
VETUS ORDO
Por estas horas anda dando vueltas una mastodóntica entrevista realizada por el P. Antonio Spadaro S.J., director de La Civiltà Catolica, con el heresiarca Bergoglio. MAS DE SEIS HORAS durante tres sesiones los días 19, 23 y 29 de Agosto de 2013. La entrevista es publicada hoy por varias revistas jesuitas de Europa y América.
Seis horas con Bergoglio deben ser incluso más insoportables que las conferencias de Monseñor FELLAY. Difícilmente podría superar semejante prueba sin saltarle al cogote y pasarlo al otro lado. Uno tiene sus límites. Conociéndonos mejor no exponerse ni exponer a nadie. Pero no por ello vamos a dejar de ocuparnos. No de las SEIS HORAS… ¿Para qué? si alcanza con apenas quince minutos.
Una sola cuestión de todas las habladas entre Spadaro y Bergoglio es suficiente. De todas maneras damos fe de que en las seis horas en la entrevista hay muchas otras cosas de un nivel parecido a esta sobre la que si vamos a comentar. Iguales o peores. Tal vez nos pongamos; aunque para ser sinceros… no dan ganas. Da asco.
Miren la preguntita:
[P. Antonio Spadaro:] «¿Qué hizo el Concilio Vaticano II? ¿Qué fue, en realidad?». Le dirijo esta pregunta a la luz de las afirmaciones que acaba de hacer, imaginando una respuesta larga y organizada. Y, sin embargo, me da la impresión de que el Papa considerase el Concilio un hecho tan incontestable que apenas valiera la pena dedicarle mucho tiempo corroborando su importancia.
Y esta es la respuesta:
[Francisco:] «El Vaticano II supuso una relectura del Evangelio a la luz de la cultura contemporánea. Produjo un movimiento de renovación que viene sencillamente del mismo Evangelio. Los frutos son enormes. Basta recordar la liturgia. El trabajo de reforma litúrgica hizo un servicio al pueblo, releyendo el Evangelio a partir de una situación histórica completa. Sí, hay líneas de continuidad y de discontinuidad, pero una cosa es clara: la dinámica de lectura del Evangelio actualizada para hoy, propia del Concilio, es absolutamente irreversible. Luego están algunas cuestiones concretas, como la liturgia según el Vetus Ordo. Pienso que la decisión del papa Benedicto estuvo dictada por la prudencia, procurando ayudar a algunas personas que tienen esa sensibilidad particular. Lo que considero preocupante es el peligro de ideologización, de instrumentalización del Vetus Ordo».
Vayamos anotando en una página limpia. Según Bergoglio el Vaticano II hizo una lectura del Evangelio «a la luz de la cultura contemporánea»… Está todo dicho; y dicho por Bergoglio; no soy yo; es él.
Según Bergoglio el Vaticano II ILUMINADO por la cultura contemporánea «Produjo un movimiento de renovación que viene sencillamente del mismo Evangelio.» Pues bien… todos sabemos lo que se quiere decir cuando se pronuncian las palabras «cultura contemporánea». Por otra parte yo creía, como todo católico bien formado entiende, que, en cualquier tiempo que fuere, el que tiene que iluminar a la cultura es el Evangelio y no al revés. Pero si a esto, que ya es grave, le agregamos que se trata de la mal llamada «cultura contemporánea»… apaga y vámonos, diría el P. Castellani.
Lógicamente, continúa Bergoglio con la LITURGIA. Allí, según él, la reforma litúrgica hizo UN SERVICIO AL PUEBLO. Yo creía que la Liturgia era para DIOS. Bueno… no, según Bergoglio. O mejor dicho, SÍ. La Liturgia Católica de la Misa Tridentina ES para Dios. Y como bien dice ahora Bergoglio, la NUEVA liturgia ES para el pueblo. A confesión de parte…
Lo cierto es, entonces, que a Dios Nuestro Señor le fue arrebatado el «protagónico» y fue reemplazado. Ahora se le rinde culto al pueblo. AL HOMBRE. Gracias Bergoglio, más claro imposible. Es lo que venimos diciendo desde hace décadas.
