REFLEXIONES SOBRE EL ELEISON 382
El Comentario Eleison Nº 382, que contiene la cuarta parte de la llamada «historia interna», llegó tarde. En vez de ser publicado el viernes o el sábado, como se hace regularmente, no se hizo público hasta el día lunes. Esto no deja de llamar la atención, toda vez que los Comentarios son escritos con antelación, de manera que desde hace una o dos semanas se sabía que serían cinco los artículos dedicados a la extraña «historia interna», que ha dado lugar a un torrente de comentarios en diversos foros.
Pareciera que Mons. Williamson gusta de crear controversia; que gusta de la polémica. Y esa sería una posible explicación al por qué de los temas tan controversiales que con frecuencia toca. Por ejemplo, ¿por qué en vez de recomendar libros que han sido aprobados por la Iglesia y que a ojos vistas han rendido tantos beneficios a tantas almas, el obispo se empeña en presentar el «Poema del Hombre-Dios» —de María Valtorta— como un libro que debería leerse en las familias cristianas, sabiendo que la publicación de tal obra fue prohibida por el Santo Oficio durante el papado de Pío XII y más tarde fue incluido en el Index?
Esta aparente desviación del tema, no es tal; pues la cuestión del aparicionismo es muy cuestionada, y los principales guías espirituales del tradicionalismo, comenzando por Monseñor Lefebvre, han advertido sobre ello.
De todos modos, regresemos al último escrito del obispo.
En su Comentario Eleison 382, Mons. Williamson escribe:
«En ese mes [junio de 2008] el Vaticano se enteró de la posible Cruzada de Rosarios para la Consagración de Rusia a través de una carta que la misma mensajera de Nuestra Señora había dirigido al Papa Benedicto XVI, invocando su bendición sobre tal empresa.»
Uno podría preguntarse:
¿Por qué la «mensajera» dirigió esa carta a Benito XVI?
¿Lo hizo por iniciativa propia o porque así se lo pidió la «visión»?
La respuesta es, sin dudas, trascendental; porque, en parte, esa carta habría sido la causante de que Mons. Fellay no convocara a la Cruzada de Rosarios por la consagración de Rusia al Inmaculado Corazón de María. Claro, eso si el relato que nos trae Mons. Williamson fuera verdadero…
Entonces, si la «mensajera» escribió por iniciativa propia (sin orden ni autorización de quien pretende decir que se le aparece y le da mensajes), ella sería, en parte, causante del fracaso de la misión para la cual se dice ser mediadora…
En cambio, si ella escribió porque así se lo pidió quien ella dice que se le aparece y la utiliza como mediadora, entonces el mismo que encomienda la misión la habría echado a perder…
El obispo inglés continúa:
«El Vaticano tomó la carta seriamente. El Cardenal Darío Castrillón de Hoyos ordenó a Monseñor Fellay volver a Roma directamente desde Hawaii, a donde Su Excelencia había ido para administrar el sacramento de Confirmación. El 4 de Junio, el Cardenal Castrillón con un grupo de varios prelados Romanos amenazaron a Monseñor Fellay con que si él iba a llamar a una Cruzada de Rosarios para la Consagración de Rusia, Roma cerraría la puerta a cualesquiera futuras discusiones, y Roma reviviría las «excomuniones» latentes que habían quedado inoperantes por el momento. Eso también fue cuando el Vaticano trató de imponer a Monseñor Fellay el «Ultimátum Vaticano», o las cinco condiciones necesarias para cualesquier discusiones.»
En este corto fragmento se encierran muchas cosas dignas de ser comentadas:
En primer lugar, sería interesante que se aportaran pruebas de que el Vaticano haya tomado en serio esa carta. Sabiendo que en la Santa Sede se reciben miles o cientos de miles de cartas por día, cuesta trabajo creer que la misiva de una persona prácticamente desconocida y sin ningún cargo eclesiástico ni público sea tomada en serio de buenas a primeras.
Ahora, ¿es verdad que el Card. Castrillón de Hoyos ordenó a Mons. Fellay volar de Hawaii directamente a Roma? La pregunta no carece de importancia, puesto que esa urgencia de hablar con el superior de la Fraternidad por parte de los romanos es lo que podría dar pauta para creer que en verdad se habían tomado seriamente aquella carta.
Sin embargo, el encuentro de Mons. Fellay con el cardenal se llevó al cabo el 4 de junio de 2008, en tanto que el superior general estuvo en Hawaii el 15 de junio. Ambos eventos están documentados y pueden constatarse las fechas fácilmente.
Entonces no es verdad que la carta haya despertado tanto interés en los conciliares al punto de que hubieran llamado al superior de la FSSPX para impedir la cruzada por la consagración de Rusia. Eso, que aun sin considerar los errores de fechas, ya era muy difícil de creer, queda del todo descartado cuando se analizan los hechos cronológicamente.
Pero el párrafo da para más: ¿qué hace al obispo británico decir que las excomuniones estaban latentes y que habían quedado inoperantes por el momento?
