El complot contra Mons. Williamson

UNA «METIDA DE PATA» TRAS OTRA
En los últimos días, entre Non Possumus y el Padre Ceriani, se han empeñado en estimular la «paranoia» que al cabo, y por culpa de cuestiones como estas, termina uno desarrollando, por más que se empeñe cada mañana en convencerse a sí mismo que hay que aflojar un poco con las teorías conspiracionistas.
Alguna vez leímos los «Protocolos de los Sabios de Sion» y nos parecieron un poco fuertes. Después nos pasó que leímos «El Judío en el Misterio de la Historia», del Padre Meinvielle, y todo aquello cobró mayor fuerza. Ni hablar cuando nos topamos con el libro de Henry Costón «Con Dinero rueda el Mundo», y con autores como Werner Sombart, o el mismísimo Bernard Lazare; la cosa se convirtió en definitiva; habíamos adquirido el hábito de analizarlo todo desde ese particular punto de vista. Y con el «Complot Contra la Iglesia», de Maurice Pinay, ya no quedó duda alguna.
Y la cortamos aquí con los libros, porque la lista es interminable.
Pero bueno, esa cuestión aparece recurrentemente, y cada vez más, en estos últimos tiempos (últimos por partida doble).
Parece como si estuviéramos rodeados, o invadidos. Judíos, sionistas, hebreos, moishes, paishas…, como quieran; y ya sabemos que no todo es lo mismo.
Sin embargo, la multiplicidad de asuntos donde ellos meten la nariz (y las orejas) sigue siendo asombrosa; si lo era hace siete, tres o dos siglos atrás, cuánto más evidente y descarada no será en la actualidad, cuando ya casi ningún esfuerzo hacen por disimular u ocultar el accionar de las organizaciones con las que trabajan.
En el caso de la infiltración judía dentro de la Iglesia, uno puede ver cómo en épocas anteriores su trabajo era completamente sigiloso y secreto. Hoy, en cambio, Bergoglio se jacta de trabajar conjuntamente con ellos, y de tener por amigos a dos rabinos argentinos (eso de argentinos… hum).
De la Iglesia Conciliar, más allá de NOSTRA AETATE (Declaración conciliar gestionada, obtenida y dicen que redactada personalmente por el «cardenal» Bea por orden de Roncalli, alias Juan XXIII, que dio un giro copernicano al modo en que (según el modernismo reinante) debe ser entendido el asunto judío), es importante considerar lo que son sus «Papas».
Ratzinger, alias Benedicto XVI, es también TAUBER, por ascendencia materna judía.
Carol Wojtyla, alias Juan Pablo II, tenía como segundo apellido Katz, de evidente y probado origen judío.
Montini, alias Pablo VI, era Arrighi, por parte de madre. Judía la señora.
En la FSSPX ocurren también cosas extrañas; como es todo ese asunto de la donación del dinero proveniente de la fortuna de la familia Von Gutmann y la aparición en la escena de extraños personajes.
Maximilian Krah es filosionista (y además algo «ambiguo», por cierto).
Y en la falsa resistencia… Ahora nos hace conocer el Padre Ceriani que Mons. Williamson alguna vez (o en «numerosas ocasiones») no tuvo mejor idea que la de invitar a un rabino a darle una charla… a los seminaristas!!!
Para colmo…, uno de los blogs de la falsa resistencia «goza» de la grácil dirección de una delicada mano, fruto de una larga conversión… Claro, primero al cristianismo, luego a la tradición, llegando finalmente a la falsa resistencia…
No queremos decir con esto que no haya conversiones sinceras; o judíos sinceros en su conversión…
Pero, son pocos los casos; y siempre les queda algún tufillo…
Uno puede ser un sefaradí converso, descendiente de los judíos hispano-portugueses que vivieron en la península ibérica hasta 1492, y luego ser un sincero católico, y luego un seguidor sincero de Mons. Williamson… ¡Qué va!
Nos parece que ya no queremos enterarnos de más nada. Pero nada de nada.
