OSKO: El dilema de Mons. Fellay: ¿SOMETERSE AL HEREJE O…DESOBEDECER AL PAPA?

El dilema de Mons. Fellay

pope-3_1¿SOMETERSE AL HEREJE O…

DESOBEDECER AL PAPA?

En las declaraciones de Mons. Fellay puede hallarse lo que, indudable, es un pronunciamiento crítico y negativo respecto de Bergoglio. Mons. Fellay lo acusa sin atenuantes de ser un modernista.

Mons. Fellay acusó a Bergoglio por el delito de herejía.

El modernismo es una herejía solemnemente condenada por el Magisterio Pontificio, de esto no hay dudas.

No vamos a reclamarle a Mons. Fellay que aporte las pruebas del caso, porque esas pruebas están en los diarios, en internet y en casi todos los sermoncitos cotidianos de Bergoglio. En algunos más, en otros menos. Pero sus heterodoxias y su modernismo no necesitan ser probados.

El problema, con las declaraciones de Mons. Fellay, no pasa por allí. Nos parece que el problema es mucho más profundo. Y que es necesario poner sus declaraciones en el adecuado marco contextual.

Claro que sería muy largo este artículo, si pretendiésemos hacerlo con muchos detalles; pero intentaremos dar una visión de conjunto, sin extendernos demasiado. Para ello tomaremos lo que a nuestro juicio son elementos suficientes para alcanzar el fin propuesto.

Uno de los elementos es que, así como no es necesario probar, puesto que ya está probada, la heterodoxia modernista bergogliana, tampoco necesita ser probada en Ratzinger.

Durante el desarrollo de las largas Conversaciones Doctrinales mantenidas entre Roma y la FSSPX, los representantes de esta última también sabían, es de suponer, que estaban negociando o conversando con modernistas.

Que esas conversaciones doctrinales fueron un intento de alcanzar un «consenso» que permitiera un ACUERDO PRÁCTICO, nadie me lo quitará de la cabeza.

Esa búsqueda de un consenso, y NO de la conversión de aquellos que están en el ERROR modernista, ¿no debiera escandalizar a los fieles de la FSSPX?

Esas diplomáticas relaciones con herejes, ¿son tan diferentes del sedicente diálogo ecuménico o interreligioso que propulsa Roma, y por el cual la FSSPX se rasga las vestiduras?

¿Acaso no es objeto de reprensión y de escándalo?

Decir «modernistas», digámoslo una vez más, es lo mismo que decir herejes.

En algunos pasajes de su pronunciamiento, Mons. Fellay es bastante duro.

Sin embargo, Mons. Fellay no ha dicho nada de nuevo.

Cosas tales como aquella de obedecerle en lo BUENO y no en la BASURA, puede enunciarse también del siguiente modo más preciso:

«Reconozco a Francisco como verdadero sucesor de Pedro, pero le desobedezco porque a veces enseña BASURA».

Hay un denominador común entre aquellos que se sienten disgustados por la presencia y las actitudes de Bergoglio. Todos ellos lo reconocen como FRANCISCO, con lo cual estamos diciendo que lo reconocen como Papa con todas las consecuencias jurídico-canónicas, jurisdiccionales, doctrinales y eclesiológicas que eso significa.

¿Podemos detenernos por un momento en eso último?

Nos parece que las consecuencias eclesiológicas son muchas y graves.

Brevemente: lo de Mons. Fellay es una actitud subjetivamente cismática, y esa no fue la actitud de Mons. Lefebvre. Un día, Monseñor Lefebvre tomó una decisión. Esa que lo llevó a afirmar «nunca más vuelvo a hablar con esta gente». Dijo más: «A partir de ahora, si quieren volver a conversar, yo seré el que ponga las condiciones»; estaba amargado e indignado por lo que había debido soportar en los días en que Roma, procuraba impedir las Consagraciones Episcopales. Roma, sencillamente había estado aguardando la «solución biológica». Roma sabía que si fallecía Monseñor Lefebvre sin dejar sucesión episcopal la Obra de la Tradición concluiría rápidamente. Es un dato a tener en cuenta que no le preocupó nunca a Roma la existencia de obispos sedevacantistas. Le preocupaba la FSSPX.

Hoy veintitantos años luego de la muerte de Mons. Lefebvre, las cosas en Roma han empeorado. Nunca dejaron de hacerlo en realidad. Pero Mons. Fellay a instancias del GREC, del P. Schmidberger, Lorans, Celier, etc. (el ala liberal dentro de la FSSPX), procuró hacernos ver en RATZINGER la vía o posibilidad de obtener el reconocimiento canónico que subsanase la situación «irregular» de la FSSPX.

