OSKO ¡DE LUJO!: EL MALDITO PODER DE MONTAG – EL NUEVO FARENHEIT 451

«Era un placer quemar»

4065EL MALDITO PODER DE MONTAG

«Una Iglesia que se cierra en sí misma, en el pasado, una Iglesia que sólo se centra en las reglas, en las costumbres, es una Iglesia que traiciona su propia identidad.

Una Iglesia cerrada traiciona su propia identidad».

El inmenso poder que ejerce cada día es apabullante.

No hay poder comparable con este, en toda la tierra.

El Poder de esta parodia del «Papado», potenciada ahora por los poderes del mundo.

Un Poder como quizás nunca hubo antes.

Tal vez solo sean ideas mías.

No sé si se trata de un huracán o de un tsunami, imágenes que utilizamos para definir la vorágine que encarna; pero lo que sí es seguro es que tiene poder.

Encanta a las masas. Es indiscutible. De una manera tal que, seamos sinceros, quienes lo conocimos antes, cuando era tan solo un oscuro e impopular Arzobispo de Buenos Aires, no podríamos haberlo imaginado jamás.

Este particular encanto que despliega ahora Bergoglio (alias Francisco) sobre las personas, más parece de un caudillo personalista y demagógico que propio de un Papa.

Tiene un inmenso poder para predicar su propio «evangelio»; y que nadie, o casi nadie, diga nada. Las masas ignorantes no lo van a contradecir; por el contrario, lo alaban. Y últimamente nos hemos enterado que DOS periodistas que lo cuestionaron públicamente fueron echados como perros de su puesto de trabajo en Radio María.

Es mejor que el lector vea este video antes de proseguir con el destilado de nuestra «bronca».

http://www.romereports.com/palio/el-papa-francisco-ser-apostol-consiste-en-rezar-y-predicar-spanish-11357.html#.Ul8fV9IreuI

En este video, nuevamente y al bulto, nos ataca. A nosotros, a usted lector, a mí, a los tradicionales. Pero también ataca a los que no lo son tanto. Ataca a los que se dejaron seducir por SUMMORUM POTIFICUM (los obispos Fellay y Williamson, entre otros); y ya sabemos lo que les prepara Bergoglio; vale con el ejemplo de los Franciscanos de la Inmaculada. Ataca a los que están escandalizados por las formas exteriores, aunque no cuestionen aspectos de doctrina; a los conservadores…

Ataca a los amigos de la resistencia, aquellos con los que hay cuestiones que nos separan y aquellos otros que nos son más cercanos; Non Possumus, Avec l´Immaculé, The Remmnant, Michel Voris, Syllabus, Catolicidad, Tradición Digital, Dici, Panorama Católico, Página Católica, Moimunam… Wanderers, Jack Toller, en fin… a todos, aunque mencionemos solamente a estos pocos.

Ataca también a otros que están más cerca de ellos. Por ejemplo un sitio como Infocatolica también es atacado, más allá de que, obsecuentes, no se den por aludidos y hagan de cuenta que los tiros no son para ellos también. Pero sí, están siendo atacados por Bergoglio.

De todas maneras nosotros, todos, no importamos demasiado. Con nuestros más y nuestros menos, las diferencias que nos separan, lo cierto es que estamos siendo atacados hoy porque representamos una resistencia a la barbarie vulgarizadora y anti-trascendental, la que encarna Bergoglio.

Está siendo atacada LA IGLESIA CATÓLICA.

Copio seguidamente un comentario visto en el sitio BIBLIA Y TRADICIÓN:

«Francisco se ha burlado de los católicos que cuentan rosarios y que le han ofrecido sus ramilletes, menospreciándolos ante una audiencia de jóvenes, como si fuesen personas indignas que «recurren a prácticas y disciplinas que yo viví, no Uds., porque son muy jóvenes…» Él ha mantenido una constante burla en contra de los católicos tradicionalistas: para él (en su ignorancia) son «pelagianos», «restauracionistas» y «legalistas», quienes «en sus corazones no creen en un Señor que se ha levantado» y así les achaca un «triunfalismo» y una «liturgia triunfalista»…»

El que no se sienta atacado… pues, que deje de hablar y escribir ahora mismo. Que cierre su sitio web o su blog o Facebook…, y el domingo al Novus Ordo sin chistar.

Bueno…, los que ya van al Novus Ordo, hace rato que debieran haber cerrado la boca; ya lo han aceptado casi todo…

Salvando las distancias (algunas quedan todavía…, a pesar de todo…), vale lo mismo para los que secundan el maldito Motu Proprio… ¿Entendió, Mons. Williamson? ¿Entendieron los resistentes de la última hora…, los que serán los primeros, claro…? ¿Entendieron algunos sacerdotes y fieles de la Fraternidad?

