JOSÉ LUIS URIBE FRITZ: CREENCIA – POLÍTICA – SOCIEDAD – 2º PARTE


Segunda parte del trabajo. Vea la parte anterior haciendo click aquí

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«EL BIEN EXIGE… LA LUCHA PARA SU DEFENSA»

El demonio en su obrar, actúa en tres niveles que están íntimamente relacionados con su naturaleza y que describen de paso, los rasgos principales de su «ser». El demonio es por excelencia el gran «engañador», el gran «subvertidor» y el gran «usurpador«. Existe además otro tema al respecto que es de suma importancia: hay una diferencia entre «satanismo» y «demonología» que es necesario aclarar. El «satanismo» es el culto practico, EL HOMENAJE DE ADORACION a el «demonio, al diablo o a satán». (El nombre da lo mismo) y de hecho; como es de conocimiento público existe una iglesia satánica oficial y sectas satánicas por doquier. En cambio la demonología (aunque etimológicamente señala el estudio y el conocimiento del demonio) para quienes se adscriben a él como a una «religión»
y que es la forma de cómo lo debemos entender; es la divulgación del «culto a satán» mediante el trabajo de creación de un orden social, cultural, moral, político y económico que lleve a la imposición de ese culto; y este aspecto del satanismo es más desconocido de lo que debiera y es del que nos preocuparemos en mayor profundidad. Para graficarlo de otra forma podríamos decir que la «demonología» es el aspecto «laico o secularizado» del satanismo, así como el «materialismo» es el aspecto «laico o secularizado» del «ateísmo».

Para una mayor comprensión de lo expuesto hasta ahora y sobre todo para un entendimiento de las relaciones entre «demonología, política y gobierno mundial». Vamos a desarrollar someramente algunos principios que nos den la luz necesaria para llegar a establecer la veracidad de esta tesis.

CATEGORIAS BASICAS DEL PENSAMIENTO

La historia de la humanidad se ha desarrollado en torno a dos principios únicos: la inmanencia (materialismo) y la trascendencia (espiritualismo). No hay más. No existe otra posición. Todos los sistemas de pensamiento se han desarrollado en función de estas fuentes. Y todos son variaciones que obedecen a una de estas dos matrices. El asunto gravita en descubrir los aspectos que relacionan a las distintas doctrinas ideológicas que explican al mundo y al hombre con uno de estos dos principios para poder revelar convenientemente la naturaleza de una época histórica, conocer sus fuentes y proyectar su acción e influencia. Porque como señala Luise Reissing; «todo momento de la vida humana es una participación. El vivir entraña una demanda constante. No hay hombres –ni desde luego intelectuales- sin partido. Todos están adscritos a algo que pugna por fijar rumbos a la vida humana».

Sin embargo, lo que fija rumbos a la vida humana y su relación con el quehacer cotidiano del hombre y lo más importante con su origen y destino, no se nos presenta hoy en día con la claridad que quisiéramos. Por eso debemos partir por la obviedad del comienzo, como lo es la exposición y el conocimiento mínimo de los principios que desarrollaremos a continuación. La lógica además así lo indica, porque como señala Aristóteles «no es posible dilucidar los alcances de una materia en discusión si no se ha establecido primero la naturaleza de la materia en discusión» y si señalamos que la política y la demonología guardan una relación directa con el gobierno mundial, debemos conocer entonces sus naturalezas para ver si ellas logran a partir de sus atributos relacionarse apropiadamente con este supra gobierno de carácter universal. En síntesis estos dos principios que se denominan generalmente «supuestos necesarios» pues en virtud de sus postulados explican al hombre y al mundo, nos señalan lo siguiente:

1º TRASCENDENCIA (espiritualismo y creación):
Considera que existe un ser Superior Necesario, Eterno e Infinito, que todo lo ha creado y lo rige y que por voluntad propia ha creado a seres finitos, aunque hechos a su semejanza, dotados de libertad y de una naturaleza propia. En este orden la fuerza creadora es distinta, independiente, superior y anterior a la creación y los seres finitos que produce y viven su libertad. Este acto de creación involucra acciones que suponen la intervención de un principio exterior y superior a todo lo que existe en un sentido de clara diferenciación con la obra creada; y su importancia reside en la natural consecuencia de que el principio de justificación de los seres no mora en ellos mismos, puesto que el ser y la vida no se los han dado ellos mismos como el buen sentido, la experiencia humana y la doctrina católica enseñan.

En su acepción filosófica trascendental viene a significar de un modo general, «lo que trasciende», en el sentido de «lo que está más allá» de alguna realidad específica y que se comunica o extiende a otras cosas.
Que está relacionado con lo que trasciende los límites de la realidad sensible (mundo y orden material), en especial, lo que se relaciona con lo espiritual: con el objetivo de la búsqueda y reconocimiento del sentido último y trascendente de nuestras vidas y que no es posible descubrir ni identificar con lo material, efímero y transitorio de esta vida y de las cosas materiales.

2º INMANENCIA (materialismo y evolución): No existe un ser necesario creador, distinto, superior e independiente de la naturaleza. El hombre forma parte de la naturaleza por emanación pues no hay creación; y al no distinguirse de ella posee su misma esencia, origen y destino. Esto significa que toda la actividad humana «permanece» dentro del agente mismo del que forma parte (la naturaleza) en el sentido de que tiene en el agente su propio fin. De esta manera, el destino del ser humano se corresponde ineludiblemente con un vínculo de necesidad absoluta, (no dependencia como sucede con el Creador) pues al ser el hombre parte de un todo sin estar separado de él, existen lazos de correspondencia con este todo que determinan que nada se pierde, y que todo se vincule con todo (new age). Todo está en permanente cambio porque todo está en movimiento pues no hay una causa originaria externa «fija y permanente» de la naturaleza. Ella existe «por si misma».

Como dato anexo, cabe señalar que esto es lo que divulgan películas como avatar y la guerra de las galaxias entre otras muchas.

