Un día se me tenía que salir la cadena…
BERGOGLIO Y SU HEREJÍA PÚBLICA ANTITRINITARIA
Contra el Dogma, contra la Tradición, contra las Sagradas Escrituras
AVISO: Al final de este trabajo, el lector encontrará de DOS ANEXOS. Ambos fueron incluidos por nosotros a modo de modesto desagravio por las ofensivas declaraciones que motivan estas líneas
¿Todavía es necesario algo más para demostrar que Jorge Mario Bergoglio NO TIENE la Fe católica? ¿Todavía será necesario demostrar que estamos frente a un energúmeno hostil, un verdadero monstruo con forma humana?
El Padre Jorge. El Obispo Bergoglio. El Jesuita. El Obispo de Roma. Jorge Mario Bergoglio. El de las mil caras. El de los mil amigos. El de las mil estupideces por semana. El incitador a la revolución juvenil y al lío en la Iglesia, el viejo idólatra de la pelotita carioca puesta en un altar… (viejo cretino… ¿por qué no puso la pelota en la triste mesa Novus Ordo?).
Un ramplón, vulgar y canyengue palurdo, incapaz de comprender verdades trascendentes, que luego deben transformarse en pompas y decoros de bellezas litúrgicas e himnos de alabanza a la Santísima Trinidad, único Dios verdadero…
Todo eso es Bergoglio, además de sacrílego y blasfemo.
Tiene cuernos como cordero…, pero habla como dragón.
¿Puede ser que siga siendo necesario demostrarlo?
Tal vez, para muchos de nosotros no lo es. Pero para muchos otros, que no son de los nuestros (no del todo), debemos insistir. Tomar cada nueva aberración pronunciada por el monstruo y ponerla delante de los ojos y la consideración de todos para que comprendan.
Ese que la inmensa mayoría quiere ver como EL PAPA, lo cual equivaldría a decir Cristo en la Tierra, ya que sería su Vicario, en realidad es una abominable persona de la que satanás se vale para continuar (¡y vaya de qué modo!) la destructiva tarea que comenzaran otros antes que él.
Por infernal coincidencia, el que comenzó esta abominación, RONCALLI, y uno de los que la continuó, WOJTYLA, van a ser «canonizados» por este monstruo. Entre monstruos se entienden…, y «canonizan» por lo visto…
No pienso repetir ni tan solo una de las palabras que pronunció el actual usurpador en la entrevista con Scalfari publicada en LA REPUBBLICA que, por estas horas, está siendo difundida por todo el mundo.
No voy a transcribirla. Y quién sabe si, a partir de ahora, vayamos a hacerlo con alguna otra de sus ya blasfemas estupideces.
Es tan sólo a modo de ADVERTENCIA, y porque los perros que no son mudos deben alertar al rebaño. Si esta razón no existiese, directamente no hablaríamos de todo esto pues, además de estar ya cansados y asqueados, hasta nos genera un cierto desasosiego replicar las palabras del monstruo infecto.
Hemos hecho ironías y hasta bromas. Pero ya se ha pasado el tiempo. Ya no se puede.
Bergoglio, viejo cretino, no sólo merece una buena andanada de insultos, sino (y sólo porque se trata de un viejo, cerdo, pero viejo) un cachetazo de revés que le haga dar vueltas la cabeza. No se puede alegar nada en su defensa y, de todos modos, si alguien lo hiciera debiera correr la misma o peor suerte que el cerdo que pretende defender.
Lo mismo vale para aquellos que continúan haciéndolo desde sus PC. Lo mismo para los idiotas embobados y descerebrados que todavía lo pretendan Papa al cerdo, o que intentan (contra toda evidencia) disimular o maquillar los dichos y hechos del cerdo.
Y lo mismo vale para todos los que todavía nos quieren engañar, empezando por Monseñor Fellay y su cobarde e imprudente «prudencia» pletórica de conveniencias e intereses mundanos, siguiendo por el Obispo Williamson, que continúa enseñando que es del cerdo de quien viene toda jurisdicción y que los cerdos que acompañan al cerdo mayor son la Iglesia. Y si no es así, pues que se desdiga de una buena vez y declare públicamente que reniega y rectifica sus anteriores dichos y que lo haga en uno de sus ELEISON.
Los Monseñores Fellay y Williamson harían bien en dejarse de falsos oráculos y visionarias heterodoxas y asumir varonilmente la gravedad del momento.
YA BASTA. El cerdo es cerdo. Se revuelca en el chiquero, anda todo pringado de estiércoles, come basura e inmundicias (para peor, se las quiere dar a comer a los demás como si de manjares se tratara), y hace oink oink oink, cada vez que abre la boca…
Para mí está claro que se trata de un CERDO, porque veo un cerdo, escucho a un cerdo y no puede ser otra cosa que cerdo. Cerdo es, y se me hace insufrible que me lo quieran vender como otra cosa.
