¿Nuestro Señor de los globos?
Jorge Doré
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¿Hasta cuándo y hasta dónde seguirán los fieles a la Roma apóstata, comulgando sus hostias venenosas?
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¿Qué distancia habrán de recorrer de la mano del mal antes de darse cuenta de que ya no son seguidores de Cristo sino devotos de ángeles caídos?
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¿Cuándo entenderán que se han vuelto cómplices de la perversión de la doctrina Cristiana, de la ofensa a la Esposa de Cristo y de la blasfemia a la Santísima Trinidad?
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¿Llegarán a percibir alguna vez que cada día que pasa se vuelven más adeptos a la desacralización, a la herejía, a la apostasía y al anatema?
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¿Reaccionarán a tiempo al comprender que la ira de Dios se acumula sobre sus cabezas y que debería preocuparles?
Hermanos:
Su equívoca obediencia es injusta para con Dios. Ustedes han caído en manos de aquellos que no eran de nosotros, en manos de los vaticinados anticristos, de los preconizados ángeles que enseñan evangelios distintos, de los pérfidos lobos disfrazados de cordero. Sepulcros blanqueados son sus guías y víboras sus jerarcas.
Pero, ¿cómo se atreven, en el nombre de Dios? ¿Cómo puede Cristo aceptar la continua ofensa a su persona, la suma de espina tras espina, de clavo tras clavo, de salivazo tras salivazo, pendiendo sobre una cruz desteñida por la indiferencia, con risas, profanidades y festejos a sus pies?
¿Creen que saldrán espiritualmente incólumes de estas acciones?
¿Cómo no reaccionan ante el hatajo de pastores maleados que no cesan de provocar la ira divina? ¿No es su deber reprenderlos y denunciarlos? ¿No es su deber apartarse de ellos?
¿Quién los enseñó a perder el celo por la fe? ¿Es su adhesión a la injusticia, virtuosa?
La Madre de Dios pide oración, penitencia y sacrificio, mas ustedes echan en saco roto los mandatos del cielo. Igual hicieron con el tercer secreto de Fátima. La religión divertida renuncia a tocar las profundidades del espíritu y las ovejas se dejan hoy encandilar por globos de colores. ¿Tan bajo puede caerse? ¡Tan bajo!
Sus ojos nublados ya no buscan a Jesús en el calvario, sino los placeres temporales de Babilonia. Ustedes han abandonado el Gólgota por irse detrás de los juglares. Por eso, hermanos, sus barbillas reposan en sus pechos y han perdido la capacidad de escrutar las alturas. Tierra es todo lo que ven y Dios es sólo un velo ante sus ojos.
¡Echen todos los flautistas y plañideras para que Cristo resucite en ustedes la fe perdida, para que los despoje de sus obras muertas, para que les pierdan el gusto a las algarrobas y vuelvan a encaminar sus pasos hacia el banquete celestial que el Padre les tiene preparado!
¡Avancen a codazos entre los muertos vivos hasta alcanzar al Divino Maestro para rozar la orla de su vestido y librarse del mal que hoy los aqueja! El sabrá quienes de ustedes lo han tocado.
Pero si siguen tras Anás y Caifás, serán partícipes de sus actuales crímenes contra Dios.
Ante ustedes brillan treinta monedas de plata. Ante ustedes humea un plato de lentejas.
¿No han sido comprados por sangre divina? ¿Cómo pueden venderse tan barato?
Como globos es la Iglesia conciliar: vistosa por fuera, vacía por dentro.

