OSKO: COMENTARIOS ACERCA DE LA ENTREVISTA AL PADRE RIOULT

La «RESISTENCIA W», tiene ahora la palabra

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ENTREVISTA AL PADRE RIOULT

Hora de definirse muchachos, y nada de llamarse a silencio…

Luego de varias re-lecturas, que han resultado ser muy entretenidas y enriquecedoras, nos ponemos ahora a comentar las declaraciones del Padre RIOULT. El lector podrá encontrar el texto completo de la entrevista AQUÍ, pero nosotros hemos tomado de la misma aquellos pasajes que, nos parece, son el eje principal de su pensamiento y de su postura.

De las palabras del Padre Rioult nosotros sacamos conclusiones. Entre ellas, la primera que surge es que nosotros también somos parte de la RESISTENCIA (es que habíamos llegado a dudar al ver que algunos nos excluyen).

Pues bien, RADIO CRISTIANDAD forma parte de la RESISTENCIA; lo cual es, en principio una estupenda noticia (al menos para nosotros…)

Asimismo, nos parece que llegó la HORA DE DEFINIRSE PARA «CIERTA» PARTE DE LA RESISTENCIA.

Y en este orden de cosas, nos gustaría saber, ¿qué piensa aquella otra parte de la Resistencia que, además de excluirnos a nosotros, nos parece que NO COMPARTE del todo lo que tan bien y claramente expresa el Padre Rioult?

Sin más introducción, porque a los buenos entendedores debieran bastarles estas pocas palabras, he aquí nuestros comentarios.

En la primera de sus respuestas, el P. Rioult hace un excelente diagnóstico de la situación predominante ad intra la FSSPX. Los problemas o fallas que describe no serían otras que las causas próximas de la debacle generalizada que viene produciéndose en la FSSPX. Es una larga descripción, no exhaustiva, pero bastante completa que hace entendibles muchos de los fatales errores cometidos por la Fraternidad, con sus autoridades a la cabeza, desde hace más de diez años.

De hecho el Padre no se muestra sorprendido por la situación actual. Por el contrario. Y este es un análisis que compartimos; porque lo asombroso sería que con semejante contexto descrito, esos errores no se hubieran producido.

El Padre agrega que la traición de M. Fellay (esto ya no entra en la categoría de error) ha provocado que muchos, sintiendo que su universo se desmorona, hayan caído en el desaliento. Todo lo cual se habría conjugado para esterilizar cualquier atisbo de sana reacción ante la debacle.

Es cierto también, que hay una nueva generación dentro de los tradicionalistas, dentro de la FSSPX. Son personas que disfrutaban de un mundo relativamente tranquilo y de escasísimos episodios de confrontación contra el modernismo Romano. Viven sus rutinas religiosas tranquilamente, y no han pasado por las situaciones de enfrentamientos y luchas de la primera etapa de la Fraternidad; a nuestro entender, todo esto culmina con la muerte de Mons. Lefebvre.

Seguidamente, el Padre Rioult narra la situación personal suya y las razones que lo llevaron a eludir su propio enjuiciamiento y la cuarentena de silencio y apartamiento que quiso imponerle Menzingen. Los ejemplos de lo ocurrido con los Padres Salenave y Pinaud, los cuales ha sido sometidos a procesos absolutamente injustos y arbitrarios con el principal objetivo de silenciarlos. Y afirma que Monseñor Fellay fue, en realidad, el sedicioso que burló lo establecido en el Capítulo de 2006, en el cual se había establecido la siguiente posición: «no a los acuerdos con los modernistas y los herejes en tanto no haya conversión».


En la continuidad de la entrevista, el Padre nos hace recordar aquel viejo adagio que dice que «El pez se pudre por la cabeza». En efecto, la situación actual de la FSSPX es consecuencia de que la están conduciendo autoridades liberales; y a medida que el tiempo trascurre se hace más y más liberal la atmosfera reinante en el interior de la misma. En el futuro, todo será aceptado. Las energías minadas, la claudicación final y definitiva ya no encontrará oposición interna.

Y llegado a este punto y ante la pregunta del entrevistador, el Padre Rioult manifiesta que, probablemente, promueva algún tipo de asociación abierta, donde puedan integrarse todos aquellos que deseen combatir al modernismo.

