JOSE LUIS URIBE FRITZ: LA VANGUARDIA DE LA REVOLUCIÓN


Frente a algunos hechos que mediáticamente han sido muy bullados estas últimas semanas, quisiéramos hacer algunas precisiones de manera de poder, en alguna medida, contextualizarlos ideológicamente y de racionalizarlos políticamente. Nos referimos a:

1.- Atentado anárquico a la Iglesia del Pilar en España.

2.- Acciones del grupo feminista neocomunista radical «Femen».

Comprendemos la indignación que a partir de actos como el de la foto, aflora en quienes como cristianos podemos ir más allá de una lectura noticiosamente contingente. No obstante, es de suma importancia profundizar en ellos con los fines ya mencionados, no solo porque además de la luz que nos puede entregar una lectura política-ideológica correcta; podemos «des satanizarlos » en el sentido de poder nosotros, mediante una lógica decodificación, dejar de caer en el juego de la condena «religiosa extemporánea y excluyente» como respuesta; que en el fondo es la reacción que adrede estos hechos buscan producir en su contraparte ideológica, que es el cristianismo en general.

Esto no significa que la condena moral y religiosa no sea correcta. Lo es. O que el realizarla sea un signo de fanatismo irracional, porque no lo es. Al contrario. Ningún católico y sobre todo los que somos tradicionalistas, podemos; no calificar como demoniaco lo que vemos.

Pero lo que se espera también por parte de los gestores de actos de este tipo, es que la capacidad de reacción frente a ellos, no guarde proporción con la «forma» política del acto y el trasfondo «ideológico» del mismo.
Esto es, que la articulación de los hechos, que; discurre necesariamente por una «táctica» operacional y una proyección en el tiempo del curso de la acción misma dentro de un proceso revolucionario, no pueda ser reconocida y entendida convenientemente, para que la condena religiosa deje de «percibirse» como «fanática» y se complemente con un argumento equiparable a la acción en su finalidad ideológica. Recordemos que la capacidad de reacción frente a un hecho político, está determinada por la comprensión ideológica del mismo.
Y además, no siempre, el efecto que se busca producir, es una reacción contingente. Puesto que si miramos, por ejemplo, los actos del grupo «femen» desde la contingencia, no guardan relación, en esta primera lectura; con la capacidad «política» de los mismos en el momento en que se producen. Esto significa que lo que observamos en primera instancia, muchas veces es percibido como un acto «aislado», «radical», hasta irracional si se quiere. Cuando en verdad, el acto en sí, está pensado en una segunda fase, para producir un efecto en un mediano o largo plazo y no en lo inmediato. Siendo la primera fase de un impacto menor, limitado y muchas veces infravalorado, aunque complementario de la fase posterior que lo amplificará.

Empecemos a contextualizar y decodificar. Pero antes de empezar aclaremos lo siguiente:

La contextualización a la que nos referimos, no es una determinación de la naturaleza de los actos, las ideas y los valores políticos y de las personas en general, a partir de sus «relaciones» con el entorno social en que se produce su interacción. Esta sería una explicación neomarxista de la realidad. La contextualización señalada, obedece en primer término a una decodificación de las ideas de acuerdo a la matriz primera de las mismas: inmanencia o trascendencia. Y en segundo lugar, a su explicación formal en el orden político revolucionario, que es donde encuentran su pleno sentido. Para el neomarxismo en efecto, el hombre en cuanto tal, lo es por su vida en sociedad. El hombre es hombre porque es un ser social. . Al respecto Marx señala: «La esencia humana no es algo abstracto inherente a cada individuo. Es, en su realidad, el conjunto de las relaciones sociales.» (Por eso los movimientos sociales) Se antepone entonces de esta forma, el obrar al ser, que es la fuente de la acción. Se desconoce, por tanto, en el hombre; una naturaleza distinta de su acción social. Quedando el hombre impedido no solo para elevarse a un mundo superior, pues se ata a un determinismo materialista, que de paso; es expresión de la necesaria consecuencia que conlleva el asumir una naturaleza inmanente como fuente causal eficiente del ser humano. Marx señala esta inmanencia claramente: «Ser radical significa captar la cosa en su raíz. Pero la raíz del hombre es el hombre mismo»

Vistas estas consideraciones, aunque pueda parecer reiterativo, la primera aclaración de las que haremos – y la más importante que se debe hacer- es la siguiente:

1.-
estos hechos ideológicamente son más importantes que cualquier acción de otro tipo que pueda serle contemporánea y afín con el proceso de revolución que vivimos actualmente. Es más relevante que cualquier crisis económica o que la invasión a cualquier país árabe por parte de USA. La razón es la siguiente.

