NO HABÍA QUE IR…
Radio Cristiandad recibió un correo anónimo que trascribe un diálogo impresionante. Lástima no haber estado allí para grabarlo y tomar algunas instantáneas de los rostros de los interlocutores.
Que lo disfruten.
Incógnito: Se lo dijimos…
Padre Bouchacourt: Sí… Sí… Ya lo sé…
Incógnito: Les dijimos que no tenían que ir…
Padre Bouchacourt: Sí… Sí… Es cierto…
Incógnito: Les advertimos que ir allí era imprudente…
Padre Bouchacourt: ¿Imprudente? Fue un acto estúpido…
Incógnito: Bueno…, no llegamos a tanto…, no lo calificamos de este modo…
Padre Bouchacourt: ¡Sí! ¡Sí! ¡Fue un acto estúpido! ¡Y, además, estéril!
Incógnito: En esto coincidimos plenamente. Ha sido estéril y esterilizante…
Padre Bouchacourt: ¿Qué? ¿Usted piensa que en el futuro ya no se podrá obtener nada?
Incógnito: Ustedes siempre esperando algo que no podrán obtener por sus propias fuerzas…
Padre Bouchacourt: Sí…, esto también hace mucho que nos lo vienen diciendo… pero…
Incógnito: Pero…, usted estaba y está de acuerdo en que hay que ir… Usted apoyó…
Padre Bouchacourt: ¡No! ¡No! ¡No! Supe de algo en la vigilia. Me pidieron apoyo y les dije que no. Estuve en contra…
Incógnito: Sabemos que no es así…; pero dejemos esto para más tarde, ahora me interesa otra cosa… Acto estúpido…, acto estéril…, pero, ¿mide, usted, las consecuencias?
Padre Bouchacourt: ¿Que si las mido?… Ellas me están midiendo a mí, ya tengo la mortaja entallada…
Incógnito: No sé bien a qué se refiere, pero yo hablo de las declaraciones…
Padre Bouchacourt: ¡Fue un horror…!
Incógnito: ¿Qué cosa? ¿Lo del montón de judíos muertos? ¿Lo de la noche de los cristales rotos? Porque yo me refiero a otra cosa…, ¡a las declaraciones…!
Padre Bouchacourt: ¡Sí! ¡Sí! Ya le oí…, las declaraciones… Y es eso…, ¡fue un horror…!
Incógnito: Ah, bueno, coincidimos nuevamente. Me alegro mucho. Veo que de más en más usted va comprendiendo… ¡Por fin!
Padre Bouchacourt: ¡Sí! ¡Un horror! ¡Qué declaraciones!
Incógnito: Y sí…, realmente; porque ellas son una prueba de que no tenían que ir, ellas son consecuencias de ese acto…
Padre Bouchacourt: ¡Estúpido!
Incógnito: Son consecuencias de ese acto im-pru-den-te. No tenían que ir… Fueron… Y luego siguieron las declaraciones…, una peor que otra…
Padre Bouchacourt: ¡Qué horror! Imagínese…
Incógnito: ¡No! ¡No! No me imagino nada… Lo compruebo, lo veo, lo palpo…
Padre Bouchacourt: Y sí… Decir que el pueblo judío no cometió el deicidio… Y eso en contra de la visión de la Santa Sede hasta antes del Concilio, que imputaba a los judíos la muerte de Jesús…
Incógnito: Ah…, ¿usted se refería a esa declaración y a otras por el estilo que hizo después que los sacerdotes y jóvenes de la escuelita de La Reja fueron a la Catedral de Buenos Aires en noviembre pasado?
Padre Bouchacourt: ¡Y claro! ¿Y si no a qué otras declaraciones puedo referirme?
Incógnito: A otras… Ya le dije antes que sabemos que usted dio su apoyo y que no estuvo en contra DEL ASUNTO imprudente y estéril… Pero le dije que volvería más tarde sobre el mismo y sobre sus consecuencias…
Padre Bouchacourt: Pero…, ¿de qué me está hablando ahora? ¿No se trata del asunto de la Catedral y de mis declaraciones?