Él dice, exactamente, «al modernismo que reina en la Iglesia». Nosotros creemos que, en realidad, el modernismo NO REINA EN LA IGLESIA, sino que el modernismo REINA EN ROMA, y, por consecuencia, en todo el mundo otrora católico. Nos parece más correcto expresarlo de ese modo.

El P. Rioult sugiere una amistad entre todos los grupos que tengan el mismo objetivo, lo cual nos parece perfecto. Es evidente que el Padre vislumbra algún tipo de funcionamiento que puede explicarse de ese modo: «Unión sin confusión y distinción sin separación», con lo cual quedarían salvas las peculiaridades de cada grupo. En el marco actual, nos parece la única forma posible de colaboración o trabajo conjunto.

Es interesante su particular visión de la situación; el P. Rioult afirma: «Creo que más vayamos hacia el fin de los tiempos, más el católico será de hecho un anarquista; no de hecho sino de derecho».

Compartimos completamente esta manera de ver la realidad. Mucho más cuanto el Padre no teme insinuar que nos aproximamos al fin de los tiempos. Al menos menciona esta posibilidad. No la excluye, ni la silencia. Es muy interesante el párrafo completo: «Creo que más vayamos hacia el fin de los tiempos, más el católico será de hecho un anarquista; no de hecho sino de derecho. Es decir que él deberá estar contra todos los poderes, porque todos los poderes estarán neutralizados, socavados o subvertidos y estaremos contra natura. Entonces, de hecho, el católico deberá combatir todas las autoridades, sean civiles, eclesiásticas… porque ellas estarán desviadas, serán masónicas… en cualquier caso estarán al servicio del príncipe de este mundo. Pienso que será muy difícil recrear estructuras mundiales. El Padre Calmel, muy clarividente, ya en 1970 dijo que los jefes naturales locales deberán proyectarse en donde están con lazos puramente de amistad con los otros jefes locales de otros lugares.»

Parece que el P. Rioult es también dado a realizar entrevistas y diálogos imaginarios, lo cual hace que nos simpatice inmediatamente. Pero además, el Padre hace gala de un constante poder de analogía. Su manera de expresarse es clara y directa, lo que hace que todo lo que dice sea perfectamente entendible. En el párrafo que citaremos a continuación el Padre hace una importante referencia al P. Calmel, que él mismo utilizara para refutar a M. Fellay y es una buena muestra del pensamiento y del estilo del P. Rioult: «El «combate cristiano» debe «hacerse en pequeñas unidades que se niegan a entrar en no sé cuáles organizaciones sistemáticas y universales. En estas diversas unidades, como una escuela modesta, un humilde convento, una cofradía de piedad, un pequeño agrupamiento entre familias cristianas, una organización de peregrinaciones, la autoridad es real e indiscutible… Se trata solamente de ir hasta el tope de su gracia y de su autoridad en la pequeña esfera de la cual se hace cargo, manteniéndose conectadas sin grandes maquinarias administrativas» (Padre Calmel, Itineraires n° 149.» Esta es la forma de organización para el futuro de la RESISTENCIA que el Padre Rioult está proponiendo.

De pronto, el entrevistador se mete de lleno en una cuestión urticante. Aquella de la que muchos sitios y blogs de la Resistencia se RESISTEN a hablar, a punto tal que el blog francés un évêque s’est lévé moderó (censuró) sistemáticamente la expresión sedevacantismo.

El entrevistador plantea, pues, directamente la cuestión relacionada con el estado actual de la Sede Apostólica. Menciona a Mons. Lefebvre y las dudas del Prelado respecto de la posibilidad de que la Sede estuviera vacante, y que el reconocimiento por parte de Mons. Lefebvre de los «Papas» conciliares en cuanto a que ellos seguían siendo la autoridad y sucesores de PEDRO, sea tal vez el origen del actual desastre de la FSSPX.

A esto, el P. Rioult, sin pelos en la lengua contesta: C’est tout à fait possible. Tout à fait !

«Esto es totalmente posible. ¡Totalmente! Yo pienso que Monseñor Lefebvre estaba sobre el terreno encarando una situación inaudita, como un Luis XVI frente a la Revolución. Por lo tanto ellos cometieron errores, ellos buscaron su camino, ellos creyeron que… ellos experimentaron una cosa luego otra.»

