OSKO: ELEISON 356 – ¿RESPUESTA INCIERTA…? EVIDENCIA CIERTA

ELEISON 356

Disolver... y luego disolver más...
Disolver… y luego disolver más…

¿RESPUESTA INCIERTA…?

EVIDENCIA CIERTA

No podemos prometer ser breves. Quisiéramos no extendernos porque, además, es malo dejarse llevar por la ira; y realmente la deshonestidad de Mons. Williamson es tal que induce a ella; aunque esa culpa debe imputársenos a nosotros, no como consecuencia del accionar de este Obispo tergiversador y confundidor, sino por exclusiva intemperancia de nuestra parte; no obstante, creemos que con la lectura del presente artículo se comprenderá que existen causas atenuantes que juegan en favor nuestro. Miserere nobis.

Lo que deseamos es que quede claro que hay EVIDENCIAS CIERTAS de que Mons. Williamson induce al error y a la confusión.

Inmediatamente a la aparición del ELEISON 356, el Padre Ceriani publicó una inquietud respecto de una fecha a la que hace referencia Mons. Williamson.

Hay una cita, hay un párrafo y es este:

«¿Deberían los sacerdotes ordenados con el nuevo rito de Ordenación de 1972 ser condicionalmente re-ordenados con el antiguo y ciertamente válido rito de Ordenación?»

El Padre Ceriani plantea si acaso se trata de un error; y de no serlo, pide que Mons. Williamson explique a qué se refiere.

Mons. Williamson no explicará nada, como todo el mundo sabe, y el Padre afirma también.

Aclaración previa: no pretendemos abundar en precisiones legales, ni de teología o disciplina sacramental.

Siempre se ha dicho que La Constitución Apostólica Pontificalis Romani, sobre los nuevos ritos para la ordenación de Diáconos, Sacerdotes y Obispos, con fecha de «promulgación» 18 de junio de 1968, y con entrada en vigor el 12 de abril de 1969, es el documento que establece e impone los CAMBIOS que harían que (cuestión que ya ha sido estudiada por muchos, aunque no zanjada) el Sacramento del Orden Sagrado hubiese sido ABOLIDO, como tal, y que el SACERDOCIO CATÓLICO fuera reemplazado por esa nueva especie de «curitas» actuales, más preocupados por el asistencialismo y la Revolución pro-Marxista de las Comunidades de Base, que son las modernas parroquias de la Iglesia Conciliar.

El siguiente texto surge de una explicación, en forma de ensoñación, aparecida en la mente de quien escribe:

(PSSS)

— Bueno…, lo anterior es verificable, al menos en aquellos lugares que van de la mano del Sacrosanto Progreso, porque hay algunos lugares en el mundo donde TODAVÍA persisten los pelagianos tristes, gente supersticiosa que todavía cree en el sacerdote tipo «brujo» imbuido de poderes místicos, como el de «bendecir» (todos sabemos que la bendición viene del pueblo, recordar a Bergoglio en la Loggia, inclinándose ente el pueblo presente en la Plaza el día de su elección, luego de pedirle a ese mismo pueblo que lo bendiga) o «consagrar» la hostia, (todos sabemos que eso ocurre por medio de la «fe» del pueblo cuando se le muestra el pan redondito, y ahí es cuando se produce la «impanación», obrada por la fe de todos… y no en virtud de las palabras que dice el cura)

— Protesto… ¡ESO ES DOCTRINA PROTESTANTE!

— ¿Qué cosa? ¿Doctrina protestante? Pues, que sí… claro, para eso tuvimos SEIS representantes protestantes en el CV2 asesorándonos del mejor modo como reformular la Misa Católica, despojándola de esas cuestiones de superstición y otras cosas del pasado. Esa invalorable colaboración de los «hermanos separados», sumada al esfuerzo de nuestro hermano masón, Mons. Anibale Bugnini; juntos nos regalaron el Novus Ordo Misae, que finalmente nuestro Hermano Benedicto XVI elevó a la categoría de Forma Ordinaria, en el bendito Motu Proprio SUMMORUM PONTIFICUM… (los únicos que no se dieron cuenta de la «jugada», fueron los tradis… ji ji).

— No todos… Algunos pocos nos dimos cuenta, y todavía luchamos.