Es así como en esta hipótesis, el hombre al ser materia unida al resto de la naturaleza (reiteramos no creación) por su misma esencia, su evolución implica una perfección de la materia y lo contrario, la degradación.

Otro dato anexo, el ecologismo y la defensa de los animales tienen aquí su fuente ideológica, pues el hombre animal evolucionado, tiene un lugar dentro de la naturaleza que no lo distingue de los árboles o los brutos (la naturaleza no está subordinada a él como en la creación) . Es «responsable» del cambio climático, contaminación, etc. en comparación con los demás animales porque posee razón no como atributo de su ser, sino como consecuencia adquisitiva del salto evolutivo que se produjo en él. Es «el animal más evolucionado» nada más. La cosa es así aunque Darwin y sus secuaces no hayan encontrado una sola prueba para demostrar la existencia de este «salto cualitativo» que involucra en realidad la transformación de un ser en otro distinto.

Para terminar cabe afirmar que en este principio que explica al mundo y al hombre, no solo todo está predeterminado porque todos los acontecimientos están insertos en el eterno retorno del ciclo de la vida (nacimiento-crecimiento-muerte) –incluida la vida humana– sino que al mismo tiempo como consecuencia de este determinismo que es materialista, no ontológico; el libre albedrío no existe, ni la jerarquía entre Creador y creación tampoco. Es por esto que, el sabio católico francés Lecomte du Noüy nos argumenta con tanta claridad, que: «La negación del libre albedrío, la negación de la responsabilidad; la concepción del individuo como unidad puramente físico-química, asimilado a un fragmento de materia viva, pero sin diferenciarse en nada de los otros animales, implican necesariamente la muerte del hombre moral, la supresión de toda espiritualidad, de toda esperanza, el horrible sentimiento de una total inutilidad.»

En consecuencia, el ser inmanente se contrapone pues al ser trascendente porque no reconoce al hombre como un ser con atributos propios, superiores y distintos de la naturaleza en la que está inserto y llamado a superar aquella por medio de un destino espiritual.
Todo esto nos lleva a establecer algunos vínculos ideológicos como los que hemos señalado y que no trataremos en profundidad aquí pero que hemos mencionado como ejemplos para una mayor comprensión de los argumentos que estamos desarrollando. Lo que demos señalar y enfatizar es que estos principios (supuestos necesarios): inmanencia y trascendencia, son en última instancia causas justificadoras y ordenadoras de la vida para quienes los asumen como una «verdad». Y
tan importante como los elementos constitutivos que determinan que un principio sea «verdadero» y otro «falso», es la realidad objetiva de que los seres humanos siempre y en todo tiempo han optado por uno u otro en mayor o menor número.


NATURALEZA Y FORMA

Todas las cosas poseen dos atributos esenciales. Entendiendo «cosa» en el sentido metafísico que determina que todas las cosas poseen una realidad sea esta material o inmaterial. En consecuencia, todas las cosas se definen, conocen, identifican, diferencian, relacionan y valoran de acuerdo a estos principios:

NATURALEZA: esencia de una cosa que le es permanente, propio e inmodificable y que determina que sea lo que es. Como señala Santo Tomas de Aquino «el obrar sigue al ser». Esto es, todas las acciones están determinadas y se explican de acuerdo a la naturaleza del organismo que las ejecuta, sea este un ser como el hombre, un animal cualquiera o un cuerpo doctrinario de ideas. Expliquemos aquí un punto señalado anteriormente cuando desarrollamos las cualidades del inmanentismo y del trascendentalismo. Las acciones propias de un ser como el hombre están «determinadas» por un principio interno (determinismo ontológico) que se desprende de su naturaleza. El hombre no puede actuar como un bruto irracional porque no está en su ser actuar de esa forma. El ser «irracional» (aunque actúa como tal cuando no usa su intelecto como debiera) no es un atributo que esté en su «naturaleza». Por eso se señala que está «determinado» a actuar «siempre» en función de lo que le es propio: su ser RACIONAL. En cambio el «determinismo» materialista nace de un principio externo al ser humano que vincula erróneamente su ser con la naturaleza (materia) y le atribuye una cualidad de identidad ontológica que no está en el «modo de ser» del hombre, porque en primer lugar la materia es por naturaleza «inerte e irracional» y segundo; porque su ser no está atado bajo ninguna circunstancia solo y únicamente al ciclo «material» de la vida «nacimiento-desarrollo-muerte». El hombre rompe este círculo porque su naturaleza es «espiritual» y está llamado a cumplir un destino superior y distinto a lo material aunque su naturaleza esté compuesta en parte por un cuerpo que lo liga al mundo material.

CARÁCTER: forma mediante la cual se expresa la esencia de algo o alguien. Por ejemplo, si yo escribo elefante nadie que este leyendo esto se representa mentalmente a un limón. Uno de los escollos que nunca han podido superar los naturalistas darwinianos de todo orden, es precisamente este. Explicar cómo los organismos han superado su «FORMA» única; es decir el carácter que les es propio y adquirir otra forma, y no obstante seguir conservando su «naturaleza primigenia». Este principio es de suma importancia y extrapolado correctamente a la política y a la lucha ideológica, se ha transformado en una fuente de acción teórica y práctica que recordaremos más adelante.

LA VERDAD

El entendimiento es la luz que Dios nos ha dado para conducirnos. Se le dan diversos nombres: en tanto que inventa y que penetra, se llama inteligencia; en tanto que juzga y dirige hacia la verdad y el bien, se llama razón y juicio. La razón, en tanto que nos desvía del verdadero mal del hombre, que es el pecado, se llama la conciencia.

El verdadero carácter del hombre, que lo distingue de los otros animales, es su capacidad de razón. Está llevado naturalmente a dar razón de lo que hace. Así, el verdadero hombre será aquel que puede dar buenas razones sobre su conducta.

No obstante el hombre antes de emitir un juicio; que es una afirmación siempre, primero se pregunta «¿Qui ist veritas?» «que es la verdad». El concepto «verdad» se usa en primer lugar en dos sentidos: para referirse a una proposición y para referirse a una realidad. Son estas dos acepciones las que necesitamos desarrollar y tener presente para nuestro análisis. En el primer caso se dice de una proposición que es verdadera a diferencia de «falsa». En el segundo caso se dice de una realidad que es verdadera a diferencia de «aparente», «ilusoria», «irreal», «inexistente», etc.

