OSKO: LAS CONTRADICCIONES DEL 25% – SALDO DEL ELEISON 323

Saldo del ELESION 323

ANTES IBA PARA ALLÁ Y AHORA...
ANTES IBA PARA ALLÁ Y AHORA…

LAS CONTRADICCIONES DEL 25 %

Luego de una atenta lectura, supimos que no dejaríamos pasar este ELEISON 323 sin comentarlo.

Pero también que era mejor esperar.

Fue una buena elección. La publicación por parte del Padre Ceriani de su CONCLUSIÓN cambió el enfoque de lo que habíamos pensado inicialmente; por ello hubimos de modificar nuestro comentario, que no pretendía ser tan riguroso.

Pero claro, es necesario ser rigurosos, como el mismo Mons. Williamson lo es con la FSSPX, de la cual, por otra parte, nunca se separó, incluso después de la Declaración del 15 de abril de 2012, sino que lo separaron.

Es necesario ser rigurosos, no por andar corrigiendo o apuntando errores de los demás, que no es ese el objetivo, sino por verificar si el rumbo es correcto, y, si no lo es, pues… decirlo.

Entendíamos necesario decir algo respecto del comentario semanal ELEISON. Como al final del mismo Mons. Williamson recomienda empezar con la carta de los tres obispos a Mons. Fellay, pensamos agregar que es necesario sugerir a los fieles de la véritable résistance, comenzar por algunos de los documentos previos a la dimisión del Padre Ceriani, documentos que tienen fechas: 2 de septiembre de 2004, 14 de marzo de 2005, 26 de mayo de 2005, 28 de junio de 2005, 2 de agosto de 2005, Apelación del 31 de enero de 2009, 17 de febrero de 2009, 24 de febrero de 2009, 10 de marzo de 2009.

La lectura de esos documentos ayudará a los fieles a comprender que:

a) Es cierto lo que, AHORA, dice Mons. Williamson.

b) Lo que AHORA dice, debió decirlo mucho antes.

c) Antes no decía (¿ocultaba?) lo que dice AHORA.

d) ¿AHORA lo dice porque fue expulsado?

e) Por comisión u omisión fue cómplice de aquello que, recién AHORA, dice que los fieles deben evitar.

f) «Tarde piaste».

 

Nuestra espera se vio recompensada con la publicación de lo que sigue:

CONCLUSIÓN A PARTIR DEL COMENTARIO ELEISON 323

«Yo en el 84, por ejemplo, saludé un paso aparentemente importante de Roma a favor de la buena Misa, el indulto, porque, honestamente, no veía una trampa. Y quería ver el bien; y, si Roma hacía algo bien, quería saludar el bien y no buscaba siempre criticar, criticar, criticar a Roma. Entonces, hubo de lado mío un cierto sentimiento tal vez de querer aprobar algo de Roma, una benevolencia hacia Roma» (Respuesta de Monseñor Williamson en la entrevista concedida a Non Possumus)

«En 1984 un Indulto de parte de Roma permitió que la Misa Tridentina fuera celebrada, bajo ciertas condiciones, dentro del marco de la Iglesia oficial. Preguntado sobre si los católicos podían asistir a estas Misas, Monseñor Lefebvre respondió poco después que ellos no deberían asistir porque el tal reingreso en el marco de la Iglesia oficial bajo esas condiciones era equivalente a aceptar al Vaticano II y las reformas subsiguientes. Los Sacerdotes que dicen las Misas del Indulto no podrían hablar libremente y, por aceptar con el Indulto implícitamente a la Nueva Misa arriesgarían deslizarse hacia la nueva religión Conciliar y llevar a sus feligreses con ellos» (Comentario Eleison 323)

Igual, en 2007, quería ver el bien. Y hubo un cierto bien. Si se lee exactamente lo que he escrito a favor, en pro, de Summorum Pontificum, creo que se ve que lo que aprobé no era completamente falso, no se ha mostrado falso después. Aprobé el hecho de que había sacerdotes que podrían celebrar la buena Misa.

