P. JUAN CARLOS CERIANI: COMENTARIOS AL ELEISON 380

INSÓLITAS REVELACIONES

Lejos de corregirse, el Obispo de Kent sigue adelante, comentando las insólitas revelaciones que afirma haber tenido Dawn Marie Anderson…

Quizás las tuvo… Pero todo indica que el origen de ellas no es divino…

Por su parte, el Obispo de Kent, en su Comentario Eleison 380, continúa con la Historia Interna.

Ver enlace en: http://stmarcelinitiative.com/historia-interna-ii/?lang=es

Entre otras cosas, lo primero que leemos es una categórica aceptación respecto al origen celestial y mariano de las supuestas revelaciones a la «vidente» estadounidense:

Cuando el Cielo habla, nosotros humanos debemos obedecer.

Cuando la idea de una Cruzada de Rosarios para la Consagración de Rusia fue primeramente expuesta a Monseñor Fellay en Junio del 2006, él aún no sabía que la idea era de hecho una directiva de Nuestra Señora – la mensajera había tenido timidez en decirle.

Así que él no fue en contra de la voluntad del Cielo con conocimiento de causa cuando retornando a Suiza luego de su encuentro con la mensajera, él decidió atender a la idea de una Cruzada…

Queda claro que, para el Obispo que no se retracta, es el Cielo quien habló; se trata de una directiva de Nuestra Señora, que utilizó una mensajera.

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Luego leemos:

(Monseñor Fellay) decidió atender a la idea de una Cruzada pero para aplicarla primariamente a la liberación de la Misa Tridentina, dejando la Consagración de Rusia entre las intenciones secundarias (…) La verdadera respuesta a la crisis de la Iglesia y del mundo yacía en la Consagración de Rusia.

Esto es doblemente falso.

En efecto, primeramente, porque en julio-octubre de 2006, cuando Monseñor Fellay anunció su primera Cruzada de Rosarios, tres fueron las peticiones de la misma:

1ª: Obtener del Cielo para el papa Benedicto XVI la fuerza necesaria para que libere completamente la Santa Misa de siempre;

2ª: El retorno de la Realeza Social de Nuestro Señor Jesucristo;

3ª: El triunfo del Corazón Inmaculado de María.

¿Dónde figura, aunque sea secundariamente, lo de la Consagración de Rusia? Esto debe ser una revelación de la mente aparicionista del Obispo de Kent.

Falso, en segundo lugar (y es lo más importante), porque, una vez más, él confunde la Consagración del mundo y de Rusia al Corazón Inmaculado de María con el Triunfo final del Corazón Inmaculado de María.

El obispo inglés dice: «La verdadera respuesta a la crisis de la Iglesia y del mundo yacía en la Consagración de Rusia».

Este es un grave yerro…; uno más para el Elenco de errores del señor Obispo de Kent.

Al margen del problema que plantea el tiempo del verbo empleado, pretérito imperfecto del indicativo (yacía), en relación con la decisión tomada por Monseñor Fellay, para el Obispo de Kent la verdadera respuesta a la crisis de la Iglesia y del mundo ha yacido, yació, yacía, yace y yacerá en la Consagración de Rusia.

Ya han sido señaladas en Radio Cristiandad las gravísimas consecuencias a que conduce este desatino.

Sabemos que es inútil esperar una retractación episcopal.


Llegamos a la parte más insólita y extravagante:

Así que, como Nuestra Señora le dijo a Su mensajera, si bien Ella bendeciría la primer Cruzada como un signo que los mensajes provenían realmente de Ella, no lo sería para confirmar que la liberación de la Misa era lo que realmente Ella quería.

(…)

Así, dado el respaldo de Nuestra Señora, la primer Cruzada fue un éxito inesperado tanto en el número de rosarios rezados por los fieles como en el cumplimiento por parte del Papa Benedicto XVI del deseo largamente esperado por Monseñor Fellay mediante la declaración en su Motu Proprio de Julio de 2007 que la Misa Tridentina nunca había sido abrogada.

Por lo tanto, según la «mensajera» (y el Obispo de Kent lo asevera), la Virgen María bendijo esa Cruzada y, con su respaldo, se cumplió el deseo de Monseñor Fellay, mediante el nefasto Motu proprio.