Seguidamente el heresiarca afirma rotundamente: «la dinámica de lectura del Evangelio actualizada para hoy, propia del Concilio, es absolutamente irreversible.» Vuelan nuestros pensamiento hacia los ilusos Tradis (incluídos Mons. Fellay y la desastrada FSSPX, con curas y fieles esperanzados en la «restauración», incluidos).
Para ellos se nos ocurre una tan fantástica como profunda reflexión: «Hay que ser idiotas…»
Quizás vayan despertando algunos del narcótico ensueño y del embeleso que «La Serpiente» Ratzinger supo con mucha habilidad pergeñar. Ya es tarde para otros que pasaron del punto del «NO RETORNO», como Monseñor Fellay, por ejemplo.
Esperamos que, de a poco al menos, algunos comiencen a darse cuenta de lo que en realidad fue el Motu Proprio Summorum Pontificum: tan sólo una estrategia para meter en la bolsa a los incautos y para destruir a la FSSPX y debilitar a la Resistencia Católica.
El heresiarca tiene muy clara la cuestión. No va a decirlo, obviamente. No de manera directa. Pero sí lo hizo de un modo que el lector avisado, el que usa su cerebro, puede comprender:
«Pienso que la decisión del papa Benedicto estuvo dictada por la prudencia, procurando ayudar a algunas personas que tienen esa sensibilidad particular. Lo que considero preocupante es el peligro de ideologización, de instrumentalización del Vetus Ordo».
Todos los idiotas útiles que, por su propia sentimental y sensible tontera, se dejaron embaucar, se hicieron cómplices, en mayor o en menor medida. El heresiarca Bergoglio es muy claro. Cuando dice «peligro de ideologización» ¿a qué se refiere? ¿A qué puede estar haciendo mención Bergoglio?
Vamos a dejar la pregunta sin respuesta. Vamos a esperar a que los lectores encuentren por sí mismos la respuesta. Vamos a rogar para que encuentren esa respuesta los mismos que se hicieron cómplices de «La Serpiente», festejando con «Te Deum» y descorchando champagne.
Vamos a dejar pasar algunos días, mientras esperamos (AHORA SÍ, PORQUE NO TIENE EXCUSA) que Monseñor Williamson reconozca que cayó en LA TRAMPA y que por sí mismo también él busque la respuesta.
Pero que, además, se expida en referencia al heresiarca Bergoglio.
Que Mons. Williamson declare, de una vez por todas, frente a quién cree que estamos.
En efecto, los fieles católicos tenemos derecho de saber si Monseñor Williamson tiene a Jorge Mario Bergoglio por un Papa del cual TODAVÍA «debe esperarse toda jurisdicción», o si él se declara ex communione del espíritu adúltero que sopla en la Iglesia; si se declara excluido de la comunión impía con los infieles.
Porque los fieles tienen absoluto derecho de saber que los obispos y sacerdotes a los cuales se dirigen no están en comunión con una iglesia falsificada, evolutiva, pentecostal y sincretista.
Por las dudas, le recuerdo a Monseñor Williamson que para este reclamo urgente que le estoy haciendo, me valgo de la Carta del 6 de julio de 1988, firmada por todos los Superiores de la FSSPX.
Cedemos el honor de dar la primicia y la respuesta correcta.
No sea cosa que por salir de esta «Radio estridente» y de plumíferos de «celo amargo» como nosotros, debamos esperar meses enteros para que los blogs que siguen al Obispo inglés se den por enterados.
Generosos estamos. Es que… todo esto nos pone alegres.
Terminaremos con una irónica. Hay un sitio que lleva por nombre VETUS ORDO MISSAE. Cuando se produjo la «elección» (elección que estaba arreglada desde tiempo atrás) del heresiarca Bergoglio, ese blog al pie de una espantosa foto del personaje publicaba el siguiente texto:
Oremus pro Beatissimo Papa nostro Francisco:
Dominus conservet eum,
et vivificet eum,
et beatum faciat eum in terra,
et non tradat eum in animam inimicorum eius.
Salud muchachos. Que lo disfruten.