En política, todas las acciones están subordinadas a los fines ideológicos y estos a su vez, expresan una concepción del mundo inmanente o trascendente (material-espiritual) la cual se pretende que informe la naturaleza del hombre, del Estado y de la sociedad. Debemos ser capaces entonces, de poder correlacionar, en primera instancia; la «forma» de las acciones políticas con su «naturaleza» ideológica. Y en segundo lugar, dilucidar su objetivo ideológico.
De otra manera, hechos como los que nos preocupan, no pasarán de la condena moral como fundamento analítico de los mismos y no podrán ser comprendidos desde y por un proceso ideológico que los justifica y los nutre.

Por otro lado, la relación de las ideas humanas que son la fuente de la vida social, discurren en sentido ascendente en los siguientes estadios. POLITICA – IDEOLOGIA – FILOSOFIA – METAFISICA – TEOLOGIA. Y los órdenes de la vida social que estas ideas fecundan son: POLITICO – MORAL – SOCIAL – ECONOMICO Y CULTURAL. No es casualidad por tanto, que un principio ideológico originado en la concepción trascendente o inmanente de la vida, se vea reflejado en todos los órdenes sociales. Y no da lo mismo que uno u otro imperen en una sociedad. Lo importante es entender, que la primacía de las ideas en su relación con la concepción del hombre, el Estado y la sociedad, en cuanto a la naturaleza de los mismos, es lo que determina la concepción de la lucha ideológica. Y esta lucha no es otra cosa que una disputa de ideas sobre si el hombre y el mundo son -en sí mismos- autónomos o subordinados con respecto a su causa eficiente. Y si esta causa, es intrínsica o externa con respecto a la naturaleza de los seres que conforman la realidad, los cuales concebimos, distinguimos y valoramos de acuerdo a aquello que se ha determinado como un principio justificador y ordenador de la misma realidad.

El siguiente cuadro, aunque incompleto, tiene los suficientes antecedentes como para explicar en forma sintética lo hasta ahora señalado y permitir seguir en forma más o menos coherente las relaciones entre los factores más importantes que determinan la lucha política.


2.-
El neomarxismo es un factor de análisis político omitido y/o infravalorado cuando se trata de las acciones de distinta índole que convergen en el proceso de transformación social que vemos diariamente en nuestras sociedades (los actos de las «femen» en este caso). Una de las razones es el desconocimiento de las categorías nuevas que el comunismo ha asumido y el abandono de otras que demostraron no ser efectivas por la praxis revolucionaria como elementos ideológicos táctico-estratégicos de «realineación» dentro del orden político necesario para la transformación social que se deseaba alcanzar. Insistir sobre esto nunca es suficiente, y quien desee profundizar un poco más en ello puede remitirse a la serie de artículos «Creencia Política Sociedad» en donde podrá encontrar mayores antecedentes.

El argumento en cuestión que pretendemos elaborar, necesariamente pasa por aclarar el rol del neomarxismo y su proceso de revolución mundial, dentro o como parte integrante del tan manoseado Nuevo Orden Mundial (NOM) que muchos lo asocian o lo explican a partir de «crisis económicas», «reprogramación de las personas en el sentido de su orientación intelectual», «control y manipulación de los medios de comunicación», «acumulación de la propiedad de los recursos naturales y del dinero», «control de la natalidad», etc. Todo esto ocurre sin ninguna duda, pero todo esto no es ni con mucho la causa verdadera ni oculta de los procesos de transformación social actuales. La razón para ello es simple: lo externo a la naturaleza humana nunca ha sido factor de cambio social, ni de progreso o de involución si se quiere. Podemos al contrario afirmar que las categorías del neomarxismo son las únicas que han sido efectivas y son la vanguardia al mismo tiempo, de todo el proceso de transformación social que nos afecta. Y todas ellas son divulgadas a plena luz del día sin que medie ninguna organización secreta en su diseño e instrumentalización. Todos los escritos que le son propios son de conocimiento público y de acceso libre.