Estos juicios con los que afirmamos la verdad de una proposición o tesis y la verdad de una realidad lo hacemos con la misma metodología: ARGUMENTO Y PRUEBAS
que demuestren. No existe para el ser humano otra forma de llegar a establecer la verdad puesto que el conocimiento humano es indirecto, no intuitivo. Es decir, primero aprehendemos las formas de las cosas (PERCEPCION SENSORIAL) para después irnos elevándonos hasta el pensamiento en abstracto. «Ahora vemos por medio de un espejo y oscuramente»… «Ahora conozco imperfectamente, pero un día conoceré como Dios mismo me conoce» (Corintios 1;12-13). En el hombre «la verdad para ser creída, primero tiene que ser demostrada».

La verdad en tanto es la conformidad o conveniencia de la mente con la cosa, o adecuación de la mente con la cosa, se llama «verdad lógica», y en este sentido se trata de la verdad como propiedad del entendimiento, en cuanto consiste en asentir a lo que es. Esta «verdad lógica» puede entenderse o como conocimiento o como unión del juicio con lo juzgado. Es por eso que se dice que la naturaleza del entendimiento es dar su asentimiento a la verdad porque la mente humana está creada para la verdad.

En esencia la verdad se conoce y se define como una relación. Esto significa que la «verdad metafísica» y luego la «verdad ontológica», son definidas en función de la conformidad o conveniencia del ente con la mente o el intelecto. Ello presupone sin embargo, que el ente es inteligible, es decir posee la capacidad de ser conocido ya que de lo contrario no podría haber la conformidad señalada.

La verdad dirime. Entre un acto humano y otro a ejecutar, la verdad siempre carga la balanza sobre aquel que en propiedad le pertenece. «El hombre no obra sino después de haber querido y no quiere sino después de haber pensado». El problema radica en que, asumir la verdad obliga a la precisión en las ideas. Empuja a tomar una posición. Y el hombre moderno es un ser que todo lo transa, nada cuestiona y nada define. Asumir una única posición como verdadera; porque su naturaleza así lo indica; y que signifique rechazar todas las demás como falsas, porque en su esencia lo son, se ha constituido en una forma de extremismo ideológico. De intransigencia intolerante. Y por su parte, la tolerancia, en la medida que lo acepta todo, sin discernir el error de lo cierto, ha reemplazado la certeza de la fe que nace del criterio de la verdad objetiva, por una indefinición subjetiva que todo lo define, solo por el hecho de aceptarlo todo tal cual es. ¡Vaya paradoja! No y mil veces no. Es al revés: La tolerancia exige que se tolere en primer lugar, la verdad. Como señala muy bien Belloc «… si se niega el valor de la razón humana, si se dice que no podemos mediante nuestra razón llegar a verdad alguna, entonces ni siquiera la afirmación formulada puede ser verdad. Nada puede ser cierto y nada vale la pena decirse (ni mucho menos permanecer inmutable y ser universal).» Pero este gran ataque moderno es indiferente a la propia contradicción. Solo afirma.» Indudablemente hoy en día la convicción por argumento y prueba ha sido sustituida por LA AFIRMACION REITERADA, EL NUMERO DE LA MAYORIA (DEMOCRACIA) Y LA LIBERTAD INTELECTUAL (LIBERALISMO: cada quien construye «su verdad») Esta «verdad» por ser «personal» es tan válida y legitima como otra cualquiera. De esta forma, todas las opiniones son válidas no porque sean verdaderas, sino porque tienen como fuente a la persona (suprema realidad). Todos tenemos «el derecho a la libre expresión». Poco importa que la verdad objetiva subyazca o no como fuente de esta libre expresión. Lo que importa es la inviolabilidad del «ser humano» en sus expresiones. Como muy bien nos señaló una vez el Padre Camargo «todos defienden su opinión, pero… ¿Quién defiende a la verdad?

Por eso es tan importante que en el proceso de formarnos un juicio sobre nuestro ser en cuanto a su origen, esencia y destino; y que en consecuencia dirigirá nuestra voluntad puesto que ha establecido una determinada concepción como verdadera y como un bien a alcanzar; en primer lugar, debemos tener siempre presente que la naturaleza humana es perfectible en cuanto asume y se alimenta de todo aquello que es objetivamente justo, bueno y verdadero. En segundo lugar, se debe conocer la naturaleza de las ideas que la definen, la forma que revisten que es la forma en cómo se nos manifiestan e ir a sus fuentes intelectuales para conocer la verdadera índole de las ideas que sostienen las ideologías y sus teóricos en cuanto a la explicación de la esencia del ser humano y el mundo.

Para todas las personas esto es de capital importancia, lo sepan o no; lo quieran o no, lo acepten o no porque una vez asumida una concepción de vida no existe vuelta atrás a la hora del momento decisivo de enfrentarnos con el Ser Supremo y único Hacedor de la vida: Dios. Las consecuencias de nuestras decisiones una vez nos alcanza la muerte no se pueden modificar, porque como señala Santo Tomas de Aquino, si durante todo el transcurso de nuestra vida hemos dirigido nuestra voluntad en una dirección, allí queda apuntando en la misma dirección, como un árbol caído cuya copa señala la dirección hacia donde fue derribado. No podemos modificar la realidad sobrenatural a la que nos lleva, como resultado ineludiblemente; los actos que hemos realizado a lo largo de nuestra vida.

Un antiguo catecismo alemán del siglo XVIII así lo enseña:

«Según como se cree, así se vive;

según como se vive, así se muere;

Según como se muere, así se queda».

