¿Lo habrán transplantado?
EL MITO DEL «CORAZÓN TRADICIONAL»
«Allí donde fueres has lo que vieres».
Abundan hoy los disparates, ergo…
Este artículo trata acerca de un disparate doctrinal – sacramentario – ratzingeriano, que hemos querido tamizar mistóngamente y con humor, sin embargo conviene tomarlo muy en serio; no sea cosa que, no muy lejanamente, tengamos que preguntarnos en cuanto a la validez del Sacramento del Bautismo impartido en la Iglesia Conciliar, las mismas cosas que hoy nos preguntamos respecto del Sacramento del Orden, de la misa de la secta modernista, etc..
Con tétrica alegría y mucho de alegre pesimismo hemos leído una noticia que no ha gozado de la debida difusión por parte de los medios masivos. Lo cual es una verdadera lástima; sobre todo porque impide que muchos de los que creen en la existencia del «Corazón Tradicional» (una suerte de mito por cierto bastante difícil de explicar) se conviertan en seres aún más perplejos de lo que han llegado a ser hasta ahora.
Antes de ir a la cuestión vamos a entretenernos un rato con el mito del «Corazón Tradicional», de este modo daremos una vuelta en derredor del objetivo de este artículo.
Parece ser que aquel Captiva Cor hodierna mentam, si existía, deambulaba solitario por los pasillos cual alma en pena profiriendo gemidos inenarrables e inaudibles. Tan cautivo estaba que su propio dueño jamás llegó a escucharlos (a los gemidos). De modo que suponemos que los tales vendrían a ser un mito dentro del mito.
El asunto es que, de tanto sufrir, el «Corazón Tradicional» se fue debilitando, como no podía ser de otra manera; en tal sentido finalmente encontraremos un Ratzinger, ya hacia el final de su gestión y antes de efectivizar su «renuncia», con un Cor traditum remittitur successive usque ad mersa… un pobre y ahogado corazón en medio de tanto sedimento de la mentalidad modernista del «EMÉRITO».
Sin embargo, cuentan que tanto se le debilitó el corazón que habría sido necesario realizarle un trasplante, único modo de garantizar la sobrevida de su propietario.
Es en razón de estos argumentos o enunciados que hemos dejado en el latín original, tal y como nos han sido dados por nuestro equipo de expertos, ya que, muy probablemente, por esto es que hemos llegado al «pontificado» de Bergoglio.
En efecto obsérvense cuidadosamente los términos latinos y se verá como hemos pasado de un «corazón tradicional cautivo de una mente modernista» a lo que ya es una mente y un corazón sumergidos en la vulgaridad más ramplona, o sea, propia de un «mersa», que eso y no otra cosa es Bergoglio, como hemos podido apreciar en los últimos cinco meses.
He aquí entonces, un hecho OCULTADO por el Vaticano. El emérito tuvo que someterse a un trasplante. Esa y no otra es la VERDADERA RAZÓN de su renuencia a proseguir su mandato. O sea la RENUENCIA produjo la RENUNCIA y todo fue por el asunto de corazón.
El problema del trasplante fue conseguir rápidamente un cor novum; un donante de un corazón en buen estado.
Según trascendidos, el corazón nuevo provendría de un malogrado sacerdote («malogrado sacerdote» parece una redundancia en estos tiempos, ¿verdad?) que realizaba trabajos en las «Comunidades de base» en la periferia de Roma; según informantes su nombre sería (o «habría sido» ya que, al donar su corazón, finiquitó su estadía en este mundo) Isidoro Goldberg (mmm).
Discrepan las fuentes, si el «Padre» Isidoro murió en un accidente o por una sobredosis cuando culminaba un recital con su banda de Heavy Rock «Isidoro and His Blasfemous», de inusitado éxito en la periferia romana. Según cuentan, «Isidoro y sus Blasfemadores» eran requeridos constantemente por los párrocos de la periferia, quienes se peleaban por ser los primeros en contar con los «conciertos» de la banda reconocida por el Vaticano como una de las «Bandas Oficiales para la Nueva Evangelización».
