OSKO: EL AQUELARRE DE SAN JUAN: LAS HIJAS DE “DECIMEJORGE”

Bergoglio debería estar feliz por las criaturitas de San Juan… HACEN LÍO, SON REVOLUCIONARIAS y obran según sus propias y LIBRES CONCIENCIAS, convencidas de aquello en lo que creen…; bergoglianamente hablando son PERFECTAS.

Caricaturas bergoglianas

EL AQUELARRE DE SAN JUAN

san-juanLAS HIJAS DE «DECIMEJORGE»

(Con su «ocurrente» nariz y todo)

Roma debiera estar feliz, y Bergoglio debiera complacerse por las cosas que pasan, por cómo están las cosas, y porque la dirección y el cariz que van tomando los acontecimientos confirman lo que Bergoglio ha manifestado no hace mucho: «La Iglesia está pasando por el mejor momento de su historia».

«HAGAN LÍO» «QUIERO LÍO»…

Nadie, pero nadie, ha interpretado mejor a Bergoglio que estas «lindas» chicas que tan encantadora y finamente se han manifestado los otros días en la Ciudad de San Juan. Ellas han tomado debida nota; y cabalmente y con una admirable precisión han hecho un verdadero LÍO durante el Encuentro de «Hembras Satanizadas con Destino al Averno», celebrado en la provincia del ilustre masón Sarmiento.

Bergoglio tiene todo un arsenal de frases, que enriquecen el acervo (¡y muy acerbo!) «cultural» de los enemigos de la Iglesia Católica; por ejemplo: «UN VERDADERO CATÓLICO ES UN REVOLUCIONARIO».

1476250_667276589979299_1270037275_nEsta es una «verdad» salida de boca de Bergoglio que las encantadoras niñas han asumido en plenitud, y dieron una inobjetable respuesta. Si las palabras tienen un significado que debemos respetar, pues entonces he aquí la mejor y más correcta forma de hacerlo:

Revolución es: Poner todo patas para arriba.

El delicioso aquelarre protagonizado por estas hijas de Belcebú tuvo inclusive la original idea de quemar un muñeco que claramente representaba a Bergoglio.

¡Genial!… ¿Cómo era aquello de que la Revolución termina devorando a sus propios hijos?… Pues, no otra cosa hemos visto, de manera que Bergoglio, insistimos, debería estar exultante por estas horas.

Bergoglio es un revolucionario y es un hijo… de la revolución. No se habrá molestado por la ocurrencia de las chiquillas que, seguramente, se dejaron llevar por su fervor…, ya se sabe como son los chicos…; y Bergoglio debe de haber sonreído paternalmente al ver a sus hijas yendo incluso hasta más allá de las periferias de las recomendaciones papales.

Pero, además, he aquí una estupenda cosa en aquello de las periferias. Las jovencitas (y no tanto) que exhibían sus senos, impúdicas, ante los jóvenes que hacían las veces de muralla ante la antigua Catedral católica de San Juan, no hicieron otra cosa que manifestar su propia «religión». Claro que son un tanto excesivas en sus demostraciones pero… ¡cuán auténticas y libres se las ve en sus convicciones! Además, esto será seguramente pasajero (lo de los excesos, digo), y a media que se hagan muchas más de estas demostraciones, seguramente se van a ir dando cuenta de ello y cada vez serán «mejores» (los excesos; más perversamente refinados).

Mención aparte para quienes pretenden aguar la fiesta bergoglianesca. No es posible que cada vez que las chicas cumplen a rajatabla con EL LÍO y LAS ACTITUDES REVOLUCIONARIAS queridas por Bergoglio, sean impedidas de manifestarse con toda la plenitud que merece y reclama su Libertad de Conciencia, porque siempre aparecen esos jóvenes avinagrados y pelagianos en las puertas de los Templos. Esos jóvenes (seguramente miembros de alguna secta oscurantista enemiga del progreso y de las sacrosantas libertades humanas) no hacen otra cosa que entorpecer la libre manifestación de la alegría de las Hijas de Bergoglio.

