OSKO: AMBIGÜEDAD, INTERPRETACIÓN Y OTRAS EXCUSAS

Esto es solo una test
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AMBIGÜEDAD, INTERPRETACIÓN Y OTRAS EXCUSAS

La ambigüedad lingüística se da cuando una palabra, sintagma u oración es susceptible de dos o más significados o interpretaciones. La ambigüedad puede ser sintáctica (o estructural), semántica o pragmática.

La interpretación es el hecho de que un contenido material, ya dado e independiente del intérprete, sea «comprendido» o «traducido» a una nueva forma de expresión. Dicho concepto está muy relacionado con la hermenéutica.

Praxis (del griego antiguo πρᾱξις = práctica) significa acción. Implica emprender una filosofía que difiera de la pura especulación, o de la contemplación. Mientras que una lección solamente se aprovecha a nivel intelectual, en un aula, las ideas se prueban y experimentan en el mundo real, secundadas por contemplación reflexiva. De esta manera los conceptos abstractos se conectan con la realidad vivida.

En artículo anterior decíamos que Bergoglio es tan sólo una resultante de la crisis de la Iglesia que se extiende ya por más de cinco décadas.

Decíamos que hay muchos que se encuentran en la necesidad de sostener sus propias posiciones (las que han mantenido durante ya demasiado tiempo, pero que no están dispuestos a abandonar), y que lo hacen proyectando sobre Bergoglio todo su enfado y toda su vehemencia.

Decíamos que se cuidan muy bien de ir contra sus CINCO predecesores, y que se trata sencillamente de una impostura que procura sostener sus propias ideas acerca de la crisis.

Claro que también usan esas estratagemas cuando se trata de la persona de Bergoglio. Es que, hoy por hoy, «el abuelito» Ratzinger anda por la casa, como dijo Jorge Mario oportunamente, pero guarda un respetuoso silencio. Lo deja hacer al monstruo actual sin emitir sonido alguno.

Muchos desean creer que Ratzinger no está muy de acuerdo con lo que hace Bergoglio. Pero claro…, no tienen de dónde agarrarse para demostrarlo. Entonces apelan a otros trucos.

Uno de esos trucos por medio del cual se intenta subsanar el problema de la heterodoxia bergogliana, de suyo ampliamente demostrada por él mismo constantemente, es el método de separar los DICHOS de los HECHOS.

Sus dichos de sus hechos; los de Bergoglio, claro…

EL «AMBIGÜISMO»

Según se pretende hacernos creer, en los DICHOS no es tan simple encontrar heterodoxias explícitas, y se suele hablar de sus ambigüedades. De hecho, hay muchísimas ambigüedades en Bergoglio (en todo modernista que se precie las hay), por supuesto; pero también hay de las otras; es decir tóxicas expresiones que, además por su persistencia, esto es por su constante repetición o repiqueteo sobre el público, generan mucho más que simples confusiones.

«Ambigüistas» hay en todas partes. No está exenta la Tradición de tener comentadores, administradores de blogs muchos de ellos, que dan rienda suelta a sus afanes «preservacionistas» en base a sostener aquello de las ambigüedades en los discursos de Bergoglio.

¿Por qué decimos que son preservacionistas? Porque, pese a todo lo que ven, todo lo que leen y todo lo que escuchan a diario, intentan preservar la figura PAPAL, la investidura, el pontificado, la plenitud de la sede, ya que, si estas cuestiones se derrumban, deberán admitir aquello para lo cual han sido entrenados a rechazar de plano: Que la Sede Petrina está vacante.

Comentadores serios, por ejemplo Sandro MAGISTER, se debaten casi a diario con todo lo que de lamentable sale de Bergoglio, procurando dejar a salvo la figura pontifica; parecen malabaristas a veces y da la sensación que está agobiados o sobrepasados. No obstante siguen adelante.

Hay serios, como el mencionado Magister, pero también hay otros que no lo son tanto.

