P. JUAN CARLOS CERIANI: INQUIETANTE COMENTARIO ELEISON

INQUIETANTE COMENTARIO ELEISON

comentarios eleison

El Comentario Eleison 369 de Monseñor Williamson se presenta inquietante.

Una primera inquietud resulta de la comparación de los párrafos del mismo que cito más abajo, con aquél otro dato que he proporcionado el sábado 12 de julio próximo-pasado, es decir, la relación de Monseñor Williamson con el rabino Mayer Schiller.

Ver aquí:

https://radiocristiandad.wordpress.com/2014/07/12/p-juan-carlos-ceriani-otra-ironia-de-mons-williamson/

Monseñor Williamson escribió el sábado 9 de agosto:

Entonces, ¿qué conexión puede existir entre esos judíos a través de los cuales viene la salvación (Jn.IV,22) y el conjunto de los judíos de hoy que están masacrando a Palestina o que apoyan moralmente o financieramente la masacre? La mayoría de los judíos de hoy, siendo judíos askenazis, bien pueden no ser descendientes por la sangre de Abraham, pero sea como sea, ellos han seguramente absorbido a través del Talmud, el libro sagrado del Judaísmo post-cristiano, lo que Nuestro Señor llamó «la levadura de los fariseos y de los saduceos» (Mt.XVI,11), para significar el espíritu de sus acérrimos enemigos que lo crucificaron y que han combatido su Iglesia desde entonces.

(…)

La verdadera línea judeo-masónica se extiende desde el maldito Caín pasando, por ejemplo, por los que mataban a los profetas de Dios hasta Anás y Caifás y la masonería moderna que fue creada por judíos y que está todavía controlada por ellos con el propósito de luchar contra la Iglesia católica…

(…)

Una vez que el Pueblo Elegido se hubo rehusado a ser el servidor particular de Dios, como lo hicieron ampliamente desde la Encarnación en adelante, ellos estaban destinados a volverse los servidores particulares del Diablo.

(…)

Cuando su Mesías vino, ellos rehusaron reconocerlo, y desde entonces lo combaten por haber reemplazado su religión mosaica racialmente exclusiva por la religión Católica racialmente inclusiva, abierta a todas las razas.

Y entonces, uno se pregunta:

¿Qué afinidad puede haber entre el rabino Mayer Schiller y Monseñor Williamson?

¿Qué dice el rabino Mayer Schiller del conjunto de judíos de hoy que están masacrando a Palestina o que apoyan moralmente o financieramente la masacre?

¿Qué piensa el rabino Mayer Schiller acerca del Talmud, el libro sagrado del Judaísmo post-cristiano?

¿Qué opina el rabino Mayer Schiller sobre lo que Nuestro Señor llamó «la levadura de los fariseos y de los saduceos», para significar el espíritu de sus acérrimos enemigos que lo crucificaron y que han combatido su Iglesia desde entonces?

¿Pertenece el rabino Mayer Schiller a la masonería moderna, que fue creada por judíos y que está todavía controlada por ellos con el propósito de luchar contra la Iglesia católica?

¿Reconoce el rabino Mayer Schiller a Nuestro Señor Jesucristo como verdadero Hijo de Dios y Mesías, o forma parte de aquellos que rehusaron reconocerlo, y desde entonces lo combaten?

Recordemos que:

* La afinidad respecto del catolicismo tradicionalista, llevó al rabino Mayer Schiller a establecer una relación afectuosa con la Fraternidad Sacerdotal San Pío X.

* El seminario de la FSSPX, en Ridgefield (Nota mía = el Padre Richard Williamson era su Director), invitó al rabino Schiller para hablar con sus seminaristas en numerosas ocasiones. Y cada vez fue recibido con la mayor cortesía y respeto.

* En una ocasión, un seminarista llegó a dirigirse al rabino Schiller como «Padre».

* Los seminaristas tenían al rabino en tan alta estima que, antes de que el Arzobispo Lefebvre fuera a consagrar a varios sacerdotes de la FSSPX como obispos, buscaron al rabino para pedirle su opinión sobre el asunto.

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Una segunda inquietud, más grave todavía, surge de la siguiente frase del Comentario Eleison 369 de Monseñor Williamson:

… la verdad es buena mientras que el «antisemitismo» es malo, de tal manera que nada verdadero puede ser «antisemita» y nada «antisemita» puede ser verdadero.

Dichas así, el «antisemitismo» es malo (…) nada «antisemita» puede ser verdadero, estas afirmaciones no sólo son inquietantes, sino falsas.

En otras oportunidades he escrito sobre este actualísimo tema. Ya lo había hecho siendo miembro de la FSSPX, en 1986…

Para encontrar esos escritos, ver en Radio Cristiandad:

5 de marzo de 2011

https://radiocristiandad.wordpress.com/2011/03/05/p-ceriani-el-deicidio/

20 de marzo de 2011

https://radiocristiandad.wordpress.com/2011/03/20/especiales-de-cristiandad-con-el-p-ceriani-marzo-2011-2%C2%BA-y-3%C2%BA-parte-el-deicidio-y-la-cuestion-judia/

3 de diciembre de 2013

https://radiocristiandad.wordpress.com/2013/12/03/p-ceriani-acerca-de-la-declaracion-del-p-bouchacourt-al-diario-clarin/

Para no alargarme, envío a esos enlaces y aquí sólo retomo las frases esenciales, que contrastan con lo dicho por Monseñor Williamson y lo refutan:

Entendemos por antisemitismo la legítima defensa de la Fe, de la Iglesia y de la Cristiandad contra el semitismo farisaico y talmúdico.

