Intima
Jesús, yo prometí seguirte un día
cuando me ungieron mi cristiana frente
y aquí estoy, aunque humilde, ¡intransigente!,
encarando blasfemia y herejía.
Guárdame de tibieza y apatía
ante la dictadura impenitente
del mal, cuyo humanismo prepotente
hoy te flagela con su rebeldía.
Sólo te pido que me des las luces
para no descarriarme en el camino,
perseverancia y honda contrición,
pues me veo enfrentado a tantas cruces
¡que sólo sigo en pie por el divino
poder de tu Sagrado Corazón!