De toda la entrevista lo que sigue nos parece, sin dudas lo más importante. Hay muchísimo y muy jugoso material aquí como para continuar analizando durante muchos días:

«[La posición de Monseñor Lefebvre] era pragmática, por supuesto, y por lo tanto temporal. Luego en 1988, comprendió que sus experimentos (como el de ser reconocido por Roma modernista) fueron infelices, peligrosos e incluso malos, podemos decir. Y allí se (entre comillas) «endureció», es decir que se hizo más claro en la resistencia. Pero justamente eso es lo que quieren ocultar actualmente. Pues todas las conclusiones y el balance entre 1988 y 1991 muestran que él optó por un sedevacantismo práctico. Él no resolvió el problema teórico porque, por principio, no existe la autoridad para imponerlo. Luego porque la cuestión de las esencias en filosofía siempre es muy difícil. Y en teología, ver un problema y sus consecuencias es mucho más fácil que decir exactamente el porqué del problema, sobre todo cuando el problema es un misterio de iniquidad. Porque, de hecho, yo pienso que estamos verdaderamente ante el misterio de iniquidad revelado por San Pablo donde dice que cuando el obstáculo que retiene al Anticristo ceda, entonces nada detendrá al Anticristo.

«Que nadie os engañe de manera alguna, porque primero debe venir la apostasía, y hacerse manifiesto el hombre de iniquidad, el hijo de perdición; el adversario, el que se ensalza sobre todo lo que se llama Dios o sagrado, hasta sentarse él mismo en el templo de Dios, ostentándose como si fuera Dios. ¿No os acordáis que estando yo todavía con vosotros os decía estas cosas? Y ahora ya sabéis qué es lo que le detiene para que su manifestación sea a su debido tiempo. El misterio de iniquidad ya está obrando ciertamente, sólo hay el que ahora detiene hasta que aparezca de en medio.» (II Tes. II, 3-7)

Y Santo Tomás, en esta frase extraordinaria en su comentario de la segunda epístola a los Tesalonicenses; respecto a este obstáculo que retiene al Anticristo pero que cederá, él habla de la apostasía de la fe católica en la Iglesia romana.

Santo Tomás dijo que «dos acontecimientos deben suceder antes de la venida de Cristo: uno precederá la llegada del Anticristo, el otro es la llegada del Anticristo mismo». «El acontecimiento que precederá es la apostasía de la fe»: «Cuando llegue el tiempo, un gran número se separarán de la fe, la caridad de muchos se enfriará». Pero en la época de San Pablo, algo retenía «el misterio de iniquidad», el cual «se opera ya en los hipócritas que parecen buenos, y que sin embargo son malos». «Ellos tendrán una apariencia de piedad, pero arruinarán la verdad y el Espíritu». (II Timot., III, 5). «La asamblea de los malos, mezclada con los buenos», no será separada y puesta aparte mas que «durante la persecución del Anticristo». ¿Qué retiene el misterio de iniquidad? ¿Qué impide a esta iniquidad manifestarse públicamente? «Porque muchos harán el mal en secreto, pero su iniquidad se manifestará un día, porque Dios soporta a los pecadores mientras que su crimen está escondido, hasta que ese crimen se vuelve público. Entonces Él no los soportará más, como lo vemos por el ejemplo de los Sodomitas (Gen., XIX)».

Lo que retuvo y retiene al Anticristo, era la fortaleza del Imperio romano entendido en el sentido espiritual. Mientras que la Iglesia romana lo sostenía, el Anticristo estaba retenido.

«Enseguida, podemos entender esta separación del imperio romano, al cual el universo entero estaba sometido en ese entonces. San Agustín dice que esta separación está representada en el capítulo II del Profeta Daniel, 31-35, por la estatua que designa los cuatro reinos, y cuando finalicen, vendrá el Advenimiento de Cristo. Esta figura está llena de verdad porque el imperio romano fue establecido para que a la sombra de su autoridad, la fe fue predicada en todo el universo. Pero ¿cómo sería eso verdad, cuando desde hace tanto tiempo las naciones están separadas del imperio romano sin que haya llegado el Anticristo? Hay que decir que el imperio romano no ha dejado de existir todavía, sino que del reinado temporal que era, cambió a reino espiritual, como San León lo subrayó en su sermón sobre los Apóstoles. Digamos por lo tanto, que la separación del imperio romano debe ser entendida, no solamente en el sentido temporal, sino en el sentido espiritual, es decir, de la apostasía de la fe católica en la Iglesia romana. Y el signo dado es exacto, pues así como el Cristo vino cuando el imperio romano dominaba sobre todos los pueblos, así en un sentido opuesto, el signo de la venida del Anticristo será la separación de los pueblos del imperio romano» (Santo Tomás de Aquino, respecto del versículo 3 del capítulo 2 de la II epístola a los Tesalonicenses).