Sin embargo, el análisis de las categorías de este NOM en sus vínculos con el neomarxismo, presenta confusiones al respecto de tres tipos: metodológicas, ideológicas y de nomenclatura operacional. Se confunden medios con objetivos y estos a su vez con fines. Se entrecruzan formas políticas con naturalezas ideológicas y por otro lado, no se relaciona lo que debe relacionarse y se omite lo que debe destacarse.

Al respecto de acuerdo a las categorías políticas que nos preocupan como factores de análisis podemos afirmar lo siguiente:

  • Medios ideológicos: son todos aquellos elementos políticos-morales-culturales y sociales; destinados a ser usados como armas para producir un cambio en la orientación de la sociedad. (proceso de ruptura)
  • Objetivos ideológicos: son todos aquellos factores de la lucha revolucionaria, que determinan los movimientos de transformación tendientes a producir un «realineamiento» en una nueva posición ideológica por parte de las personas y la sociedad al mismo tiempo. (proceso de transformación)
  • Fines ideológicos: realineación ideológica, es el fin último, esto es, EL NUEVO ESTADO IDEOLOGICO que se logra alcanzar cuando el realineamiento ha concluido. Dice relación con la naturaleza de las ideas que informan y que conciben al hombre, al Estado y a la sociedad, de acuerdo a una determinada concepción de ellos. (nueva realidad)

No mencionamos aquí nada que tenga que ver con lo económico, porque aparte de ser el recurso necesario para sostener las ideas en su divulgación grosera moderna, simplemente es un factor externo de índole material; e inerte como todo lo material, que no determina en su naturaleza ninguna idea de las que son la fuente de los procesos políticos que sí están destinados a producir transformaciones radicales. Lo económico, aparte de ser siempre un medio subordinado a un fin político, es también un medio de presión… no es y no será otra cosa más. Como ejemplo para los recalcitrantes en hacer análisis catastróficos a partir de gráficas energéticas o monetarias como si «estas fueran las crisis verdaderas» o los signos determinantes de un nuevo orden mundial, señalaremos solo un ejemplo, el que además, nos sirve para demostrar lo que hasta ahora hemos señalado con respecto a la incidencia contingente de actos de la política formal y su proyección en una segunda fase a un largo plazo.

Desde los años noventa en que fueron creados (pero pensados una década antes) los consejos de seguridad ciudadana han tenido un crecimiento sustancial, y hoy en día; son uno de los tantos organismos creados por el nuevo comunismo al interior de los países que patrocina la ONU en su complemento de divulgación y homogenización internacional.

En síntesis, podemos señalar que los consejos de seguridad ciudadana fueron creados forzando las condiciones para su implementación desde la realidad misma. Una vez creado el problema y presentada la solución (como acostumbran hacer los comunistas). En una primera fase abarca la delincuencia y entre las razones que ayudaron a su creación podemos mencionar las siguientes: reforma de las leyes procesales penales, despenalización de los actos sexuales como la homosexualidad, rebaja de las condenas por delitos sexuales, indefensión de las víctimas de los delitos por las modificaciones en los sistemas de defensa legales, rebaja de las condenas por delitos menores, etc. De esta forma se dio rienda suelta a la delincuencia y a ciertos comportamientos sociales y sexuales al margen de la aceptación social y moral, mientras se educaba a las personas para asumir el control de los espacios públicos como una forma de contrarrestar la delincuencia (empoderamiento ciudadano), entre otras tantas formas de educación popular tendientes a reagrupar a las personas en nuevos organismos como los consejos de seguridad ciudadana.

