P. JUAN CARLOS CERIANI: MONSEÑOR FELLAY — MONSEÑOR WILLIAMSON – DISCREPANCIAS y CONCORDANCIAS (IX)

MONSEÑOR FELLAY — MONSEÑOR WILLIAMSON


DISCREPANCIAS  y  CONCORDANCIAS

(IX)

El 9 de noviembre de 2012 en París, durante una conferencia a los sacerdotes del Distrito de Francia de la FSSPX, Monseñor Fellay deslizó esta enigmática expresión:

Os voy a hacer reír, pero realmente pienso que nosotros, los cuatro obispos, somos de un mismo parecer.

Hacía menos de un mes que Monseñor Williamson había sido expulsado de la FSSPX…

Aquello que en su momento pareció una broma, responde a una realidad, tanto en el pasado como en el presente, y presagia un futuro siniestro.

Continuamos con las entregas sobre las concordancias y discrepancias  entre Monseñor Fellay y Monseñor Williamson.

Recordamos que invitamos a los lectores a suministrarnos tanto unas como otras que juzguen oportunas. Lo pueden hacer a la siguiente dirección: admin@radiocristiandad.com.ar

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Llegamos a uno de los últimos temas, los cuales presagian un futuro siniestro.

Me refiero al concepto de Iglesia de ambos Obispos, que coinciden en cuanto a los efectos, pero difieren solamente en cuanto a los ejemplos que dan.

Los textos de Monseñor Fellay son los que siguen.

Conferencia de Bruselas, 13 de Junio de 2005: Perspectivas para la Iglesia en el advenimiento de un nuevo pontífice:

En un cáncer, si ustedes tienen un tumor que está bien delimitado, se puede intentar eliminarlo.

Si ustedes tienen un cáncer generalizado, si la enfermedad está en todas partes, no se intenta eliminarlo. Debido a que no sabemos qué dejar y qué quitar. Los médicos se sienten impotentes.

Este es de hecho el estado de la Iglesia. Se trata de un cáncer generalizado, a tal punto que ni siquiera se puede tomar el bisturí para extirpar los tumores.

Anteriormente, había aquí un sacerdote hereje, un obispo herético, y se los hacía saltar; y estaba solucionado.

Hoy en día, el daño está tan extendido que incluso Roma no se atreve a tomar el bisturí.

No me pregunten cómo es posible esto.

Es parte del misterio de la Iglesia.

Conferencia en Flavigny, 16 de febrero de 2009:

Algunos, para facilitar las cosas, hacen una identificación entre la Iglesia Oficial y la Iglesia Modernista. Pero es un error, porque hablamos de una realidad concreta.

Sermón del domingo de Pentecostés de 2012, en Villepreux, Francia, durante la peregrinación Chartres-Orléans (en la celebración del 600 aniversario del nacimiento de Santa Juana de Arco):

Otra cosa muy similar es lamentable, casi desesperada, y es la situación de la Iglesia, ¡la Esposa de Cristo!

¿Quién podría imaginarlo? La demolición, los golpes sufridos durante, y después del Concilio, que están ahí, ante nosotros. Triste. Lamentable.

Nos atrevemos a pensar: ¿Cómo hace la Iglesia para levantarse de nuevo? Y nos atrevemos a decir: Humanamente se acabó.

Pero no tenemos el derecho de decir «humanamente» cuando hablamos de la Iglesia, porque la Iglesia sigue siendo la Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo. Y aun cuando la vemos en un estado lamentable, no tenemos derecho de asociar este lamentable estado con la Iglesia misma, y luego decir: ¡La Iglesia no existe más!

¡No! La Iglesia permanece, aún desfigurada, como si estuviera afectada por un cáncer generalizado, pero tenemos la certeza de que se levantará de nuevo…

Conferencia del 27 de febrero de 2014 a los Priores del Distrito de Francia, en Flavigny:

Yo creo que, en el fondo, hay una cuestión, una cuestión difícil, porque es difícil de resolver: es la percepción que tenemos de lo que yo llamo la Iglesia actual, es decir, de lo que tenemos ante nosotros, lo que llamamos Roma, lo que llamamos la Iglesia oficial, Roma, la jerarquía.