Como sea, el corazón del P. Isidoro comenzó a latir en lugar del «Corazón Tradicional» y allí se terminó todo.
Porque después del trasplante fue cuando vino la renuncia, a lo que siguió la desesperanza de tantos confiados neocon, tradis poco ilustrados y muchos sensibleros mistóngos que se comieron el embuste de la RESTAURACIÓN a la que ya casi creían tener al alcance de la mano.
¿Será esta la razón que podría explicar que el «Emérito» ande diciendo por estos días que está feliz al ver cómo trabaja Bergoglio? No podría decirlo, si en su pecho todavía latiera su «Corazón Tradicional», esto es obvio para cualquiera. Para cualquiera que no sea como nosotros, que jamás hemos creído en esa estupidez, ni en el supuesto tradicionalismo de Ratzinger.
Bueno, pero la verdad es que estamos frente a otro mito (el del TRASPLANTE) que les vendría muy bien a todos aquellos que fueron engañados por Ratzinger. Son todos los que salieron corriendo cuando los llamó «el papa»; los que aplaudieron frenéticamente por las «conversaciones doctrinales»; los que pidieron el «levantamiento de las excomuniones» y más tarde agradecieron por ello y los que vieron a «bondades» en «SUMMORUM PONTÍFICUM».
Todos los que quedan comprendidos en el párrafo anterior tienen un «mínimo común denominador»: suspiran y se desvelan por otra mítica posibilidad (por completo ajena a las Sagradas Escrituras), es decir, la RESTAURACIÓN. Son los TARDÍOS; los del «reloj que atrasa».
Vayamos a la REALIDAD.
(Tango):
«Realidad…
cruel y despiadada, en la que el alma naufraga atormentada y doliente…
Realidad…
Esa, que espera en la esquina, o gambetea tristezas en un bulín de arrabal.
Realidad…
Esa que ya hace mucho tiempo, que nos viene a barlovento y nos mata sin mirar…
Esa…
que tiene todo manyado, y cual si fuera un mamado…
camina como en zig zag».
El lector puede llegar a creer que mientras escribimos estas (en apariencia) disparatadas líneas, estamos disfrutando de alguna bebida algo fuerte, de las que calientan por dentro; pues que sí; tiene razón. Pero en realidad, si bien estamos haciéndonos más grato «el deber» de escribir con «el beber» un brebaje de cierto valor etílico, lejos de entorpecernos nos ponemos más claros y agudos.
El artículo que copiamos y pegaremos a continuación muestra un interesante aspecto (uno de tantos) que están relacionados con el EMÉRITO. Le será de utilidad a todo aquel que todavía sea capaz de analizar. Sirve para… Pensar.
(Tango):
«Pensar que hace tan poco tiempo,
Fellay deseaba un ACUERDO,
con este tipo infernal….»,
………………………………………………..
no, no… basta de tango; veamos el artículo:
(destacados nuestros)
CIUDAD DEL VATICANO, 22 de agosto de 2013 – El domingo sucesivo a la Epifanía es el domingo del bautismo de Jesús. Y en cada uno de estos domingos, año tras año, Benedicto XVI ha administrado el primer sacramento de la iniciación cristiana a un determinado número de niños en la Capilla Sixtina.
Por tanto, cada vez ha tenido ocasión de pronunciar las fórmulas previstas por el rito del bautismo en vigor desde el año 1969, pero dos palabras de este rito no le han convencido nunca del todo.
De este modo, antes de renunciar a la cátedra de Pedro, ha ordenado que se cambiasen en el original en latín y, después, también en las denominadas lenguas vulgares.
Esta disposición, puesta en acto por la congregación para el culto divino y la disciplina de los sacramentos, ha sido publicada en el boletín oficial del dicasterio, «Notitiae». Quien indicó la existencia de la misma, en el silencio de los medios de comunicación vaticanos, fue el periódico de la conferencia episcopal italiana, «Avvenire».
El decreto que introduce la innovación, publicado en latín, empieza así:
«Puerta de la vida y del reino, el bautismo es el sacramento de la fe, con el cual los hombres son incorporados a la única Iglesia de Cristo, que subsiste en la Iglesia católica, gobernada por el sucesor de Pedro y los obispos en comunión con él».