Existen otros aspectos más que no señalaremos para no apartarnos demasiado del tema central, como son los consejos comunales. Lo importante es señalar, que en lo que respecta a los consejos de seguridad ciudadana, lo trascendental es entender que por su conformación están llamados a ser los «futuros tribunales populares» a la manera de los soviet de la revolución bolchevique. En efecto, la traducción rusa de consejo es… SOVIET. Y el CONSEJISMO es una política de organización comunitaria básica y esencial del neocomunismo (político-territorial). Y al igual que en los soviet bolcheviques que eran integrados por representantes de las fuerzas armadas, en los consejos de seguridad ciudadana, las fuerzas policiales tienen «delegados» que se integran de esta forma al «pueblo» agrupado en las células básicas del nuevo orden social como son los consejos. De esta manera recibirán en un futuro, sus atribuciones del «pueblo organizado», única fuente del poder y la soberanía política. Y estos consejos… son los que nos juzgaran o juzgaran a nuestros hijos por sus creencias religiosas antidemocráticas. La realidad del consejismo y su rol como medio de transformación social es… innegable, y podríamos entregar muchísimos antecedentes al respecto, puesto que existen en todos los países hispanoamericanos. Sin embargo, bastaran algunas imágenes para refrendar lo hasta ahora señalado y para mencionar que en su proceso de gestación no ha sido necesaria ninguna crisis económica. Más aún, mientras muchos se preocupan por estas crisis económicas, la revolución mundial sigue inexorable su curso por los canales que en el caso del «consejismo», nadie o muy pocos se preocupan de relacionar convenientemente con el orden futuro en gestación. Como último dato señalemos que la nueva organización política internacional a nivel sudamericano la UNASUR, está estructurada íntegramente en base a… consejos.




Vemos de esta forma, en el ejemplo de los consejos de seguridad ciudadana; que aquello que nació por la necesidad de un problema contingente, por una necesidad artificial forzada a ser asumida, y hacia la cual las personas fueron empujadas; ha trascendido con mucho su origen que en su momento no fue percibido como algo que pudiera ser un factor de transformación social de carácter ideológico.

No ha mediado en ello ningún control oculto que haya incidido en la manipulación de las personas, al contrario; estas entendieron y aceptaron como buena y legitima la solución que se les presentó de acuerdo a la realidad que les apremiaba en su momento. Por otro lado, en la estructura organizativa de la UNASUR vemos como la SOVIETIZACION avanza a pasos gigantes. Vemos como las categorías de dirección y control ideológico son diseñadas y puestas en marcha sin que haya mediado, repetimos esto en forma majadera: NINGUNA CRISIS ECONOMICA.

3.- Asistimos a un proceso de transformación de nuestras sociedades en su esencia (naturaleza) y constitución (forma) tan radical y profundo, que no es posible distinguir lazos de identidad con la nueva sociedad que se está creando. No es la integración a un todo superior orgánico con el que compartimos todo lo necesario como para que nos perfeccionemos a partir de un destino común. Al contrario, es la desintegración en un proceso de «integración» para la aniquilación de todo aquello que nos da sentido, valor y vida como organismos nacionales que forman parte o nacieron a partir de lo que conocemos como Civilización Cristiana Occidental. Y este proceso se denomina REVOLUCION MUNDIAL. Lenin señala con respecto a ella «nuestra victoria sólo sería firme cuando triunfara nuestra causa en todo el mundo, ya que iniciamos nuestra obra confiando exclusivamente en la revolución mundial.»
En consecuencia, nada en ella es al azar y espontaneo. Porque a lo que nos enfrentamos, no es a fuerzas políticas tradicionales en el sentido formal, sino a lo que la izquierda misma se ha preocupado de señalar como necesario para operar con la efectividad despiadada con que lo hace. Esto significa que los comunistas, y en esto no se han reformado más que en la forma, siempre se han considerado a sí mismos como fuerzas ideológicas conformadas por un:

  • Estado mayor revolucionario
  • Cuadros operativos militares guerrilleros
  • Frente de acción amplio

La autoconcepción de las fuerzas de izquierda –la sociedad civil- (ya no el partido político comunista formal exclusivamente) como la «vanguardia de la revolución y del pueblo» es un aspecto que no puede soslayarse en ningún análisis político y que ha sido profundizado convenientemente por la izquierda. Más allá de las tácticas operacionales nuevas delineadas por Gramsci, los tres hitos señalados son la base para la comprensión de las acciones de las «femen» y los atentados terroristas selectivos y simbólicos. Y en base a ellos, podemos determinar el lugar y la función que cumplen.