Esta frase es enorme. Es enorme. ¡Santo Tomás lo dijo! Y esta frase plantea muchos problemas teológicos concretos. Por lo tanto creo que hay que conservar esta libertad intelectual y de opinión en las explicaciones del misterio de iniquidad pero ser muy firme en las consecuencias prácticas. Nullam partem, ninguna parte con los herejes, ninguna concesión con los modernistas notorios, públicos, que son los modernistas y anticristos en la Sede de Pedro. Pero esta firmeza, esta dificultad, no ha sido asumida por ciertos responsables de la Fraternidad San Pio X, que han deformado el actuar prudencial de Monseñor Lefebvre. Luego era prudente en los años 60, 70, 80, tener la línea de Monseñor Lefebvre quien, él mismo decía claramente, no es una línea teológica sino únicamente de orden prudencial, ad tempus, por un tiempo. Ahora, después de cuarenta años de tradición conciliar y modernista, habrá que revisar este aspecto puramente prudencial que actualmente es todavía más peligroso que en esa época.»

Compartimos completamente esta explicación que hace el Padre Rioult.

No la compartimos AHORA, sino desde hace años.

Paso a primera persona del singular en este momento para decir que esta es mi posición personal desde hace ya muchos años.

Es muy importante aquello de que «…la cuestión de las esencias en filosofía siempre es muy difícil. Y en teología, ver un problema y sus consecuencias es mucho más fácil que decir exactamente el porqué del problema, sobre todo cuando el problema es un misterio de iniquidad. Porque, de hecho, yo pienso que estamos verdaderamente ante el misterio de iniquidad revelado por San Pablo donde dice que cuando el obstáculo que retiene al Anticristo ceda, entonces nada detendrá al Anticristo.»

Este enfoque, a mi entender, es el más prudente y el que mejor se ajusta a la situación que vivimos y, por supuesto, creo que esta es la posición correcta.

Luego…, las líneas de acción y todo lo que se haga en el futuro deberá estar informado por estos principios. Es el punto de partida y, sin dudas, es desde donde debe sustentarse toda RESISTENCIA, que no puede ni debe aspirar a la RECONQUISTA ni a la RESTAURACIÓN, sino a RESISTIR FIRMES EN LA FE, porque al enemigo le ha sido dado el poder de hacer la guerra a los hijos de Dios y vencerlos.

Lo ratifica inmediatamente, Pelagius, el entrevistador del P. Rioult cuando dice lo siguiente, primero en el original francés y luego según otra traducción, la que me pasó un amigo:

Et justement, certains dirons que le problème fondamental se trouve déjà dans les principes mêmes, dans la reconnaissance des autorités conciliaires comme autorités catholiques, dans une résistance à ceux qu’on reconnait comme l’autorité légitime. Si la bulle Unam sanctam de Boniface VIII proclame solennellement que « la soumission au Pontife Romain est, pour toute créature humaine, absolument nécessaire au salut », beaucoup dirons que la position de la Fraternité n’est pas soutenable et qu’il faut soit se soumettre aux autorités conciliaires, soit tirer la conclusion inévitable que ces mêmes autorités ont tacitement renoncé à l’autorité catholique en raison de leur hérésie et/ou apostasie. Ce choix est-il inéluctable pour vous ? Faut-il déclarer, sans pour autant obliger les fidèles ? Si Mgr Fellay déclarait que le pape n’est pas pape, même sans avoir le droit de l’imposer, mais au moins on verrait qu’il ne veut rien avoir avec lui ?