Y precisamente partiendo de esta consideración, la congregación para el culto divino y la disciplina de los sacramentos ha motivado la variación en la segunda «editio typica» latina del rito del bautismo de los niños de 1973 (que en la fórmula en cuestión es idéntica a la primera «editio typica» de 1969):
«Para que en el mismo rito se resalte la enseñanza de la doctrina sobre la labor y deber de la Madre Iglesia en los sacramentos que debe celebrar».
La variación introducida es la siguiente.
De ahora en adelante, al final del rito de acogida, antes de santiguar al niño o niños en la frente, el sacerdote ya no dirá: «Magno gaudio communitas christiana te (vos) excipit», sino que dirá: «Magno gaudio Ecclesia Dei te (vos) excipit».
En práctica, el Papa Joseph Ratzinger, como sutil teólogo, ha querido que en el rito bautismal se dijera claramente que es la Iglesia de Dios – la cual subsiste totalmente en la Iglesia católica – la que acoge a los niños que reciben el bautismo, y no genéricamente la «comunidad cristiana», término que incluye también a cada comunidad local o a las confesiones no católicas como las protestantes.
En el decreto publicado en «Notitiae» se determina que Benedicto XVI «benévolamente estableció» esta variación del rito durante una audiencia concedida al prefecto de la congregación, el cardenal Antonio Cañizares Llovera, el 28 de enero de 2013, apenas dos semanas después del anuncio de su dimisión como Papa.
El decreto está fechado 22 de febrero de 2013, festividad de la Cátedra de San Pedro, y está firmado por el cardenal prefecto y el arzobispo secretario, Arthur Roche. Y se dice que entró en vigor a partir del 31 de marzo de 2013, reinando ya Papa Francisco, que evidentemente no ha objetado nada respecto a la decisión de su predecesor.
La introducción de la variante en las lenguas vulgares será realizada por las respectivas conferencias episcopales.
Actualmente, en inglés la frase en la cual las dos palabras «comunidad cristiana» deberán cambiar en «Iglesia de Dios» es: «The Christian community welcomes you with great joy».
En francés: «La communauté chrétienne t’accueille avec une grande joie».
En español: «La comunidad cristiana te recibe con gran alegría».
En portugués: «È com muita allegria que la comunidade cristã te recebe».
Ligeramente apartadas del original latino son la versión alemana: «Mit großer Freude empfängt dich die Gemeinschaft der Glaubenden [La comunidad de los creyentes te acoge con gran alegría]» y la que está en vigor en Italia: «Con grande gioia la nostra comunità cristiana ti accoglie» («Con gran alegría nuestra comunidad cristiana te acoge»), donde se añade un «nuestra» que no está presente en el original latino.
La versión italiana es la que Benedicto XVI ha utilizado cada vez que ha administrado el sacramento en el domingo del Bautismo de Jesús y, tal vez, ha sido precisamente ese «nuestra» demasiado autorreferencial lo que ha inducido al Papa teólogo a realizar el cambio.
Hasta el año 2012, de hecho, Benedicto XVI omitía el «nuestra» y aunque celebraba en italiano, decía a los pequeños que recibían el bautismo: «Con gran alegría la comunidad cristiana os acoge».
Pero al final debe haber considerado ambiguo también el original en latín. Así, el pasado 13 de enero, celebrando por última vez como Sumo Pontífice el bautismo, dijo: «Queridos niños, con gran alegría la Iglesia de Dios os acoge».
Poco después, tras las últimas disposiciones de su pontificado, ha prescrito dicha fórmula para toda la Iglesia.
Luego de una atenta lectura todo lector debe de haber sacado sus conclusiones. Tiene que haberlas sacado. ¿Las sacó?…
«La Iglesia de Dios la cual SUSBISTE totalmente en la Iglesia Católica»… puff.
«Versiones en lengua vulgar» (No, no se refiere a Bergoglio), pero… ¡que manía con las lenguas vulgares!, que como está visto contribuyen con una mayor y babélica confusión litúrgica y ritualística.