Todos, tienen en común que no aceptan, ni siquiera como una posibilidad, que eso ocurra, pues, según ellos, una situación de sedevacancia contraría las promesas de la indefectibilidad de la Iglesia y las promesas del Señor respecto de que las «Puertas del Infierno no prevalecerán sobre la Iglesia». Haciendo aplicación de todo esto a la Iglesia, en tanto que es una sociedad VISIBLE, ellos sostienen que es y debe ser siempre visible, lo cual se comienza a complicar a la luz de a) Textos evangélicos como aquel en el cual el Señor pregunta si acaso habrá de hallar fe a su regreso. b) Muchos textos del Apocalipsis. c) Lo que Nuestra Señora ha tenido a bien revelar acerca del Eclipse de la Iglesia; mas puntualmente… de ROMA.

Que la Iglesia Católica es y siempre será indefectible es una Verdad de Fe. ¿Quizás esa Verdad de Fe se contradice con estas palabras de San Atanasio?:

«Los católicos que se mantienen fieles a la Tradición aún si ellos son reducidos a un manojo, ellos son la verdadera Iglesia de Jesucristo»

¿Por qué diría San Atanasio semejante cosa? Esto es algo que un «preservacionista», que además ha desarrollado una cierta costumbre por razonar ambiguamente y ver ambigüedades incluso donde las certezas son elocuentes de un modo en que no podrían serlo más, jamás se va a preguntar.

Pero San Atanasio lo dijo porque es algo que puede ocurrir, de hecho, esta ocurriendo ahora.

Lo cierto es que un verdadero Papa nunca podría enseñar el error a toda la Iglesia, dicen los «preservacionistas»… Y es verdad. Pero, ¿qué tal uno falso?

Los «preservacionistas», ambiguotes ellos, excluyen la única posibilidad en la que podrían hallar un poco de sosiego. No es para nada imposible que haya antipapas que crean ser Papas (como ha ocurrido en numerosas ocasiones en el pasado) ni tampoco es imposible que haya una secta que obligue a los fieles de la verdadera Iglesia Católica a reducirse a un pequeño remanente.

Lo anterior es precisamente lo que se predijo que ocurriría en los últimos días, y lo que ocurrió durante la crisis arriana; por eso es que introdujimos esa frase de San Atanasio, y no por casualidad o porque nos gusta.

Si ya ocurrió esto en el siglo IV, y aquello otro en distintos momentos de la historia de la Iglesia, no vemos por qué razón no podría ocurrir nuevamente, como de hecho estamos viendo…

No abundaremos en citas de textos que el lector puede encontrar fácilmente para corroborar lo anterior. Pero sí tomaremos los siguientes comentarios que un webmaster realizó en su sitio, respecto de Bergoglio y de la situación:

«El problema es el modernismo, o sea, la herejía del masomenos. Casi todo el catolicismo está inficionado de modernismo. Nadie ama la precisión de la doctrina ni las definiciones, sino la cháchara sentimental y misericordiosa (y después te persiguen a muerte, por supuesto). Salvo pocas excepciones, que no sería justo olvidar»

«Francisco suma otro defecto que es su formación o forma mentis «peronista». Digo esto sin ánimo de ofender a nadie. Al que le quepa el sayo que se lo ponga. Lo que yo veo entre la dirigencia peronista, inclusive entre algunos amigos míos que son personas de bien, bienintencionadas, digamos, es un pragmatismo crudo. Todo se reduce a sumar «imagen» para mantener el poder. Y es claramente lo que está haciendo Francisco, sumando votos, en este caso, multitudes y popularidad. Ese es el poder con el que desafiará a los que quieran torcer sus designios. El otro papa peronista fue Juan Pablo II»

«Créame, no pretendo justificarlo (a Bergoglio). Quiero ser equilibrado. Aquí no tenemos enfrente un sistema doctrinario racional que contenga herejías, sino una praxis.
Esto permite salvar muchas de las macanas que dice (no el daño que causa, lamentablemente). Claro que todo esto es precario y está sujeto a lo que haga o diga más adelante.»

«No entrar en pánico. Dios tiene sus designios y no pierde el control de la situación.»

Retenga el lector esto de «Aquí no tenemos enfrente un sistema doctrinario racional que contenga herejías, sino una praxis»….