El Comentario Eleison comenzó con dos o tres comentarios en pro de Summorum Pontificum. Es verdad que yo no vi una trampa, que yo no escribí algo sobre el mal que podría representar Summorum Pontificum. ¿He sido, en esta medida, naïf (ingenuo)? Es posible. Lo que escribí era incompleto, sí; pero falso, no, creo que no (Respuesta de Monseñor Williamson en la entrevista concedida a Non Possumus)

Por consiguiente, así como Monseñor Lefebvre descartó asistir a las Misas del Indulto, del mismo modo ahora, como regla general, asistir a la Misas de Monseñor Williamson debería ser descartado porque aún si esta Misa particular es celebrada todavía de acuerdo con la Tradición, Monseñor Williamson está siendo remodelado en general como un marco dentro del cual la nueva religión Conciliar está menos y menos desaprobada, por lo que hay más y más peligro de asistir a sus Misas (Conclusión a partir del Comentario Eleison 323)

¡Horrible caída la de Monseñor Williamson!…

Padre Juan Carlos Ceriani

En suma (desde aquí sigo yo estimado lector), el sinuoso camino de Mons. Williamson lo ha llevado, en 1984, a saludar lo que él llamaba en ese momento, «un paso aparentemente importante de Roma a favor de la buena Misa, el indulto, porque, honestamente, no veía una trampa»…

Ahora bien, Mons. Williamson admite que, «consultado Monseñor Lefebvre, sobre si los católicos podían asistir a estas Misas, respondió poco después que ellos no deberían asistir porque el tal reingreso en el marco de la Iglesia oficial bajo esas condiciones era equivalente a aceptar al Vaticano II y las reformas subsiguientes

No obstante esas palabras de Mons. Lefebvre, reincide Monseñor Williamson, ya que, «…en 2007, quería ver el bien. Y hubo un cierto bien. Si se lee exactamente lo que he escrito a favor, en pro, de Summorum Pontificum, creo que se ve que lo que aprobé no era completamente falso, no se ha mostrado falso después. Aprobé el hecho de que había sacerdotes que podrían celebrar la buena Misa.»

E INSISTE Monseñor Williamson con que: «El Comentario Eleison comenzó con dos o tres comentarios en pro de Summorum Pontificum. Es verdad que yo no vi una trampa, que yo no escribí algo sobre el mal que podría representar Summorum Pontificum. ¿He sido, en esta medida, naïf (ingenuo)? Es posible.»

Pues bien, en el ELEISON 323, Monseñor Williamson dice:

«En el 2012, Monseñor Fellay declaró que la Nueva Misa fue legítimamente promulgada lo cual es equivalente a decir que ella es legítima. El sofoca a las críticas del Vaticano II y, mientras que tanto como le sea posible todavía mantiene en la oscuridad a los sacerdotes y a la gente en cuanto a lo que él realmente está urdiendo, él sostenidamente promueve las ideas de su Declaración pro-Conciliar de Abril de 2012. Por consiguiente, así como Monseñor Lefebvre descartó asistir a las Misas del Indulto, del mismo modo ahora, como regla general, asistir a la Misas de la FSPX debería ser descartado porque aún si esta Misa particular es celebrada todavía de acuerdo con la Tradición, la FSPX está siendo remodelada en general como un marco dentro del cual la nueva religión Conciliar está menos y menos desaprobada, por lo que hay más y más peligro de asistir a sus Misas.»

¿En qué quedamos Monseñor Williamson?

¿Por qué no deja de dar vueltas y es un poco más claro con los sacerdotes y con los fieles de la resistencia?

Mons. Williamson, por las razones que quiera invocar, en 1984 y en 2007 (vaya si transcurrió tiempo entre ambas fechas), y pese al pronunciamiento claro de Monseñor Lefebvre (mencionado por el mismo Mons. Williamson), y aunque conocía perfectamente los argumentos esgrimidos por el Padre Ceriani por haberle sido trasmitidos personalmente por dicho sacerdote, pese a todo insiste en ver el LADO BUENO de aquello propuesto por la Iglesia Conciliar, el INDULTO y el Motu Proprio…

Con tan buena predisposición por parte de Mons. Williamson, uno llega a explicarse las razones que lo movieron a escribir una carta personal dirigida a Benedicto XVI, agradeciéndole por el levantamiento de las «excomuniones».

