OSKO: VA EN SERIO…

williamsonEsta vez, sin ironías, Monseñor…

PRIMERO LA FE

Acostumbrábamos referirnos a los Comentarios Eleison con cierto desenfado; jamás hemos tomado en broma las palabras de Monseñor Williamson, sin embargo. Procurábamos mantener abierta una ventana que posibilitase un punto de encuentro.

Lamentablemente, aquello se ha terminado. Y este comentario nuestro es distinto; es contra un Obispo que no ha dado una sola señal coherente, y que ha excedido el plazo prudencial para hacerlo.

Puesto que le hemos pedido que se identifique y describa su objetivo e intenciones, y no lo ha hecho hasta ahora; y dado el riesgo que corre la Resistencia por culpa de personas como Monseñor Williamson, a esta altura su silencio es una acción que no podemos considerar de modo benigno, sino que es una acción hostil a la que responderemos, a partir de ahora, en consecuencia.

Comentario Eleison nro. 332 – PRIMERO FE

La gran lección enseñada por Monseñor Lefebvre (1905-1991) a los Católicos que tenían oídos para escuchar fue que la Fe es más alta que la obediencia. La triste lección que hemos aprendido desde entonces es que la obediencia continúa siendo tasada más alta que la Fe. Estos «Comentarios» continuamente impulsados por la confusión de hoy en día en la Iglesia, el mundo y la Fraternidad San Pío X para retornar a los principios, a menudo han intentado explicar porque la Fe debe venir primero.

Monseñor Williamson se acusa, como tantas veces ha hecho antes.

Monseñor Williamson aplica a los «otros» lo que él mismo ha hecho y continúa haciendo.

Monseñor Williamson es quien defiende lo mismo que ataca:

a) Él formó parte durante largos años (hasta 2012, y sólo porque lo expulsaron) de la plantilla de Obispos que se dejaron seducir por los romanos apóstatas. Lo niega con palabras, pero los hechos (jamás aclarados, ni tan siquiera explicados, ya que justificación no admiten) demuestran que Monseñor Williamson es un incoherente o un hombre que le está prestando un servicio diferente a Menzingen, en pos de generar las condiciones objetivas mínimas que permitan avanzar en la búsqueda de los objetivos planteados.

b) La expulsión de Monseñor Williamson a esta altura nos parece más bien algo pactado. Monseñor Williamson jamás aclaró el significado de aquellas expresiones de Monseñor Fellay en las que afirmaba que los CUATRO obispos estaban de acuerdo.

Su andar errático, sus «gafes» recurrentes respecto de «las jurisdicciones que sólo Roma podría otorgar», su negativa a aclarar las razones de su adhesión a Summorum Pontificum y al levantamiento de las «excomuniones», agradeciendo las mismas y sin hacer, POR LO MENOS, una pública declaración, en aquel momento, reivindicando la memoria y el hecho de las Consagraciones Episcopales de 1988, de los Monseñores Marcel Lefebvre y Antonio de Castro Mayer, son elementos suficientes para desechar a este Obispo.

c) En efecto, es por tasar a la obediencia en un valor más alto que a LA FE, que Monseñor Williamson actuó en el pasado de ese modo, y continúa haciéndolo en la actualidad.

Tomen por ejemplo los argumentos de un honorable sacerdote de la FSPX quien recientemente me envió un correo electrónico acusándome de evaluar equivocadamente el estado presente de la FSPX. Mi resistencia a la – como la llamo — Neofraternidad es, dice él, 1) demasiado personalmente motivada, 2) olvidando el bien de la Iglesia, 3) inconsistente con posiciones que he tomado antes, 4) careciendo de realismo católico, 5) contra la indefectibilidad de la Iglesia, 6) para que cada hombre sea su propio Papa, 7) para una visión modernista de la Iglesia, 8) Protestante, 9) contra unión con Roma, y, finalmente 10) empujando almas lejos de la Iglesia.

Monseñor Williamson recibe correspondencia de, al menos, un «honorable sacerdote de la FSPX». Y le contesta, al menos, mediante los Comentarios Eleison. Sin embargo, no se ha puesto en contacto con otros sacerdotes que comenzaron a resistir varios años antes que él fuese expulsado; lo cual demuestra la valoración que el Obispo hace de aquellos que resistieron tempranamente a aquello de lo cual ÉL ERA PARTE y que, ahora, DICE COMBATIR.