Bueno, ¿ahora la excusa será LA PRAXIS?, digo, a ver…, ensayemos una respuesta tal y como la daría un «ambigüista»: «Bergoglio no es hereje porque sus expresiones verbales son ambiguas, de manera que no resulta posible saber exactamente qué es lo que quiere decir. Bergoglio dice las cosas a medias. Las cosas que dice pueden ser interpretadas de modo católico y de modo no católico. El problema con Bergoglio es la praxis; allí sí que hace macanas; en los hechos Bergoglio es malísimo.»

No vamos a proponer, ya que no es de interés para este trabajo, citas sobre citas y comentarios que lleven al lector a la convicción respecto de si hay o no hay herejías explícitas en Bergoglio.

Por supuesto que nosotros pensamos que sí (y los comentarios citados anteriormente, que NO SON de un sedevacantista, sostienen lo mismo, aunque luego el mismo autor no llegue a las consecuencias ni las asuma) y por supuesto que hace tiempo que venimos cotejando textos; pero más allá de ellos, o precisamente por tener asumidos esos textos, es que estamos apelando ahora al necesario Buen Criterio.

De todas maneras obsérvense los destacados que hemos hecho en negritas en esos comentarios, luego úsese la lógica, y luego se entenderá qué cosa es ser un «ambigüista».

Y se verá además cómo, justamente por ser «ambigüista», recomienda NO ENTRAR EN PÁNICO… puesto que, a la vista de la debacle romana, para un «ambigüista» admitir la realidad y entrar en pánico son la misma cosa.

La incoherencia es notable. Por un lado afirma que «El problema es el modernismo» y dice que esa herejía (así la llama él solito) está por todas partes, dentro de lo que el comentarista denomina «el catolicismo», pero hacia el final del comentario afirma que «no tenemos enfrente un sistema doctrinario racional que contenga herejías»…. ¿NO?, vaya… Porque resulta ser que el modernismo ES UNA HEREJÍA, la peor de todas (San Pio X dixit) y justamente su «sistema» es no tener ninguno, con lo cual evitan que pueda ser detectado eficientemente.

Los modernistas fueron condenados hace más de CIEN AÑOS, y lo que hicieron desde entonces fue funcionar infiltrados y sin un sistema doctrinario concreto, una escuela. Funcionan como UN VIRUS.

Los modernistas usan muchas ideas y corrientes de pensamiento y sistemas que suelen tomar prestados; toda idea que contribuya a llegar al cumplimiento de sus objetivos, no importa de dónde provenga.

Un caso emblemático es el «Método Histórico Crítico», aplicado por Ratzinger por ejemplo, para hacernos ver, entre otras cosas, que ni buey ni asno eran parte del Pesebre (por supuesto que hay otras cosas mucho más graves que procuran «hacernos ver», y sería muy largo explicar aquí).

Para todos aquellos que no lo hayan hecho, por favor lean la Encíclica PASCENDI. Leerla y comprenderla es casi de vida o muerte.

Para nosotros esta cuestión es clara a partir del seguimiento diario de tantísimos discursos, sermoncitos en Santa Marta, Audiencias Públicas, entrevistas, homilías, etc. que el pseudo-papa Bergoglio ha dado a volar en los últimos siete larguísimos meses.

Otro de los recursos siempre a mano de los «ambigüistas» es la descontextualización.

Como siempre, y con el objetivo puesto en «salvar» sus propios posicionamientos personales o institucionales, existen muchos comentadores que descontextualizan.

Descontextualizado, Jorge Mario Bergoglio y sus dichos se ven de un modo parcial y distinto, y hasta uno podría comprender y aceptar las sorpresas de algunos, los asombros de otros, y las justificaciones de los más.

Pero lo que nunca jamás podremos entender ni mucho menos aceptar, es a aquellos que con tanto fervor se desviven en estos constantes intentos de atenuar los daños, con un permanente machacar desde la mirada AMBIGUA.

Insistiremos con esto: Los que subrayan las ambigüedades de Bergoglio muchas veces, (demasiadas) lo hacen desde su PROPIA AMBIGÜEDAD. Es por esa razón que, aunque ven que Bergoglio es sistemáticamente ambiguo, no se permiten ver que justamente ese aspecto de Bergoglio es el que lo condena. Ese aspecto, de una sistematización constante lejos de ser ambiguo es contundente: con sus expresiones ambiguas destruye; es un mecanismo altamente nocivo y lo usa todo el tiempo.

