Nos infiltramos en reunión de sotanas…

OBSESIÓN ECONÓMICA
El pequeño salón destinado a la reunión estaba casi completo. Unas veinte personas entre las cuales, en sitial preferencial, se encontraba EL OBISPO. Cierta impaciencia ya había ganado a más de uno de los participantes, y algunos se salían de la vaina por preguntarle al Prelado varias cosas. Entre ellos murmuraban… Este fue el diálogo captado con nuestros micrófonos direccionales de larga distancia… Llevaba la voz cantante el Prelado y decía así…
MW: Un número de buenas almas desean que una Congregación sea fundada para reemplazar a la Fraternidad San Pío X. Pero, si bien comparto el temor de ellas que la FSPX está actualmente bien avanzada en el camino para inhabilitar su antiguamente gloriosa defensa de la Fe y vida católicas; y si bien, por consiguiente, simpatizo con su deseo de ver otra Congregación como ella para tomar su lugar, no creo que ello sea posible, y pienso que merece explicarse porque.
P 1: Discúlpeme, Monseñor, creo que eso está muy bien; pero, no obstante, usted debe poner en marcha algunas cuestiones para fortalecer la resistencia. Necesitamos darnos una estructura…
MW: Nada me persuade todavía de la necesidad de una estructura o un seminario para reemplazar a aquellos de la FSPX.
(A todo esto, entre miembros de la Resistencia se producía el siguiente intercambio de palabras):
P 2: Hay que soportar…
P 3: ¿Soportar o resistir?
P 2: Es lo mismo…
P 4: ¡Ah!… soportar la persecución…
P 2: No, soportar esta conducción…
P 3: Pero… esto es la resistencia…
P 2: Por eso mismo… tenemos que resistir y, además,… soportar.
P 3: ¿las dos cosas?
P 2: Sí.
P 4: ¡Qué raro! Parece un discurso fellayciano… ¿Harán falta anteojos de dos colores?
P 2: No estamos para bromas. Eso queda para el blog amigo… Es el problema que tenemos ahora. No sólo hay que resistir lo de afuera. Hay que soportar lo de adentro. Por empezar, esta conducción que, como es la única que pudimos encontrar…
P 4: ¡Qué macana!…
P 2: Así son las cosas. Resistir, soportar y… aportar…
P 3: ¿Nuestro esfuerzo?
P 2: ¡No! Los morlacos… o las librescas…. ¿No escuchaste? Dijo que, si no aportamos, la casa de desaceleración se nos esfuma…, como el gas de las cámaras…
P 4: ¿Qué es eso de la casa de desaceleración?
P 2: No sé; parece un experimento científico…
P 3: ¿Por qué no le preguntas? A ver qué dice…

P 2: Monseñor…, ¿puedo hacerle algunas preguntas?
MW: Sí, Padre, por supuesto.
P 2: ¿Para qué es la casa de desaceleración de ocho cámaras?
MW: Es para desacelerar a los sacerdotes que se pasen de revoluciones. Y ya que preguntan, aquí tienen el número de cuenta para darle a sus fieles; así pueden ellos contribuir… tenemos que juntar 4.000 Libras Esterlinas este mes…, y 36.000 en diciembre…
P 4: ¡Ah!…
MW: ¿Comprenden?
P 3: Lo de las 400.000 morlacas, sí; lo de aceleración y desaceleración, para nada…
MW: Miren, esto es muy simple. Ustedes están todos al borde del sedevacantismo, y hay que desacelerarlos lo antes posible.
P 1: ¡Ah!… ¿Por eso hay que impedir que se esfume la casa?
MW: Exacto.
P 2: ¿Y por qué se esfumaría? ¿Sucede como con las otras cámaras…, las de gas?
MW: ¡Usted es un idiota! Se esfumará porque se la van vender al primero que ponga la plata…
P 2: Ahora se entiende… Creo… Digo… Me parece…
MW: Bueno. Por eso…, este es el número de cuenta. Fíjense bien… Mejor que sea en Libras Esterlinas, porque…
P 1: Espere un poco Monseñor… Y usted, ¿qué haría después?
MW: Nada.
P 2: ¿Cómo nada? Usted es el obispo…
MW: Yo tengo el episcopado, esto es seguro, pero la jurisdicción, ¡no la tengo! Y no puedo dármela; lo que no tengo, no puedo dármelo.
P 4: Pero, Monseñor, si ya desde 1984 usted ordenaba sacerdotes y predicaba en las ceremonias sobre la futura desmembración de la Fraternidad…
P 3: Sí. Así lo escribió hace poco. Nada de poder de jurisdicción ni otras historietas… Si ordenó sin poder de orden en 1984…
P 1: Paren un poco, Vamos a lo serio… Monseñor…, si el Arzobispo hubiera pensado como usted no habría cuatro obispos…
MW: Estamos de acuerdo…
P 1: ¿Está de acuerdo conmigo?
MW: ¡No! ¡No! ¡No!, Padre… Usted también es un idiota, como esos de la Radio… Estamos de acuerdo los cuatro obispos… Ya lo dijo Fellay.