POLITICA – REVOLUCION Y ORDEN SOCIAL

Existe una máxima escolástica desgraciadamente olvidada en pedagogía y que señala que «aquel que posee la verdad, es aquel que conoce la naturaleza de las cosas». Consecuentemente, desconocer la verdadera naturaleza humana es negar a Dios que la ha creado y negar el orden natural es negar también a Dios. Estos principios aunque no sean explícitos en la revolución neosocialista actual, pues así está diseñado ideológicamente siendo además, este aspecto una característica fundamental del proceso de renovación del socialismo; subyacen sin ninguna duda en todos sus objetivos y acciones. En el antiguo modelo revolucionario (soviético) en cambio eran explícitos y una vez asumido el poder mediante una revolución sangrienta se decretaba por ley el término de Dios y de la religión. Pero con esto no se modificaba la naturaleza del hombre y se forzaba el orden social en función de una imposición sobre la voluntad. Pero el hombre en su fuero interno seguía creyendo en Dios. Y daba su vida por El. Esto lo comprendieron muy bien los teóricos del socialismo. Se dieron cuenta de que lo que en realidad produjeron con su «modelo ideológico» fue más MARTIRES que REVOLUCIONARIOS.

En cambio las nuevas categorías ideológicas del neosocialismo, ampliamente desconocidas, transforman el modelo actual «político-ideológico» de la izquierda en una ideología tan ignorada, que las personas creen que el comunismo no existe o que ha modificado «su naturaleza». Cuando en realidad, la lucha se ha trasladado más allá de la negación o supresión de los signos visibles de lo divino. Lo que se pretende ahora es que el hombre actúe «libre y voluntariamente» contra su naturaleza para negar a Dios a partir de y por sus obras.

Debemos precisar y reiterar para una mayor comprensión de los fenómenos políticos, que todo análisis ideológico debe remitirse a las fuentes «naturales» de la doctrina de la cual pretende obtener el conocimiento necesario que explique satisfactoriamente su accionar. Todas las definiciones ideológicas deben ser entendidas en función de su propia matriz y su propia lógica interna operacional. No sirve la opinión de un tercero. Ni una aproximación a partir de mis propias creencias. Sin esta rigurosidad metodológica no es posible la comprensión de los fenómenos políticos. En este sentido la predominancia del «neosocialismo» en la actualidad nos obliga a considerar sus premisas aunque sea en sus definiciones dogmáticas. Pues sin ellas el desarrollo constitutivo de la realidad actual y el nuevo orden social que aceleradamente y sin oposición alguna se está construyendo y cuya naturaleza se ira poco a poco develando a medida que entreguemos los argumentos y pruebas necesarias, quedan en la más absoluta «oscuridad» en cuanto a su matriz ideológica y metafísica.

En primer lugar definiremos política. No obstante ser el área social más cercana a las personas, es la más desconocida y malinterpretada. La política es aquella actividad encargada de plasmar o imponer, un determinado orden y guiar en una determinada forma, al hombre y la sociedad en la cual este se desarrolla. Es el medio en el cual se da la lucha por la imposición de determinadas ideas sobre cómo y porque el hombre debe vivir y organizarse de un modo y no de otro. La política en consecuencia no es otra cosa que «UN PROCESO PARA ALCANZAR EL PODER». Y significa en la práctica informar el sentido de la vida.

Cabe señalar que la política se divide a su vez en dos grandes áreas: Política formal y política ideológica. Y entre ellas hay una diferencia que no es de naturaleza, sino de relación. En efecto, la política formal se concuerda con la estructura organizativa del Estado y la forma en que se desarrolla la dinámica para ocupar todos los cargos mediante los cuales se desenvuelven sus funciones. Elecciones, nombramientos ministeriales, cuerpos legislativos, creación de leyes, etc. Es un reflejo de la política ideológica. No su causa. La política ideológica en cambio, es el cuerpo doctrinario de ideas que como origen justificativo y operativo de las teorías sobre el hombre, el Estado y la sociedad, son la fuente de los procesos sociales que determinan que una particular concepción de ellos, prime sobre otras y den forma a un orden social que es su reflejo natural.

Ambos conceptos es de suma importancia tenerlos presente siempre para el análisis político, porque o se confunden o se desconocen, siendo de esta manera fuente de errores y confusión a la hora de la compresión del porqué de ciertos fenómenos de transformación social que detallaremos y explicaremos oportunamente.

El término política guarda relación con «el arte, doctrina u opinión referente al gobierno de los Estados». Y gobernar, a su vez, significa guiar y dirigir. La naturaleza de la política necesariamente, por lo tanto, obliga a quienes se sienten llamados a GUIAR los destinos de una sociedad, a la creación de un poder político hegemónico, es decir, un poder político con «primacía» absoluta y sin contrapeso alguno, y por consiguiente, con la capacidad de dirigir y controlar la orientación de una sociedad hacia un fin ideológico predeterminado, por intermedio de una específica forma de gobierno; democracia, socialismo, fascismo, etc. (política ideológica).

Ahora bien, gobierno debe ser entendido como la exteriorización de la capacidad del poder
político hegemónico de dirigir y controlar a la sociedad
, es decir, que su éxito en la orientación hacia el fin ideológico predeterminado, depende de hacer que el contenido de aquel fin ideológico sea asimilado por la sociedad, es decir, que aquella lo asuma y lo considere como bueno y legítimo, y en última instancia, como representativo de cómo ella se concibe a sí misma. Solo de esta forma es posible GOBERNAR y entender a su vez, en su real esencia el término gobierno. No debe confundirse bajo ninguna circunstancia gobierno con poder, en el sentido de que, quienes están encargados de la administración del Estado (política formal), son los que tienen… EL PODER.
No necesariamente se tiene o se debe de estar en el gobierno de turno para tener poder político real y efectivo. Para ser más precisos, PODER se asimila erróneamente con un concepto tradicional que se tiene del Estado. Dicho concepto nos dice que, el Estado es, la organización POLÍTICO JURÍDICO ADMINISTRATIVA SUPERIOR, que se ha dado a sí misma una Nación. Gobernar no significa, entonces, ocupar los cargos del gobierno durante seis años. Gobernar significa construir y proyectar en el tiempo y en la sociedad, un poder político hegemónico con un fin ideológico, que sea capaz de ser asimilado por la misma, para de esta forma ser capaces de conducirla a dicho fin ideológico predeterminado. Reiteramos, en política gobernar significa EDUCAR EL PROCESO DE LA VIDA HUMANA OTORGÁNDOLE UN VALOR, UN CONTENIDO, UN SENTIDO, UN LUGAR Y UNA FINALIDAD.