Resaltaremos las referencias que, claramente, son un ataque a la Tradición y, por tanto, a la Iglesia; y comentaremos brevemente, en lo posible:

16 de octubre, 2013. (Romereports.com) El Papa Francisco centró la Audiencia General del miércoles en explicar qué significa ser apóstoles, ya que la Iglesia católica es también apostólica.

En una vuelta a los orígenes de la Iglesia, Francisco recordó que «Jesús escogió a los apóstoles para continuar su misión, que ellos sentaron las bases de la Iglesia católica y que ser apóstoles consiste en rezar y predicar».

Ser Apóstoles consiste en bastante más que rezar y predicar, no que sea poco rezar y predicar, pero ser Apóstol además significa: Propagar el evangelio, administrar los sacramentos, hacer prosélitos, guardar el Depositum Fidei, enseñar al que no sabe, corregir al que está en el error, combatir las falsas religiones y la idolatría… Pero esas cosas, propias de los Apóstoles y de todo cristiano son las que desagradan a Bergoglio, y acaban de ser colocadas en el Nuevo INDEX, que por segundo nombre lleva el de «Cosas Olvidables Según el Magisterio Bergogliano».

«Cuando pensamos en los sucesores de los Apóstoles, en los obispos, en todos los obispos, porque el Papa también es un obispo, debemos preguntarnos si este sucesor de los Apóstoles, en primer lugar, reza y luego predica el Evangelio. Porque eso significa ser apóstol, y por eso la Iglesia es apostólica».

Francisco añadió que «la Iglesia también es apostólica porque conserva todas las enseñanzas de Cristo. Fueron transmitidos por los apóstoles a sus sucesores y, con la ayuda del Espíritu Santo, aclaró el Papa, la Iglesia las lleva a la gente de hoy día».

Cosa que Bergoglio no hace justamente. Conservar todas las enseñanzas de Cristo, lo que fue trasmitido por los Apóstoles a sus sucesores es justamente LA TRADICIÓN. Bergoglio se «friega» en la Tradición de la Iglesia.

«La fuente es Cristo mismo. Él ha resucitado, está vivo, y sus palabras no pasan porque Él nunca pasa. Él está vivo hoy, Él está aquí entre nosotros. Nos escucha cuando le hablamos. Nos escucha. Él está en nuestros corazones. Jesús está con nosotros hoy».

Para Francisco, la misión de la Iglesia es una razón más para decir que es apostólica. Por eso, preguntó a los 80.000 peregrinos presentes si eran «cristianos de sacristía» o si sus obras y palabras dan testimonio de la fe. Para el Papa, la Iglesia siempre debe mirar al futuro y mantener vivas las enseñanzas de Jesús.

Cristianos de sacristía. Sinceramente ya me tiene cansado esa manera peyorativa con la que denigra permanentemente las buenas costumbres piadosas que eran una característica notable en los hombres de otros tiempos. Si Bergoglio, en vez de tanta cháchara, viviera realmente el espíritu evangélico no demostraría todo ese desprecio. Por cierto…, parece un carismático con ese modo en que habla de la presencia de Cristo; pura exteriorización de un entusiasmo fingido…Y QUE SE NOTA. Hay que verlo cuando «celebra» sus «misas»… pero, ¿para qué seguir?

«Una Iglesia que se cierra en sí misma, en el pasado, una Iglesia que sólo se centra en las reglas, en las costumbres, es una Iglesia que traiciona su propia identidad. Una Iglesia cerrada traiciona su propia identidad».

Al final de la audiencia, Francisco recordó que hace 35 años Juan Pablo II fue elegido Papa. Por eso, le pidió que bendijera a todos los presentes en la plaza de San Pedro.

El ataque es constante, y se repite casi a diario. Como si esas costumbres no hubiesen también servido a Cristo y a la Iglesia. Esas costumbres, que Bergoglio desprecia, honraron a generaciones de buenos católicos a lo largo de los siglos; y fueron para muchos, una forma de santificación. El imbécil (copyright del P. Méramo) se cree listo. Es en realidad un vulgar demagogo, que se goza en despertar el aplauso fácil de una legión de ignorantes, que saludan estúpidamente a un asesino serial de almas.

La referencia al «besador de coranes» y protagonista principal de uno de los actos más impiadosos de la historia (el Encuentro Ecuménico de Asís de 1986, para los no precavidos) no merece la pena que perdamos tiempo con un comentario…; el que no entendió, no entenderá, por muchos comentarios que lea.

Y no sólo a los de la plaza de San Pedro: también a los que se quedaron fuera. Antes de comenzar la audiencia, el Papa pasó cerca de la gente con el papa móvil.

Además de besar a niños y bebés, una de las imágenes de la audiencia es esta: el Papa se prueba el casco de unos bomberos italianos.