P1: Pero yo le pregunté otra cosa… Aunque idiota, soy limpito…
MW: ¿No me diga? ¿Anotaron el número de cuenta para los aportes para la compra de la casa?
P 1: Monseñor…, primero que nada…, de lo que hablo es que la Iglesia suple y usted tiene una jurisdicción por la necesidad actual de la Iglesia y de las almas…
MW: Pues… no sé, estos son los días tempranos de la Resistencia…
P 2: ¿Tempranos? Llevamos 50 años resistiendo… Monseñor, muchos de nuestros fieles ya son abuelos…
MW: ¡Qué grata noticia!… ¡¡¡Felicidades!!! Felicítenlos a ellos y a sus hijos de mi parte…, y que se pongan en proporción al número de miembros de cada familia…
P 2: ¡¡¡Monseñor!!! Lo que quiero decirle es que esta resistencia ya lleva décadas…
MW: Pues, justamente, serán necesarios unos 60 o 70 años más para lograr la Restauración de la Iglesia. Cuando Roma se convierta tendremos jurisdicción… Mientras tanto, que se pongan, en libras, en dólares, en euros, o en la que sea; pero que se pongan… Y calladitos…
P 1: Usted no nos entiende. Queremos decir que Usted DEBE ponerse en marcha. Ya no tiene 30 años, ni 40… ¿Me entiende?
MW: Por supuesto… Pero eso no me persuade todavía de la necesidad de una estructura o un seminario para reemplazar a aquellos de la FSPX.
P 2: ¿Por qué, no?
MW: Porque todavía tenemos los de la FSPX… justamente. ¿Para qué vamos a fundar otros nuevos, si todavía están esos?
P 1: Pues… ¡Porque somos la resistencia!… ¡¡¡POR ESO!!! La FSSPX se ha desviado de sus fines…
MW: Hay que desacelerar…, es lo que digo. Ustedes están acelerados. No se olviden de llevar el número de la cuenta, para la compra de la casa…
P 2: Pero…, entonces, ¿qué piensa usted hacer?
MW: Lo que pienso es que sí es necesaria una base de operaciones de la Resistencia en Inglaterra. Por eso lleven el número…
P 1: ¿¿¿Y para qué???
MW: Bueno…, para tenerla, y para poder usarla, para reunirnos y desacelerarnos.
P 2: ¿Con qué objeto?
MW: Es una buena inversión… Ustedes deben ver que el dinero se está desvalorizando y, en caso de un colapso mundial financiero, los dineros de sus fieles quedarán invertidos en la mejor entidad bancaria: La del Cielo. De paso les reitero…, el número de cuenta donde deben…
P 3: No, Monseñor; no estamos yendo al fondo…
MW: No es necesario llegar a tanto; además, el Fondo no nos va a prestar la plata justamente a nosotros para eso…

P 3: Me refiero al FONDO DEL ASUNTO…
MW: ¡Ahhhh!… Disculpe, Padre… no me di cuenta, perdóneme, Sí…, Sí…, por supuesto… Lo que digo es incompleto, pero cierto… Se lo aclaro… Ahora entendí, como con el Motu… Quédese tranquilo, la casa, además de ocho cámaras, tiene un bonito fondo…
P 3: ¿Como que un bonito fondo? No comprendo…
MW: La casa… de fondo tiene un parque, con árboles frutales y jardín… muy bonito… muy apropiado para desacelerar…
P 3: ¡NOOOO!… Yo me refiero AL FONDO DE LA CUESTIÓN… A LA CRISIS DE LA IGLESIA… ¡¡¡NO AL DE LA MALDITA CASA!!!
MW: ¿Ve, Padre?… ¿Se da cuenta, usted? Es lo que digo… Es necesaria la casa de desaceleración. Usted, como muchos otros sacerdotes, está muy nervioso y acelerado…
(Lamentablemente, aquí perdimos audio, porque lo que siguió fue un estruendoso ruido, acompañado de algunos gritos, que nos impidieron escuchar.
La reunión parece haber acabado prematuramente.
Las últimas voces que pudimos rescatar sólo nos dejaron algunas pocas palabras sueltas, tales como:
«Guárdate el número»
«No rompas el papelito»
«Me voy a Virginia»
«En Libras es mejor…»
«Me vuelvo a Corea»
«Desacelérate»
«De última, hasta en pesos argentinos»
«Al final es cierto»
«Eres igual a Bernie»
«Ya te va a arreglar Maxi»
Otras cosas por el estilo, pero irrepetibles, quedaron grabadas.
Tal vez algún día nos animemos a publicarlas).