— Por poco tiempo. Pronto tendrán novedades. Ya se supo que Mons. Fellay estuvo en Roma hace unas semanas. Pronto quedarán reducidos apenas a un puñado de gente dispersa y confundida. Además…, ¿de qué protestantes se me está hablando? Por favor… (yo que no aprendo más, y me engancho a discutir con pelagianos tradis amargados oscuros y medievales). Ya basta con esas estupideces, la Iglesia en la que SUBSISTE la Iglesia fundada por el Gran Predicador Nazareno (Gran hombre sin dudas, pero que hoy se encontraría algo desfasado con la modernidad, de ahí la necesidad de ciertos ajustes que estamos haciendo, ahora mismo gracias al Hermano Francisco…) tiene TRES CÍRCULOS, como todo el mundo sabe. Círculos concéntricos. En el del centro estamos nosotros, en seguida vienen las otras confesiones cristianas, y luego, en el tercer círculo entran todas las otras religiones.

— NO. No prevalecerán. Tenemos las promesas, Extra Ecclesiam Nulla Salus.

— Eso es ridículo. Nulla Salus… Ahora sabemos que TOTA SALUS…, «pito catalán» al Infierno y al Diablo… Si el Infierno está Vacío… ¿qué sentido tiene ese axioma? Hasta los Ángeles Caídos merecen una oportunidad y, al final, final, se van a salvar. Misericordina para todos, y todas. De manera que nadie queda afuera, no jodamos más con eso de Extra Ecclesiam Nulla Salus, porque, primero que nada, eso está en Latín y nadie lo entiende; segundo no lo voy a traducir, y tercero, como dicen los pibes, ya fue…

— Señor… que perecemos, es el Anticristo.

— EXACTO… Y quiere ser adorado.

(PLOP)

Volviendo, de nuestras típicas divagaciones que incluyen «peligrosos» diálogos internos como el que antecede, sigamos:

Vamos…, la cuestión está clarísima, al menos para nosotros.

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Mons. Williamson necesita GANAR TIEMPO. No le queda otra, y esto es muy simple: todo su sistema se está cayendo a pedazos. Esto quedó patente en la conferencia dada en Bogotá. Lamentable por donde se la mire.

Apela al año 1972, porque si se retrotrae a 1968 deberá reconocer que SU PAPA, sí… SU PAPA, Jorge Mario Bergoglio, es, por lo menos, TAN DUDOSO, como dudosa es la hombría de «Monseñor» RICCA.

Es que el grotesco Bergoglio fue «ordenado» sacerdote DESPUÉS del cambio de ritos, y por lo tanto no sería, ni siquiera, «Padre Jorge»…; mucho menos Obispo; y, consecuentemente, mucho menos, Papa.

Esto si lo miramos únicamente desde este aspecto de Ritos y disciplina sacramental, porque ya se sabe que Bergoglio reúne otras importantes calificaciones que lo excluyen de toda posibilidad de ser un verdadero pontífice, siendo la primera de todas ellas su condición de apóstata.

Bergoglio es un hombre que carece de la verdadera fe. Creo que eso fue siempre así. Lo que Bergoglio cree, yo no sé bien qué es, ni como calificarlo, pero NO ES aquella fe de la que hablan los Catecismos de la Iglesia Católica; y con eso me basta para ponerme a distancia de ese lobo disfrazado de oveja.

Ahora sí…, una vez quitada la «calentura» (escribiendo lo anterior, aunque parezca mentira, un poco se me pasa), vamos a otras cosas escritas por Mons. Williamson.

Mons. Williamson es así. La contradicción flagrante no pude conducir sino a la confusión, y creo que es allí a donde Mons. Williamson está queriendo llevar a todos lo que lo siguen. Y lo va logrando…, cuidado que es efectivo.

A menos que alguien demuestre que el hombre padece de algún tipo de obnubilación mental (sea transitoria o permanente), esta cuestión no tiene excusa.

El ELEISON 356 completo no vamos a analizarlo. No toca, sino superficialmente, el asunto de la validez de los sacramentos en la Iglesia Conciliar.

Como hemos visto, hasta incorpora una NUEVA FECHA (1972), que nunca que sepamos había sido mencionada para decir «AQUÍ», o «ESTE ES EL DÍA», en atención al momento en que se debe comenzar a dudar de la validez del Sacramento del Orden en los Conciliares.

También diremos que hay una contradicción, no del todo manifiesta, en el escrito episcopal, pero que subyace en el mismo de cabo a rabo.