1424386_667275186646106_1662270828_nQue esas hijas espirituales y doctrinales de Jorge Mario tengan que pasar por momentos tan traumáticos es una verdadera injusticia; por lo cual exigimos que las autoridades competentes tomen cartas en el asunto.

Y que no se nos venga con aquello de los «excesos» y los «ataques al pudor» o la cuestión de las pintadas en los muros de los templos y todo eso… Por favor. Graffitis inocentes hay por todas partes y en todas las ciudades; es una tontería esgrimir semejante argumento.

En cuanto a los llamados EXCESOS…, ¿cuáles? ¿No dijo acaso Bergoglio que no hay que juzgar? Entonces…, ¿quiénes son estos jóvenes (y quienes los defienden) para juzgar a las lesbianas que tan espontáneamente manifiestan sus sentimientos y su «amor» (entre ellas, claro), o que inocentemente exhiben sus pechos? Aquí se aplica, mejor que en ningún otro lado, aquello de: «NO SEAN MAS PAPISTAS QUE EL PAPA».

Pero igual, y más allá de los supuestos excesos…, ¡qué alegres! había que verlas… bailando, cantando, «divirtiéndose» (entre ellas, obvio), mostrando cuán libre se puede llegar a ser si se hace LÍO y se es REVOLUCIONARIO, y aceptado en la periférica posición que a cada uno se le ocurra asumir y vivir.

Ya lo dijo Bergoglio, hay que divertirse, y no ser como esos cristianos de sacristía, tristes, amargados; esas viejas con cara de solteronas, como las antiguas religiosas en sus conventos o monasterios…, consecuencia inevitable de aquellas prácticas desagradables y antinaturales de repetir y repetir oraciones y ceremonias pomposas…, pasándose la vida de rodillas frente a una cruz… ¡Cuánta razón tiene Bergoglio!

Un hermoso ejemplo de la estupenda prédica del actual pontifex maximus.

1480673_667275669979391_207157881_nPero vayamos a lo de la «Libertad Religiosa». Es un Derecho Humano. Bueno…, eso lo dice Bergoglio y el Concilio Vaticano II. Desde hace unos 50 años es Doctrina Oficial de la Iglesia Conciliar… ¿O no?

Quisiéramos que alguien nos explicara dónde está el error. Nos gustaría que alguien nos dijera por qué estas chicas NO TIENEN derecho a hacer lo que hicieron, visto desde el punto de la Libertad de Religión y los Derechos Humanos y la Libertad de Conciencia…

Quisiéramos saber por qué no se podría uno adherir a los Sacrificios Humanos que, por ejemplo, se celebraban en la América Azteca, Inca o Maya… Se trataba de una religión, ¿verdad?, o de otras religiones… Bueno, ante todo, entonces, RESPETO por las convicciones de quienes adhieren a esas otras «experiencias», a esas otras «sensibilidades» religiosas. Porque, de lo contrario, ¿dónde quedan, entonces, todos los esfuerzos ecuménicos que se han hecho hasta ahora? Eso también es parte de todo este asunto.

¿Por cuál razón alguien debiera ser censurado y condenado, si se le diera por adherir a alguna secta satanista que entre sus prácticas más devotas tuviera la de los sacrificios rituales precedidos de piadosísimas y lujuriosísimas ceremonias preparatorias orgiásticas?

Si de pronto alguna «religión» que tenga esas prácticas reclama un sitio en el panteón de las religiones que la Roma actual alienta y procura engrandecer, ¿cuál sería el argumento con el que se pretendería excluirla? ¿No se trataría de una actitud discriminatoria? ¿No tienen lugar, incluso los ateos, en alguna parte de los varios círculos concéntricos de la Religión Mundial Sincrética?