«Demasiado autorreferencial»… esa palabra, «NUESTRA», que «no convencía al teólogo sutil».
Tan «autorreferencial como decir directamente y SIN AMBIGUEDADES «IGLESIA CATÓLICA». Claro, eso NO se puede decir. Por eso «Iglesia de Dios», que no es excluyente.
El «Emérito» omitiendo, entonces, esa palabra y operando una constante improvisación en la fórmula del sacramento.
Una especie de saltimbanquismo sacramental evidentemente confuso.
En fin…
Se nos perdonará que volvamos a recurrir a otro,
(Tango)
«Que ambiguos son tus sentimientos «corazón tradicional»,
que parece todo un cuento lo que fue bisecular.
Te pregunto cómo es esto, que propones a los fieles doctrina tan desigual.
Has engañado al confiado al ingenuo y al conserva y a mucho tradicional
Y es por eso que te digo:
Yo mejor me tomo el palo,
aunque sea a contramano,
porque vos vas a chocar »
Conclusiones.
Por si el lector no las sacó por vago o porque espera algo más de nosotros (arriesgado el lector…), fieles a nuestro estilo, despachamos este disparatado artículo escrito de manera acorde con el disparate que lo inspira, con la siguiente conclusión que, como no podía ser de otra manera, es una cruel ironía.
Y aquí va:
Hemos realizado el correspondiente y arduo trabajo semántico, teológico, epistemológico, ontológico, sacramentológico, y lógico (¿?) de toda esta cuestión que tan perturbado, atribulado e inquieto tuvo al sutil «Emérito», y luego de algunas semanas de trabajo de nuestro equipo interdisciplinario de asesores, los doctores: Epísteto PITALUGA (epistemólogo), Claroveo NULLAVIS (asesor luterano), Casiateo FARÁNDULA (ontólogo), Pústulo NOXIUS (sacramentólogo) y Bautista SINEFIDE (bautistólogo), ofrecemos la que sin dudas es la mejor y definitiva formulación para el «Sacramento del Bautismo de la Iglesia Conciliar», que permitirá a Joseph Ratzinger finalmente descansar en paz, (Orate, fratres, UNA CUM illa intentio) con la tranquilidad del deber cumplido.
Tiene a su favor que ha sido enriquecida con aportaciones bergoglianas necesarias e imprescindibles.
Esta es la fórmula definitiva y aprobada en nuestra lengua vulgar:
«Queridos niños, en la comunidad de los cristianos que, para escapar de esa tendencia autorreferencial tan poco ecuménica, evita autodefinirse como Iglesia Católica, decimos que la Iglesia de Dios donde subsiste (por ahora y SÓLO POR AHORA) la Iglesia fundada por Jesucristo, no nuestra sino de todos, los crédulos y los incrédulos (los creyentes en «la que subsiste», los que creen en las «no subsistentes», y los que creen que no creen en «nada que subsista»), les damos un caluroso recibimiento, acogiéndoos con alegría en ella… sea lo que ella sea».
… y TODOS FELICES !!!
ACLARACIONES.
Esperamos que se haya comprendido que fue el disparate de Ratzinger el que ha inspirado todos estos disparatados pensamientos nuestros. Sólo nos hemos puesto en consonancia con la tristísima y bien concreta existencia de los disparates de la atribulada y colapsada mente del Teólogo Sutil y «EMÉRITO» MODERNISTA, con la intención de que se comprenda mejor y, además con el plus de una sonrisa.
La fórmula del «Bautismo para la Iglesia Conciliar» que propusimos incluye una visita gratuita al psicólogo que atenderá en cada casa parroquial a partir de la promulgación del Decreto correspondiente.
Las letras de tango son del «Tanguista Oficial»; es nuestro gentil y obligado homenaje al inspirador P. Leonardo Castellani.
Tango y final:
Como hay mucho de lunfardo, difícil de comprender
para quien no es Argentino, disculparme es un deber.
Si la duda lo acogota…
Y no la puede evacuar…
Hay diccionario lunfardo,
pero use otro recurso…
preguntándole a Fabian.
