Eclipse

“Todos se desviaron, a una se han corrompido;
No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno”.
(Salmos 14:3)
Hemos entrado al valle de las sombras de muerte
donde rugen blasfemias tan sobrecogedoras
que acongojan el alma. Todo es gris y pervierte.
En lo alto cautivan simulacros de auroras.
El mal se enseñorea del mundo y el misterio
de iniquidad asienta su cátedra del mal
en una espuria Iglesia que, ebria de adulterio,
priva a sus seguidores de la gracia y la sal.
Presumen los leprosos y dirigen los ciegos.
El Dogma es ultrajado. Reina la apostasía
y Cristo es hostigado dondequiera que esté.
Obnubilados fieles deambulan entre fuegos
y los dientes filosos de una hedionda jauría
muerden cruces guardadas por el hombre de fe.
