Efluvios en el éter
DIÁLOGO IMAGINARIO
(Ma non troppo)
— Voy a llamar a Ana Teresa… Se lo tengo que contar a alguien…

— ¿Aló?
— Hola… ¿Ana?…
— ¿Flavio? ¿Cómo estás, tú? ¡Qué bueno que llamaste! Justo estaba por llamarte. Tengo para contarte algo que me ha pasado anoche.
— ¿Sí? Justamente…, yo también quería contarte algo que…
— ¡Increíble! ¡Maravilloso!
— ¿Cómo sabes?, si todavía no te cuento…
— ¡No!… Maravilloso lo que me ha pasado a mí… y quería contarte…
— ¡No tanto!, te aseguro, como lo que quiero decirte…
— ¡Claro que sí!… Tuve una visión… La Guadalupana se me apareció para hablarme…

— ¡Hola! ¡Hola! ¿Me escuchas? ¡Flavio!, ¿me escuchas?
— ¡Sí! Pero… ¡De eso se trataba!… Yo también… tuve una visión…

— ¡Hola! ¡Hola! ¿Me escuchas? ¡Ana Teresa!, ¿me escuchas?
— ¡Sí! ¡Sí! Bueno, cuéntame…
— No… Primero tú. ¿Qué viste?
— A la Guadalupana…, que me pedía que…
— ¿Qué cosa?
— Que…
— ¿Qué te dijo la Guadalupana?
— Que cierres el blog…
— ¿Qué tú debes cerrar tu blog?
— No, Flavio… Me dijo que te llame para decirte que tú cierres TU BLOG…
— ¿Eh? ¡Pero qué raro!… A mí se me apareció un Ángel, y me pidió que llame a Carlos para que cierre su Blog…
— Je je je… Carlos nos ganó a todos, incluso a tu visión…
— Sí. Pero lo gracioso, Ana, es que Carlos me dijo que también él había tenido una visión… Mucho no me contó… Pero su visión le pedía que te llamara a ti para que tú cierres TU BLOG…
— ¿EL MÍO?… ¿Y el mío, por qué?
— No lo sé… O tal vez sí…, te la pasas repitiendo lo que publico yo… Pues… Y ¿Por qué el mío, entonces?
— O sea… A ver si entiendo… Distintas visiones nos piden a los tres que llamemos a otro para decirle que cada uno cierre su blog… ¿No es raro?
— Sí. Para mí que es una jugada de los de la Radio…
— ¿Cómo? ¿No habías dado crédito a la revelación?
— Bueno…, en realidad…, sí…, porque, como dice Monseñor Lefebvre: Si por su gracia, por su bondad, Él desea hacernos decir por su Santísima Madre mensajes… si tenemos la convicción de que son verdaderos…. Los hemos de recibir…
— ¿Y entonces?
— Pero… ¿Y si son los de la Radio?… ¿Si acaso invocan espíritus malignos radiales?
— ¿Y Carlos qué piensa de todo esto?
— Dice que son malos espíritus. ¿Acaso las ondas radiales no van por el éter? ¿Y no es en el éter donde se mueven los espíritus de las tinieblas?
— ¿O sea?
— ¡Que no hay que caer en el aparicionismo! ¡Y menos, si sospechamos que pueda ser radial!
— Tiene razón. Porque, además, si todos cerramos los blogs, ¿quién defenderá a Monseñor Williamson?
— ¡Claro!… Los de la Radio se saldrían con la suya… ¡Justo ahora que se la pasan acusando de aparicionista a Monseñor Williamson…!
— Por eso…, este aparicionismo de signo negativo que nos está atacando debe estar inspirado por el diablo, para impedirnos la defensa del aparicionismo bueno de Monseñor…
— ¡Exacto! Yo no lo cierro nada…
— ¡Yo tampoco!
— Y con Carlos, ¿qué hacemos?
— Voy a publicar un artículo contra el aparicionismo diabólico que influyó en Carlos…
— ¿Pero eso no nos jugará en contra?
— Bueno…, pero voy a decir que Monseñor Lefebvre era aparicionista bueno, porque iba a San Damiano…
— Pero San Damiano está condenado por un obispo conciliar… ¡Ah! ¡Claro! ¡Ya sé…! Como el obispo es conciliar, condena el aparicionismo bueno de Monseñor Lefebvre, que iba a San Damiano porque ese aparicionismo no es diabólico… ¡Perfecto!…
— Y entonces, es evidente que hay un aparicionismo bueno, que es el que condena el obispo conciliar y los de la Radio…; y es por eso que atacan a Monseñor Williamson, que es un aparicionista bueno…, como nosotros…
— Pero…, nosotros acabamos de tener apariciones que nos mandan cerrar los blogs…
— ¡Eso mejor no lo digamos! Total, ya tenemos la costumbre de no decir algunas cosas que no convienen… Porque, de otro modo, seríamos aparicionistas diabólicos que defienden el aparicionismo bueno… Y eso, ¿quién podría creérselo?
— Nadie…, salvo Monseñor Williamson… Pero esto tampoco hemos de decirlo…
— ¡Luchemos! Luchemos contra los efluvios radiales que por medio del éter invocan estas falsas visiones…
— ¡Sí!. Luchemos contra el aparicionismo…
— Menos contra el de Monseñor Williamson…, que ese, sí que es bueno.
— No te olvides de enviar a saludos a Dawn Marie…
— Serán dados; y tú saluda a Carlos de parte mía…
— Nos hablamos pronto…

