñor Williamson ocurren cosas realmente extravagantes, porque como demuestra Jaime Flores en su artículo, o bien la «Mensajera» metió la pata, TORPEdeando la misión que se le había encomendado…, o quien TORPEdeó la misión fue ¡la mismísima aparición, quien quiera que ella fuese!
Si se cree en toda esta absurda historia la que habría metido la pata sería la mismísima Madre de Dios.
Uno puede imaginarse muchas cosas; por ejemplo nos imaginamos a los enemigos de la Tradición montados en una lancha torpedera. Una lancha desde la cual dispararan torpedos contra la Tradición, como sugiere el obispo.
Pero como resulta que ese particular torpedo, terminó desbaratando los propios planes de los enemigos de la Tradición, lo de «torpedera» no debe ser por disparar torpedos sino por lo que de TORPES habrían tenido.
Imaginativo el monseñor del pintoresco escudo episcopal adornado con una bella y extraña rosa de orígenes jamás explicados.
¿De la imaginación decían que era la LOCA de la casa?