¿No es eso también, «sofocar las críticas del Vaticano II y, mientras que tanto como le sea posible todavía mantener en la oscuridad a los sacerdotes y a la gente»?

¿Naif? ¿benévolo?

Pero, en cambio… ¡qué claras que ve, ahora, el obispo inglés las consecuencias del intento de legitimación del novus ordo hecho por Monseñor Fellay!

De manera que Mons. Williamson parece mucho más benévolo y «naif» con las autoridades conciliares que con el mismo Mons. Fellay…

¿Cómo se entiende esta contradicción? Por un lado, Mons. Williamson se opone, AHORA, a la política de acercamiento a Roma llevada a cabo por Mons. Fellay; por el otro lado, manifiesta una notable tendencia a la benevolencia respecto de las autoridades romanas apóstatas, y esto desde 1984…

¿Por qué razón, Mons. Williamson no es un poco más benevolente y «naif» respecto de Mons. Fellay, y en cambio se tornó tan agudo y crítico?

¿De qué se trata todo esto?

El andar errático de Monseñor Williamson no tiene explicación, y es eso mismo lo que nos otorga un adecuado marco para cerrar este artículo respecto de su ELEISON 323.

Las manifiestas contradicciones del obispo pueden obedecer a dos motivos que muy bien podrían estar conjugándose:

a) Confusión del obispo y, por lo tanto, una seguidilla de errores, que continúan reiterándose por una falta de comprensión de Mons. Williamson de la verdadera situación por la que atravesamos.

b) Mons. Williamson juega un rol específico en esta crisis: la de contener a los sectores más duros de la Tradición y neutralizar la Verdadera Resistencia impidiéndole a la misma sobrevivir.

Ambas opciones son igualmente nocivas para la Verdadera Resistencia y la supervivencia de la Tradición, operación para la cual fue consagrado obispo en 1988.

Las dos opciones no implican necesariamente que Mons. Williamson sea plenamente consciente de lo que ocurre ni de cómo está siendo instrumentalizado por quienes lo conocen tan bien como para prever su modo de actuar y, en base a ello, planificar un modo determinado de hacer las cosas.

Pero todavía hay mayores elementos que abonan nuestra desconfianza: Mons. Fellay manifestó en su momento que «en el fondo, los cuatro obispos estamos de acuerdo», y esto fue dicho luego de la expulsión de Mons. Williamson, y él no desmintió esta afirmación del obispo a cuyas Misas dice, ahora, que no hay que asistir…

Muchos antiacuerdistas tenían algunas esperanzas puestas en una reacción de Mons. Tissier de Mallerais; sin embargo, tanto él, como Mons. de Galarreta han demostrado, finalmente, ser completamente funcionales a la política de acercamiento a la Roma Conciliar y Apóstata propiciada por Menzingen.

Por lo tanto, un comprobado 75 % de coincidencia episcopal corrobora que Mons. Fellay no estaba bromeando con aquello del acuerdo de fondo de los cuatro obispos.

El restante 25 % episcopal, jamás ha tenido una posición clara, ni en las palabras ni en los hechos; y su posible rol específico de «neutralizador de la Resistencia» no carece de situaciones sospechosas que lo avalan como posibilidad, e incluso probabilidad.

Todo lector que haya llegado hasta aquí, puede preguntarse si no existirá una tercera opción, o una cuarta. De existir, estamos dispuestos a analizarlas. De manera que todo aquel que crea tener al menos una, sólo tiene que proponerla.

Si algún lector piensa que nos estamos dejando llevar por teorías fantasiosas, estaremos gustosos de escuchar una explicación convincente y fundamentada que resuelva las cuestiones planteadas en este artículo; que explique los hechos de un modo satisfactorio y que demuestre con hechos concretos que Mons. Williamson es confiable.

Lo mejor de todo sería que el mismo Mons. Williamson despejase las dudas, comenzando por responder (sin versos o poemas) a todos los interrogantes que le han planteado los Padres Méramo, Ceriani y Turco, así como varios simples laicos que escribimos en Radio Cristiandad.