Esa contradicción, omnipresente en Mons. Williamson, se hace manifiesta elocuentemente en estos dos fragmentos de la parte final, y que nos parece que alcanza y sobra, por lo cual nos exime de señalar otros aspectos igualmente insalvables del ELEISON 356:

Breve, si fuera Papa, pienso que requeriría que todos los sacerdotes u obispos ordenados o consagrados con los ritos «renovados» deberían ser condicionalmente re-ordenados o re-consagrados, no porque creyera que ninguno de ellos fueran verdaderos obispos o sacerdotes, por el contrario, sino porque cuando de sacramentos se trata, toda seria duda debe ser removida, y esa sería la manera más simple de remover toda posible duda. La podredumbre de los sacramentos de la Neo-Iglesia no puede dejarse merodeando.

Kyrie eleison.

¿Debería ser re-ordenado o no un sacerdote de la Neo-Iglesia?

Respuesta incierta, debido a la podredumbre gradual de la Neo-Iglesia

¿RESPUESTA INCIERTA?

¿No admite el mismo Mons. Williamson que «CUANDO DE SACRAMENTOS SE TRATA, TODA SERIA DUDA DEBE SER REMOVIDA»?

Entonces… ¿De dónde es que le viene la incertidumbre? Porque está muy claro que es lo que debiera hacerse, aunque sabemos que es imposible hacerlo. Pero lo que no es imposible es darse cuenta que en esa IMPOSIBILIDAD de hacer lo que debe hacerse radica justamente la certidumbre de lo que se PUEDE HACER: HUIR DE ELLOS COMO DE LA PESTE.

En cambio, nos encontramos con la ambigüedad de la cabeza episcopal de Mons. Williamson.

No logramos entender para qué se mete con cuestiones como estas, para terminar diciendo que SÍ y que NO, y que «más» pero también que «menos»…, y que «bueno…», pero que «malo…», que «efectivamente», pero que «todo lo contrario». Y así seguidamente.

Mons. Williamson nos dice que en el lago hay agua, y que si usted se arroja al agua seguramente saldrá mojado (lo cual es de Perogrullo); pero al instante siguiente, dice que no sería tanto así, que tal vez ese agua no lo sea tanto, ni tan húmeda la mojadura, y que si usted se arroja quizás no se moje tan ciertamente como parece haber quedado entendido al principio. ¿Por qué? Ah, no sé… Palabra de Obispo.

Ahora echa mano de la GRADUALIDAD del asunto. Ya lo veíamos venir (gradualmente) con esto desde hace un tiempo. Ahora lo ha instalado. Mons. Williamson camina como si estuviera en medio de la niebla (ya se sabe que la neblina londinense es proverbial).

La niebla es tanta que se ha metido en la cabeza de Mons. Williamson.

¿Leerá lo que escribe, antes de publicarlo?

Explicamos:

Resulta que Mons. Williamson afirma que si ÉL FUERA PAPA (¡Ops!.., no habíamos pensado en semejante posibilidad; la cantidad de chistes que podríamos haber hecho; hacemos votos fervientísimos para que esa sea tan solo una expresión poco feliz, y que no se le vaya a ocurrir sumarse al conclavista Mons. Squetino Schattenhofer) los pondría a todos en fila para las Re-Ordenaciones y las Re-Consagraciones (sub conditione, suponemos) de tutti quantti… (decirlo es una cosa, pero HACERLO!!!, te quiero ver pajarito).

Pero no es porque él crea que no son curas y obispos (los conciliares, se entiende); NO, nada que ver.

¡QUÉ VA! Todo lo contrario, es PARA REMOVER LA DUDA de que pudieran NO SERLO.

Yo me pregunto… ¿Quién duda de que sean curas y obispos? ¿BERGOGLIO? ¿POLI? ¿GANSWEIN? ¿KASPER? ¿LOS FIELES CONCILIARES?… ¿QUIÉN?

Nosotros. ÚNICAMENTE un puñado de tradis. Ni siquiera TODOS LO TRADIS. Mucho menos Mons. Williamson, como ha dicho (por el contrario) y como se mueve en la práctica.

La inmensa mayoría apenas si considera, y mucho menos se plantea, estas cuestiones. A casi nadie le importan.

Tampoco Mons. Williamson tiene demasiadas dudas, sino que él mismo dice que NO CREE QUE NO SEAN curas y obispos. Presume que lo son.