«Y justamente, algunos dirán que el problema fundamental se encuentra ya en los mismos principios, en el reconocimiento de las autoridades conciliares como autoridades católicas, en una resistencia a aquellos que se reconoce como la autoridad legítima. Si la bula Unam sanctam de Bonifacio VIII proclama solemnemente que «la sumisión al Pontífice Romano es, para toda creatura humana, absolutamente necesaria para salvarse», muchos dirán que la posición de la Fraternidad no es sostenible y que es necesario, sea someterse a las autoridades conciliares, sea sacar la conclusión inevitable de que estas mismas autoridades han renunciado tácitamente a la autoridad católica en razón de su herejía y/o apostasía. Esta elección, ¿es inevitable para usted? ¿Es necesario declararlo, sin obligar por lo mismo a los fieles? Si Monseñor Fellay declarase que el Papa no es Papa, incluso sin tener el derecho de imponerlo, ¿al menos se vería que él no quiere tener nada que ver con aquél?»

Todo lector que haya seguido mis artículos habrá encontrado en varios de ellos suficientes referencias al respecto. He manifestado, una buena cantidad de veces, exactamente el mismo pensamiento, y vertido conceptos muy similares, y llegado a las mismas o parecidas conclusiones.

Ahora… lo dice el Padre Rioult. Me place enormemente saber que comparto la misma posición.

Es desde esta posición que he (y hemos) lanzado mis (y nuestras) advertencias a la «Resistencia» capitaneada por Mons. Williamson.

Es precisamente sobre estos argumentos con los cuales advertí (y advertimos) respecto de las ambigüedades de Mons. Williamson. Porque él NUNCA expresó estas opiniones, sino más bien las contrarias.

Espero (y pienso que Radio Cristiandad espera) que los sitios NON POSSUMUS, SYLLABUS y SPES (entre otros) asuman criteriosamente las palabras del P. Rioult.

Me gustaría (pienso que nos gustaría) que, así como me expreso en este momento, ellos también den a conocer CLARA e INEQUÍVOCAMENTE si esta es también la posición que ellos sostienen.

Me parece que adquiere características VITALES que ellos se manifiesten al respecto, porque el no hacerlo significaría una ambigüedad que los descalificaría automáticamente.

La RESISTENCIA no puede, en modo alguno, moverse en un plano de incertidumbre respecto de estas cuestiones, que son esenciales; porque determinan el carácter y el modo de la lucha a librar, y sobre todo porque ya no será posible manejarse con AMBIGUEDADES, como muchos lo han hecho hasta ahora.

Aquí, vamos a referirnos (retomo el plural) puntualmente a Mons. Williamson:

Esperamos una definición de parte del Señor Obispo. Ya se lo hemos pedido anteriormente. Pero ahora, lo hacemos desde las estupendas palabras del P. Rioult. Deseamos escuchar y leer a Mons. Williamson definida y definitivamente manifestarse al respecto. No queda ya lugar ni para SILENCIOS, ni para AMBIGUEDADES.

Non Possumus publica un aviso: LAS PERSONAS QUE DESEEN ENTREVISTARSE PRIVADAMENTE CON MONS. WILLIAMSON, PUEDEN LLAMAR AL R.P. TRINCADO O AL R.P. RUIZ.

Deseamos entrevistarnos públicamente
con Mons. Williamson por este medio, y plantearle lo que acabamos de escribir, así como también todas las preguntas que nosotros y otras personas, entre ellas sacerdotes, le hemos planteado desde Radio Cristiandad, y todavía él no ha respondido.

Les pedimos encarecidamente a los Padres Trincado y Ruiz que se las hagan llegar al señor Obispo.

Respecto a MONS. FELLAY, el P. Rioult se refiere en esto términos: «Creo que al menos debe declarar que no quiere tener nada que ver con Francisco y que no se puede declarar con certeza que sea un verdadero Papa. Creo que la Fraternidad no está obligada a declarar que no es Papa, pero creo que la posición de la Fraternidad no es aceptable a menos que ella acepte públicamente la posibilidad de que Francisco pueda no ser Papa. Si ellos no aceptan ni siquiera esta hipótesis, no hay justificación posible a lo que hace la Fraternidad. Ellos deben conceder, vista la situación sin precedentes, que las dos hipótesis son de hecho defendibles y católicas.»

El Padre Rioult no nos dice qué debería declarar MONS. WILLIAMSON y la INICIATIVA SAN MARCELO, pero es claro que algunos BLOGS deberán ir pensando en retirar, cuanto antes, sus cartelitos donde declaran ser ANTI-SEDEVACANTISTAS…

Más allá de que esto surge de la entrevista que estamos comentando, esto es necesario especialmente porque se trata de una posición absurda e inadecuada, ya que proscribe una opinión teológica CATÓLICA, que debe ser considerada como posible, incluso probable: la que sostiene que la SEDE APOSTÓLICA se encuentra vacante.