Hasta aquí, siguiendo a Monseñor Lefebvre, la posición de la Fraternidad ha sido el de describir un doble elemento. Frente a esta Roma que tenemos delante de nosotros, que llamamos Iglesia católica para simplificar, Monseñor Lefebvre, en su famosa Declaración de 1974 habla de la Roma Eterna y de una Roma modernista.

Enseguida aparecieron otras expresiones, pero al final se distingue siempre la misma cosa.

Por un lado hablamos de Iglesia católica, la verdadera, la Iglesia católica romana, la del Credo.

Por otro, la iglesia conciliar.

Por una parte, la Iglesia católica de la cual formamos parte y a la cual queremos pertenecer a cualquier precio.

Y por otro, la Roma modernista de la cual nos apartamos con horror: nosotros no tenemos nada que ver con ella y no queremos tener nada que ver con ella.

El problema viene de hacer el discernimiento entre las dos, en lo concreto. ¿Por qué? Porque, en lo concreto, es como si estas dos tuvieran el mismo objeto. Como si hubiera la verdadera Iglesia y una substitución de iglesia. Y es esta substitución de Iglesia que aparece más fuertemente, al punto que tenemos un problema para discernir dónde está la verdadera.

¿Dónde está la verdadera Iglesia? ¿Dónde está la Iglesia? Una cuestión que uno se plantea, con razón, cuando vemos lo que pasa.

Hay expresiones de Monseñor Lefebvre acerca de la Iglesia, llamémosla conciliar, muy fuertes y que no datan de los años posteriores a las Consagraciones, en 1989 o después.

(…)

Les doy estos textos para mostrarles la dificultad en la cual nos encontramos para discernir esta doble realidad.

Creo que todo el mundo está de acuerdo entre nosotros para aceptar que cuando se dice «iglesia conciliar» no hablamos solamente de una idea sino de una realidad.

El problema se sitúa al momento de que se trata de calificar la naturaleza de esta realidad.

Por lo tanto, respecto a la existencia de esta realidad, está bien. Pero en cuanto a la naturaleza de esta realidad, es más complicado.

Hemos aventurado ciertas imágenes. Les confieso que aquella que me gusta más, es la imagen del cáncer o del virus.

La ventaja de la imagen del virus es que tenemos un elemento exterior que entra en el cuerpo, que utiliza las funciones del organismo para producir otra cosa que lo que se debería encontrar en el cuerpo. Esto es lo que sucedió. Llamémosles enemigos incluso si ellos estaban dentro de la Iglesia, digamos asimismo que ciertos infiltrados, venidos del exterior, lograron apoderarse de un cierto número de organismos de la Iglesia para hacerlos producir, a través de lo que debería ser la vida normal de la Iglesia, elementos que no pertenecen a la Iglesia. Un poco como un tumor o esos virus que producen células que no son del cuerpo sino que son de fuera.

Cuando se tiene un tumor canceroso y este tumor está suficientemente aislado, se toma el bisturí, se saca y queda arreglado. Cuando el cáncer está generalizado, los médicos bajan los brazos, ellos ya no saben qué hacer.

Podríamos calificar la situación actual de cáncer generalizado. Una vez más, son imágenes para tratar de aproximar una realidad. ¿Cómo describir esta realidad? Sería como una especie de secuestro de la Iglesia, como una sustitución.

(…)

Yo no quiero extenderme más sobre esta cuestión sino detenerme más en la consecuencia. ¿Por qué? Porque creo que es allí que se funda un poco el estado actual de esta incomodidad que sentimos entre nosotros.

La consecuencia es: ¿Cuál va a ser nuestra relación con esta realidad que tenemos ante nosotros, con la Iglesia?

Es evidente que si vemos ante nosotros a la iglesia moderna, conciliar, ¿qué relación quieren tener?

Monseñor, en uno de sus textos dijo: nullam partem.

¿Qué quieren tener como relación con aquellos que son verdaderamente modernistas?

Las únicas relaciones que se pueden tener eventualmente, es la de tratar de convertirlos, incluso si sabemos que ellos no son los más fáciles de convertir.

Es muy simple: Si el cura del pueblo los invita a concelebrar, ¿qué relación se puede tener con él? Ustedes pueden tener una relación de ir a tomar un té con él eventualmente, pero no de participar en su ceremonia.

