OSKO: ¿MISIONEROS PARA QUÉ?

Para calentar el alma…

994027_547980358618173_719898235_n

CON EL CALOR HUMANO QUE ABUNDA EN ROMA…

¿MISIONEROS PARA QUÉ?

http://www.aciprensa.com/noticias/el-papa-mision-de-la-iglesia-no-es-hacer-proselitismo-sino-compartir-la-llama-de-la-fe-37306/#.UmV6a3AreuI

VATICANO, 20 Oct. 13 / 11:10 am (ACI/EWTN Noticias).- En sus palabras posteriores al rezo del Angelus, en la Plaza de San Pedro, el Papa Francisco recordó que hoy se celebra la Jornada Misionera Mundial, y aseguró que la misión de la Iglesia no es hacer proselitismo, sino compartir la llama de la fe, que calienta el alma.

El Santo Padre indicó que «hoy es la Jornada Misionera Mundial. ¿Cuál es la misión de la Iglesia? Difundir en todo el mundo la llama de la fe, que Jesús ha encendido en el mundo: la fe en Dios que es Padre, Amor, Misericordia».

«El método de la misión cristiana no es el hacer proselitismo, sino el compartir la llama que calienta el alma».

El Papa agradeció además «a todos aquellos que, a través de la oración y de la ayuda concreta sostienen la obra misionera, en particular, la solicitud del Obispo de Roma para impulsar la difusión del Evangelio».

«En esta Jornada estemos cerca de todos los misioneros y las misioneras, que trabajan tanto sin hacer ruido y que dan su vida».

Francisco recordó el caso de «la italiana Afra Martinelli, que ha trabajado durante muchos años en Nigeria. Hace unos días ha sido asesinada, por robo. Todos han llorado, cristianos y musulmanes ¡era muy querida!».

Martinelli, dijo el Papa, «ha anunciado el Evangelio con su vida, con la obra que ha realizado, un centro de educación. Y de este modo ha difundido la llama de la fe, ¡ha combatido la buena batalla!».

Normalmente, antes de publicar lo que algunos llaman bergoglemas, otros sermoncetes pero que bien podríamos denominar bergoglíficos teológicos, solemos hacer un comentario previo para introducir al lector en tema. Pero nos parece que ya no es tan necesario. ¿Todavía debemos advertir acerca de lo que se van a encontrar?

Esperamos que no. Por eso es que ahora que ya pusimos el texto provisto por una de las tantas agencias de información que se denominan católicas, pasamos a comentar.

Nos interesa ver qué podría significar hacer un tipo MISIÓN que excluya el PROSELITISMO.

Pero veamos de qué hablamos los católicos cuando decimos PROSELITISMO:

Para los católicos, el proselitismo es una obligación, y es la razón de ser de las Misiones en lo que hace al mandato del Señor que es claro: PROPAGACIÓN DE LA FE. Esto puede encontrarse claramente en los versos finales del evangelio de S. Mateo: «Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.»

Veamos lo que enseña la Iglesia Católica:

Ahora bien; parecen que existen «nuevos modos de misión». Sin embargo, cuando rompen con lo que supone una «fidelidad perfecta a una misma verdad» que es la que el Espíritu Santo, guiando «hacia la verdad completa» (S. Juan 16, 13)» ha ido mostrando a la Iglesia católica, entonces lo que podemos decir, con LEON XIII, es que «cuando los innovadores enseñan en la teología una «novedad» que rompe la continuidad perfectiva de la tradición de la Iglesia, difunden un error o una herejía. Los novatori, en efecto, difunden doctrinas que son inconciliables con ciertas verdades siempre y en todo lugar profesadas por la Iglesia católica.»

Este texto nos parece que define con claridad la cuestión:

«La misión de los misioneros es la misma que el Verbo de Dios recibe del Padre cuando viene al mundo: ‘como mi Padre me envió, así también yo os envío’ (S. Juan 20,21). Ahora bien, sabemos que el Hijo divino se hace hombre para ser ‘el Cordero que quita el pecado del mundo’ (S. Juan 1,29). Sabemos ciertamente –Él mismo lo ha dicho– que ha venido para ‘para llamar a los pecadores a conversión’ (S. Lucas 5,32); que entrega su sangre para obtenerles «el perdón de los pecados» (S. Mateo 26,28), y que, por tanto, ‘en Él tenemos la redención, el perdón de los pecados’ (Col 1,14). En efecto, ‘Él se ha manifestado al final de la historia para destruir el pecado con el sacrificio de sí mismo’ (Hb 9,26).»»vencer, con la gracia del Salvador, el pecado del mundo».

Queda claro que la razón de ser de las misiones o de la Misión es sobre todo propagar la FE, para de ese modo tratar de «vencer, con la gracia del Salvador, el pecado del mundo»

Pero claro…, si ya no es más cierto aquello de que «Fuera de la Iglesia nadie se salva» y, además se ignora el Pecado Original y sus consecuencias…, ¿qué sentido puede tener el proselitismo misionero?

Un católico no avisado no puede menos que caer en el desconcierto cuando escucha a Bergoglio. Todo el sentido de lo misional en la Iglesia queda tergiversado completamente y por supuesto que lo que termina imponiéndose es esa nueva condición ya denunciada por LEON XIII y que nosotros hemos citado.

Porque Bergoglio afirma:

¿Cuál es la misión de la Iglesia? Difundir en todo el mundo la llama de la fe, que Jesús ha encendido en el mundo: la fe en Dios que es Padre, Amor, Misericordia».

Que Dios es Padre, Amor, Misericordia es una forma de referirse a Dios que perfectamente pueden aceptar y hasta proferir, judíos, musulmanes y cristianos. Y el lugar que está dando Bergoglio a Jesús, es el de encender la llama, que como él dice calentará las almas.

Nuevamente Nuestro Señor Jesucristo es «bajado» un par de escalones por Bergoglio. El Jesús de Bergoglio es otro, distinto, más humano y menos Divino.

Lo que elude Bergoglio es la FE TRINITARIA, verdadero impedimento para el ecumenismo sincrético del nuevo espíritu misionero de la Iglesia Conciliar.

Todas esta novedades tienen su raíz en los documentos conciliares.

De modo que, y para terminar diremos que la Iglesia Conciliar promueve una falsificación de la vocación misionera, según la cual la misión no estará ya centrada en la evangelización, entendida de modo tradicional, sino del modo conciliar, es decir, no basada en el testimonio de la verdad, sino en las actividades benéficas que en favor de los hombres puedan realizarse. Eso es precisamente lo que está diciendo Bergoglio.