Hoy por la mañana (había leído el «finamente irónico» artículo del Padre Ceriani a la noche, antes de dormir) cuando me desperté, me fijé debajo de la cama… ¿Nunca les pasó de niños tener de pronto una cierta aprehensión de sacar los pies de debajo de las sábanas, por haber pensado que quizás un extraño ser pudiera estar agazapado esperando, debajo de la cama? Bueno, algo así.
No que tuviese miedo de que debajo de mi cama hubiera un «israelillo» agazapado (vaya uno a saber con qué intenciones), pero dejando de lado las bromas y hablando en serio, la verdad es que llega a ser realmente abrumador el asunto. Ahora entiendo por qué el Padre Ceriani dice que mejor es ocuparse de otras cosas antes que de Bergoglio…
Un amigo me dijo alguna vez que a esta altura de los tiempos es muy difícil que exista alguien que no tenga por lo menos un litro de sangre judía en sus venas; caray… Claro que sabemos que esa no es la cuestión, pero por algunas atávicas razones parece ser importante.
La judaización del mundo cristiano no es algo que haya comenzado hace algunos pocos días, sino que lleva siglos, y probablemente más que eso, si lo consideramos como lo que resulta ser: un plan urdido y puesto en práctica con sistemática y persistente acción por el Kahal desde el mismo nacimiento del cristianismo.
Y las conquistas que los judíos han realizado no pasan únicamente, ni principalmente, por el asunto de la sangre, y sí por el campo de las ideas, de la cultura y del pensamiento; por una actividad corrosiva y disolvente en todo lo relacionado con la cultura cristiana; esto último es un hecho fácilmente corroborable.
La judaización del cristianismo quedó plasmada de manera irrevocable mucho tiempo atrás. Quizás…, el Concilio Vaticano II haya sido tan sólo la coronación del asunto, y algo más que eso: un CASTIGO por la tibieza de la ya decadente cristiandad y el poco apego a la Verdad demostrado; posiblemente sea ese EL GRAN CASTIGO, y desde ahora solamente reste esperar que se consume («¿acaso cuando vuelva hallará fe sobre la tierra?»).
Hay judíos por todos lados.
Infiltrados, falsoconversos (o sea, «falsos y con mucho verso»), disfrazados de curas y obispos e inclusive de Papas…. Brrrrrrrr…. La judaización es un hecho… Me pregunto si no nos habremos metamorfoseado en judíos sin habernos dado cuenta.
Vaya pregunta, que más de uno pasará de largo con indiferencia y levantando los hombros. Pero la pregunta no es para nada gratuita, ni mucho menos azarosa o divertida.
Hay cosas que son fácilmente constatables. Uno mira los créditos de las películas que nos llegan desde la meca del cine y se encuentra con los nombres y apellidos de personajes que, sin dudas, tiene algo, mucho o todo de «paishas».
Sin contar los que se cambian los apellidos, que son muchísimos más.
Actores, productores, directores de cine, músicos… y dénse una miradita por el mundo de la música llamada clásica y cuéntenme si la cosa no es aun peor. O de la plástica, o de la literatura; del arte en general.
Pero no hay que olvidar que mucho peor es el criollo judaizado.
Entonces… ¿tan superiores son, que por eso abundan? ¿Son tan hábiles y dotados de talento, que ocupan lugares de renombre por pura decantación natural? Más bien parece otra cosa.
Creer o reventar. Debe de haber un complot, nomás…
Judaización es algo que trasciende por completo la cuestión de la sangre. Estamos hablando de otra cosa; y esa cosa tiene que ver con lo espiritual.
Algo parecido a la pertenencia o no pertenencia al Cuerpo Místico… pero, al cuerpo místico ¿de quién?
La inmediata cosa que se nos viene a la cabeza será «el Cuerpo Místico de Cristo», es decir, la pertenencia a LA IGLESIA. Comprensible deducción, obviamente. Sin embargo, no estamos hablando de eso, y si nos refiriésemos a Ella lo haríamos con seriedad y respeto, en un artículo acorde con la magnitud de ese tema.