Por lo tanto, frente a la iglesia conciliar, las relaciones están reducidas casi a nada, solo a la condenación. Pero a eso no lo podemos llamar relación. La condenamos como peligrosa, cismática, herética.

Si, por el contrario, sostenemos que todavía está la verdadera Iglesia en alguna parte, evidentemente allí hay una relación.

El problema es: ¿Cuál es el terminus ad quem de nuestra relación? ¿Es una o la otra?

¡Eso cambia todo!

Y yo creo que ese es el fondo del problema: Con la iglesia modernista no tenemos nada que ver, mientras que con la Iglesia católica es normal mantener una relación.

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Los textos de Monseñor Williamson son estos:

Conferencia de Bogotá, sábado 12 de marzo de 2014:

Pregunta de una señora: Su Excelencia, con todo respeto y dentro de mi ignorancia. Considero que usted es un digno representante de la Iglesia Católica. No obstante, conozco obispos de la iglesia conciliar. Y, en realidad, yo, siendo nueva aquí, pero, gracias a que estuve dentro de la iglesia conciliar, me ha dado cuenta de muchas herejías. Ahora, yo no considero a un obispo de la iglesia conciliar, como un verdadero Obispo de la Iglesia Católica. ¿Cómo puede ser un papa de la iglesia conciliar al mismo tiempo Papa de la Iglesia Católica?

Respuesta de Mons. Williamson: Hay una manzana podrida. Usted, ¿puede tener en una mano una manzana podrida? ¿Sí o no?

Señora: Sí… Sí, la puedo tener; aunque la podría botar.

Mons. Williamson: Entonces, un Papa puede ser Papa de la Iglesia sana y de la iglesia mal sana en el mismo tiempo. Porque la iglesia conciliar no es otra que la podredumbre de la Iglesia Católica. Y así como yo puedo tener la manzana buena con la podredumbre en una mano, el Papa puede ser Papa de la podredumbre y de lo todavía es sano. No hay contradicción.

Comentario Eleison Nº 105, del 11 de julio de 2009:

La expresión «Iglesia Conciliar» da lugar a mucha confusión. Por ejemplo, ¿cómo puede la Iglesia Católica, la impecable Novia de Cristo (Efesios V, 27), verse teñida con la nueva religión, centrada en el hombre, del Concilio Vaticano II, es decir, el Conciliarismo? Sin embargo, Nuestro Señor fundó sólo una Iglesia, de modo que si la «Iglesia Conciliar» no es católica, ¿hay dos Iglesias, una Iglesia Conciliar y una Iglesia Católica? Imposible.

De hecho no hay dos Iglesias. Sólo hay una Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo, y esa es la Iglesia Católica. Sin embargo, esta Iglesia Católica se encarna en seres humanos, que son necesariamente imperfectos. Nuestro Señor la instituyó no para salvar ángeles o animales, sino exclusivamente para nosotros, los pobres seres humanos, que por nosotros mismos sólo tendemos, a causa del pecado original, a caer más y más lejos del Cielo y de Dios.

Así, la Iglesia Católica siempre tiene dos aspectos: divina por su origen o principio (Jesucristo); y por su finalidad (llevar las almas al Cielo); y por otro lado es, en sí misma, necesariamente humana, por su involucrarse entre los seres humanos a los que viene a salvar. Por lo tanto, como debe haber seres humanos dentro de la Iglesia, también habrá siempre imperfecciones en el interior de la Iglesia, a veces muy visibles; pero estas imperfecciones seguirán siendo incapaces de manchar a la Esposa de Cristo, impecable en sí misma.

Ahora bien, el Conciliarismo, como nueva religión del Vaticano II, poniendo al hombre en el lugar de Dios, es error e imperfección puramente humana; de ninguna manera divina. Así pues, la expresión «Iglesia Conciliar», refleja la Iglesia Católica en su aspecto puramente humano e imperfecto, la Iglesia como desfigurada por el hombre moderno, que organizó el Vaticano II para ponerse a sí mismo en el lugar de Dios. Sin embargo, la Iglesia permanece inmaculada bajo todas las desfiguraciones, como si se tratara de un martín pescador, que se precipita sobre un lago a recoger a un pez y vuela de nuevo al Cielo, sin hesitar, liberándose de toda el agua que lo impregnó momentáneamente.