Sin embargo, la Iglesia siempre enseñó que cuando se trata de Sacramentos no puede haber dudas; y si las hay, los fieles deben abstenerse de acercarse a la fuente dudosa.

De hecho, Mons. Williamson lo sabe; y es por eso que le da lugar, aunque sea un paupérrimo lugar, a la doctrina que dice que en materia de Sacramentos es menester disipar las dudas urgentemente; y que, en caso de estar frente a sacramentos DUDOSOS, todo fiel debe ABSTENERSE de acercarse a los mismos.

Uno puede comprender con facilidad que todo esto es hasta de sentido común.

Como siempre un ejemplo puede ser útil. Imaginemos la Iglesia en un estado de situación más o menos normal, en los años `30 del pasado siglo. Imaginemos que un sacerdote, al frente de una parroquia donde concurren unas 200 familias, de pronto hace público que el obispo que lo ordenó sacerdote era un dudosamente obispo.

Todo formó parte de circunstancias que no interesan ahora; pero lo cierto es que el «cura» cae en la cuenta que lleva hace dos años creyendo que hace lo que en realidad no sabe, si HACE o NO HACE.

Terrible situación que es subsanable, obviamente, con las mediadas prudenciales que la Iglesia sabía tomar. Una de las cuales, sin dudas, era la de ordenar, sub conditione, al atribulado sacerdote en cuestión. En realidad, hasta que se subsane, no será otra cosa que un dudoso Sacerdote y, por lo tanto, habrá de abstenerse de su oficio. Y si él no lo hiciera, y pretendiese continuar, serán los fieles los que deberán abstenerse de acudir a él.

El asunto es despojarse de cuestiones sensibleras. Esas cuestiones sensibleras que, seguramente, harían que las viejecitas que rezan el rosario a las 19:00 hs de cada tarde continúen llamando Padre al «padre», aun sin mediar la correspondiente ordenación sub conditione, imprescindible para que el hombre pueda proseguir con su apostolado.

El Orden Sagrado tiene tres grados de institución divina: obispos, sacerdotes y diáconos. Los obispos poseen el sacerdocio en su plenitud, es decir, con el poder, no sólo de ejercer su ministerio, sino además el de trasmitirlo a otros. Así, el obispo es el único ministro del Orden Sagrado; y para su válida administración es esencial que él mismo haya recibido una consagración episcopal válida, y que use un rito en el que se observen los elementos esenciales para la validez, según institución divina o eclesiástica.

El haber recibido o no las órdenes en estas condiciones hace que se esté o no dentro de la sucesión apostólica del ministerio católico.

Pues bien. El sacerdocio católico ha sido barrido en 1968 por la Constitución Apostólica Pontificalis Romani, que introdujo los nuevos ritos para la ordenación de Diáconos, Sacerdotes y Obispos, con fecha de «promulgación» 18 de junio de 1968, y con entrada en vigor el 12 de abril de 1969.

Mi posición respecto de la situación actual es tajante. Le parecerá a más de uno exagerada. No lo discuto, pero no creo que lo sea. Si realmente creemos que estamos en plena Apostasía y que esta es la Crisis Terminal y Última, si en verdad pensamos que se trata de tiempos Pre-Parusíacos, luego, mi posición no tiene nada de exagerada.

Mi posición es que los curas conciliares NO SON SACERDOTES. No sé de qué tipo de «curas» pudiera tratarse; tal vez estén diseñados para curar males sociales, pero no del alma.

Y tampoco los son los «Obispos» Conciliares. El obispo es el que tiene la plenitud del sacerdocio; esto es así porque puede administrar todos los sacramentos inclusive el del Orden Sagrado, es decir puede trasmitir esa plenitud con el episcopado. Pues bien, todo eso se ha acabado, si es que es cierto que la FE ha mutado. Y que ha mutado, es lo que nos ocupa desde hace años. Es decir, DÉCADAS hace que tratamos acerca de esta cuestión.

Comenzó a acabarse el día 12 de abril de 1969, porque los fieles debemos apartarnos de los sacramentos dudosos y vaya si lo son los «sacramentos conciliares».

Comenzó a acabarse significa que, a medida que se van muriendo los sacerdotes ordenados válidamente, y son reemplazados por los «curitas modernos», que NO SON sacerdotes, el sacerdocio tiende a desaparecer.

