OSKO: BERGOGLIADA DEL DÍA: «JESÚS FINGÍA QUE SE ENOJABA»

Esto explica muchas cosas…

1459830_710283808982660_1028586592_n¿UN CRISTO SIMULADOR?

Una de las herejías de los primeros siglos negaba la humanidad de Cristo y decía que «Dios no puede sufrir»; de manera que la Pasión, agonía y muerte del Señor habría sido una especie de simulación con finalidades más bien pedagógicas y, de ninguna manera, un sufrimiento real.

Entre las herejías de los primeros siglos cristianos brotaron unas cuantas de las denominadas Cristológicas. Monofisismo, monotelismo, eutiquianismo; y las más conocidas, herejías nestoriana y arriana. Esta última se extendió por el mundo cristiano como si de una epidemia se tratase, invadiéndolo todo, a punto tal que los fieles de la verdadera Fe perdieron hasta los templos y, en muchos casos, debieron huir para evitar perder la vida.

Hemos leído esta frase curiosa:

«En el Evangelio, Jesús no se enoja –dijo el Papa–, pero lo finge cuando los discípulos no entienden las cosas.»

Según Bergoglio, Jesús solamente fingía sus enojos.

Pero… ¿es cierto esto?

Por supuesto que no lo es.

La Santa Ira de Nuestro Señor no fue fingida. En realidad, nada en Cristo fue ni pudo ser fingido, o simulado, o apariencia de algo.

Él era REAL, todo lo que dijo fue REAL y todo lo que hizo fue REAL.

Bergoglio lee el Evangelio. No dudamos de eso, pero… ¿de dónde saca sus interpretaciones?

Las saca de un modo de pensar, de una manera de ver y hacer exégesis (muy pobre, por cierto; y mala; tanto que es herética).

Su exégesis es herética y no podría dar otros resultados que los que vemos y que se parecen a los de aquellas herejías de los primeros siglos.

Si, como enseña Bergoglio, «En el evangelio, Jesús NO SE ENOJA», se siguen otras aplicaciones:

El Señor no se enojó de verdad cuando se dirigió a los judíos con estas palabras: «Raza de víboras».

Simuló aquella vez que los acusó de ser homicidas e hijos de Satanás.

Si nunca se enojó, es porque era bueno y dulce (que lo era, lo cual no le impedía enojarse).

Y si nunca se enojó, simplemente simuló sus enfados. Entonces, no era verdad que se indignaba cuando los mercaderes profanaban la santidad del Templo… ¡Vaya!

Además, ¿cómo iba a enojarse con los judíos? Ya se sabe que eso no se puede, y en Alemania lo hubiesen multado…

Ahora podemos comprender un poco mejor toda la cuestión. Y sacar conclusiones.

Dios (Cristo lo ES) no se enoja… ¡QUÉ VA!, solamente simula hacerlo para corregirnos a los hombres cuando nos «atiborramos de dulces».

Es como el enojo de un padre con su pequeño hijo que sustrajo el chocolate del cajón donde estaba guardado y se lo comió todo sin dejar nada para los otros miembros de la familia. Tan simple, tan sencillo y tan «pedagógico».

De manera que tenemos un problema, porque… ¿dónde debemos poner lo del Diluvio Universal…, lo de Sodoma y Gomorra…, lo de las Plagas de Egipto…, lo de Elías en el Monte Carmelo…?

Pues…, tal vez Dios se haya excedido un poco en sus afanes pedagógicos (¿qué Padre no comete algún error o exceso de vez en cuando?).

Pero, Dios es Dios…, y no la emprende con portazos ni puntapiés contra las paredes, irritado a causa de las desobediencias de los hombres.

Estos misteriosos «excesos» Divinos, se explican mucho mejor ahora, gracias a la exégesis modernista. Por cierto que también se van diluyendo en el «inmenso mar de la bondad de un Dios que no quiere castigar a nadie y quiere que todos se salven»… Si querer es PODER, ¡CUANTO MÁS EN DIOS!

De modo que Bergoglio simplifica, todos se salvan, porque Dios quiere que TODOS se salven.

Y como Dios es Omnipotente, si quiere algo, esto se hace… de aquí la lógica consecuencia: Infierno Vacío.

¿Y qué hacemos con la Antigua Serpiente… el Dragón?

Como en los viejos cuentos y leyendas, donde los relatos tenían fines pedagógicos y no se trataba de asustar con una finalidad de mera tortura, sino que se hacían para llevar a los niños a la comprensión de los peligros que habrían de encontrar cuando salieran al mundo, así también esa historia del Diablo y del Infierno.

Y es lógico. En su EXHORTACIÓN «APOSTÁTICA» EVANGELII GAUDIUM, no hay pecado, ni condenados, ni infierno, ni nada de todo eso. Y cuando hace mención del pecado y de los pecadores, no es lo que nosotros pensamos.

Para que se vea que las consonancias y consecuencias que nosotros encontramos y sacamos de las declaraciones de Bergoglio no son arbitrarias, obsérvese lo que dijo ese mismo día:

Al concluir la 82 Asamblea general de la Unión de los Superiores generales, que se llevó a cabo durante tres días en el Salesianum de Roma (y en la que participaron 120 encargados de comunidades y congregaciones), el Papa anunció sin un discurso preparado para la ocasión, pero con un largo y fraterno diálogo de preguntas y respuestas, que 2015 será un año dedicado a la realidad de la vida consagrada.

El objetivo de esta iniciativa, subrayó Francisco, es «formar religiosos que tengan un corazón tierno y no ácido como el vinagre. Todos somos pecadores, pero no corruptos. Hay que aceptar a los pecadores, no a los corruptos».

Nos parece que queda, según Bergoglio, una categoría de pecadores que se mantiene fuera de los alcances de la Misericordia Divina: LOS CORRUPTOS.

Dios no es «vinagre»… pero, ¿dónde meterá a los corruptos?

En especial nos preguntamos: ¿dónde meterá Dios a los corruptos que, como Bergoglio, corrompen la verdadera doctrina y la Palabra de Dios?

En la homilía dada en Santa Marta el 29 de noviembre último Bergoglio decía, además, que debemos «Pensar según Dios: sólo así se comprenden los signos».

Bueno… justamente es lo que intentamos hacer; es por eso que leyendo estas cosas e interpretando los signos nos resulta evidente que no creemos en el mismo «dios» de Bergoglio.

El «dios» de Bergoglio FINGE, o sea que es un SIMULADOR… ese no puede ser Cristo.

http://vaticaninsider.lastampa.it/es/vaticano/dettagliospain/articolo/santa-marta-30272/

http://vaticaninsider.lastampa.it/es/vaticano/dettagliospain/articolo/vita-consacrata-fede-faith-fe-papa-pope-el-papa-30276/