UNA CARICATURA DE LA REALIDAD

Como siempre, podrán decir que estamos planteando las cosas desde la exageración. O que hacemos en realidad una caricatura de la realidad. Pero lo cierto es que cuando uno ve una caricatura del rostro de alguien, inmediatamente reconoce a aquel por quien esa caricatura fue hecha. Es inmediato el reconocimiento del verdadero rostro que la inspira.

Un caricaturista capta aquellos detalles esenciales que hace que el dibujo no pueda ser adjudicado a otra persona que no sea quien la haya inspirado. Esto, por supuesto, dando por sentado que el caricaturista sea bueno.

Permítasenos decirlo de este modo: la prédica, las enseñanzas de la Iglesia Conciliar, se presenten como se presenten, llevan a realizar la caricatura que hemos hecho. El Señor Jorge Mario Bergoglio dice cosas y hace cosas que, esencialmente, pueden ser también caricaturizadas tal y como hemos hecho más arriba; porque es el reino del VALE TODO, y ya no importa nada.

Por cierto, esta es la situación real, que todavía no ha llegado a los extremos mayores y peores que caricaturizamos, solamente porque nuestras sociedades todavía arrastran (mal que les pese) los frenos que la Iglesia Católica construyó durante siglos.

Pero vamos, que muy pronto todos esos frenos habrán caído.

La inmensa mayoría de las personas, por supuesto, no se sumará a los LÍOS REVOLUCIONARIOS y SATÁNICOS, preconizados por Bergoglio, que estamos viendo por estos días, ni a los aun peores, más salvajes y mucho más diabólicos que veremos en los días por venir; sin embargo no tienen, ni tendrán elementos para oponérseles más que los simples argumentos HUMANOS, de CONVIVENCIA, del JUSTO ORDEN PÚBLICO, de CONVENIENCIA, de RESPETO A LA DIGNIDAD HUMANA, etc. etc. (*)

(*) El JUSTO ORDEN PÚBLICO. Es el único obstáculo que oponen los modernistas al LIBRE EJERCICIO DE LA PROPIA LIBERTAD. Confrontar: DIGNITATIS HUMANAE parágrafo 2 «Objeto y fundamento de la Libertad Religiosa». Este REVOLUCIONARIO documento del CVII, omite los Deberes del hombre y de los Estados para con Dios y solamente encuentra un motivo para limitar la propia libertad en razones de índole social y de convivencia.. La medida no es otra que la llamada Dignidad del Hombre y los llamados Derechos del Hombre, «Por lo cual, el derecho a esta inmunidad (de coerción que impida el ejercicio de la Libertad Religiosa) permanece también en aquellos que no cumplen la obligación de buscar la verdad y de adherirse a ella, y su ejercicio, con tal de que se guarde el justo orden público, no puede ser impedido.»

Y con eso, estimado lector, nunca nadie jamás logró ni logrará detener algo como lo que se nos está viniendo encima. De manera que, a prepararse para disfrutar de un espectáculo que irá in crecendo y para el cual tenemos muchísimas posibilidades de tener reservado un papel protagónico (de víctimas, claro está) en los holocaustos ofrecidos a los demonios.

El abominable Bergoglio (hoy él, y antes sus predecesores) es uno de tantos de los que se han encargado de eliminar aquellas VERDADES, que verdaderamente eran MURALLAS infranqueables para estas aberraciones.

Bergoglio debería estar feliz por las criaturitas de San Juan… HACEN LÍO, SON REVOLUCIONARIAS y obran según sus propias y LIBRES CONCIENCIAS, convencidas de aquello en lo que creen…; bergoglianamente hablando son PERFECTAS.

¿Hay acaso otro modo de entender lo que nos está pasando?

Y por las dudas de que en los próximos días y tal como salió a condenar a los jóvenes que irrumpieron en la Catedral de Buenos Aires, Bergoglio saliese a condenar los hechos ocurridos en San Juan…, nos adelantamos a responderle:

NO SEA ESTÚPIDO, HOMBRE…

¿Quién es usted para juzgar?