Hoy, a más de CUARENTA y CINCO AÑOS y UN MES de esa promulgación, obviamente, si todavía quedan sacerdotes verdaderos, serán muy viejos (exceptuando a los sacerdotes de la Tradición, obviamente).

Algo más para los pocos optimistas que pudieran quedar: esta situación es completamente insubsanable. No existe la menor posibilidad (humanamente hablando) de encontrar un modo de arreglarla. Lo digo porque aunque fuese posible hallar, si la hubiese, una solución canónica, de todos modos hoy es insalvable por el estado avanzado de APOSTASÍA que campea en todas partes y en altísimo grado.

Es por esto que la maquiavélica maquinaria Vaticana intenta sofocar a la Tradición, último reducto de la Fe, sugiriendo instancias de diálogo, acuerdos o arreglos, del modo que sea, porque sirve a Satanás; y éste quiere, y necesita, la abolición de LA FE, además del SACRIFICIO PERPETUO de la Santa Misa.

Es por esto que la traición de Mons. Fellay y compañía es tan deplorable. La cúpula de Menzingen no se detiene, como puede verse AQUÍ.

Es por esto que las ambiguas y vagas conductas, doctrinas y posición de Mons. Williamson nos parecen que son un excelente servicio que el Obispo inglés le presta al enemigo, consciente o inconscientemente.

Entonces, Mons. Williamson, lo único que intenta es GANAR TIEMPO, algo de tiempo; por lo menos un poco de tiempo que le permita todavía defender que Bergoglio es cura; lo de obispo y Papa se verá luego.

Porque, si NI SIQUIERA ES SACERDOTE, obviamente que el resto se cae.

De este modo, por lo menos tendrá algo a qué aferrarse para poder discutir la cuestión.

Porque Mons. Williamson sabe que Bergoglio fue «ordenado» con los nuevos ritos; y sabe que, obviamente, fue promovido al «episcopado» con los nuevos ritos; y sabe que no reúne, sacramental y jurisdiccionalmente hablando, las condiciones exigibles para conservar la potestad suprema y plena (la cual es episcopal, como dice el canon 218 del Código), aunque la hubiese recibido válidamente (lo cual está por verse…), como cualquier otro laico que hubiese sido elegido y hubiese aceptado la elección, ERGO…

No necesitamos estos argumentos de tono sacramental, y de la correspondiente disciplina en la dispensa de los Sacramentos, para saber que Bergoglio NO ES lo que todo el mundo cree que es y aparenta ser.

No obstante, ya que Mons. Williamson trajo esta cuestión, colegimos que por alguna razón lo ha hecho.

Esa razón NO ES OTRA QUE: anticiparse a una posible instancia de discusión, introduciendo una fecha posterior a la «ordenación» de Bergoglio. Fecha ficticia (1972) con la que se intenta preservar a Bergoglio, AL MENOS en cuanto a su condición sacerdotal.

La doctrina católica sobre la validez de los sacramentos es clara, pero los ritos sacramentales de la Neo-Iglesia parecen haber sido diseñados para conducir gradualmente a la invalidez (ver EC 121 del 31 oct.2009).

El problema es el «gradualmente». ¿Cuán avanzado estaba ese proceso gradual en cualquier caso específico? Tal vez sólo Dios lo sabe con seguridad.

El problema no es el «gradualmente». El problema es introducir ese concepto en las cabezas de todos para que todos piensen que ESE es el problema. Logrado eso, sería imposible determinar la situación; y es por eso que el mismo obispo dice: «sólo Dios lo sabe»…

Pero hay algo que no dice con toda claridad: «De sacramentos dudosos, abstenerse».

Es de sentido común. Es el «SENSUS FIDEI».

Esto ni siquiera lo menciona Mons. Williamson.

Lo que hace este Obispo es, como suele hacerlo también en otros aspectos, manejarse con vaguedades y ambigüedades, que serían producto de la imposibilidad de determinar fehacientemente cuál es la situación real, dado que, como todo es gradual, sería imposible puesto que habría que ver CADA CASO en particular… etc. etc.

Imposible, claro. Planteado de ese modo, y desde ese muy particular punto de vista, esto conduce al desaliento. Como es imposible saber dónde estamos parados en verdad, todo se torna opinable, todo es según cada cual puede verlo. Y así…, el reino de la ambigüedad y la indeterminación.