Nota: La versión «oficial» en español dice «que habían sido declaradas inoperantes por el momento», pero eso es un error de traducción, pues ni el verbo declarar ni algún sinónimo aparecen en el original en inglés.
De todos modos, no hay razón para que pueda decirse tal cosa. Tan es así que, en la carta de agradecimiento que firmaron en enero de 2009 los cuatro obispos (Mons. Williamson incluido, no lo olvidemos), se lee:
«Santo padre, Es por medio de la acción de gracias que nosotros deseamos expresar a Vuestra Santidad nuestro profundo reconocimiento por el acto de Su paternal bondad y de Su coraje apostólico por el cual ella ha hecho inoperante la medida que nos afectó hace ya veinte años en seguida de nuestra consagración episcopal.»
Luego la medida, es decir la excomunión, no estaba inoperante de acuerdo con la carta de los cuatro obispos. Por supuesto que nosotros sabemos que tal excomunión no existió y por ende nunca estuvo operante ni tampoco latente. Pero la carta de los obispos dice otra cosa. ¡Y el comentario Eleison también!
En efecto, Mons. Williamson nos dice:
«El 16 de Diciembre él escribió en privado al Papa, tal como requerido por Benedicto XVI, la carta pidiendo al Papa el levantamiento de las excomuniones de 1988. El 24 de Enero de 2009 éstas fueron parcialmente levantadas por Roma.»
Monseñor debería saber muy bien (y si lo sabe, debería decirlo) que las excomuniones de 1988 nunca existieron y que por lo tanto no podían levantarse ni parcial ni totalmente.
No faltará quien piense que esta es una crítica muy puntillosa o estricta, y que monseñor simplemente usó una expresión no muy clara. Sin embargo, hay que anotar que toda esta «historia interna» nos presenta a un Superior General bien intencionado, aunque emproblemado políticamente, pero que, no obstante, obtuvo algunos beneficios para la Fraternidad con sus cruzadas (ya en cada circunstancia el mismo monseñor Williamson lo había señalado).
¡Nada más lejos de la verdad!: de todas las intenciones pedidas en las cruzadas de rosarios, ni una sola se alcanzó. Y, en cambio, sí se obtuvo una gran humillación para la Santa Misa de Siempre mientras que Roma logró que la Fraternidad aceptara oficialmente las excomuniones.
Además de eso, con las supuestas visiones y revelaciones, se cubren todas las mentiras de Mons. Fellay para hacer creer que estaba recibiendo ayuda celestial para tener un acercamiento con Roma.
Por último, hay una extraña imprecisión en el siguiente fragmento del artículo de marras:
«Así bajo esta presión Romana, Monseñor Fellay todavía no había decidido al principio del otoño del 2008 hacer lo que Nuestra Señora pedía, a pesar de Sus repetidas súplicas, y, de hecho, el 5 de Octubre de 2008, a pesar de Sus directas advertencias, él eligió aplicar la Segunda Cruzada de Rosarios programada desde el 1º de Noviembre hasta Navidad, a la intención de que las «excomuniones» de 1988 sean levantadas. Ese mismo día Nuestro Señor desplegó Su ira a la mensajera de Nuestra Señora mediante una visión de Él haciendo bajar su mano para destruir la FSPX mientras que se refería a ellos como «Fariseos e hipócritas»»
Esto que nos dice monseñor no es verdad, puesto que el obispo Fellay, en su Carta a Amigos y Benefactores nº72, escrita en abril de 2008, dice:
«Seguimos pidiendo al Santo Padre la anulación del decreto de excomunión de 1988, persuadidos como estamos que hará un grandísimo bien a la Iglesia; los alentamos a rezar para que se produzca. Con todo, sería muy imprudente y precipitado embarcarse precipitadamente en la concreción de un acuerdo práctico que no se fundaría sobre los principios fundamentales de la Iglesia, especialmente sobre la fe.
La nueva cruzada del Rosario a la cual los llamamos para que la Iglesia vuelva a encontrar y retomar su Tradición bimilenaria exige también algunas precisiones.»
Intención que corrobora el superior de distrito de Estados Unidos, P. Fullerton en su Carta a amigos y benefactores de mayo de 2008:
«Para la Cruzada del Rosario internacional en curso, el objetivo general anunciado por Mons. Fellay es la victoria de la Tradición a través de María. Como un objetivo en particular, él solicita que oremos para que se alcance la segunda precondición, a saber, el retiro del decreto de excomunión de los cuatro obispos de la Fraternidad San Pío X y de su fundador.»
Entonces, más allá de que la Carta a los Amigos y Benefactores Nº 73, del 23 de octubre de 2008, concretizó este asunto de la Cruzada de Rosarios para noviembre-diciembre de ese año, cabe preguntarse: si ya desde abril y mayo anteriores la Fraternidad había hecho pública la intención de la Segunda Cruzada de Rosarios, ¿por qué Roma le daría tanta importancia a la carta de una desconocida temiendo que Mons. Fellay convocara la Cruzada para implorar la consagración de Rusia al Inmaculado Corazón?
El último Comentario Eleison se presta para otros muchos comentarios; pero, por el momento, aquí me detengo.
