¡Después dicen que criticamos a Bergoglio!

Nadie, ciertamente, ignora que SAN JUAN, el Apóstol mismo de la caridad, el cual en su Evangelio parece descubrirnos los secretos del Corazón Santísimo de Jesús, y que solía inculcar continuamente a sus discípulos el nuevo precepto Amaos unos a los otros, prohibió absolutamente todo trato y comunicación con aquellos que no profesasen, íntegra y pura, la doctrina de JESUCRISTO: «Si alguno viene a vosotros y no trae esta doctrina, no le recibáis en casa, y ni siquiera le saludéis».Siendo, pues, la fe integra y sincera, como fundamento y raíz de la caridad, necesario es que los discípulos de Cristo estén unidos principalmente con el vínculo de la unidad de fe.
Pero el ex cardenal, lejos de eso y de las palabras del Nuevo Testamento ha dicho:
¡Qué lindo es ver que los hermanos oren juntos, qué lindo es ver que nadie negocia su historia en el camino de la Fe, que somos diversos, pero queremos ser y ya empezamos a ser una diversidad reconciliada!
Este discurso estimula a los protestantes a reivindicar el camino erróneo (historia de Fe) emprendido por Lutero, y es absolutamente opuesto a lo definido por Pío XI en su mencionada encíclica:
Vuelvan los hijos disidentes, no ya con el deseo y la esperanza de que la Iglesia de Dios vivo, la columna y el sostén de la verdad abdique de la integridad de su fe, y consienta los errores de ellos, sino para someterse al magisterio y al gobierno de ella.
Por otro lado: ¿Cómo se puede reconciliar a la Verdad con el error más funesto, aquel que ha dejado sin Sacrificio y sin sacramentos a millones de almas a través de los siglos? ¿No es opuesta a la Palabra de Dios esta pretensión de conformar doctrinas contrarias?
Nos gustaría saber cuántas, de las entre cinco y siete mil personas que asisten a estos encuentros de CRECES, han vuelto a la Iglesia, es decir, han salido del camino de perdición que llevan.
Al final, el pastor protestante que bendijo a Bergoglio cuestiona la unidad de la Iglesia, con el remanido «¡qué todos sean uno!». Pues nadie he ha dicho que la Iglesia es Una y que los que tienen que volver son ellos. Pero eso ya es harina de otro costal.
Hay que decir también que Bergoglio no es el único responsable de este aquelarre. Él sólo ha llevado hasta las últimas consecuencias la tendencia que se ha apoderado de la Iglesia en el postconcilio; no nos cabe la menor duda.
Nota: el vídeo que vamos a mostrar estaba en una cuenta de terceros en Gloria TV. Inmediatamente de encontrarlo lo bajamos, pocos minutos después era borrado.
Original de Página Católica