No. Aquí hablamos de la burda imitación diabólica. Nos referimos al cuerpo místico del Anticristo. La Sinagoga de Satanás.
Nos referimos a esa multitud («soy legión» dijo el maldito) que forma el anticristo, o que se encuentra injertado en él.
En el año 1651, el inglés Thomas Hobbes publicó su libro «Leviathan or the Matter form and power of a Common Wealth ecclesiastical and civil». En el mismo hacía una referencia al LEVIATHAN, ese mítico animal marino que antiguamente era representado como una especie de gigantesca ballena o serpiente marina y que en términos esotéricos y masónicos representa aquella construcción política que procura hacerse dueña de todos los resortes del poder mundial.
Y qué parecido que es el Leviatán de Hobbes al Cuerpo Místico de Cristo… Tanto que parece una imitación, y lo es. En el dibujo que adornaba la tapa de la primera edición de su libro, Hobbes incluyó un dibujo representativo de Leviatán con corona real, cetro y espada. El cuerpo de ese gigante está formado por una multitud de pequeñas siluetas humanas, que nos recuerdan aquello de «soy legión».
Pues bien; es eso en lo que se ha convertido la humanidad entera. Las multitudes siguen los caminos que abre la «elite» que dirige el mundo, y en «eso» se han convertido. He aquí la bestia, posiblemente.
Un Cuerpo Moral, multitud o legión que no necesariamente necesita de una Cabeza Humana que represente el papel del típico anticristo individual y personal. No sea cosa que mientras muchos (la inmensa mayoría) esperan engañados ese personaje, el anticristo ya gobierne…
Veamos. Decía Baudelaire que «La mejor estrategia del diablo es hacernos creer que no existe». Algo sabía el gran Baudelaire del asunto. ¿Qué tal si, por un momento, consideramos que esa misma estrategia está siendo utilizada, NO para hacernos creer que el anticristo no existe, sino para que lo esperemos de un modo y venga de otro?
¿Acaso no nos inundan con films donde el anticristo es tan sólo un muchachito malo que siempre, o casi siempre, es derrotado por un par de buenos muchachos y muchachas, cuando no por un escuadrón de frailes desaforados que andan por todas partes con los ojos desorbitados, y puñales escondidos entre sus ropas?
Como el tero…, astuta ave que pone los huevos por allá, y grita por aquí.
El Padre Lacunza dice bastante al respecto, como para que nosotros abundemos.
Pero estábamos hablando de Mons. Williamson y de su situación que hemos decidido tomarnos un poco en broma.
Que Monseñor Williamson haya caído en una trampa tendida por la te-levi-sión sueca manipulada por el poder judío, es lo que intentan decir los amigos de Non Possumus.
Bueno, concedamos… Pero entonces (si aceptamos esa pretendida ingenuidad del obispo) deberemos decir que viene cayendo en trampas bastante seguido; por ejemplo, en la trampa de la Orden Rosacruz, que le hizo meter la pata induciéndolo a elegir los símbolos de su blasón episcopal.
Increíble. Se ve que lo tienen apuntado al pobre Mons. Williamson.
Primero le hacen poner un símbolo masónico en su escudo y después le hacen decir que el holocausto es un fraude, y PUM… logran que Mons. Fellay lo expulse.
No sin que antes un rabino le haya hecho caer en otra trampa haciéndose invitar por Mons. Williamson para darles una charla a seminaristas de la tradición, tal y como muestra el P. Ceriani en su artículo.
Evidentemente, lo tienen bien apuntado.
Es más debe de haber una división del Mossad exclusivamente dedicada al asunto Williamson.
(Hacemos un paréntesis aquí para decir algo que es evidente, pero que en medio del sarcasmo pudiera perderse de vista. Realmente no ponemos en dudas que el Mossad y otras organizaciones de inteligencia se ocupen de asuntos importantes del modo que hemos descrito y que suelen resolverlos muchas veces de modo drástico y violento. Claro, por eso… asuntos IMPORTANTES)
Hecha la aclaración, prosigamos.