A ver si logro explicarme un poco más.

LA AMBIGÜEDAD NO ES CATÓLICA

Si nuestro hablar es verdaderamente evangélico, en el único sentido posible del mismo, esto es, SÍ SÍ, NO NO, rechazamos automáticamente la HEREJIA DEL «MASOMENOS», no intentamos atenuarla, ni buscarle la vuelta para hacerla pasable.

En la manera de hablar, en las palabras utilizadas, las ambigüedades vertidas, la tergiversación del significado de los términos, la verdadera DESTRUCCIÓN SEMÁNTICA de la cual Bergoglio se hace deliberadamente autor y cómplice, nos es IMPOSIBLE aceptar esos análisis tendientes a encasillar a Bergoglio y sus dichos en el plano de lo meramente ambiguo.

Lo reconocemos inmediatamente como lo que es: un enemigo de la Verdad del Evangelio.

Bergoglio está plagado de ambigüedades, aunque NO SÓLO de ellas.

Porque Bergoglio con sus dichos, con sus destrucciones casi cotidianas, con su trivialización de las cuestiones sagradas, en general en sus formas, es sencillamente monstruoso (Dicho esto último sin ánimo de provocar exaltaciones, ni jugar al «amarillismo»).

Monstruoso por la deformación. Monstruoso por la exaltación de lo humano en detrimento de lo Divino. Monstruoso por su, a veces naif, naturalismo; por el «abajamiento» de las cosas trascendentes a un plano que está por debajo del trato que la dignidad de las cosas de Dios se merecen.

No podemos aceptar la perspectiva que nos plantean autores que ven ambigüedades por culpa de las suyas propias. Es necesario urgentemente rechazar esa manera que tienen los ambiguos de ver ambigüedades donde no las hay, porque no se trata de ambigüedades, se trata de una permanente prédica a propósito confusa, a sabiendas de que de esa manera se induce al error. Se inoculan de esa manera doctrinas novedosas y se promueven disimuladamente conductas que colisionan con la Doctrina Tradicional de la Iglesia Católica.

Bergoglio, ¿sabe perfectamente que sus ambigüedades vehiculizan perplejidades y desconciertos? Bergoglio, ¿conoce perfectamente cuáles van a ser las reacciones y desde que sectores podrán provenir? Si no lo sabe él, detrás suyo hay muchos que sí lo saben. Esos muchos son los que ponen el freno cuando conviene, o liberan el mismo cuando creen que se puede avanzar.

Quienes predican que únicamente se trata de ambigüedades y no de un Cuerpo Doctrinal Racional, no están diciendo la verdad. Están mezquinándola. Dicen una parte, pero se guardan la más importante, como hemos podido ver.

Esa ambigüedad determinada por sus propias posiciones (las de los comentadores de Bergoglio) los lleva inevitablemente a quedarse en ese punto. Todo les parece ambiguo. Hasta allí llegan y allí se quedan.

Harían muy bien, los autores y comentaristas «ambigüistas», en detenerse un momento y hacer el siguiente razonamiento: Siendo que el pensamiento bergogliano exuda permanentemente ambigüedades, su fe o sistema de creencias, ¿no será ambiguo también?

Y si es ambiguo… ¿cómo se compadece eso con la FE CATÓLICA? Es el Evangelio el que prohíbe toda ambigüedad. Y el que específicamente lo hace en materia de fe cuando afirma: EL QUE TIENE LA FE SE SALVA, y EL QUE NO SE CONDENA. ¡Vaya con las «ambigüedades» del Evangelio!

¿Cómo podemos saber si la fe o el sistema de creencias de Bergoglio es ambiguo, que tiene una fe ambigua y por lo tanto, que su fe no es católica? Pues, por la profesión pública que él hace de su fe.