¿Puede ser que su excelentísima condición episcopal se lo impida? Evidentemente que no, ya que le contesta a ese «honorable sacerdote de la FSPX». ¿Entonces? Entonces, es que para Monseñor Williamson la Resistencia es lo que él quiere que sea; aquella que se deje conducir por él sin cuestionar, sin reclamar aclaraciones suyas…; aquella resistencia que sea fácilmente CONDUCIBLE hacia los objetivos que Monseñor Williamson parece tener prefijados por… ¿POR QUIÉN?

Ahora bien, no soy ningún Monseñor Lefebvre y no pretendo serlo, pero, mi colega ¿se da cuenta que todos estos argumentos (excepto el tercero), él podía haberlos aplicado treinta años atrás a la Resistencia de Monseñor a las autoridades de la Iglesia oficial en Roma? Sin embargo, la resistencia de Monseñor era 1) motivada solamente por la urgente necesidad de defender la Fe, 2) por el bien de la Iglesia Universal, 4) de una manera completamente realística (como lo probaron los frutos católicos de su Fraternidad), 5) no desaprobando sino aprobando, mediante su resistencia misma, la indefectibilidad de la Iglesia, 6) para que la Iglesia de siempre sea la medida de los Papas, 7) contra la locura del neo-modernismo, 8) contra la renovación del Protestantismo por parte del modernismo, 9) para la unión con la Roma católica de siempre, y finalmente 10) ayudando a muchas almas verdaderamente católicas a mantener la Fe en lugar de perderla.

Es la tercera objeción justamente la que SÍ nos interesa a nosotros y sobre la cual Monseñor Williamson no se expide. 3) inconsistente con posiciones que he tomado antes.

En efecto, su corresponsal pone el dedo en la llaga; y, como habitualmente hace, Monseñor Williamson no responde. Pero ese es el punto más importante, en lo que tiene que ver con el comportamiento ERRÁTICO de Monseñor Williamson.

Las posiciones que tuvo antes, y que nosotros hemos denunciado y seguimos denunciando, ya que se repiten en el itinerario de este Obispo, llaman tanto la atención que, hasta un «honorable sacerdote» de la Neo Fraternidad, lo percibe.

Es curioso que no despierten la atención de los miembros de la pretendida Resistencia en América Latina, como sí ya lo está haciendo con otros miembros de la misma Resistencia en otras partes del mundo.

Igualmente vamos a referirnos a la novena objeción. Según puede verse, el «honorable sacerdote de la FSPX» le dice a Mons. Williamson que «Su resistencia es 9) Contra la UNIÓN CON ROMA», a lo que el Obispo argumenta que, si bien él no se compara con Mons. Lefebvre (no hacía falta tal aclaración), su resistencia es como la del Arzobispo: «9) para la unión con la Roma católica de siempre».

Esta cuestión merece aclaraciones que, por supuesto, sabemos que Monseñor Williamson nunca hará.

¿Y cómo pretende demostrar Monseñor Williamson esta afirmación suya?, con el texto del siguiente párrafo:

Y, ¿qué justificó la resistencia de Monseñor en aquel entonces? ¿Qué probó entonces que él no era, a pesar de las apariencias, un rebelde como Lutero, sino un verdadero Católico y un gran sirviente de la Iglesia? ¡Su doctrina, su doctrina, su doctrina! Mientras que Lutero negaba una masa de enseñanzas católicas, Monseñor afirmó cada una de ellas. Fue en el nombre de la doctrina de la Fe que Monseñor tomó su posición contra los Papas Conciliares y las autoridades de la Iglesia que estaban radicalmente socavando la doctrina, mediante la renovación y la adopción de los espantosos errores del modernismo.

Monseñor Lefebvre fue mucho más lejos de lo que describe Monseñor Williamson. Como muy bien describió el P. Rioult en la entrevista publicada hace unos días, Mons. Lefebvre luchó desde dentro del mismo CVII contra la Revolución, y en condiciones mucho más desventajosas de lo que muchos suponen y, además, casi a ciegas en aquel momento (hoy es mucho más sencillo ver lo que fue ese Concilio por sus frutos; en aquel momento no era tan fácil); y posteriormente, al finalizar el conciliábulo, debió enfrentar completamente SOLO a todo el aparato Vaticano.