Para el que quiera ver cómo habla un fregado cerdo, este es el enlace:
ANEXO I

EN DESAGRAVIO A LA SANTÍSIMA TRINIDAD
En desagravio por las palabras del cerdo, vamos a trascribir, tomadas de la Sagrada Biblia, algunas alusiones tanto al Padre, como al Hijo y al Espíritu Santo, relacionadas con la Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, Único Dios Verdadero.
Citas del Antiguo Testamento en las que aparecen referencias a Dios en plural:
«Dios dijo: «Hagamos al hombre a nuestra imagen, según nuestra semejanza…»» (Gn 1: 26).
«El hombre ha llegado a ser como uno de nosotros en el conocimiento del bien y del mal.» (Gn 3: 22).
«Y dijo Yahvé: «Todos forman un solo pueblo y tienen una misma lengua. Esta obra es solo el comienzo, y desde ahora nada les hará desistir de lo que piensen hacer. Pues bien, bajemos y confundamos ahí mismo su lengua, de modo que no se entiendan los unos a los otros»» (Gn 11: 6-7).
«Yo oí la voz del Señor que decía: «¿A quién enviaré y quién irá por nosotros?». Yo respondí: «¡Aquí estoy: envíame!»» (Is 6: 8).
También la utilización de la palabra Elohim, que es plural, para referirse a Dios (por ejemplo, en Gn 20: 13 o 2 Sam 7: 23).
Citas del Nuevo Testamento:
El inicio del Evangelio de San Juan: «En el principio existía el Verbo y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios» (Jn 1: 1).
El reconocimiento de Santo Tomás hacia Jesús con la expresión: «Señor mío y Dios mío» (Jn 20: 28).
El reconocimiento de la omnisciencia de Jesús, atributo de Dios (Jn 21: 17; Jn 16: 30).
«El que me ha visto a mí, ha visto al Padre» (Jn 14: 9).
«Yo estoy en el Padre y el Padre está en mí» (Jn 14: 11).
«Todo lo que tiene el Padre es mío» (Jn 16: 15).
La acusación de los judíos de hacerse Jesús igual a Dios (Jn 5: 18).
La capacidad de Jesús de perdonar los pecados (Mc 2: 5-10).
Citas del Nuevo Testamento en las que se menciona a las tres entidades divinas:
El bautismo en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo (Mt 28: 19).
El saludo paulino: «La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros» (2 Co 13: 13).
Fuera de los libros considerados canónicos, la fórmula trinitaria está presente en la Didaché, documento cristiano que data del siglo I: «Os bautizaréis en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo en agua viva (corriente). Pero si no tienes agua corriente, entonces bautízate en otra agua […]. Pero si no tienes ni una ni otra, entonces derrama agua sobre la cabeza tres veces en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo» (Did 7, 1-3).
ANEXO II
Para terminar y a modo de conclusión de este desagravio, publicamos el Símbolo Quicumque, también llamado Símbolo Atanasiano, en versión LATINA y ESPAÑOL.
SÍMBOLO QUICUMQUE
VERSIÓN LATINA
Quicumque vult salvus esse, ante omnia opus est, ut teneat catholicam fidem: Quam nisi quisque integram inviolatamque servaverit, absque dubio in aeternum peribit. Fides autem catholica haec est: ut unum Deum in Trinitate, et Trinitatem in unitate veneremur. Neque confundentes personas, neque substantiam separantes. Alia est enim persona Patris alia Filii, alia Spiritus Sancti: Sed Patris, et Filii, et Spiritus Sancti una est divinitas, aequalis gloria, coeterna maiestas. Qualis Pater, talis Filius, talis Spiritus Sanctus. Increatus Pater, increatus Filius, increatus Spiritus Sanctus. Immensus Pater, immensus Filius, immensus Spiritus Sanctus. Aeternus Pater, aeternus Filius, aeternus Spiritus Sanctus. Et tamen non tres aeterni, sed unus aeternus. Sicut non tres increati, nec tres immensi, sed unus increatus, et unus immensus. Similiter omnipotens Pater, omnipotens Filius, omnipotens Spiritus Sanctus. Et tamen non tres omnipotentes, sed unus omnipotens. Ita Deus Pater, Deus Filius, Deus Spiritus Sanctus. Et tamen non tres dii, sed unus est Deus. Ita Dominus Pater, Dominus Filius, Dominus Spiritus Sanctus. Et tamen non tres Domini, sed unus Dominus. Quia, sicut singillatim unamquamque personam Deum ac Dominum confiteri christiana veritate compellimur: Ita tres Deos aut Dominos dicere catholica religione prohibemur. Pater a nullo est factus: nec creatus, nec genitus. Filius a Patre solo est: non factus, nec creatus, sed genitus. Spiritus Sanctus a Patre et Filio: non factus, nec creatus, nec genitus, sed procedens. Unus ergo Pater, non tres Patres: unus Filius, non tres Filii: unus Spiritus Sanctus, non tres Spiritus Sancti. Et in hac Trinitate nihil prius aut posterius, nihil maius aut minus: Sed totae tres personae coaeternae sibi sunt et coaequales. Ita, ut per omnia, sicut iam supra dictum est, et unitas in Trinitate, et Trinitas in unitate veneranda sit. Qui vult ergo salvus esse, ita de Trinitate sentiat.
