¿Una misma Jerarquía para dos sociedades contradictorias?
Analizando en profundidad determinadas concepciones sobre el tan traído y llevado tema del sedevacantismo, palabra que se ha convertido o mejor han querido convertir en un tema tabú. Quiero hacer un análisis sobre las cuatro causas que distingue la filosofía escolástica y sobre la que los detractores se basan, creo que erróneamente, para desmontar la posibilidad de la sede vacante.
Es «conditio sine qua non» considerar en primer lugar estos tres supuestos:
1º.- Que toda causa es principio del ser causado, 2º.- Que la causa tiene una influencia total sobre el efecto y 3º.- Que el efecto depende entitativamente de la causa que se lo comunica.
Las causas que intervienen en la existencia de un ser son cuatro: Causa material, causa formal,causa eficiente y causa final. Comencemos primeramente por la Causa Eficiente hasta concluir en la Causa Final
La Causa Eficiente es aquel ser con cuya acción real y física se produce una nueva realidad, y de él se genera el movimiento que al mismo tiempo origina la mutación del no ser al ser. La causa eficiente se divide en Principal e Instrumental. Hagamos hincapié en la Causa Principal, la cual se divide en: a) Causa principal primera y b) Causa principal segunda. La Causa Principal Primera es el origen de toda causalidad, de donde se deduce que sólo Dios es Causa Principal Primera y la Causa principal segunda es aquella que está supeditada en su actuar a la Causa Principal Primera (Dios).
Por lo tanto en la Iglesia Católica Apostólica Romana la Causa Principal Primera es el Verbo Encarnado (Dios), la Causa Principal Segunda sería la Jerarquía de la Iglesia Católica Apostólica y Romana dirigida sólo y únicamente para la Iglesia Católica y no para la iglesia conciliar ya que es obvio que la jerarquía de la iglesia conciliar, al no estar supeditada a la causa Principal Primera, en ningún caso puede ser Causa Eficiente, pues en la medida en que se aleje de la Causa Principal Primera, se va convirtiendo en causa deficiente. La malicia de los actos humanos nunca es una entidad positiva de los mismos sino todo lo contrario: una entidad defectiva. Resulta ser una privación de ese orden, pues la voluntad no puede querer el objeto por el mismo mal, ya que sería la privación del bien, el no ser. Por ello se caería en el error de que Dios, que es la Causa Primera de todo ser, sería causa del mal, y éste, el mal, no tiene causa eficiente sino deficiente. Dios sólo puede ser causa de lo que es, nunca de lo que no es.
Por otra parte, la Causa material son todos los bautizados, pero no en cuanto a la iglesia conciliar se refiere sino en cuanto a la iglesia Católica Apostólica Romana, pues la causa material está ligada íntimamente a la Causa Eficiente Principal Primera, que como ya se ha demostrado , es el origen de toda causalidad y supedita a la Causa principal segunda.
Luego es absurdo pensar que la Jerarquía de la Iglesia Católica Apostólica Romana sea Causa principal segunda, dependiente de la Causa Principal Primera, y al mismo tiempo un instrumento del mal, contrario a la Causa Principal Primera.
La Causa formal que interactúa y se supedita a las dos causas anteriores sólo puede estar formada por la unión de los espíritus que buscan el bien común y el fin para el cual Cristo Nuestro Señor fundo su Iglesia
La Causa Final determina el sentido y dirección del movimiento y es obvio que sin ese sentido de inicio sería totalmente imposible que se desencadenase la energía eficiente, pues la causa final aparece en el entendimiento antes de realizarse la acción, es por lo que se dice que el fin es lo primero en la intención y lo último en la ejecución. Lo contrario sería negar la Providencia, por la cual Dios ordena la vida de los hombres y mediante ella, dispone las adecuadas circunstancias del modo más adecuado para que se cumpla su destino y para su fin último: la salvación de las almas.
Por todo ello, considero que es teológica y filosóficamente imposible que una misma «jerarquía» (Católica y no-católica) pueda ser Causa principal segunda de esas dos sociedades contradictorias.
Andrés Carballo.