Recordemos lo que Lenin dice con respecto a la guerra revolucionaria: «La revolución es guerra, la única en verdad legítima, justa y grande, entre cuantas ha conocido la historia».
Señalamos esto, porque una vez más debemos recordar que no es la lógica propia la que debe emplearse para entender actos terroristas u acciones radicales que escapan de lo común, como las que analizamos. Deben entenderse de acuerdo a como son concebidos, por la lógica operacional interna que los determina, esto es; dentro de un proceso de guerra ideológica que en el siguiente punto pasaremos a conceptualizar.


El grupo «femen» y el atentado anarco-terrorista de la Iglesia del Pilar se encuentran entonces, a la vanguardia del proceso revolucionario, en los dos sentidos en los que se comprende la concepción de vanguardia dentro de la guerra ideológica. Primero, sus acciones entendidas como actos realizados en el recuadro de un proceso revolucionario; han marcado el territorio ideológico, identificado el enemigo ideológico y determinado el curso de acción del proceso de la guerra ideológica.
Y segundo, que de acuerdo al curso político-ideológico de todos los procesos revolucionarios; podemos asegurar que por donde pasa la vanguardia revolucionaria… termina indefectiblemente pasando el ejército revolucionario.
Desde esta perspectiva, no es posible desdeñar las acciones de grupos como las «femen». O el atentado a la iglesia del Pilar, con todo lo simbólico que significa. Al contrario, podemos apreciar claramente como todo el sentido táctico-estratégico se producirá en un futuro próximo cuando la formación de los cuadros revolucionarios necesarios para pasar a la otra fase revolucionaria, estén completamente formados, y la acción que ahora muchos desdeñan o califican como fanáticas, se haya amplificado a la manera que Le Bon sintetiza en forma magistral: «los efectos de todo proceso revolucionario no se producen sino hasta cuando LOS OBJETIVOS DE LA REVOLUCION HAN DESCENDIDO AL ALMA DE LAS MASAS.»

4.- Guerra ideológica – crisis y conflicto.

En política uno de los conceptos más difíciles de dar a conocer y relacionar convenientemente es el de «guerra». La palabra sola, evoca conceptos de tipo guerra militar predeterminados, que incitan la búsqueda de patrones conocidos en la realidad para su comprensión -que de acuerdo a esta misma preconcepción- podríamos decir que son de carácter estándar.

No obstante, desde el punto de vista del carácter de lo que se entiende vulgarmente como guerra, sus conceptualizaciones de metodología y desenvolvimiento práctico cruzan todas las definiciones que se le reconocen. Es decir, se repite como una constante, por ejemplo; nociones como estrategia, táctica, vanguardia, frente de combate, objetivos estratégicos, etc. Por eso, desde este punto de vista «formal operativo» podemos afirmar que las «femen» se encuentran a la vanguardia de la guerra ideológica. Sin embargo, aún faltan una serie de conceptos para complementar la racionalidad ideológica de sus acciones.

Lo primero que debemos entender con respecto al término guerra, es que su calificación conceptual la determina quien la ha adjetivizado de acuerdo con sus objetivos y fines político-ideológicos. El objetivo ideológico de transformación social que el comunismo y el neocomunismo siempre han propugnado, ha sido y es de carácter confrontacional, pero no con todo aquello que se le opone en general en el camino de sus objetivos políticos, sino directamente con su fin último y único: LA DESTRUCCION DEL CRISTIANISMO.

Es una guerra de carácter y naturaleza ideológica, por tanto; en la que están empeñadas las fuerzas políticas de izquierda. Esto significa que persiguen la aniquilación de todas las ideas y valores de origen cristiano imperantes (lo que queda de ellas), que informan la naturaleza del hombre, del Estado y de la sociedad. Pero en este punto solo se ha determinado el carácter (forma) y naturaleza (esencia) de la guerra ideológica. No su causa. Porque ellas no determinan el motivo de la confrontación. Para dilucidar esta, debemos señalar una perogrullada: Toda confrontación de ideas se realiza al nivel de los seres humanos, al nivel de las personas y de las personalidades. Alguien podrá objetarnos que la confrontación de las ideas es la causa de las guerras. Pero esto no es así. Porque las ideas se confrontan, para su aceptación, divulgación y asimilación; primero, con la verdad, con él bien, con lo justo y con la realidad. Ahora, que hoy en día esta no sea la regla, no significa que no sea en propiedad la manera en que ocurre y que nosotros debemos argüir.