Mons. Lefebvre, hace más de 25 años, además de ejercer sus actividades en el marco de un «sedevacantismo práctico», como dice el P. Rioult, manifestó que era necesario comenzar a hablar de esa cuestión, de a poco, con los fieles… Muy distintamente, y más de 25 años después, Monseñor Williamson todavía predica y practica aquello de que toda jurisdicción proviene de los anticristos que fungen en Roma…

Entonces, ¿qué justifica ahora una cierta resistencia al liderazgo de la FSPX? ¿Cómo pueden aquellos que resisten reclamar ser los más verdaderos sirvientes de la FSPX? ¡Doctrina, doctrina, doctrina! La Declaración de mediados de Abril de 2012 fue prueba de una deficiencia doctrinal aterradora en la cima de la FSPX y, si bien la Declaración fue retirada, ¡sus contenidos no han sido retractados sino más aún defendidos, como siendo, por ejemplo «demasiado sutiles»! Tampoco los documentos oficiales de la FSPX del 14 de Julio de 2012 o del 27 de Junio de 2013 han apropiadamente reparado el daño. Prueba de ello es que la política gobernante del Cuartel General de la FSPX no ha cambiado. Estimado colega, su propia Fraternidad fue fundada poniendo Fe antes que obediencia aparente y, ahora, ¿usted quiere defender esa Fraternidad poniendo obediencia aparente a la Fraternidad antes que Fe? ¡Estudie los documentos y observe las acciones!

Parece que a Monseñor Williamson todavía no le entró en la cabeza que ya no es parte de la FSSPX. Parece que quiere, todavía, reclamar ser uno de los verdaderos sirvientes de la FSSPX. Es más…, LO ESTÁ RECLAMANDO, para sí y para sus resistentes.

Y declama «Doctrina, doctrina, doctrina»… ¿Cuál doctrina, de todas las que propone, usted, Monseñor Williamson?

¿Acaso la de Valtorta?

¿Tal vez la de Akita?

¿Quizás aquella otra que lo llevó a aceptar la postergación de la Misa Tridentina como Rito Extraordinario, por debajo del nefasto Novus Ordo montiniano y masón, como Rito Ordinario?

¿Tal vez sea la doctrina que le impulsó a escribir una conceptuosa carta a «la Serpiente Ratzinger» (son palabras de Mons. Lefebvre, por si no lo recuerda) por haberle levantado a USTED la «excomunión»?

¿Acaso sea la doctrina que lo llevó a creer que esa EXCOMUNIÓN era válida…? ¿O es que mintió en esa carta, agradeciendo por algo que usted sabía que carecía de valor? ¿En cuál de los DOS ENGAÑOS lo ha dejado plantado «su» DOCTRINA, Monseñor Williamson?

¿O será, acaso, que el engaño es otro? Es decir, ¿FORMA PARTE TODAVÍA de la Neo Fraternidad, cumpliendo una misión distinta, por fuera de la estructura, pero dentro del campo de acción de los sacerdotes de la Resistencia?

Dicho de modo más vulgar y de dos maneras distintas: aquí hay GATO ENCERRADO…, y nos quieren meter a todos EN LA MISMA BOLSA.

Esos dos fragmentos subrayados por nosotros evidencian varias cosas.

Monseñor Williamson habla de «una cierta resistencia», y no de una resistencia total y completa. Si el liderazgo de la FSSPX es lo que el mismo Monseñor Williamson describe (traidor, liberal, mentiroso, etc.), se necesita entonces, no de una cierta resistencia, sino de una que realice un combate total por la Fe, contra un enemigo irreconciliable, como debe llevarse a cabo frente a cualquier enemigo.

Así lo entiende la verdadera Resistencia a la cual pertenecemos, y a la que pertenecen otros grupos, sacerdotes y fieles en otras partes del mundo, y no esa resistencia chirle y fláccida, reunida en torno de Monseñor Williamson.

Es lógico…, un comandante o líder aguerrido posiblemente encuentre soldados que procuren imitarlo; un líder timorato y errático… también.

P.D.: Mientras tanto, ¿alguien tiene un juego completo de traducciones al español o francés de estos «Comentarios» desde que empezaron a aparecer en los tempranos EC 100? Por favor déjenos saber.

Que alguien ayude a Monseñor Williamson, al menos a completar su juego de Comentarios Eleison traducidos al español o el francés. Tal vez, el difundir el «aparicionismo» de Akita y continuar «teorizando», sean las únicas ocupaciones que le queden para los próximos años, además de la de «contener» a la Resistencia, «desacelerando sacerdotes», tarea para la cual ha demostrado ser un experto.