¿Y SI HICIÉRAMOS DE CUENTA QUE…?
Nota de Radio Cristiandad: Ofrecemos a continuación este artículo de nuestra colaboradora, que contiene notas eminentemente apocalípticas. El mismo favorece la lectura y estudio de estos temas, y propicia una aplicación del sentido alegórico, dejando a salvo el sentido literal y la exégesis de los autores de nota, así como otras interpretaciones figurativas.

Como no somos teólogos, ni exégetas, ni Obispos, ni Cardenales, ni Doctores, y mucho menos Papa en éstos tiempos (Deo gratias), sino simples miserables fieles, que lo único que hacemos (algunos) es (según otros) perder el tiempo leyendo y releyendo el Apocalipsis (siendo por eso calificados como anunciadores de «desgracias»); y cuyo único aliciente es, ni más ni menos, la promesa de que quienes lo leyeran y cumpliesen, serán bienaventurados; «vamos a hacer de cuenta que» las cosas en él escritas nos están sucediendo a nosotros; hoy, aquí y ahora; y poder discernir si tienen quizás alguna similitud con la realidad, que a veces es percibida por algunos, pocos.
Lo curioso, al incursionar en el maravilloso texto redactado por San Juan, es la coincidencia que existe en la interpretación con otros católicos, sin existir vínculo alguno que favorezca dicha coincidencia, salvo la lectura del librito profético.
Por lo mismo, y dadas esas coincidencias que algunos vemos que tenemos con otros, nos ha parecido acertado comunicar nuestras vivencias a modo de un «Hacer de cuenta que», a quienes les interese también perder un poco, o mucho, de su tiempo.
¡Pero no se asusten, sólo vamos a hacer de cuenta que…!
De más está aclarar que no estamos «dogmatizando»; que no se mal interprete esta ingenua hipótesis, porque lejos estamos de querer ocupar un cargo o ciencia adquirida de eximios conocedores en la materia, a los cuales también hemos leído.
Y lejos estamos también en querer generar un clima que sólo nosotros (los que leemos el Apocalipsis) vemos, oímos, palpamos, etc. a nuestro alrededor…, que huele a azufre, a quemado… Un Clima, qué sé yo… a mucho (demasiado) respeto humano y poco RESPETO DIVINO…; bueno, en fin, eso es lo que percibimos algunos.
Pero ya, de una vez por todas, hagamos de cuenta que nuestra historia y esta historia, que fue Revelada hace casi 2000 años en una isla llamada Patmos, en algo se asemejan.
Nota: para no hacer tan extenso el trabajo y quizás aburrir al lector, vamos a señalar solamente algunos puntos, tal vez los más sobresalientes. De las siete Iglesias vamos a resaltar sólo las dos últimas, más no quiere decir que con las otras cinco no podamos «hacer de cuenta» que también coinciden con la realidad.
Comencemos con lo que, para algunos, es un cuento de terror; para otros, es solo terror; para muchos, tan sólo un cuento; también va, especialmente, para aquellos que ven en este maravilloso libro el cumplimiento de la Revelación Divina. Quien tiene oído que oiga…
Hagamos de cuenta que:
1) Hagamos de cuenta que «la Iglesia de Filadelfia» es el tiempo de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X. Filadelfia (fraternal). En esta Iglesia Cristo deja una puerta abierta (la Fraternidad) para escapar de la Iglesia Oficial ya penetrada del espíritu Anticristiano.
2) Hagamos de cuenta que «la Iglesia de Laodicea» es el tiempo de la nueva Fraternidad, de los tibios, a quién Cristo está pronto a vomitar de su boca; pues dice que Él reprende y castiga a los que ama; y los ama porque fueron los que huyeron por la puerta de Filadelfia (para salvar la fe CATÓLICA, su propia fe).
3) Hagamos de cuenta que «el sexto Sello» es el Vaticano II, pues es el Día de la Ira de Dios. Paralelamente, «los escogidos son marcados» y «los redimidos adoran a Dios y al Cordero» (la verdadera Misa, verdadero Sacrificio).
4) Hagamos de cuenta que «el séptimo Sello» es el tiempo que transcurre entre Pablo VI y Juan Pablo II, silencio como de media hora, dice el texto.
5) Hagamos de cuenta que «la quinta Trompeta» es Pablo VI, a quien Juan XXIII le da las llaves del pozo del abismo; pues convocó el Vaticano II, dejó el lío y se fue…
6) Hagamos de cuenta que «la sexta Trompeta» es el lanzamiento de la Libertad Religiosa, Ecumenismo, Colegialidad y Sincretismo, abarcando «El Libro Profético», que podría ser el Nuevo Ordo Missae», que amarga las entrañas al apóstol cuando «come el Libro»; y la reacción de los Dos Testigos, que podrían ser Monseñor Lefebvre y Monseñor de Castro Mayer.