Otro aspecto a señalar para ir haciendo luz sobre la guerra ideológica, es establecer el verdadero significado del término crisis. Noción ésta que también se esgrime como elemento determinante de las guerras. De cualquier naturaleza que estas sean. Sin embargo, las crisis no son determinantes porque obedecen casi siempre a factores objetivos. Además, las crisis siempre serán estadios transitorios porque son periodos de ajuste, que no siempre terminan en confrontación por faltarles el factor subjetivo.

Definamos para aclarar convenientemente. Crisis: es un periodo de ajuste dentro de una línea de crecimiento o desarrollo; en cuyo estadio se produce un cambio o una mutación que determina un avance o retroceso del mismo proceso de crecimiento. La vida humana por ejemplo es un continuo superar estadios de crisis. De la niñez a la adolescencia, existe un periodo de transición o ajuste hacia el nuevo estadio y ello constituye una crisis. Lo mismo sucede de la adolescencia a la madurez y de la madurez a la vejez. En el caso de escases de recursos naturales necesarios para el crecimiento de un país, también se produce una crisis. Pero en este caso el factor que la determina siempre es objetivo.

Por su parte Conflicto: es un estado de confrontación entre dos fuerzas o sujetos cuyo factor detonante está constituido por el ANIMO HOSTIL manifiestamente expuesto por una de las fuerzas.

Por ejemplo, si dos personas caminando en la calle, se encuentran de frente porque sus rutas los llevan, directo a cruzar el uno al otro en un determinado punto, se encuentran en este punto de cruce, chocan, se piden disculpas y reanudan sus rutas; han producido y superado una crisis. Pero, si uno de ellos no acepta las disculpas y se enfrasca en una discusión con la otra persona; aquel sujeto manifiestamente estará exponiendo un amino hostil que determinará que la crisis se transforme en conflicto.

En política, la diferencia entre crisis y conflicto siempre estará determinada por el factor subjetivo, porque los componentes en el caso del conflicto siempre serán humanos, y en el de crisis, uno de ambos siempre será objetivo. Si no se comprende esto, es imposible el análisis político y en consecuencia dilucidar la naturaleza del conflicto que es objeto de estudio.

5.- Animo hostil y odio ideológico

Con todos los antecedentes que hemos entregado, el último elemento de análisis ya no es difícil de determinar. Las evidencias son contundentes. Nos referimos al ánimo hostil evidenciado en toda la historia del comunismo, hacia el cristianismo. Pero este ánimo hostil no es algo que pueda ser desdeñado en la comprensión del proceso de confrontación o guerra ideológica declarada por el comunismo a Dios y a su Iglesia, porque constituye el elemento no solo determinante del conflicto, sino que además; constituye el hilo conductor que generación tras generación traspasa el accionar de todos aquellos que engrosan las filas de los «sin DIOS». Y esto no es menor. Este animo hostil, que lisa y llanamente es ODIO, no es un odio cualquiera. No es el tipo de odio que nubla la razón por una pasión desmedida o no controlada y que puede transitoriamente subyugar el entendimiento. Es el peor odio de todos porque es un ODIO IDEOLOGICO, es decir, ES UN ODIO RAZONADO.

Surge aquí en la naturaleza de este odio, la inspiración demoniaca, porque la relación que vemos es inversa a Dios, como todo lo que hace el demonio. La Iglesia siempre en primer lugar ha combatido el error y el pecado y ha amado al pecador y ha luchado por su salvación con él o a pesar de él. Solo en última instancia a combatido a la persona después que todos los argumentos de la recta razón han sido agotados y cuando todos los llamados misericordiosos han sido desdeñados y cuando la persona en forma contumaz no ha querido entender razones y su comportamiento por lo tanto se ha transformado en un peligro para las almas inocentes, para el prójimo desvalido que puede llegar a perderse por las acciones de este ser obcecado en el error. Aquí sucede lo contrario, se ataca primero a la persona primero por lo que es –cristiano- y después, por la naturaleza de la relación que sostiene con Dios: sometimiento por amor. Porque Dios es el objeto de este amor, se aniquila a las personas sin más. Todas las revoluciones comunistas lo demuestran y hoy en día, a pesar de las nuevas formas del neocomunismo, este fin sigue incólume. Las «femen» son la prueba de ello.