Volviendo a Mons. Williamson, las expresiones del P. Rioult se las aplicamos también al señor Obispo. Él debe declarar si quiere o no quiere tener nada que ver «con Francisco y con las AUTORIDADES ROMANAS»…

Es, simplemente, lo que han firmado todos los Superiores de la FSSPX el 6 de julio de 1988. Es lo que el P. Ceriani, en su Apelación de febrero de 2009, le pidió que firmasen a los cuatro Obispos y a los Superiores de la FSSPX de ese momento.

Por lo tanto, Monseñor Williamson, YA BASTA con ese juego, según el cual la jurisdicción viene (según usted) de las autoridades romanas actuales…

Usted debe aclarar esta cuestión: usted debe, sea rectificar, sea ratificar esa posición; y debe decirlo con claridad y sin eufemismos ni poesías.

Es por esto que insistimos, también, con cuestiones del pasado respecto de Mons. Williamson: Motu Proprio, Levantamiento de las «Excomuniones», Discusiones Doctrinales con la Roma apóstata, etc.

En todas ellas el comportamiento del Obispo inglés ha sido POR LO MENOS DUDOSO, sin entrar ahora en sus gustos por la Valtorta o por las dudosísimas apariciones de AKITA…

El P. Rioult también se refiere, aunque más brevemente, a Bergoglio, y lo hace de este modo: «Yo no sé lo que es Francisco realmente. De lo que estoy seguro es que yo no estoy en comunión con él. Son hechos públicos que me dan esta solución práctica del problema: yo concluyo, yo debo concluir así.»

Seguidamente el Padre hace lo que podríamos denominar un llamado. En efecto, habla de las posiciones de la FSSPX y del sedevacantismo. De cómo unos y otros se han anatematizado mutuamente; y dice algo que nos parece inteligente y muy necesario:

«Pienso que sería bueno reencontrar esta libertad de opinión y esta colaboración entre todas las fuerzas católicas.

Asimismo es una lástima que los sedevacantistas rechacen la comunión con los una cum que tienen la fe y que luchan contra los modernistas, igualmente es injusto que los una cum (la FSSPX oficial) excomulguen concretamente a los sacerdotes non una cum cuya opinión no es menos teológica. El problema es único y ninguna teología lo ha tratado verdaderamente. No se trata de saber si el Papa hereje sigue siendo Papa. Enfrentamos un problema de otra envergadura: la apostasía de la Iglesia romana predicha por San Pablo y enseñada por santo Tomás.»

Nuevamente coincidimos con el Padre Rioult. En conversaciones con amigos, por medio de las redes sociales, hemos expresado que nos parece que los acontecimientos han superado largamente esta cuestión del antagonismo entre sedevacantistas y aquellos que no lo son, pero que luchan contra el modernismo enquistado en Roma.

El problema que enfrentamos es LA APOSTASÍA de la que habla la Profecía. Ya no hay fe en Roma, y el mundo entero se precipita en la apostasía. De manera que la actual instancia histórica por la que atravesamos es por completo INÉDITA, y no hay quien haya previsto en sus pormenores canónicos y teológicos este problema de un modo sistemático como para que hoy tengamos un «manual de instrucciones».

Porque, por otra parte, si es que estamos donde parece que estamos… se trata de una TRIBULACIÓN como JAMÁS LA HUBO ANTES. Y eso implica, confusión, oscuridad, desasosiego, incertidumbre, peligros, etc.

Quizás sea un buen momento y (esta entrevista del P. Rioult) un buen punto de partida para dejar de lado VIEJAS RENCILLAS y procurar unificar criterios EN LA VERDAD. Esto va para los blogs y sitios con los que tanto hemos confrontado desde su aparición. Pero, POR SUPUESTO…, sin trampas, sin vueltas, sin ambigüedades, sin silencios dudosos, sin zonas grises ni conos de sombras… ¿ESTÁ CLARO, VERDAD?