Los comentadores son unánimes al decir que, cuando hable de la fe es muy ambiguo, luego…

Admitida (por ellos mismos) esa ambigüedad en el sistema de creencias de Bergoglio…, TODO SE CAE. Y son ellos mismos, los «ambigüistas», los que sostienen esto, puesto que no encuentran otro sitio en donde poder hacer pie. Claro que se les vuelve en contra, es automático; pero es lo único que les queda para continuar negándose a aceptar una realidad que los golpea.

Podríamos formular la pregunta de este otro modo: ¿Es CATÓLICA la AMBIGÜEDAD?

Valga esto para los comentaristas y para el «Papa» de la Neo Iglesia.

Dicho sin ambigüedad alguna, como puede verse: La AMBIGÜEDAD DE BERGOGLIO es un crimen contra la fe y contra las almas. La AMBIGÜEDAD de los «ambigüistas» es exactamente lo mismo; contribuye con los mismos crímenes del ambiguo monstruoso que es Bergoglio.

Sin pedido de disculpas para aquellos que se sientan aludidos, y para coronar esta reflexión antes de pasar a la que sigue, diremos que siendo AMBIGUA su fe, ninguna confianza pueden inspirarnos y menos merecer, de manera que al menos cuenten con estas expresiones nuestras, dichas con toda honestidad y sin ambigüedades. Vayan también nuestras oraciones para que, ya que están relativamente cerca, abran definitivamente los ojos y comprendan.

PRAXIS

Quienes intentan salvar las cuestiones semánticas y doctrinales de Bergoglio prefieren atacar los aspectos relacionados con la PRAXIS bergogliana. Y es allí donde se paran firmemente (aunque no siempre) para realizar las críticas, como hemos visto en el comentario que estamos utilizando a modo de ejemplo.

Pero como nuevamente se terminan encontrando con hechos inexplicables (para ellos), recurren a otra palabra mágica, y las cosas son según sea la INTERPRETACIÓN que se le quiera dar a los hechos.

Así como creen que absteniéndose de las cuestiones doctrinales dejan salvas algunas cosas que a esos comentaristas les preocupan muy especialmente, del mismo modo pretenden salvar las consecuencias que se siguen a ciertos hechos, buscando interpretar la «clave» de los hechos y los gestos con los que Bergoglio pretende trasmitir su mensaje.

Obviamente, se trata de salvar la figura del PAPA. Salvar la cuestión doctrinal o inventar interpretaciones para los hechos que no son católicos. Intentan poner debajo de un paraguas protector el Dogma de la Infalibilidad Pontificia, por ejemplo, para, en definitiva, evitar entrar en las temidas discusiones: el Eclipse de Roma, el anuncio de la Santísima Virgen de que Roma Perderá la Fe, la posibilidad de que la Sede esté vacante, y por sobre todas las cosas… taparse muy bien los oídos cuando a alguno se le ocurre mencionar el Apocalipsis de San Juan para intentar dilucidar lo que está pasando.

Por aquí se le ve siempre la pata a la sota.

PRAXIS HERÉTICA

Este pretendido paraguas protector, no es tal. Tiene agujeros por todas partes, porque los hechos también pueden ser expresión de la Herejía.

Pensemos en un mudo. Alguien privado del habla, ¿puede ser hereje? ¿Cómo podría serlo si le resulta imposible expresar con palabras su fe? Puede, puesto que con los hechos puede demostrar ser un hereje.

¿Los comentadores ambiguos no se han dado cuenta de todo esto? Por supuesto que sí, pero es tal la catarata explícita de bergogliadas heréticas, que tuvieron que refugiarse de apuro, en la excusa de las ambigüedades, y se dedicaron a insistir en el tema de la PRAXIS bergogliana. No todos, claro está, pero sí muchos de ellos. Por eso es que al principio del «reinado» de Jorge Mario, los «ambigüistas» lo criticaban por los zapatos, por el desprecio de la musetta y de otros atributos; por la cruz berreta, por el anillo, por no usar el Trono y sí una simple silla; por el rechazo a los aposentos papales, por romper el protocolo y aniquilar la pompa… Recién cuando ya no les quedó más remedio (por la sobreabundancia verbal bergogliana), empezaron demostrar su (tímida) alarma también por las cuestiones doctrinales.