Entonces ahora encuentran explicación algunas aparentes incoherencias del obispo. No son tales. Forman parte de la campaña que pretende desprestigiarlo.
Por ejemplo lo de AKITA. Es evidente para todo aquel que quiera verlo, que Mons. Williamson ha sido engañado por el japonés ese que está detrás de esas falsas apariciones. Obsérvese que estamos hablando de un japonés, falso obispo (conciliar el tipo y de seguro que judío también, ya que estamos…).
El complot contra Mons. Williamson tiene ribetes internacionales, porque al japonés en cuestión hay que agregarle la televisión sueca, como sabemos, autora de la nota donde le hacen meter la pata, lo cual le genera un juicio que le ha costado un montón de dinero.
Avancemos.
María Valtorta. «Vidente» italiana que tan fuertemente ha impresionado a Mons. Williamson al punto de llegar este último a recomendar la lectura de sus obras, plagadas de pseudomisticismo y errores groseros. Otra metida de pata que no le imputamos a Valtorta ya que (que sepamos) Mons. Williamson no llegó a tratarla. Pero seguramente algún judío amigo de esa señora le hizo llegar sus escritos; o tal vez haya sido algún periodista de la televisión sueca…, o el japonés. Vaya uno a saber.
Ya habíamos mencionado a Ratzinger Tauber. Otro que le hizo meter la pata a Mons. Williamson. Recordado es aquello del «Te Deum» hecho cantar por el líder de la falsa resistencia cuando el famoso y nefasto MOTU PROPRIO ratzingeriano, que oficialmente declaró que la Misa de Siempre pasaba a ser Rito Extraordinario y el Novus Ordo Rito Ordinario, postergando de ese modo por decreto a la verdadera Misa. Otra metida de pata, sin dudas.
Eso, y la carta personal que Mons. Williamson le dirigiera a Ratzinger cuando le levantó la excomunión; nueva metida de pata, inducida por el pseudopapa alemán, que las pensó todas y se dijo: «le levanto la excomunión, el tipo se pone contento, me escribe una carta para agradecerme y de ese modo se «escracha solito».
Y ni hablar de las malas artes de Ratzinger que, seguramente mediante efluvios hipnóticos, logró que Mons. Williamson metiese la pata llegando a hablar de la bondad del corazón del entonces «Papa» de la Iglesia Conciliar… EN BRASIL!!! Otra prueba más de la internacionalidad del complot antiwilliamsoniano.
Tememos por Mons. Williamson; quien sabe cuál será el siguiente paso. Tal vez pudiera quedar involucrado en alguna nueva y siniestra maniobra y aparezca delegando alguno de sus poderes episcopales a algún curita filipino infiltrado… (todos sabemos que el mismo Mons. Williamson continúa afirmando que él NO tiene jurisdicción; metida de pata si las hay…).
O peor…, tal vez le hagan meter la pata los miembros de la Resistencia Fláccida induciéndole perversamente a consagrar un obispo, lo cual constituiría una nueva contradictoria acción del obispo… Dicen algunos que él ya tiene redactada la carta de agradecimiento para cuando otro disfrazado de blanco le levante la excomunica…
Esa sería la última jugada (y la última metida de pata) y el golpe de gracia definitivo. Porque además, dado el ya irremontable desprestigio y la evidentemente gastada imagen que ostenta, hará que sus mismos actuales (por ahora) seguidores, lo empujen a un rápido y silencioso retiro y desaparición de la escena.
Si algún lector se llega a enterar de algo así, deberá recordar que existe una campaña internacional en contra de Mons. Williamson.
Una campaña montada con la única meta de hacerle meter la pata a cada rato.
Afortunadamente, Mons. Williamson cuenta con algunos entre sus seguidores que, ante cada nueva metida de pata del obispo inglés, seguramente repetirán por enésima vez que tan sólo se trata de una nueva ocurrencia del prelado que deberemos interpretar obligatoriamente como una nueva demostración de su ya famosa «fina ironía».