Y como ya demostramos, la fuente de las ideas políticas obedece siempre a una matriz «trascendente» o «inmanente». Dilucidar en cada época esta matriz nos explicará el porqué de una determinada forma de vida social y concepción del Estado. Porque «Cada periodo de nuestra cultura siempre está bajo el signo de una cierta idea que el hombre se hace del hombre.»

Es por esto que, para quienes manejan y conocen la categoría más importante de la política: el poder –en la real dimensión y alcance del mismo– saben perfectamente que, la única alternancia en el poder, no es por intermedio del recambio de las autoridades que administran las instituciones del Estado, por intermedio de «elecciones libres y democráticas» cada seis años (política formal), sino el lógico relevo de una generación por otra, con las mismas creencias y los mismos valores, en la administración del poder político hegemónico que –como ya dijimos– no necesariamente dice relación con las autoridades mencionadas, y que es el que gobierna real y efectivamente a la sociedad, estando afuera o adentro de la administración de las instituciones del Estado (política ideológica).

Desgraciadamente, este es un error permanente en lo que respecta a las categorías ideológicas que se manejan al interior de ciertos sectores políticos: el confundir, precisamente, gobierno con poder. Agravado más todavía, por el desconocimiento y la nula importancia dada a la categoría ideológica más importante de la política, que es invariablemente: EL PODER. No existe ninguna organización política, fuera de las de izquierda, que mencionen en sus documentos, esta palabra clave: PODER. Y su real importancia, en cuanto a ser el eje del accionar de una agrupación política, fue magistralmente sintetizado, precisamente, por uno de los teóricos más importantes del marxismo, Mao Tse Sung, en el siguiente apotegma: «toda la organización debe estar enfocada a la mantención del poder».

Necesariamente, entonces, la naturaleza de la política, obliga a dar una lucha ideológica POR EL PODER. Y esta lucha ideológica se da, en la conciencia de las personas y por el control de la conciencia de las personas que son los sujetos de toda sociedad. No puede y no debe existir contradicción alguna, entre cómo se concibe a sí misma una sociedad y como la conciben quienes la guían o se dicen llamados a dirigirla, porque quienes están llamados a guiarla –nacen y surgen como lo que son– de acuerdo a la cultura que los nutre a sí mismos y que nutre a su sociedad. ¿Cuándo existe una contradicción vital y se crea un conflicto político? Cuando un sector de la sociedad tiene un concepto de HOMBRE, ESTADO Y SOCIEDAD, distinto del que impera y se empeña, en consecuencia, en imponerlo y modificar el contenido y finalidad de los mismos, que hasta ese momento la sociedad tiene como verdaderos, buenos y legítimos. A esa confrontación
se le denomina lucha ideológica, porque es una lucha por imponer determinadas ideas, y a partir de ellas, producir un nuevo ordenamiento de la sociedad sobre valores y sus consecuentes nuevas relaciones, (entre el hombre, el Estado y la sociedad) distintos y contrarios a los que la nutren. Es esa lucha
ideológica la que, en
su
naturaleza y en los planos en que se da, la que jamás puede ser desconocida, infravalorada u omitida. Repetimos una vez más, que, el gobierno –en cuanto a administración de las instituciones del Estado– es una categoría del poder, (categoría meramente formal) que no agota en sí misma todo el concepto del poder.

Un ejemplo claro que grafique lo señalado lo constituye la lucha del Islam con la concepción de vida
que pretende imponer la potencia hegemónica occidental; USA. Tal concepción de la vida social en sus expresiones liberal y capitalista encubre un trasfondo materialista y ateo. Dios está ausente del sentido de la vida social que es el espacio natural en donde el hombre desarrolla su ser. Siendo esta vida social, por otro lado, nada más que la proyección de una determinada concepción del hombre. Al respecto, el Ayatollah Jomeini en sus escritos es bien claro, él señala que «el objetivo de la política es la gobernación del Islam». Para ellos da lo mismo que quien asuma el control del Estado sea un laico o un clérigo, lo que debe gobernar es el Islam con su sentido «trascendente y espiritual del hombre» basados en el principio teológico (supuesto necesario) que lo explica verdaderamente (para ellos); en este caso el credo islamita. Por eso no puede, no debe y no existe en Irán una separación entre religión y Estado. Y eso se refleja claramente en política. La diferencia «ideológica» entre oposición y oficialismo es de «forma» no de «fondo» porque todos son «islámicos». Y cuando el «credo religioso», esto es la verdad que justifica la vida humana y es fuente de expresión de la vida social y el orden políticos es atacado, se levanta una sola voz en su defensa. Todos los estamentos de la vida pública cierran filas detrás de sus «gobernantes» porque son su «reflejo».

Antiguamente esto era así para Occidente… hoy ya no lo es más. Nosotros ya perdimos «la batalla ideológica.» Nos guste o no, esta es la verdad objetiva y es la razón de los ataques al islam: son el último reducto de vida «teocrática» de la humanidad. Las naciones Católicas ya no existen. La cultura católica ya no se refleja en el orden social de ningún país de los llamados católicos. Expliquemos esto con un ejemplo por demás ilustrativo. En los grandes encuentros de las Naciones unidas donde se debate las «políticas de género, promoción de la mujer, feminismo y aborto» que son las mismas que el neosocialismo divulga (y no es coincidencia recordemos que la internacional socialista ha sido reconocida por la ONU como ONG) los únicos países que junto al Vaticano se oponen a estos postulados, son los países islámicos. No se oye la voz de la «espada de la cristiandad, España» o de la «católica Francia» ni mucho menos de algún país «cristiano» del «nuevo» continente.

