OSKO: ¿ECUMENISMO DEL MARTIRIO?

Más mutaciones; más apostasía

3923701-Ripleys_Believe_It_or_Not_Genting¿ECUMENISMO DEL MARTIRIO?

De Ripley…

Aunque usted no lo crea; aunque parezca mentira; para que subsista el asombro…, o para que, de una vez por todas, muchos encuentren su «camino a Damasco» y abran los ojos.

Estamos plenamente acostumbrados (deberíamos estarlo mucho más) a disparates teológicos que aun hoy muchos se empecinan en denominar «ambigüedades».

Sería muy interesante escuchar a los «sabios» y «prudentes» que todavía tratan de defender la supuesta catolicidad del pseudo-papa Bergoglio (y sus inmediatos predecesores); nos gustaría que explicasen DOS conceptos, a saber:

ECUMENISMO ESPIRITUAL

ECUMENISMO DEL MARTIRIO

Por supuesto que lo que solicitamos es que lo expliquen católicamente.

Porque esto es lo que hemos escuchado, leído y visto hoy:

http://www.romereports.com/palio/papa-a-luteranos-sobre-la-unidad-no-faltaran-las-dificultades-pero-no-hay-que-asustarse-spanish-11399.html#.UmVgEXAreuI

21 de octubre, 2013. (Romereports) En el año 2017 se cumplen 500 años de la Reforma Protestante. La Comisión Internacional Luterano-Católica para la Unidad espera que ambas confesiones se acerquen para aquel entonces. Y el Papa les apoya.

En un encuentro cordial y distendido, Francisco destacó el buen clima de colaboración y diálogo que han mantenido ambas confesiones en las últimas décadas.

FRANCISCO

«Observo, con profunda gratitud al Señor Jesucristo, los numerosos pasos que las relaciones entre luteranos y católicos han experimentado en las últimas décadas. Y no sólo a través del diálogo teológico sino también mediante la colaboración fraterna en múltiples aspectos del ámbito pastoral y, sobre todo, en el compromiso por conseguir el ecumenismo espiritual».

El Papa explicó que católicos y luteranos pueden pedir perdón recíproco por el daño que, ante Dios, se han hecho los unos a los otros. Añadió que seguirá habiendo dificultades en el camino a la unidad pero no hay que asustarse. Al concluir la audiencia, el Secretario General de la Federación Luterana Mundial recordó la tragedia de Lampedusa y entregó al Papa un simbólico regalo.

MARTIN JUNGE

«Traigo esta simple tetera de una refugiada, Fátima es su nombre, de Somalia, que huyó a un campo de refugiados en Kenia, Dadaab. Actualmente es el mayor campo de refugiados en el mundo con 400.000 mil refugiados y refugiadas».

FRANCISCO

«Atacan los que no nos quieren sin hacer distinción si son luteranos, católicos, ortodoxos, coptos. La sangre no está dividida».

El Papa recibió conmovido el regalo y añadió que «evoca otra dimensión del ecumenismo, el ecumenismo del martirio».

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ANTECEDENTES

Es Karol Wojtyla en su Carta Apostólica, «Tertio millennio adveniente» de 1994, quien ha relanzado con fuerza el tema del martirio, pues subraya que «al término del segundo milenio, la Iglesia ha vuelto de nuevo a ser Iglesia de mártires… Es un testimonio que no hay que olvidar».

De hecho ya el mismo Juan Pablo II poco antes hizo una afirmación NUEVA al referirse a los «mártires de la justicia e indirectamente de la fe» (Sicilia, Italia, 9 de mayo de 1993), suscitando una renovada reflexión sobre el concepto de mártir y un cierto ensanchamiento del mismo. La misma Tertio millennio adveniente además trata del «ecumenismo de los mártires» (n 37), posteriormente relanzado por la carta apostólica Orientale lumen de 1995, n 25.