¡Por favor no olvidemos que estamos haciendo de cuenta que!
En «Los dos testigos» hay una bestia (no asustarse) que sube del abismo, les hará guerra, los vencerá y les quitará la vida. Podría ser Ratzinger, quien parece que subió del abismo, les hizo la guerra, ¡y cómo!, los venció y les quitó la vida (excomunión) en la Iglesia «Oficial», a través de interpósita persona: Juan Pablo II.
Los dos testigos, al cabo de su predicación, se levantan sobre sus pies. Puede ser la Ordenación de los cuatro Obispos Consagrados para continuar con el Sacrificio.
7) Hagamos de cuenta que «la séptima Trompeta», que anuncia que «el Imperio del mundo ha pasado a Nuestro Señor y a su Cristo y Él reinará por los siglos de los siglos», es el fin del papado porque, «habíanse airado las naciones, pero vino la ira tuya y el tiempo para juzgar a los muertos (pérdida de la fe) y para dar galardón a tus siervos, los profetas y a los santos y a los que temen Tu Nombre, pequeños y grandes, y para PERDER a los que PERDIERON LA TIERRA (La tierra es la Iglesia). ¿Se han perdido o no se han perdido aquellos que perdieron la fe Católica? Creemos que sí. No obstante sigamos «haciendo de cuenta que.»
8) Hagamos de cuenta que «la Mujer y el Dragón» son la fundación de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X y el que la persiguió siempre (Joseph Ratzinger) respectivamente; porque «la Mujer hallándose en cinta, gritaba con dolores de parto y en las angustias del alumbramiento».
¡Y claro, la misa bastarda terminó con el Sacrificio! La Fraternidad debía dar nuevamente a luz al hijo varón (Cristo en la Eucaristía): «El que apacentará todas las naciones con cetro de hierro, y el hijo fue arrebatado para Dios y el trono suyo. Y la Mujer huyó al desierto, donde tiene un lugar preparado por Dios para que allí la sustenten durante mil doscientos sesenta días» (el mismo tiempo que predican los dos testigos). ¿No ha estado en el desierto la Fraternidad durante más de treinta años? Los tres años y medio, ¿no serán 35 años? ¿Quién lo sabe? Estamos haciendo de cuenta que…
9) Hagamos de cuenta que «el Dragón vencido por San Miguel», es la elección de Benedicto XVI, que fue arrojado a la tierra (la Iglesia), y con él fueron arrojados sus ángeles (Francisco puede ser uno de ellos, por citar sólo uno). «Ahora ha llegado el poder de nuestro Dios y el Imperio de su Cristo, porque ha sido precipitado el acusador de nuestros hermanos…» «Hay de la tierra (la Iglesia), y el Mar (el poder político), porque descendió a vosotros el Diablo, lleno de gran furor, sabiendo que le queda poco tiempo» ¡Deo Gratias!
10) Hagamos de cuenta que «el Dragón que continúa la persecución de la Mujer» es la continuación de la persecución a la Fraternidad después que concretó «dar a Luz al Varón» (continuidad de la Santa Misa a través del sacerdocio), por parte del mismo Dragón, o sea, ahora, Benedicto XVI. «La serpiente arrojó de su boca en pos de la Mujer (la Fraternidad) agua como un río, para que ELLA FUERA ARRASTRADA POR LA CORRIENTE. (Si hay alguna similitud con los últimos acontecimientos, es pura coincidencia, porque: ¿ha querido el Dragón arrastrar a la fraternidad a la «corriente modernista»? Sigamos haciendo de cuenta que…)
Este trabajo, como se verá, es demasiado extenso y, por lo mismo, lo dejaremos por ahora aquí. No queremos cansar al lector con tanta «exégesis» Apocalíptica de corte, podríamos decir, caprichoso, queriendo adaptar el texto a una realidad que sólo se encuentra en las mentes perturbadas de los fanáticos de los últimos tiempos.
Sólo resta decir que hemos quedado en el capítulo quizás más controvertido de la maravillosa Revelación del Apóstol San Juan: El Capítulo XIII, que abarca «La Bestia del mar» y «La Bestia de la Tierra».
Pronto «Haremos de cuenta que», el alcance nefasto que tuvo para el hombre y su fin EL CONCILIO VATICANO II.
Continuará
Desde la Inhóspita Trinchera