Hacia el final de la entrevista el P. Rioult dice que: «en algunos meses más espero fundar algo, si las cosas maduran. Tenemos con el Padre Faure varios proyectos de instalación en Francia; tenemos tres o cuatro lugares posibles, bien situados, proposiciones de fieles, etc. No puedo decir más por el momento. Estamos conscientes que debemos empezar un apostolado, yo diría, clásico y de resistencia y de ministerio del sacerdote.

Pero probablemente, la situación se complicará, pues las monstruosidades de Francisco el romano van a hacer pasar a Monseñor Fellay por un San Atanasio. Debemos permanecer movilizándonos por el momento. Pienso que todavía hay muchas ilusiones que caerán el año próximo y que demandarán nuestra energía. Por lo tanto, un proyecto de una asociación por una estructura amistosa de sacerdotes que quieren ser resistentes, y tal vez uno o dos lugares para la resistencia en Francia, esto depende de ciertos cofrades todavía vacilantes. Y además siempre hay que pensar en aclarar a la gente por argumentos para que comprendan la profundidad y la gravedad del mal en la Fraternidad San Pio X, a causa de los engaños de Monseñor Fellay y sus partidarios.»

Compartimos sus preocupaciones. Es en este marco en el que tuvimos que poner el episodio suscitado días pasados en la Catedral de la ciudad de Buenos Aires. Exactamente en ese marco, que describe muy bien el Padre Rioult. Por eso es que compartimos sus dudas, que no son meras conjeturas.

En cuanto a una asociación de sacerdotes…, el tiempo dirá respecto de su conveniencia, o no, a un nivel que evidentemente va más allá de lo que el P. Rioult está pensando hacer en Francia.

Entendemos que existen muchos puntos oscuros que no están aclarados, al menos dentro de lo que se denomina «LA RESISTENCIA», en especial en el grupo donde, al menos en apariencia, Mons. Williamson, por su condición de obispo, parece llevar el liderazgo.

El P. Rioult no toca este tema. Nosotros ya hemos hablado lo suficiente al respecto; y, de ser necesario, volveremos a expresarnos en tal sentido.

Son necesarias e indispensables las aclaraciones, ya que nada puede construirse mientras esas cuestiones no sean clarificadas como corresponde.

En cuanto al mal que campea dentro de la FSSPX, y que muy bien describe el Padre en la entrevista, nos parece absolutamente insuperable; y consecuentemente, entendemos que la Fraternidad Sacerdotal fundada por Mons. Lefebvre está herida de muerte y terminará, tarde o temprano, siendo absorbida o destruida por la secta modernista: ya sea, asimilada dentro de su estructura; o bien, por culpa de los elementos contagiados por el liberalismo que la integran, marchará hacia una lenta pero inexorable disolución.

Hacemos una advertencia en el mismo sentido respecto de la RESISTENCIA… Dentro de ella hay elementos contaminados por el mismo liberalismo o semi-liberalismo. Y también los hay quienes tienen puestas sus expectativas en supuestas RESTAURACIONES o RECONQUISTAS absurdas.

Esas pretendidas instancias generan ilusiones vanas y conducen al engaño.

Es cuestión de vida o muerte para la RESISTENCIA y para los individuos que la integran asumir lo antes posible una visión netamente APOCALÍPTICA de la situación actual.

Creemos que este es el único antídoto contra la enfermedad que está consumiendo a la FSSPX, contra la misma que amenaza a la RESISTENCIA, y contra las falsas ilusiones de que hemos hablado.

De persistir y llegar a imponerse esas ilusiones y/o aquellas posiciones liberales o semi-liberales, la RESISTENCIA, será una ilusión, que no podrá estar a la altura de las circunstancias.

Estamos convencidos que la situación presente no es otra que la descrita por el P. CALMEL, citada por el Padre Rioult en esta entrevista, cuyo texto reiteramos como final de estos comentarios nuestros:

«El « combate cristiano » debe « hacerse en pequeñas unidades que se niegan a entrar en no sé cuáles organizaciones sistemáticas y universales. En estas diversas unidades, como una escuela modesta, un humilde convento, una cofradía de piedad, un pequeño agrupamiento entre familias cristianas, una organización de peregrinaciones, la autoridad es real e indiscutible… Se trata solamente de ir hasta el tope de su gracia y de su autoridad en la pequeña esfera de la cual se hace cargo, manteniéndose conectadas sin grandes maquinarias administrativas.»