Incógnito: ¡Claro que no! Le hablo sobre EL ASUNTO, sobre el gran tema que nos preocupa, sobre el hecho de haber ido a Roma y sus consecuencias, con las horrorosas declaraciones, de las cuales las siguientes son sólo una muestra:
-
Benedicto XVI es una persona íntegra, que toma muy seriamente la situación y la vida de la Iglesia.
-
Con Benedicto XVI la barca de la Iglesia navega en adelante sobre aguas más tranquilas.
-
Todo indica que desde hace algún tiempo, más o menos desde el ascenso al pontificado del Papa Benedicto XVI, ha aparecido una nueva ola (…) Los indicios son suficientemente variados y numerosos como para poder afirmar, que este nuevo movimiento de reforma o de restauración es efectivamente real.
-
Deseamos que Roma nos reconozca como verdaderos obispos.
-
Pareciera que desechamos todo Vaticano II. Sin embargo adherimos al 95%.
-
El Papa dijo que hay solamente un problema de orden canónico. Es suficiente un acto de Roma para decir que se ha terminado y nosotros reentramos en la Iglesia.
-
Roma nos necesita.
-
En la Fraternidad, se está en camino de hacer de los errores del Concilio super herejías.
-
Por el bien común de la Fraternidad, preferiríamos de lejos la solución actual de status quo intermedio, pero evidentemente Roma ya no lo tolera.
-
Por el bien de la Fraternidad y de la Tradición, hay que cerrar lo más rápidamente posible la «caja de pandora», con el fin de evitar el descrédito y la demolición de la autoridad, la impugnación, las discordias y las divisiones, tal vez sin retorno.
-
Es impensable que la mayoría se equivoque en una materia prudencial. Y si esto, por casualidad, por un imposible sucede, y bien, ¡tanto peor!, de todos modos, vamos a hacer lo que la mayoría piensa.
-
El Concilio ilumina algunos aspectos de la vida y de la doctrina de la Iglesia, presentes implícitamente en ella, no formulados todavía.
-
Declaramos reconocer la validez del sacrificio de la Misa y de los Sacramentos celebrados con la intención de hacer lo que hace la Iglesia según los ritos indicados en las ediciones típicas del Misal romano y de los Rituales de los Sacramentos legítimamente promulgados por los papas Paulo VI y Juan Pablo II.
-
Prometemos respetar la disciplina común de la Iglesia y las leyes eclesiásticas, especialmente aquellas que están contenidas en el Código de derecho canónico promulgado por el Papa Juan Pablo II en 1983.
Padre Bouchacourt: ¡Un momento!… ¿Quién es usted? Usted… ¡Usted es el Padre Ceriani!
Padre Ceriani: ¡Sí!, Padre Bouchacourt, soy el Padre Ceriani. Y la tontería de haber ido en noviembre a la Catedral de Buenos Aires, y la consecuencia de sus lamentables declaraciones, no son más que una prueba a posteriori de que la Fraternidad se equivocó al emprender el camino de las negociaciones con la Roma modernista a partir del año 2001.
Los hechos imprudentísimos, estériles y esterilizantes, así como el conjunto de horrorosas declaraciones de las autoridades de la Fraternidad, están allí a la vista.
De la misma manera que hoy se dice: NO HABÍA QUE IR A LA CATEDRAL, es necesario aceptar que NO HABÍA QUE IR A LA ROMA APÓSTATA Y ANTICRISTO.
Porque se fue a la Catedral, se han seguido las lamentables consecuencias y declaraciones conocidas… Porque se fue a la Roma que perdió la Fe, se siguieron los tristes pronunciamientos y el estado de incertidumbre que reina hoy en la Fraternidad.
Recuerde ahora cómo comenzó nuestro diálogo…
Incógnito: Se lo dijimos…
Padre Bouchacourt: Sí… Sí… Ya lo sé…
Incógnito: Les dijimos que no tenían que ir…
Padre Bouchacourt: Sí… Sí… Es cierto…
Incógnito: Les advertimos que ir allí era imprudente…
Padre Bouchacourt: ¿Imprudente? Fue un acto estúpido…
Padre Ceriani: Usted lo ha dicho… ¡Tal cual!
Padre Juan Carlos Ceriani