UNA AMBIGÜEDAD DOCTRINAL QUE SE HACE PRAXIS

La ambigüedad puede ser tolerada con la esperanza de alcanzar su corrección; como si dijéramos, bajo la condición de que sea superada. Es decir que no se puede aceptar ni permitir que sea permanente sin una rotunda denuncia y condena, puesto que eso sería, o es, un modus operandi completamente ajeno a las costumbres de la Iglesia y rechazado por ella.

La ambigüedad en CUESTIONES DE EXPLICITACIÓN DE LA FE, o sea, en materia de DOGMAS, de DOCTRINA MORAL, DE COSTUMBRES es inaceptable y por lo menos sospechosa de error y herejía. La persistencia en esa ambigüedad respecto de las materias mencionadas es, por lo menos, imputable de sostener una continuidad de una PRAXIS que induce al ERROR y a la permanencia en el ERROR de aquellos que VIVEN EN EL ERROR.

Señores comentadores, escritores, periodistas, bloguers, etc. etc., de los medios «católicos»: eso se llama CONTUMACIA. La contumacia en esa línea de ambigüedades doctrinales, nunca es inculpable.

La persistencia o pertinacia en esa actitud con el fin no confesado de salvar sus propias ideas o posiciones en relación con la verdadera situación actual de la IGLESIA, tiene un nombre y ese nombre, lamentamos tener que decirlo, es FALSEAMIENTO DE LA REALIDAD.

Ese falseamiento de la realidad conduce al error a miles, a cientos de miles, y en algunos casos a millones.

PRAXIS QUE LLEVA HACIA…

En los siguientes enlaces puede verse lo que estamos diciendo.

Bergoglio dijo una estúpida ambigüedad, dirían los «ambigüistas» pseudo católicos: «HAGAN LIO»… Pues bien, esta es la PRAXIS que siguió a esa expresión revolucionaria bergogliana:

https://radiocristiandad.wordpress.com/2013/10/09/bergogliada-que-trae-cola-hagamos-lio-campana-en-chile/#more-28323

Después Bergoglio dijo, también muy «ambiguamente», que los divorciados vueltos a casar merecen una reconsideración pastoral de su situación. Muy bien… Esta es la PRAXIS consecuente:

http://www.clarin.com/mundo/Desafio-Papa-diocesis-tiende-divorciados_0_1007899247.html#fotos

Y lo mismo está ocurriendo con cuestiones más graves aun. No porque los anteriores dos ejemplos no sean graves, porque también lo son, pero sí porque a lo que vamos a hacer referencia ahora es a asuntos más peliagudos doctrinalmente hablando.

El monstruoso Bergoglio afirmó creer en un DIOS QUE NO ES CATÓLICO. Con la lectura que se sigue, y que positivamente sabemos que millones han hecho de esa «ambigüedad» bergogliana, la inducción hacia la confirmación en el error de millones de personas está asegurada.

La deformada doctrina de Bergoglio también se hizo explícita en aquello de que «SI SOS ATEO, PERO SOS HONESTO Y OBEDECES LO QUE TE DICTA LA CONCIENCIA, TE SALVAS, AUNQUE SEAS ATEO»… Palabras más, palabras menos, ese fue el concepto o DOCTRINA que trasmitió BERGOGLIO. Consecuencia: confirmación en millones de personas de que no es necesario tener fe, ni (mucho menos) ser católico para salvarse.

Otro ejemplo; Bergoglio afirmó: «Si la educación de un chico se la dan los católicos, los protestantes, los ortodoxos o los judíos, a mí no me interesa. A mí me interesa que lo eduquen y que le quiten el hambre. En eso tenemos que ponernos de acuerdo». Pues bien, esa justamente es la praxis del Nuevo Orden Mundial:

https://radiocristiandad.wordpress.com/2013/10/13/obedecen-al-mismo-patron/

Coronada de gloria (elevada a los «altares») veremos pronto toda esta praxis. Faltan apenas seis meses. Sin embargo, esa coronación sería imposible si no hubiesen trascurridos decenas de años plagados de AMBIGÜEDADES, esas que los AMBIGUOS han tolerado desde un principio, y que han contribuido a difundir y que han generado que hoy la resistencia sea prácticamente nula e imposible.