¿Pero, esto era y es así?

La situación está muy lejos de ser esa. No se trata de irregularidades canónicas. Sencillamente las premisas son muy otras. Son las que finalmente y después de un largo proceso llevaron a M. Lefebvre a decidir aquello de lo que hablábamos anteriormente. NUNCA MAS CONVERSACIONES CON ROMA, SALVO SI ROMA VUELVE A LA TRADICIÓN, es decir, si Roma se convierte, si Roma vuelve a la fe Católica.

La cuestión «irregular» está en Roma. Porque Roma ha abandonado la fe Católica, y por lo tanto la Tradición de la Iglesia.

En este contexto, a nuestro juicio el verdadero contexto, las declaraciones recientes de M. Fellay son engañosas y equivocadas; no por lo que dice de Bergoglio; pero sí, porque insiste con ese deseo o necesidad suya de «ser reconocidos como católicos». Puede pedirle al Dalai Lama, si quiere, que lo reconozca como «católico»… es prácticamente lo mismo.

Pero para Mons. Fellay no es lo mismo, porque para Mons. Fellay, es «de las actuales autoridades romanas, de las que proviene toda jurisdicción»… Sí, ya sé, esta última es una frase de Mons. Williamson, pues, a propósito la ponemos para que se vea que están hablando en el mismo lenguaje y que parten de las mismas premisas y convicciones.

Volvamos a Bergoglio, al modernista y hereje Bergoglio.

Nosotros no sentimos disgusto por la presencia de Bergoglio. Al contrario.

No es ironía.

Bergoglio puede llegar a ser muy importante, si se lo sabe aprovechar. Puede servir para que muchos abran los ojos.

Pero… Los que sienten disgusto por Bergoglio… ¿Por qué lo sienten?

Sienten disgusto porque Bergoglio les complica la vida. Un conservador, un línea media, un neo-tradi, o un Mons. Fellay tienen en común que ven en Bergoglio alguien que les impide coronar sus objetivos.

Por supuesto que no son los mismos objetivos los de todos ellos; pero son parecidos.

Los conservadores, los línea media, los neo-tradis y Mons. Fellay, quieren ver derrumbarse a los progresistas. Les encantaría tener un Papa que condenase los excesos de los modernistas. Excesos litúrgicos y doctrinales. Se conforman con eso. Paralelamente poder asistir a misas Novus Ordo «prolijitas» y de vez en cuando a alguna Vetus Ordo para ocasiones especiales, o viceversa. Son bi-ritualistas, llevan la bandera de la «Hermenéutica de la Continuidad» y son Ratzingerianos a muerte.

Todos ellos tienen sus retratitos de Ratzinger y de Bergoglio, y por supuesto aceptan el Concilio Vaticano II, claro que… difieren en los porcentajes de aceptación. Por ejemplo, Mons. Fellay se estira hasta un 95%. Es una simple cuestión de números.

Claro que Mons. Fellay quiere algo más. Pretende ser reconocido. Que le den el «carnet» de católico. Ese siempre fue y es su complejo: «estar afuera», cosa que no les ocurre a los de las otras categorías mencionadas.

Muchos conservadores y línea media, detestan a Mons. Fellay y a lo que ellos llaman «lefebvrismo».

Bergoglio, entre tanto… los detesta a todos (por «pelagianos»); y todos lo detestan a Bergoglio (porque es vulgar, chabacano, poco elegante, ramplón, etc. (que todo eso es, sin dudas).

En eso estamos.

Por eso el pronunciamiento de Mons. Fellay es más de lo mismo.

Muchos sedevacantistas le reclaman a Mons. Lefebvre el no haberse atrevido a declarar la vacancia del Pontificado. Algunos llegan a exageraciones respecto del Arzobispo y a veces hacen acusaciones que llegan a ser disparatadas.

In illo tempore… había que estar en los zapatos de Mons. Lefebvre. Sólo, o casi sólo contra todo. Con los errores que pueda haber tenido Mons. Lefebvre hizo su trabajo, sirvió a la Iglesia y marcó una época.

Hic et nunc… no es posible tolerar que 50 años después, o 30 años después Mons. Fellay quiera mantener todavía lo que en su momento se denominaba «Actitud prudencial». Que además no es eso, porque Mons. Fellay no tiene una actitud prudencial. Mons. Fellay tiene una actitud completamente IMPRUDENCIAL.