El pesudo-papa dice entonces que «la Iglesia (¿la conciliar y ecuménica que abarca a TODOS?) ha vuelto a ser Iglesia de Mártires»… Lo cual es una afrenta. La Iglesia Católica nunca dejó de ser Iglesia de Mártires. Por lo cual que este hombre, Karol Wojtyla, dijera eso haciendo las veces de Pontífice es una afrenta, un insulto inaceptable… pero que todos hemos permitido y aceptado; bah… todos no.

Ahora bien: el martirio pertenece a la vida interna de la Iglesia Católica; el mártir es miembro de la Iglesia y, en nombre de la Iglesia, da testimonio de palabra o de obra, alentando así a todos los miembros de la Iglesia a perseverar en la fidelidad en la Fe Católica, única verdadera.

Porque MARTIR significa TESTIGO, y es justamente por eso que no se puede aceptar como tal a quien no profese dicha FE y no entregue su vida POR la Fe, o en defensa de las virtudes subordinadas a dicha FE o que la tienen por origen.

Pero claro, llegó el Concilio Vaticano II y todo cambió.

El Vaticano II hizo algunas declaraciones notables acerca de los mártires y el martirio (notables por novedosas y extrañas a la Tradición): los mártires son conmemorados en la liturgia (SC 104), en la que se unen (SC 50); son testigos excepcionales de la fe de la Iglesia (GS 21) y dan testimonio supremo de amor (LG 42); la espiritualidad misionera incluye la disposición a derramar la propia sangre por el evangelio (AG 24; cf DH 14); a veces es preciso resistir a las autoridades civiles hasta el punto incluso del martirio (DH 11). (los paréntesis contienen las siglas de los Documentos Conciliares de donde fueron extraídas las citas)

Antes del Vaticano II no se admitía reconocer la existencia de auténtico martirio fuera de la Iglesia católica: porque al testimonio de los otros cristianos le falta la integridad y plenitud de la fe católica.

En un primer borrador de la Lumen Gentium se hablaba de martirio entre los otros cristianos, pero, dado que el significado del martirio no era unánime entre los teólogos, se prefirió la frase «hasta la efusión de la sangre» (LG 15). Como podemos ver… esto ya ha sido superado por el avance de la apostasía en Roma.

Después del concilio ha habido menos dudas a la hora de reconocer como mártires a muchos cristianos no católicos. Significativo en este sentido fue el acto celebrado en Canterbury el 29 de mayo de 1982, en el que el pseudo-papa Juan Pablo II y el arzobispo de Canterbury encendieron siete velas, en honor de Maximiliano Kolbe, Dietrich Bonhoeffer, Janani Luwum, María Skobtsova, Martin Luther King, Oscar Romero y «los mártires desconocidos de nuestro tiempo».

Aunque no llegan a venerar a los mártires en el sentido de pedir su intercesión, los protestantes están en la actualidad más abiertos a reservar a los mártires un lugar de honor, y en este sentido están redescubriendo algunas raíces de la Reforma.

EL HOMBRE EN LUGAR DE DIOS

La tendencia es clara. Los conciliares, miembros todos de la Iglesia que ha apostatado de la Fe Católica dicen, por ejemplo que:

«En América Latina especialmente vemos a muchas personas que mueren de manera violenta, no siempre explícitamente por un principio de la fe, sino más bien por su compromiso con los derechos humanos; pero los actos que los han llevado a la muerte estaban basados en el ineluctable dato de la revelación acerca de la dignidad humana y los derechos inalienables de la persona. Algunas figuras del siglo XX abogan en favor de una interpretación más amplia del martirio».

Y todos sabemos lo que esto significa.

Esa es la NUEVA FE de esta NUEVA IGLESIA, nacida en el Concilio Vaticano II.

Esta es la Iglesia del Dios Humanidad. La Iglesia que pone los Derechos Humanos por encima de los Derechos y de la Ley de Dios y de Su Iglesia.

Esta es la Iglesia del hombre que se hace dios.

Esta es la Iglesia del Anticristo.