Entonces, ¿qué hacer? NADA…, de eso Mons. Williamson nos da ejemplo constantemente. NADA de NADA.

Donde los problemas reales de validez se originan es con el Ministro y la Intención, debido a la erosión gradual de la Intención Católica a causa de los acatólicos nuevos Ritos.

Pues, en cuanto a la Intención, cualquier obispo hoy en día ordenando un sacerdote seguramente tiene la intención de hacer lo que la Iglesia hoy en día hace, enhorabuena, pero, ¿qué es eso en su mente? ¿Qué es un sacerdote en la Neo-Iglesia? ¿Acaso no es que el antaño renovador del Sacrificio del Calvario mediante la Presencia Real está siendo reemplazado lento pero seguro por los hoy en día coordinadores de excursiones campestres eucarísticas? ¿Cuán avanzado está este proceso en una diócesis dada del mundo? ¿Es que éste o aquel obispo tenían en mente un Sacrificador o un excursionista como siendo lo que la Iglesia hace? El comportamiento exterior del obispo ordenante indicará su Intención, pero sólo Dios lo puede saber con seguridad.

Vamos a intentar terminar con esto.

Mons. Williamson dice que el problema REAL DE LA VALIDEZ está en la INTENCIÓN DEL MINISTRO del sacramento.

Aquí no queda otra cosa que resolver tajantemente una cuestión que, de otro modo, se tornaría inevitablemente peligrosa.

¿Creemos los católicos que los Sacramentos son lo que decimos que son?

Porque, si realmente lo creemos, también sabemos que no es algo que se encuentre en el terreno de lo opinable, ni que pueda zanjarse esta cuestión con ambigüedades, o meras opiniones, y dejarlo así como así.

Un buen ejemplo de lo que digo es el asunto de la «Communicatio in Sacris». Puede sernos útil para dirimir estas cuestiones.

Si los ministros de la Iglesia Conciliar tienen (y eso está probado) una fe, la cual manifiestan públicamente, que sabemos que es DISTINTA de la Fe Católica, los fieles tendremos siempre la OBLIGACIÓN de apartarnos de ellos.

Trasládese esa cuestión planteada como SOLUCIÓN a TODOS los aspectos relacionados con los «ministros conciliares» y se verán las consecuencias.

De esto es de lo que debiera haber hablado Mons. Williamson.

Y es de eso de lo que NO HABLA.

Él habla del cambio GRADUAL que rebajó al SACERDOCIO al rango de «animador». Muy bien…, concedemos, es verdad y así fue.

Pero ese cambio comenzó un día; y ese día fue el ya muy lejano del 12 de abril de 1969.

Entonces, todo buen pastor tiene la obligación de decirles a sus ovejas que se ALEJEN de esos pastos envenenados.

Mons. Williamson tiene (como todo obispo) la obligación de ser TAJANTE en esto de preservar la FE DE LAS OVEJAS.

Mons. Williamson, en cambio, se sienta a conversar con las ovejas de su rebaño en los siguientes términos:

MW: Si ustedes quieren, pueden ir a pastar aquella ladera…

Ovejas: Pero…, usted dijo que parece ser que el pastor que es dueño de ese campo envenenó esos pastizales.

MW: Pero también dije que no se puede determinar si es así en todas las partes de ese campo. Sólo Dios lo sabe con seguridad. Además, parece ser que el asunto es medio gradual, de modo que tampoco podemos saber si es tan así, que está tan envenenado todo…

Ovejas: Pero…, ¿y si resultara ser que sí, y todo estuviera envenenado?

MW: Bueno, eso dependerá de que el dueño haya tenido la intención de hacerlo de ese modo, o de no hacerlo de ese modo…

Ovejas: Pero… ¿Y SI TUVO ESA INTENCIÓN, contraria a la de todo Buen Pastor?

MW: Veo que estáis medio insidiosas hoy…, apocalípticas diría, así como allá en Bogotá, durante la conferencia… Entonces, RESPUESTA INCIERTA…

Y medita en su cabeza: Con ovejas como estas, que cuestionan todo y que, encima, no les gusta leer a Valtorta, es una fija que las cosas no pueden salir bien… Pero, YA SÉ…–

MW: Ovejitas mías…, vengan que voy a contarles otra historia, ¿sabían que Nuestra Señora se apareció en AKITA?

Ovejas: Uggghhh… Rajemos!!!