La razón de este largo ejemplo que he desarrollado con el fin de explicar la naturaleza de la política, es con la intención de que sea más nítida la afirmación siguiente y que espero sea clara para quien llegue a la lectura final de este trabajo: Occidente se encuentra en una avanzada etapa de construcción de un orden «demonológico». Las pruebas son miles y su evidencia surge de la realidad misma.

Volviendo a la definición de política, vemos que de ella se desprende su principal categoría: EL PODER. El poder en sí, como expresión de una ideología, significa lanzar a la arena política distintas fuerzas mediante las cuales se pretende lograr alcanzar el control de la sociedad y el Estado y cuyo fin no es otro que la creación y la mantención de un poder hegemónico sin contrapeso que permitan asegurar en el tiempo el control y la dirección de la sociedad de acuerdo a un fin ideológico propio.
Debemos señalar aquí que estas fuerzas no son necesariamente en su expresión total; militares o guerrilleras que es su denominación común en cuanto se refiere a la izquierda en general, sino que son de distinta índole dependiendo del área donde se dé la lucha política, esto es moral, económica, cultural, etc. El factor militar, siempre será en la etapa revolucionaria un elemento de corrección del rumbo ideológico, de aceleración o desaceleración del proceso revolucionario. De allí que algunas veces tenga más o menos preponderancia en una época histórica.

Por otro lado, es tal la relevancia que se desprende de la lucha por el poder, que Lenin definió precisamente al proceso político-dialéctico por excelencia encargado de encauzar la lucha ideológica, es decir, LA REVOLUCION: «como un proceso de traspaso del poder». Pero también se debe recordar, que este proceso revolucionario consta de etapas bien definidas y específicas. En este contexto, el estadio anterior a todo proceso revolucionario que signifique un verdadero traspaso del poder o en otras palabras, un triunfo de la revolución, es la subversión. Y por su parte, subversión, quiere decir, la alteración del orden moral-valórico existente (espiritual-cristiano), como premisa básica para producir un quiebre en la sociedad y su posterior realineamiento en otro orden moral-valórico (materialista-ateo).


El lumpen que saquea y protesta en las manifestaciones es definido por K. Mark como «lumpen proletarium» y su función es ser parte «ideológica» del proceso revolucionario en su etapa subversiva. Sin embargo, se les considera por la prensa como «delincuentes, antisociales, vándalos, etc.» Los delincuentes no rayan las paredes después de sus fechorías con una consigna ideológica como la que representa a la Anarquía y que es el estadio o condición más importante previa al traspaso del poder. El lumpen delinque, no hace proselitismo político. Aunque esos actos delictivos formen parte; sépanlo ellos o no, de un proceso revolucionario en curso, que sí conocen quienes promueven las condiciones objetivas para que estos actos ocurran.

Por otra parte Karl Marx define al comunismo «como una guía para la acción». La naturaleza de esta acción y el fin al que está enfocada es posible conocerla a partir de los objetivos que han perseguido todos los procesos revolucionarios comunistas a la largo de la historia. No es necesario profundizar en su doctrina para establecerlos, aunque estén delineados explícitamente en los principales escritos de sus teóricos. El simple estudio de estos procesos con toda su carga de odio, destrucción y muerte, nos da la información sobre estos objetivos, y que son los siguientes:

  1. DIOS: destrucción de la religión y de toda idea de Dios. Cortar todo vínculo con el orden y el mundo sobrenatural.
  2. ESTADO: destrucción de toda organización con sentido de Patria, Nación y gobierno legítimo, desarrolladas en torno a una organización política superior como es el Estado Nacional, y de todos los organismos sociales subsidiarios de que sean el reflejo de la disposición humana en pos del bien común.
  3. FAMILIA: destrucción de la organización social básica de toda agrupación humana.
  4. PROPIEDAD PRIVADA: destrucción de toda organización económica y personal que signifiquen lograr el sustento básico como soporte necesario para el desarrollo del ser humano.

Es en función de estos objetivos como se entiende en consecuencia, el principio operativo revolucionario de K. Marx: «la crítica de la religión es la premisa básica para cualquier otro tipo de crítica». Y la destrucción que se pretende alcanzar atacando los cuatro principios señalados, no solo es de las bases MISMAS de la Cultura Cristiano Occidental. Es un ataque frontal al orden natural (no nos cansamos de repetir esto porque es de suma importancia tenerlo siempre presente) y por lo tanto a la obra de Dios y al El mismo. Toda acción en el orden social, que es donde se plasman todos los valores mediante los cuales el hombre se desarrolla; que sea contraria a Dios no solo es la negación de la primacía que le corresponde por derecho, puesto que es el creador de todo y todo le pertenece; sino que es una acción además, tendiente a desviar al hombre de su camino natural hacia la Divinidad y de la SOBRE NATURALIZACION de las cosas materiales que hace el hombre al enfocar toda su obra a DIOS, dándole de esta forma su real sentido y fin. Es este objetivo el que no hay que perder de vista y que retomaremos más adelante.

Todas las acciones revolucionarias subversivas se desenvuelven en torno a los cuatro principios señalados y contextualizadas en su génesis ideológica primigenia, denotan una clara inspiración satánica. Y quienes las han propiciado en el tiempo como sus principales teóricos, en su mayoría derechamente han adscrito al satanismo sin ninguna duda. Y si no fuera así explícitamente, ahí están LAS IDEAS Y LOS HECHOS que hablan por sí mismos y que posteriormente relacionaremos con lo aquí señalado.

EL ANTIGUO Y EL NUEVO MODELO REVOLUCIONARIO

Existe un nexo causal interno que justifica el proceso de renovación del socialismo por sí mismo. Este nexo es un principio que nos lleva una vez más a establecer relaciones fuera de la política.