Los ambiguos han conseguido que no puedan ocurrir ya nunca más, gestas Cristeras, alzamientos Vandeanos, asonadas Franquistas, ni Legiones de San Miguel Arcángel. Han logrado llevar a la Cristiandad a un grado de indefensión tal que ya no habrá un José Antonio, un Maurras, un Codreanu, un González Flores, un García Moreno, un Monseñor Tiso o un Cardenal Mindzenti… Tampoco habrá ya un nuevo Monseñor Lefebvre. Y todo gracias a los ambiguos.

Ambigüedades heréticas y praxis herética están a punto de darse la mano ante el altar y ser coronadas ambas; y al mismo tiempo, ya sabemos el nombre serio y pretencioso que le han otorgado: Hermenéutica de la Continuidad. Nosotros preferimos darle su verdadero nombre: Ruptura con la Tradición de la Iglesia y destrucción de la Cristiandad.

Y también sabemos que es lo que quieren edificar: un Nuevo Orden Mundial Anticristiano.

Frente ese «altar» al que serán «elevados» Roncalli y Wojtyla, se postrarán los conciliares, los liberales, los progresistas y prácticamente todo el orbe.

Los semi-tradicionales y nuestros amigos, los «ambigüistas» pseudo católicos, se postrarán también, aunque no lo hagan efectivamente. Lo harán ambiguamente, puesto que ambiguamente aceptaran a los nuevos «santos», a los que jamás rechazarán ni denunciarán concretamente. Los «ambigüistas» son hábiles para manejarse como lo vienen haciendo desde hace mucho tiempo y guardarán un ambiguo silencio.

Por supuesto que muy rápidamente se enfervorizaran en cambio, cuando tengan la primera oportunidad de manifestarse en su sempiterna lucha de «caballeros cristianos» contra el aborto o contra los ataques a los templos (que YA NO SON católicos, sino modernistas y, como tales, están PROFANADOS por los mismos que supuestamente dicen des-profanarlos).

¡Qué lo parió!…, si que andamos radicalizados por estos días… ¿Qué digo? Fundamentalistas, integristas… «PELAGIANOS», diría Bergoglio, nada ambiguamente.

Pero se viene el día de la vergüenza. El próximo 27 de abril de 2014 es el final y, al mismo tiempo, el comienzo de una nueva era, de nuevas instancias y, ¿por qué no?, tal vez, también, de las Buenas Venturas.

Es para reírse con ganas.

Con todo el respeto que nos merecen los verdaderos doctores de la fe, los antiguos pensadores cristianos, los grandes ensayistas y polemistas católicos de otrora, queremos terminar este articulo pesaroso haciendo mención de otros «doctores» (prolijos ellos), catedráticos de buena doctrina, expertos en «catolicismo anquilosado», «guardianes de la integridad de la Iglesia», «católicos nacionalistas», «académicamente intachables», con sus kilos de manuales de bibliotecas gastadas, gente toda de «bien pensar»… y de «mejor vivir», que mientras que todo a su alrededor se encamina hacia el más brutal hundimiento, continuarán cerrando los ojos para no ver la realidad: aquello que defienden ha muerto; como mueren todas las cosas.

Anhelando una restauración imposible, esperando ver alguna señal que les anticipe el regreso de las glorias del pasado, oteando horizontes turbulentos y oscuros a la espera de una pequeña luz de esperanza… muy posiblemente se les pase por alto que ya esté reinando el Anticristo.

Hablando de Buenas Venturas finales y Apocalípticas (¡cuándo no!) recuerdo que hay una mención especial para los ambiguos. Porque ser ambiguo es otra forma ser TIBIO y, por lo tanto, de hacerse acreedor al correspondiente método de expulsión, que el Buen Dios tiene previsto para esos casos.

Por todo esto, y por mucho más:

Yo te alabo Padre

Señor del Cielo y de la Tierra,

Porque has ocultado estas cosas

A los sabios y prudentes según el mundo

Y se las has revelado a los pequeños y humildes

OSKO