Desde hoy Radio Cristiandad se complace en presentar: ESCOLIOS DE NICOLÁS GÓMEZ DÁVILA, comentados y explicado por nuestro amigo Alejandro Bayer. Esperamos sean de utilidad para ustedes como los han sido para nosotros.
01 de octubre de 2013 |
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Escolios* de Nicolás Gómez Dávila |
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Escolio
La Iglesia absolvía antes a los pecadores, hoy ha resuelto absolver a los pecados. (T. I, p. 307)* * * [Por favor prescinda de lo siguiente si lo anterior es claro para usted, como de hecho deseo]
Comentario (con perdón de don Nicolás y de los lectores): Que un católico intachable como lo fue don Nicolás, que un cristiano auténtico reconocido como tal —y aún así admirado por sus contertulios ateos y anticristianos (Gabriel García Márquez entre ellos)—, pueda decir con verdad lo que dice este escolio es cosa que debería espantar a cualquier católico que comprenda lo que aquí se dice, a saber, que la apostasía anunciada por Dios en una de las cartas de San Pablo (II Tes 2, 3) ha finalmente ocurrido y los que pasan por representantes de Cristo son realmente anti-cristos, gente que predica un evangelio distinto al predicado por los apóstoles y por tanto acreedores del anatema para los tales (Gal 1, 8-9). ¿Cuándo fue la última vez que mi lector escuchó la palabra pecado en una iglesia “católica”, que se grite en voz alta que la homosexualidad es abominable a los ojos de Dios, que el divorcio es pecado gravísimo que inhabilita la entrada al Reino de los cielos, que los fornicarios no entrarán tampoco al reino celestial, o que la borrachera, la mentira, la trampa, el secuestro, el soborno, el cohecho, etc., etc., etc., son ofensa de Dios, desobediencia de las leyes divinas, acciones que implican pérdida de la vida sobrenatural, y no meras conductas antiéticas, o cosas contrarias a la sociedad, o, peor aún, cosas “que dañan nuestro corazón”? Frases como las siguientes son repetidas desde hace tiempo por bautizados: “Eso ya no es pecado”, “¿quién dice que eso es pecado?”, “¿pecado?”. Reconozcámoslo: el católico de hoy (“la Iglesia” en el escolio) ni sabe ni le importa cuáles son los mandamientos de Dios. Recordemos cómo tendría que ser el católico, y sobre todo el representante oficial del Dios del Cristianismo, con un solo ejemplo: ¿Recuerda mi lector que San Juan Bautista murió por gritar al gobernatucho de turno que su conducta era contraria a la ley de Dios? (Confío en que mi lector sepa a cuál conducta me refiero). ¿Cuántos papas, cardenales, obispos o sacerdotes han gritado al mundo en los últimos 50 años, en los últimos treinta, o gritan hoy, todos sus pecados, todas sus abominaciones (que no voy a repetir aquí en lista literalmente inacabable) legalizadas, consentidas, aceptadas, promovidas y alentadas públicamente? Lo que dice don Nicolás es tan cierto y tan patente que realmente lo terrible del caso es que casi nadie lo vea. |
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| * Según la Real Academia Española de la Lengua, escolio (del lat. scholĭum, y este del gr. σχόλιον, comentario) es el sustantivo masculino para designar una “nota que se pone a un texto para explicarlo”. | |

01 de octubre de 2013