¿Luego hay dos Iglesias? De ninguna manera. Sólo hay una inmaculada Esposa de Cristo. Entonces, ¿la expresión «Iglesia Conciliar» no tiene significado real? Por desgracia, esa locución nombra una muy concreta realidad. Designa a todos los miembros y estructuras de la Iglesia verdadera que están como atrapados en las estrategias de los sutiles errores del Concilio Vaticano II, y como tendiendo todo el tiempo a salir de la verdadera Iglesia por causa de esos errores. Esta es la «Iglesia Conciliar» de la cual Monseñor Lefebvre nunca se reconoció «excomulgado», porque, como él decía, desde un principio jamás perteneció a ella.

Comentario Eleison Nº 281, del 1º de diciembre de 2012:

Hoy reina mucha confusión acerca de la identidad de la verdadera Iglesia de Nuestro Señor aquí en la tierra, y acerca de los diversos nombres que se le aplican. Claro, la gran parte de la confusión actual proviene del mayor problema de la Iglesia de hoy, que es el diabólico Concilio Vaticano Segundo (1962-1965). Tratemos de desenredar algo de esta confusión.

«Iglesia» proviene del griego Ekklesia y del latín Ecclesia, «asamblea». «Nuestro Señor reunió alrededor de Él una sociedad de hombres que Le reconocían por Su Maestro: he aquí lo que El llamó Su Iglesia» (Bossuet).

«Iglesia Católica» significa para muchos un edificio, pero principalmente el grupo de personas que comparten en el mundo entero (katholos en griego significa «universal») una misma Fe, un mismo conjunto de Sacramentos y una misma Jerarquía, los tres elementos habiendo sido establecidos por el Dios Encarnado, Nuestro Señor Jesucristo, durante su vida en la tierra hace 2000 años. Pero, a partir de este grupo inicial de creyentes tal como lo instituyó Nuestro Señor, de cuando en cuando otros grupos se han separado sin dejar por ello de pretender que ellos eran la verdadera Iglesia de Cristo. Entonces, ¿cómo voy a saber yo
cuál es Su verdadera Iglesia?

«Iglesia de Cristo» es la que posee las cuatro Notas exclusivas que permiten reconocerla. 1 Una – por encima de todo por la unicidad de la Fe con la cual Nuestro Señor quiso unificar a Su Iglesia y no fundar otras iglesias (cf.Jn.XVII,21-23: «A fin de que todos sean uno»). 2 Santa – Nuestro Señor fundó su Iglesia para conducir a los hombres al Dios Santísimo y a Su Santo Cielo (cf. Mt.V, 48: «Sed vosotros perfectos»).

Católica – Nuestro Señor fundó su Iglesia para todos los hombres de todos los territorios y de todas las épocas (cf. Mt.XXVIII, 19: «Id pues y enseñad a todos los pueblos»). 4 Apostólica – Nuestro Señor fundó su Iglesia como una monarquía, para ser gobernada por el Apóstol San Pedro y sus sucesores (cf. Mt.XVI, 18: «Tu eres Pedro y sobre esta piedra [petra en griego] edificaré mi Iglesia»).

Donde estén estas cuatro Notas, ahí está la verdadera Iglesia de Cristo. Donde falten, no se trata de la Iglesia de Cristo.

«Iglesia Conciliar» significa la Iglesia Católica centrada en Dios tal como cae y sigue cayendo desde hace 50 años bajo la desviación del Concilio Vaticano Segundo, centrado en el hombre.

El Conciliarismo (como se puede llamar el error destilado del Vaticano II) tiene con la verdadera Iglesia de Cristo la misma relación que la podredumbre que afecta a una manzana podrida tiene con la manzana misma que está pudriendo.