Han pasado y hemos visto demasiadas cosas.

Se nos quiso hacer creer con aquello del «corazón tradicional» que estábamos a las puertas de una restauración de la Tradición dentro de la Iglesia. FALSO. La Iglesia, nunca dejó de ser tradicional. Roma dejó la tradición, que es muy distinto. Entonces Roma debe volver a la Tradición de la Iglesia, lo que equivale a decir que a) Roma está FUERA de la Iglesia; b) que Roma DEBE convertirse; y c) que hasta que eso no ocurra, nuestra actitud para con ellos debe ser como si de paganos se tratase, o peor que si fuesen paganos.

Pero Mons. Fellay se empecina (y no es el único) en decir que «Ellos SON la Iglesia». Hay otro obispo, enfrentado con Mons. Fellay y expulsado de la FSSPX (esto no es una adivinanza) que enseña exactamente lo mismo.

Los CUATRO obispos de la FSSPX dicen y enseñan y practican lo mismo. Dicen que Bergoglio ES el Papa pero le desobedecen y mandan desobedecerle. Como puede verse nada ha cambiado.

Es esta la situación que ya no resiste más. Habrá muchos sedevacantistas que dirán que «hace rato que esta situación no resiste más», y está bien…, comprendemos y aceptamos esa reflexión, aunque no la compartamos totalmente.

Pero estamos aquí y ahora.

Y aquí y ahora, el problema con los obispos de la FSSPX, incluido M. Williamson, es que ellos sostienen que Bergoglio ES Papa.

No le demos vueltas, porque ese es el problema de fondo y no somos nosotros quienes vamos a resolver este asunto; lo que no quita que personalmente podamos tener asumido un determinado criterio al respecto.

Para ellos Ratzinger no es una perfecta maravilla, pero no obstante es el fundamento de casi todas sus esperanzas de RESTAURACIÓN. Esto es innegable y ellos mismos se encargan de demostrarlo. Y decimos ES y no ERA, porque por estas horas existen personajes entre los sectores conservadores que le están buscando el «pelo al huevo» para encontrar algo que ponga en dudas la «legitimidad» de la elección de Bergoglio. Y si no, que alguien me explique por qué toman estado público noticias como esta:

https://radiocristiandad.wordpress.com/2013/10/16/misterio-vaticano-aparecen-rotos-los-precintos-de-las-puertas-selladas-durante-el-conclave/

Aclaramos, por si hace falta, que no creemos en la legitimidad de Bergoglio; pero que es absurdo, al menos eso nos parece, que haya quienes buscan encontrar algo que deslegitime un pseudo-Papa que carece de legitimidad por razones que son mucho más graves. A menos que se nos quiera hacer creer que en alguien que es propuesto como «EL PAPA» y que es aceptado por miles de millones de personas en todo el mundo, sea menos grave profesar y enseñar doctrinas heterodoxas, que la ruptura del precinto de las puertas que clausuraban los accesos al cónclave.

Me tomo la libertad de citar un comentario de un amigo:

Wojtyla, Ratzinger, Bergoglio, fueron formados y asumieron la fenomenología de Husserl y la filosofía de la Nada de Heidegger, basta leer los escritos de Ratzinger. Ellos dejaron y abolieron la metafísica al interior de la Iglesia Católica para imponer el «ser-ahí» o el Dasein. Esta filosofía es tomada de los escritos del judío Maimonides quien niega toda esencia y naturaleza de las cosas. Ahí está la base para descubrirlos. Por eso cuando Bergoglio habla, habla el sanedrín.

Cuando habla Ratzinger TAMBIÉN habla el sanedrín. El suyo es un pensamiento judaizado y judaizante.

El modernismo herético que profesan los tres pseudo-papas conciliares mencionados tiende a eso y es eso.

Este es el principal problema en los obispos Fellay y Williamson, además de Tissier y de Galarretta.

También es ese el problema de los conservadores y de toda la línea media.

La apostasía es algo muy real y muy concreto, pero por falta de ciencia, por orgullo o por ambiciones, de gloria, reconocimiento, o por lo que sea, toda esta gente hace de ella distintas lecturas, le da alcances diferentes y llega a conclusiones parciales. De allí la tremenda confusión que por estos días podemos apreciar en quienes son representantes, voceros, periodistas, religiosos, y demás, de todos estos grupos.