«Israel» puede entenderse en dos sentidos:

a) El «Israel espiritual», pueblo de Dios del Antiguo Testamento hasta el tiempo de Nuestro Señor Jesucristo. Su misión era preparar la venida del Mesías, en quién hallaría su perfeccionamiento. De este Israel es continuación la Iglesia de Jesucristo, única heredera legítima y exclusiva de su patrimonio y misión sagrados.

b) El «Israel carnal», que materializó la promesa de Dios y la noción misma del Mesías y que prevaricó, rechazándolo en su primera Venida.

En este Israel carnal podemos distinguir, a su vez, otras dos realidades:

1ª) El pueblo judío a partir de Cristo, pueblo llamado a la conversión, como todos los pueblos, pero con más urgencia y con una dilección particular a causa de su patrimonio único, y con mayor cuidado a causa de su rebelión y patrimonio actual.

2ª) El judaísmo talmúdico, la religión actual de los judíos, aquella que no sólo ha rechazado al Mesías y cometido el deicidio, sino que persigue a la Iglesia como a usurpadora de su patrimonio sagrado.

Está establecido históricamente que el antisemitismo es la consecuencia y no la causa del racismo judío.

El antisemitismo es anterior a Cristo, es un hecho universal y constante que responde a esa tendencia, a esa autosegregación, al menos relativa, inherente al judaísmo y que es la condición misma de su supervivencia.

El racismo judío anterior a Cristo era religioso y, por lo tanto, legítimo; las persecuciones antisemitas de entonces merecían condenación y hacían mártires.

Pero el racismo judío posterior a Cristo, desprovisto de toda legitimidad religiosa, no es más que la agresión contra la paz universal, y, por lo tanto, no todas las reacciones que provoca merecen condenación.

Dando al antisemitismo un significado inicial que lo representa como una discriminación racial o como un simple odio al pueblo judío, obtienen que los dirigentes religiosos y políticos vayan uno tras otro condenando el antisemitismo de modo general, sin entrar en detalles sobre lo que realmente condenan y dejando impreciso y vago el objeto de la censura, permitiendo a los judíos la interpretación y clarificación.

Después que han logrado dicha condenación en el sentido dialéctico buscado, dan al término antisemitismo un significado muy distinto. Entonces, serán antisemitas:

a) los que defienden a sus países de las agresiones del judaísmo;

b) los que critican y combaten la acción disolvente de las fuerzas judaicas que destruyen la familia cristiana y degeneran a la juventud con la difusión de falsas doctrinas y de toda clase de vicios;

c) los que censuran o combaten el odio y la discriminación racial que los judíos se creen con derecho a ejercer en contra de los cristianos;

d) los que denuncian los delitos y crímenes cometidos por los judíos contra los cristianos, musulmanes o demás gentiles y piden el merecido castigo;

e) los que desenmascaran al judaísmo como dirigente de los movimientos subversivos, pidiendo que se adopten las medidas para impedir su acción disolvente en el seno de la sociedad;

f) los que se oponen a la acción judía tendiente a destruir la Santa Iglesia y la Civilización Cristiana.

Analizando más en profundidad, podemos comprobar que hay varias clases de semitismo: el económico, el social, el político, el moral, el religioso, y, en fin, el racial.

Como hay diferentes formas de semitismo, existen también diversas maneras de defenderse y oponerse a ellos:

Es lícito defenderse y oponerse al semitismo económico: contra la dura e intolerable dictadura del dinero ejercida por la banca internacional que quiere someter al mundo.

Es lícito defenderse y oponerse al semitismo social: contra los revolucionarios que desde diferentes puestos ponen en duda la verdad conocida, rebajan lo elevado, ensucian lo limpio y puro, lapidan lo apreciado y respetado, destruyen lo construido.

Es lícito defenderse y oponerse al semitismo político: contra los que por diversos medios provocan, fomentan y propagan la revolución anticristiana para llegar a la instauración del sionismo internacional.

Es lícito defenderse y oponerse al semitismo moral: contra los amorales en la política y los inmorales en las costumbres, cuyo fin es la demolición de los pueblos cristianos.

Es lícito defenderse y oponerse al semitismo religioso: contra los que afirman la relatividad de la religión, aunque no admitirán otra más que la suya talmúdica cuando sean los amos del mundo.

Todos estos semitismos, fomentados por la judería internacional, son ilícitos. Por lo tanto, oponerse a ellos, defenderse de su malicia, no puede ser condenado por ninguna autoridad legítima.

El antisemitismo racista, que condena al judío como si por sólo serlo, por su sangre y raza, estuviera fatalmente inclinado al mal, este antisemitismo racista es anticristiano, y con ello está todo dicho.

Entonces, después de leer todo esto:

¿Es mucho pedir a un Obispo católico estas simples distinciones y su aplicación?

¡No!

¿Era mucho esperar de Monseñor Williamson estas simples distinciones y su aplicación?

Conociendo su afinidad con el rabino Mayer Schiller… Usted ya tiene la respuesta…

Por si le queda alguna duda, remítase al Comentario Eleison 369

Padre Juan Carlos Ceriani