En primer lugar, es necesario afirmar que ninguna de las tres peticiones de esa Cruzada fueron alcanzadas. ¡Ninguna! ¡Ni siquiera la primera! ¡Y ni mencionar las otras dos!

Además, atribuir a la Santísima Virgen su respaldo para alcanzar ese Motu proprio es una blasfemia.

En efecto, sostener esto implica que la Virgen María respalda que:

* El Misal Romano promulgado por Pablo VI es la expresión ordinaria de la «Lex orandi» de la Iglesia católica de rito latino.

* El Misal Romano promulgado por San Pío V debe considerarse como la expresión extraordinaria de la misma «Lex orandi».

* Estas dos expresiones de la «lex orandi» de la Iglesia no inducen ninguna división de la «lex credendi» de la Iglesia; son, de hecho, dos usos del único rito romano.

* No hay ninguna contradicción entre una y otra edición del Missale Romanum.

* Las dos Formas del uso del Rito romano pueden enriquecerse mutuamente

* No sería coherente con el reconocimiento del valor y de la santidad del nuevo rito la exclusión total del mismo.

Cuando se reflexiona en que:

* El Rito romano de la Santa Misa nunca había perdido su derecho; pero, si se reconoce el Motu Proprio del 7 de julio de 2007, se acepta que perdió, de jure, su condición de única forma ordinaria y oficial…

* La Roma anticristo y modernista, por medio del Motu proprio, humilló el Rito romano de la Santa Misa, relegándolo a la condición de «forma extraordinaria» y uniéndolo al «rito bastardo», que sería la «forma ordinaria» del único rito romano…

¿Cómo no gritar: ¡blasfemia!?

En su entrevista con Los Impotentes, el mismo Obispo de Kent llegó a decir respecto de este documento:

El Comentario Eleison comenzó con dos o tres comentarios en pro de Summorum Pontificum. Es verdad que yo no vi una trampa, que yo no escribí algo sobre el mal que podría representar Summorum Pontificum. ¿He sido, en esta medida, naïf (ingenuo)? Es posible. Lo que escribí era incompleto, sí; pero falso, no, creo que no.

Pero desde aquel tiempo he leído críticas de Summorum Pontificum que son mucho más severas, y acepto que yo no vi esto en aquel momento.

Quería aprobar algo de Roma para no siempre criticar, criticar, criticar.

Y, de hecho, hubo algo bueno. Hubo algo bueno.

Hablar sólo, principalmente, de lo bueno era incompleto, lo admito. Admito que era incompleto. Sí.

Como pregunta un amigo de Radio Cristiandad: ¿dónde quedó aquella pretendida confesión de que no había visto una trampa…, de que no escribió algo sobre el mal…, de que había sido ingenuo…, de que lo que había dicho era incompleto…?

Como es evidente que la Virgen Santísima no puede respaldar una trampa…, un mal…, una ingenuidad…, algo incompleto que comprometa la fe…, el Obispo que no se retracta, no se retractó en aquella oportunidad, sino que, simplemente, fingió hacerlo para tranquilizar a los fieles de la pretendida Resistencia.


¡Cuánta razón y sabiduría encontramos en las palabras de Monseñor Lefebvre!:

https://radiocristiandad.wordpress.com/2014/10/28/mons-lefebvre-y-las-apariciones/

Si la aparición es real, entonces no hay peligro para la fe, si todo en ella se ajustaba a nuestra fe.

Pero si no está conforme con la fe, el obispo debe proteger el rebaño en contra de estas cosas que pueden ser diabólicas, porque el demonio sabe muy bien cómo imitar al cielo y nos engaña.

Hoy en día ya no hay nadie que nos guíe, ya no hay nadie que nos juzgue, por lo que la gente corre de aquí para allá, ahora escuchan un rumor, a continuación, de nuevo otro rumor.

Cuando eso sucede, hay que recordar las palabras de Nuestro Señor: «Un día vendrá cuando ellos os dirán: Cristo está en el desierto, Cristo está en la ciudad, Cristo está aquí, Cristo está ahí. No vayas allí«, Nuestro Señor dijo esto.

Y ¿por qué no ir allí? Porque vosotros no sabéis, vosotros podrías encontraros entre los demonios.

Permaneced, por lo tanto, en la fe.

En nuestros tiempos, debemos mantener la fe.

Padre Juan Carlos Ceriani