A buen puerto van por leña… ALGO HUELE MAL EN HOLANDA

A buen puerto van por leña…

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Se ve que no lo conocen. O si; quien sabe lo que quieren en realidad. Lo cierto es que si tuvieran buen olfato irían mas lejos y seguramente dirían que «Algo huele mal por todas partes»; pero no tienen buen olfato, así que los holandeses decidieron pedirle ayuda… ¡A BERGOGLIO!… ¿Y MÁXIMA?

Claro; lo de los holandeses católicos es una especie de maldición que jamás podrían haber imaginado. Reina argentina y «Papa» argentino. Es demasiado. Van a terminar con fuerte brote xenofóbico…

Laicos holandeses piden ayuda al Papa

El lunes por la mañana el Papa recibirá en visita «ad Limina» a los obispos de Holanda. La reunión, en principio fijada para el jueves 5 de diciembre, fue anticipada; durante la próxima semana también se llevará a cabo la reunión (la segunda) entre los ochos cardenales consejeros del Papa para la reforma de la Curia, y la carga de trabajo es tal que no sería posible conceder a los obispos holandeses una entrevista individual con el Pontífice.

MARCO TOSATTI

ROMA

El informe fue enviado al Pontífice. Los laicos acusan en él a los obispos de «haber elegido retirarse de sus obligaciones y responsabilidades para con su rebaño, citando una letanía de obstáculos sociales que son incapaces o no quieren afrontar». En particular, parece alarmante, según los laicos, el programa de suspensión de parroquias, clausuras, ventas de bienes eclesiásticos e Iglesias. Los obispos quieren crear nuevas mega-parroquias llamadas «Centros sucarísticos», dirigidos por «equipos de administradores» nombrados por los obispos con un sacerdote. Estas mega-parroquias también serán llamadas «Lugares de esperanza».

Alrededor de 1300 parroquias serán suprimidas, miles de edificios eclesiásticos serán demolidos. «Hay una percepción difusa –escriben los laicos– de que estas acciones son conducidas en ausencia de los procedimientos prescritos relacionados con la ajenación de los bienes temporales establecidos por el código de la Iglesia». Estas medidas fueron tomadas en contra de la voluntad de los parroquianos, muchos de los cuales se sienten «haber sido marginalizados y privados de sus derechos en las propias Iglesias». Según su opinión, se lee en el documento, los obispos son responsables de aplicar una política de «secularización agresiva».

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