OSKO: EL PERRO DE DON GILBERTO, EL MÍSTICO SERMÓN Y LAS CADENAS – MOJANDO LA OREJA…

Humor polémico y algo cínico

descargaEL PERRO DE DON GILBERTO,

EL MÍSTICO SERMÓN

Y LAS CADENAS

Uno puede «TENER UN PERRO». Y puede deleitarse peinando al perro; o paseando al perro.

Hay personas que disfrutan con sus perros; de las ocurrencias del perro o sencillamente de su compañía. Y está muy bien.

Pero…, pasarse CINCO DÍAS no haciendo otra cosa que ¡»TENER UN PERRO» Definitivamente nos parece un despropósito.

A menos que…

A menos que el pobre perro se encuentre encadenado a su amo…, o el dueño al can… Da lo mismo… Es decir, el resultado es que ambos han quedado amarrados con las mismas cadenas.

En ese caso, podría ser comprensible, claro.

Quedaría por determinar qué extraordinarias razones los han dejado, ¡durante CINCO DÍAS!, en tan penosa, como incómoda situación.

Hay cadenas de diversos tipos…

Y algunas personas pueden haber alcanzado un grado tal de crecimiento espiritual que se encuentren encadenados con CADENAS MÍSTICAS.

Un MÍSTICO SERMÓN puede elevar el espíritu de algunas personas avanzadas en la vida espiritual y llevarlas al éxtasis, dejándolas «encadenadas» suavemente en elevadas cumbres, volando sus almas hasta el séptimo cielo…

No dudamos que esto puede ocurrir; como de hecho ha ocurrido a ciertas almas privilegiadas y selectas.

Pero…, dudamos que esto pueda ocurrir durante ¡¡¡ CINCO DÍAS !!!

No obstante eso… estos últimos parece haber despertado finalmente y al cuarto día han vuelto a publicar… pero las cadenas permanecen, o acaso la ensoñación les dura. Ellos tampoco pueden recordar. Probablemente han quedado presos de un cierto estado amnésico que, todavía, les impide asimilar que algo ocurrió en estos días.

Lo curioso del caso es la simultaneidad: mientras algunos permanecen, desde el domingo pasado, encadenados al PERRO, otros tuvieron sus almas encadenadas por un SERMÓN…, que al leerlo (nosotros, almas polémicas sin doctrina ni espiritualidad) no encontramos nada en él que hiciera pensar en las consecuencias descritas.

Aunque pensándolo bien, y ya que hablamos de simultaneidades…, acabamos de recordar que tanto los del PERRO DE DON GILBERTO, como los EXTÁTICOS DEL SERMÓN, recibieron este último domingo la visita del apóstol itinerante de las Américas, el «resistente» ex-represor de resistentes…

Tememos que ese buen sacerdote pudiera haber sufrido un recrudecimiento de su anterior estado; de haber ocurrido, ésto también podría explicar el silencio de los del PERRO DE DON GILBERTO y de los supuestos EXTÁTICOS DEL ÁLBUM… Tal vez fueron reprimidos ferozmente y… encadenados…

En fin.

Hay más cadenas, además de las que ya hemos descrito. En realidad se citó con abundancia aquello de Aristóteles que, con su proverbial sabiduría, nos enseñara que «no es posible desatar si no se conoce la atadura»Pero, insistimos, que los tres casos a que nos hemos referido, más que con cuerdas o lazos, están amarrados con cadenas.

Uno puede conocer las CADENAS con las que se encuentra privado de su libertad, claro, pero…, por ser cadenas, se torna bastante más difícil liberarse que si se tratara de simples cuerdas.

Es por esto, quizás, que el P. Ceriani concluía que, muy probablemente, deberemos esperar mucho tiempo para recibir finalmente las «cuestiones doctrinales» de que hablaron desde uno de los cuatro sectores de los «encadenados».

Porque, en realidad, hay que decirlo…, no son tres los de las CADENAS, sino CUATRO.

Entre ellos, unos, IMPOTENTES  para desencadenarse, sin embargo prosiguieron publicando sin acusar recibo… Tal vez los nacidos en México tengan alguna especial habilidad que les permite escribir aun cargando pesadas cadenas. Claro que no sobre ciertos temas, por razones obvias…, no pueden…, son impotentes, los pobres…

Al contemplar ahora el repentino despertar de los MÍSTICOS DEL SERMÓN, con sus cinco publicaciones al hilo sin referencia alguna a la polémica cuestión que los llamó a silencio, comprendemos que volver al ruedo no es sinónimo de libertad…

De nuestra parte hacemos votos para que tanto los impotentes, como los que comparten cadenas con el perro de don Gilberto, los que habían quedado encadenados a místicos sermones (y que recién hace un rato acaban de liberarse…),  y los que se encadenaron a sí mismos tergiversando textos, recuperen lo antes posible la plenitud de movimientos.

¿Por qué? Porque es un deleite conversar con gente así…, cuando están libres de ataduras, claro está.

Si no consiguen desamarrarse, pidan a Harry Houdini que, al menos, desencadene al pobre perro…