Sed necessarium est ad aeternam salutem, ut incarnationem quoque Domini nostri Iesu Christi fideliter credat. Est ergo fides recta ut credamus et confiteamur, quia Dominus noster Iesus Christus, Dei Filius, Deus et homo est. Deus ex substantia Patris ante saecula genitus: et homo est ex substantia matris in saeculo natus. Perfectus Deus, perfectus homo: ex anima rationali et humana carne subsistens. Aequalis Patri secundum divinitatem: minor Patre secundum humanitatem. Qui licet Deus sit et homo, non duo tamen, sed unus est Christus. Unus autem non conversione divinitatis in carnem, sed assumptione humanitatis in Deum. Unus omnino, non confusione substantiae, sed unitate personae. Nam sicut anima rationalis et caro unus est homo: ita Deus et homo unus est Christus. Qui passus est pro salute nostra: descendit ad inferos: tertia die resurrexit a mortuis. Ascendit ad caelos, sedet ad dexteram Patris. Inde venturus judicare vivos et mortuos. Ad cujus adventum omnes homines resurgere habent cum corporibus suis; Et reddituri sunt de factis propriis rationem. Et qui bona egerunt, ibunt in vitam aeternam: qui vero mala, in ignem aeternum. Haec est fides catholica, quam nisi quisque fideliter firmiterque crediderit, salvus esse non poterit.
VERSIÓN EN ESPAÑOL
Quienquiera desee salvarse debe, ante todo, guardar la Fe Católica: quien no la observare íntegra e inviolada, sin duda perecerá eternamente. Esta es la Fe Católica: que veneramos a un Dios en la Trinidad y a la Trinidad en unidad. Ni confundimos las personas, ni separamos las substancias. Porque otra es la persona del Padre, otra la del Hijo, otra la del Espíritu Santo: Pero la divinidad del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo es una, es igual su gloria, es coeterna su majestad. Como el Padre, tal el Hijo, tal el Espíritu Santo. Increado el Padre, increado el Hijo, increado el Espíritu Santo. Inmenso el Padre, inmenso el Hijo, inmenso el Espíritu Santo. Eterno el Padre, eterno el Hijo, eterno el Espíritu Santo. Y, sin embargo, no tres eternos, sino uno eterno. Como no son tres increados ni tres inmensos, sino uno increado y uno inmenso. Igualmente omnipotente el Padre, omnipotente el Hijo, omnipotente el Espíritu Santo. Y, sin embargo, no tres omnipotentes, sino uno omnipotente. Como es Dios el Padre, es Dios el Hijo, es Dios el Espíritu Santo. Y, sin embargo, no tres dioses, sino un Dios. Como es Señor el Padre, es Señor el Hijo, es Señor el Espíritu Santo. Y, sin embargo, no tres señores sino un Señor. Porque, así como la verdad cristiana nos compele a confesar que cualquiera de las personas es, singularmente, Dios y Señor, así la religión católica nos prohíbe decir que son tres Dioses o Señores. Al Padre nadie lo hizo: ni lo creó, ni lo engendró. El Hijo es sólo del Padre: no hecho, ni creado, sino engendrado. El Espíritu Santo es del Padre y del Hijo: no hecho, ni creado, ni engendrado, sino procedente de ellos. Por tanto, un Padre, no tres Padres; un Hijo, no tres Hijos, un Espíritu Santo, no tres Espíritus Santos. Y en esta Trinidad nada es primero o posterior, nada mayor o menor: sino todas las tres personas son coeternas y coiguales las unas para con las otras. Así, para que la unidad en la Trinidad y la Trinidad en la unidad sea venerada por todo, como se dijo antes. Quien quiere salvarse, por tanto, así debe sentir de la Trinidad.
Pero, para la salud eterna, es necesario creer fielmente también en la encarnación de nuestro Señor Jesucristo. Es pues fe recta que creamos y confesemos que nuestro Señor Jesucristo, Hijo de Dios, es Dios y hombre. Es Dios de la substancia del Padre, engendrado antes de los siglos, y es hombre de la substancia de la madre, nacido en el tiempo. Dios perfecto, hombre perfecto: con alma racional y carne humana. Igual al Padre, según la divinidad; menor que el Padre, según la humanidad. Aunque Dios y hombre, Cristo no es dos, sino uno. Uno, no por conversión de la divinidad en carne, sino porque la humanidad fue asumida por Dios. Completamente uno, no por mezcla de las substancias, sino por unidad de la persona. Porque, como el alma racional y la carne son un hombre, así Dios y hombre son un Cristo. Que padeció por nuestra salud: descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos. Ascendió a los cielos, está sentado a la derecha de Dios Padre omnipotente; de allí vendrá a juzgar a vivos y muertos. A su venida, todos los hombres tendrán que resucitar con sus propios cuerpos, y tendrán que dar cuenta de sus propios actos. Los que actuaron bien irán a la vida eterna; los que mal, al fuego eterno. Esta es la fe católica, quien no la crea fiel y firmemente, no podrá salvarse. Amén.