Se puso un casco de Bombero… Esto fue lo que me hizo recordar algo. que ahora nos viene muy bien. Hay una novela, de un autor norteamericano dado a las fantasías, que una vez leí siendo muy joven. El autor se llamaba Ray Bradbury. Alguna vez escribió, hace ya muchos años, una novela que llevaba por nombre FARENHEIT 451. En esa novela de anticipación, oscura y pesimista, los bomberos ya no apagan los incendios, pero no han desaparecido; han sido reciclados y les fue dada una nueva función: QUEMAR LOS LIBROS; ya que en ese mundo futurista y deshumanizado, cruel y tiránico que describe Bradbury en su historia, los libros son considerados enemigos de la felicidad humana y están prohibidos.

El protagonista de esa novela se llama Guy MONTAG. En la historia, el bombero Montag siente una fascinación por los libros; y como no sabe muy bien por qué razón debe quemarlos, secretamente se guarda algunos y los lee… Finalmente se rebela contra el sistema; se convierte en «retrogrado», y se «redime» de sus crímenes.

¡PELAGIANO!…, lo llamaría el MONTAG disfrazado de blanco que funge en Roma.

Pues bien; le queda perfecto el casco de bombero a Bergoglio. Como aquellos bomberos de Farenheit 451, en vez de apagar el fuego, él le pone fuego a todas las cosas antiguas y venerables.

Bergoglio es incendiario; y del mismo modo que el protagonista de esa fantasía quemaba libros, él quiere consumir en el fuego de la diabólica hoguera a todo lo que de sacro y bello en otros tiempos hubo en la Iglesia. Pero para eso necesita de la Tradición como madera…

A diferencia de aquél de la novela, sólo Dios sabe si este Montag se redimirá de sus crímenes…

Guy Montag, cuando ya se ha dado cuenta del horroroso mundo en el que vive, lee en un libro una poesía que nos sirve, de un modo casi perfecto, para terminar de ponerle clima a este artículo:

«Las aguas de la fe alguna vez las costas rodearon,

como una clara túnica plegada.

Pero ahora sólo oigo su largo y melancólico rugido al retirarse,

al hálito del viento de la noche,

desnudando los tristes y afilados pedruscos de la tierra».

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Nota de Radio Cristiandad:

En la historia de Fahrenheit 451 de Ray Bradbury, se percibe la lucha interna del protagonista por conocer cuál es su lugar en el mundo revelándose contra el sistema, al tiempo que descubre que hay otros muchos como él, que no está solo.

Entre los temas que Bradbury toca en este libro se encuentran los siguientes:

La felicidad: conseguida desde la ignorancia y pretendida por un gobierno totalitario.

La inquietud por saber más: la curiosidad y la búsqueda de conocimiento.

Las rutinas: todos tenían tantas rutinas propias que no se paraban a ver qué realizaba el prójimo.

El individualismo: todos van a lo suyo, ya nadie conversa, ya nadie se preocupaba de los demás ni mira a su alrededor. Sólo miran sus propios ombligos y lo que aparece en sus pantallas.

La importancia creciente de los medios: los televisores son parte de la familia. En cada casa hay una sala dedicada a la televisión, con sus cuatro paredes como marco televisivo (el autor realiza una fuerte crítica al adoctrinamiento por medio de las imágenes y del “supuesto” entretenimiento).

El temor: todos viven temerosos, todos sienten miedo de expresar su opinión libremente, de enfrentarse a lo establecido o de oponerse a la ley contra los libros (quizá porque la mayoría desconoce lo que los libros esconden en su interior).

Una “distopía” también se suele denominarse como “antiutopía” o “contrautopía”, y sería una especie de utopía perversa: donde la realidad trascurre en términos completamente opuestos a los de una sociedad ideal. El término hace referencia a una sociedad ficticia, emplazada en un futuro cercano, donde las tendencias sociales han sido llevadas a extremos apocalípticos.

En este libro se cuenta la historia de Guy Montag, un tipo que trabaja de bombero en una sociedad donde su profesión no es apagar los fuegos, sino encenderlos, concretamente quemando libros. Todo ello en un capitalismo del bienestar donde no se encuentran diferencias de clase ya que todos están adocenados y aborregados ante lo establecido.

La única solución está en la individualidad de cada persona, detalle que descubre el protagonista gracias a una de sus vecinas: el fascinante personaje de la extraña joven Clarisse McClellan. En esa sociedad en la que se mueven los protagonistas creados por Bradbury, no se permite leer, ya que la lectura impide la felicidad. Leer sólo produce angustia y consigue que los hombres que leen comiencen a ser distintos, en lugar de iguales. Por ello está prohibido tener libros y ante la alarma de posesión, los bomberos acudirán al momento para acabar con la amenaza prendiéndoles fuego. 451 grados Fahrenheit es la temperatura a la que los libros comienzan a arder. La salvación individual tendrá serias consecuencias en la sociedad que se dibuja, por ello cualquier individuo que se salte las reglas será perseguido y eliminado.