Toda acción humana tiene un principio moral que la justifica y los actos políticos en cuanto son actos humanos, no quedan afuera de esta regla. La moralidad no obstante, posee dos fuentes; una objetiva y otra subjetiva. La fuente de la moral objetiva señala que todo aquello que es bueno por su propia naturaleza, perfecciona al ser humano, en cuanto tal, como «ser» genérico. No depende de un hombre en tanto pertenezca a una raza o sociedad determinados al que se le apliquen los atributos por ejemplo, de una ley cualquiera que salvaguarde su honra, bienes, etc., para que estas normativas legales sean calificadas como buenas y verdaderas. Ello, porque estas leyes están fundadas en principios superiores, anteriores, permanentes y universales; en relación a quienes son sujetos de su aplicación. Lo bueno y lo verdadero en este asunto en tanto causa de la ley; -lo son en función de su propia naturaleza- no dependen para ser lo que son, del sujeto que la aplica o del que la recibe.

En cambio, la fuente de la moral subjetiva determina que aquello que me sirve, en tanto soy un sujeto específico particular, es bueno y verdadero. Dejó de servirme a mí, dejo de ser bueno y verdadero. De allí que para el comunismo venga como anillo al dedo la concepción subjetiva de la moral y que se refleja claramente en su consigna «todas las formas de lucha son válidas».

Tenemos entonces que, entre el sistema comunista (comunismo soviético) previo a la caída del muro de Berlín y la reorganización de la izquierda que surge con posterioridad (neosocialismo) existe una relación ideológica vinculante de naturaleza axiológica, que tiene como fuente una moral subjetiva la que se expresa en forma de «critica». Esta crítica, que para la izquierda es la acción de revisión permanente de todos los postulados y acciones políticas (y humanas en general) que se ejecutan, obedece a la naturaleza de las ideas que son su matriz (criterio inmanente de la vida).

Ya vimos que para la categoría inmanente de la vida, no existe nada distinto, absoluto, universal y superior al hombre. Todo está en permanente evolución. Lo que significa que las realidades en todo orden de cosas están sujetas a cambio. El hombre es además, la fuente de todo conocimiento y agota en sí mismo toda acción. Por lo tanto, la vida se explica, justifica y se perfecciona a partir de «como» vive el hombre, no a partir de «que» es el hombre. De esta forma, todo es un ensayo y un error y un nuevamente volver a empezar. Por eso es que los comunistas jamás van a pedir perdón por sus acciones, pues los «errores» los entienden en un sentido «progresista» y de «liberación» del hombre en el camino de su «perfección» que se logrará solo con el triunfo del socialismo. El error para ellos en cuanto a daño moral (mal- pecado) no existe. Lo que en verdad existe es el «error de apreciación de las condiciones objetivas para la lucha REVOLUCIONARIA». Una mala lectura de las condiciones históricas de la revolución y su relación con los principios del «socialismo científico» es la fuente de los errores doctrinarios (no ideológicos), desviaciones de la revolución, y de las disputas internas de la izquierda en general.

En esto consiste entonces el proceso de renovación del socialismo: Como no hay causas externas que determinen una imposición o sujeción a algo superior para el hombre; y la fuente de las ideas y del conocimiento es «solo» empírico, todo error será siempre una acción interna calificada como «desviación» producto siempre de una lectura «subjetiva» (objetiva para ellos) de la realidad. Y cada corrección del rumbo revolucionario no se contradice nunca con el estadio anterior superado, pues es un aprendizaje que se suma al cumulo de experiencias que dan cuenta de una etapa histórica (experiencia) superada en cuanto al «intento UTIL de alcanzar al socialismo». Cada «revolución» es reconocible como heredera de la anterior por sus características principales. Lo que se experimentó en una época no se deja atrás por una modificación de la naturaleza u objetivos del socialismo. Tampoco porque haya sido falso. Se deja atrás porque dejo de ser bueno y verdadero como «forma» para la «revolución» en una determinada época. No porque su esencia sea falsa o errónea. Y Lenin así lo señala: «el carácter de la época determina el carácter de la revolución». Nacen de esta manera nuevas formas, acciones y organismos revolucionarios Desarrollemos estas afirmaciones con las pruebas necesarias que «demuestren».

1º La desaparecida dirigente comunista chilena Gladys Marín, en su discurso en el edificio Diego Portales con ocasión del 30 aniversario del 11 de septiembre de 1973 señaló en relación al gobierno socialista de la Unidad Popular que: «fuimos aplastados en nuestro intento, pero no derrotamos y lo volveremos a intentar tantas veces como sea necesario». Con esta declaración, 14 años después de la caída del muro de Berlín, como secretaria general del partido comunista más importante de América Latina; el chileno, Gladys Marín sigue siendo rigurosamente ortodoxa en su análisis. Puesto que Lenin al respecto indica que «la construcción del socialismo está constituido no por uno sino por varios intentos».

2º Mijaíl Gorvachov en su libro, cuyo título es más que ilustrativo; «Perestroika. Mi mensaje al mundo y a Rusia.» Señala con respecto a las políticas de reforma del Estado Soviético que: «todas estas reformas no son para dejar de ser socialistas, sino que para profundizar el socialismo».

En su informe al Pleno del CC del PCUS el 25 de junio de 1987 indica que: «En la etapa actual, el pueblo soviético y el Partido, guiándose por la doctrina leninista y desarrollándola de manera creadora, continúan la causa de la Revolución mediante la reforma y renovación de la vida social en todos sus aspectos».

… «Podemos afirmar que hemos entrado en una nueva etapa de la renovación, etapa de solución de problemas concretos en todas las orientaciones y en todos los aspectos de la vida de la sociedad».

… «Generalizando, se puede decir que la gente comprende que es imposible seguir viviendo y trabajando conforme a criterios viejos, que la renovación y los cambios profundos son una necesidad objetiva».

Finalmente señalemos que en su discurso (¡¡¡dado en propio suelo gringo!!!) en que explica la Perestroika en 1988 afirma que:

«En Estados Unidos, como en todo Occidente, existen diferentes interpretaciones de la perestroika. Por ejemplo, se ha dicho que es una medida impuesta por la desastrosa situación de la economía soviética y que implica un desencanto del socialismo y una crisis de sus ideales y últimos objetivos. Nada más lejos de la verdad que este tipo de interpretaciones, sean cuales fueran los motivos de quienes las mantienen. «Desde luego, la perestroika se ha visto considerablemente estimulada por nuestra insatisfacción con el modo en que han ido las cosas en nuestro país en épocas recientes. Pero el más importante de los elementos que la han inspirado ha sido la comprensión de que no se estaba utilizando plenamente todo el potencial del socialismo«.