Tal como la podredumbre ocupa la manzana, depende de la manzana, no puede existir sin la manzana, y es, sin embargo, totalmente diferente de la manzana (como lo incomible es diferente de lo comible), así el Conciliarismo centrado en el hombre ocupa de tal manera la Iglesia de Cristo que muy poco de la Iglesia queda sin estar más o menos podrido; sin embargo el Conciliarismo es tan diferente del Catolicismo que uno puede decir verdaderamente que la Iglesia Conciliar ya no es más la Iglesia Católica. Pero la Iglesia Católica es visible. ¿No es la Iglesia Conciliar también visible?

«Iglesia visible» (o «concreta») significa todos los edificios, jerarcas y fieles de la Iglesia que podemos ver con nuestros ojos. Pero decir que la Iglesia Católica es visible, luego que la Iglesia visible es la Iglesia católica, es tan «infantil» (palabra de Mons. Lefebvre para este error) como decir que todos los leones son animales, luego todos los animales son leones. La única parte de la Iglesia visible que es católica es la que es una, santa, universal y apostólica. Lo demás son variedades de podredumbre visible.

«Iglesia oficial» significa la Iglesia en cuanto está conducida por, y siguiendo a, sus jerarcas visibles. Debido a que éstos son hoy mayormente Conciliares, la «Iglesia oficial» es ampliamente Conciliar y no católica, según su conformidad o no con las cuatro Notas.

Similarmente, la «Iglesia actual» significa la Iglesia oficial de hoy en cuanto a que está opuesta al pequeño rebaño «Tradicionalista». Sin embargo, que nadie vaya a decir que no queda nada de las Notas «una, santa, universal o apostólica» permaneciendo en la Iglesia «actual», ni tampoco que todo o todos en el pequeño rebaño «Tradicionalista» evidencien las cuatro Notas. Trigo y cizaña crecen siempre mezclados en la Iglesia de Cristo (cf. Mt.XIII, 24-30).

Comentario Eleison Nº 354, del 26 de abril de 2014:

Así, donde Monseñor Lefebvre vio claramente que la Iglesia Conciliar, perdiendo todos los cuatro caracteres de la Iglesia Católica (una, santa, católica y apostólica), no era la Iglesia Católica, Monseñor Fellay (Superior General desde 1994) y el Padre Nicholas Pfluger (Primer Asistente desde 2006) insisten hoy en día en que solamente puede haber una Iglesia, y así la Iglesia Conciliar es la Iglesia Católica.

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A pesar del último texto, en que Monseñor Williamson parece tomar distancia de Monseñor Fellay, todos los otros textos y la actitud de ambos Obispos muestran a las claras la concordancia entre ellos en cuanto al concepto de Iglesia, a sus relaciones pasadas con la iglesia conciliar y al siniestro futuro que se sigue como consecuencia de todo esto.

Continuará…

Padre Juan Carlos Ceriani

1ª Entrega:

https://radiocristiandad.wordpress.com/2014/09/04/padre-juan-carlos-ceriani-semejanzas-episcopales-i/

2ª Entrega:

https://radiocristiandad.wordpress.com/2014/09/05/p-juan-carlos-ceriani-monsenor-fellay-monsenor-williamson-discrepancias-y-concordancias-ii/

3ª Entrega:

https://radiocristiandad.wordpress.com/2014/09/06/p-juan-carlos-ceriani-monsenor-fellay-monsenor-williamson-discrepancias-y-concordancias-iii/

4ª Entrega:

https://radiocristiandad.wordpress.com/2014/09/08/p-juan-carlos-ceriani-monsenor-fellay-monsenor-williamson-discrepancias-y-concordancias-iv/

5ª Entrega:

https://radiocristiandad.wordpress.com/2014/09/09/p-juan-carlos-ceriani-monsenor-fellay-monsenor-williamson-discrepancias-y-concordancias-v/

6ª Entrega:

https://radiocristiandad.wordpress.com/2014/09/10/p-juan-carlos-ceriani-monsenor-fellay-monsenor-williamson-discrepancias-y-concordancias-vi/

7ª Entrega:

https://radiocristiandad.wordpress.com/2014/09/11/p-juan-carlos-ceriani-monsenor-fellay-monsenor-williamson-discrepancias-y-concordancias-vii/

8ª Entrega:

https://radiocristiandad.wordpress.com/2014/09/12/p-juan-carlos-ceriani-monsenor-fellay-monsenor-williamson-discrepancias-y-concordancias-viii/