En consecuencia, podemos decir con elementos de juicio suficientes, que las acciones de las «femen» no constituyen actos «irracionales». Al contrario, como ya lo señalamos, su rol como vanguardia es: la exposición de las ideas rupturistas que desafían y confrontan a las ideas dominantes, determinan el terreno ideológico que abarcan estas ideas, identifican al enemigo ideológico que es el sostenedor de las ideas dominantes que es necesario aniquilar y… atacan. Lo mismo puede decirse de los atentados anárquicos a las iglesias, especialmente a las que son «símbolos» como la iglesia del Pilar en España. ¿De cuándo acá el anarquismo realiza atentados religiosos…? Históricamente sus atentados son personalizados. Apuntan a los sostenedores del sistema capitalista.

Para terminar un último elemento para el análisis. Complejo pero esencial. Y aunque no es posible desarrollarlo en este artículo, nos sirve para cerrar los argumentos entregados. Viendo esta imagen, es imposible no pensar en la condición espiritual de esta mujer: posesión demoniaca ¿Puede darse otra explicación? Tal vez no. Pero sin embargo esta es una consecuencia, no la causa de su acción. ¿Por qué? Porque recordemos que el demonio es siempre co-inspirador. Esto se entiende de la siguiente manera. El comunismo durante todo el periodo previo a la caída del muro de Berlín, desarrollo el materialismo económico como causa de la conformación de las sociedades, argumentando que esta superestructura en forma de capitalismo, determinaba la composición de la sociedad y su orden. Gramsci fue el primero en desechar esta lectura y establecer que por sobre esta superestructura había otra que a su vez la determinaba: la cultura. El señaló que «la conquista del poder cultural es previa a la del poder político y esto se logra mediante la acción concertada de los intelectuales llamados «orgánicos» infiltrados en todos los medios de comunicación, expresión y universitarios.»
A esta lectura que determino todo un cambio en la táctica y la estrategia revolucionaria, se sumó el repensar las categorías del materialismo filosófico que habían sido soslayadas u omitidas por la lectura materialista de tipo económico. Se agregan entonces al acervo ideológico del comunismo, el relativismo y el existencialismo, entre otras. La utopía social entonces, que no es otra cosa que un idealismo radical, se traspasa del sistema político a los sujetos del mismo: Las personas. La utopía en consecuencia, es posible en la medida que las personas la encarnan. Por otra parte, el aquí y el ahora del existencialismo es uno de los factores que determina la conceptualización del «empoderamiento». Este empoderamiento no es otra cosa que la revolución a escala humana personal. Ya no a nivel político formal. El que cambia ya no por decreto, sino porque las personas una vez ideologizadas se transforman en el sujeto histórico de los cambios. Y «este nuevo sujeto» son, los indígenas, homosexuales, mujeres, etc. En síntesis, el empoderamiento es la capacidad que tienen las personas de encarnar el poder en sí mismas. Puesto que el sujeto de la autoridad, por ejemplo, son las personas, dicha autoridad funcionará si estas obedecen. Y lo hacen por la comunión de ideas, valores y principios que identifican al objeto y al sujeto de la autoridad. El empoderamiento por tanto es un «contrapoder» que opera contra las ideas y el orden social imperante. En consecuencia, las «femen», están empoderadas puesto que ellas se arrojan el PODER DE DECIDIR SOBRE SUS CUERPOS. De esta manera en sí y por sí mismas, están siendo los sujetos de transformación cultural y social. Al estar empoderadas, niegan en sí mismas la autoridad de Dios y por eso, racionalmente podemos decir que están «posesas». Porque lo que no es de Dios y actúa contra Dios, sabemos perfectamente de quien es y por quien actúa.


Para terminar entregaremos dos gráficos que ilustran la mecánica del proceso de transformación ideológico o revolucionario, que opera siempre en los dos planos o niveles que abarcan la lucha ideológica: el personal y el social. Esto a modo de ilustrar las relaciones entre neomarxismo, revolución mundial y nuevo orden mundial.

1.- PROCESO DE TRANSFORMACION SOCIAL.


2.- PROCESO DE TRANSFORMACION PERSONAL.