Podríamos entregar muchos más antecedentes que reafirmen lo hasta ahora señalado. Pero los que hasta aquí expuestos son decidores por venir de quienes vienen. Examinemos ahora algunas pruebas gráficas:







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CONCLUSIONES

La exposicion de todas estas imágenes que se podrian multiplicar por miles en toda Hispanoamerica, pretenden demostrar en primer lugar, una constante en las acciones revolucionarias. Y en segundo lugar, confirmar que las principales categorías «clásicas» doctrinarias e ideológicas del comunismo siguen plenamente vigentes. Estan acciones y categorías son: revolución, revolución permanente, poder popular, guerra popular, lucha de clases, subversión y guerrilla urbana.

Si a ello le sumamos los escasos argumentos teóricos que hemos entregado, podemos llegar a las siguientes conclusiones:

1.- existen numerosos grupos guerrilleros de nuevo tipo lo que confirma la vigencia de la violencia revolucionaria como forma de lucha ideológica.

2.- existe una convergencia de grupos en la violencia revolucionaria al interior de los paises así como en el ámbito internacional, lo que es un indicativo de un gran avance en el proceso revolucionario.

Deliberadamente en esta parte hemos omitido las imágenes que ilustren una convergencia ideológica (política ideológica) en la acción (praxis, práctica revolucionaria) pues contienen los nuevos postulados revolucionarios que como ineditos factores de transformación social no serian entendidos en su plenitud y verdadera funcionalidad revolucionaria, sin antes haber desarrollado los argumentos que hemos considerado imprescindibles. Ni siquiera hemos entregado los categorias que expliquen que es el comunismo, el socialismo y el anarquismo. Y esta circunstancia no es por que consideremos que el lector ya las maneja. Tres son las razones para ello. En primer término por una economia de ideas colaterales, que para uno de los objetivos centrales de este trabajo, producirían una desviación: dar a conocer el nuevo socialismo. En segundo lugar, reafirmar que en este nuevo socialismo siguen incolumes los cuatro objetivos centrales del comunismo previo a la caída del muro de Berlín y que recordemos son:

-Fin de la religion y de toda idea de Dios

-Fin del Estado-Nación y de todo gobierno legitimo

-Extincion de la familia y;

-Abolición de la propiedad privada en todas sus formas.

Y en tercer lugar, una de las razones más importantes: toda la teoría ideológica y la acción revolucionaria tienen un solo objetivo; la transformación de raíz de los órdenes social, cultural, moral, económico y político de todas las Naciones del mundo en pos de un único fin de la: la extinción religión Católica. Eso es todo. No existe nada más que eso. Mientras una vez más esta idea cruza por mi cabeza como conclusión de años de investigación, recibo la confirmación de la misma en directo en el noticiario central del canal 13 de televisión. El socialista C. Montes en un debate con candidatos de la derecha por un cupo senatorial de la ciudad de Santiago, señala: «he visto los colegios de la comuna de Puente Alto, todos con grutas y virgenes, eso es una imposición para el resto de la ciudadanía». ¡persecución religiosa descarada! ¿y quien la denuncia como tal? ¿será porque en este nuevo léxico revolucionario en su frase no dijo explicitamente «muerte a Dios y a la religión Católica»?.

Examinemos las siguientes imágenes como un anticipo antes de entrar en la última parte de esta investigación, el neosocialismo, la demología y el gobierno mundial.





Para el socialismo el proceso revolucionario es irrersible, no hay vuelta atrás. Por eso es tan ilustrativo que en este panfleto del MAPU-LAUTARO el grupo suvbersivo más radical de chile, el que va a la «vanguardia», esten las palabras «sin vuelta». En la foto de la propaganda del homosexualismo argentino encontramos la misma consigna; «no vamos a dar ni un paso atrás». Por su parte en el rayado feminista vemos la consigna «revolución» explicitamente adherida a la sexualidad. Y finalmente en el afiche venezolano del aniversario de la «revolución bolivariana» vemos que esta se califica a sí misma como «revolución ciudadana». Por ninguna parte vemos escrito socialismo, ¿será todo esto socialismo de verdad? ¿Qué tienen que ver la homosexualidad, el feminismo y la ciudadanía con la revolución?.

No obstante este «sin vuelta atrás» en venezuela es ya una tarea de «Estado» del «Estado socialista». De hecho el legado politico de Chavez está en su «programa de la patria» donde señala: «traspasar las barreras del no retorno»; «radical supresion de la lógica del capital» y «pulverizar completamente la forma del Estado burgues». Por su parte, en ecuador el Presidente socialista Correa señalo durante la campaña por su reelección: «vamos a derrotar en las urnas a los conspiradores para hacer irreversible la revolucion ciudadana»… «apoyenme para seguir cambiando al país«.. «necesito un mayoria contundente para hacer de esa revolución UN PROCESO IRREVERSIBLE«.

Una cosa es la coincidencia de consignas subversivas y otra muy distinta la convergencia de fines ideológicos como queda demostrado que existe. Es imprescindible dilucidar que hay detrás de este coincidente «NO HAY VUELTA ATRÁS» para entender que socialismo se está construyendo. Una cosa sí es cierta, una vez más emerge la persecución religiosa. Pero esta vez, como nunca antes la habiamos visto, porque ha entrado a nuestros hogares y a los colegios donde estudian nuestros hijos, sean colegios católicos o no. Persecución religiosa de nuevo cuño que se manifiesta por medio del feminismo, del homosexualismo, de la ley de libertad de cultos, desde la cátedra de filosofía en la universidad, desde el ecologismo etc. En resumen: LAS PUERTAS DEL INFIERNO ESTAN ABIERTAS… y lo probaremos.