PADRE CERIANI: MONSEÑOR WILLIAMSON TUERCE LA REALIDAD

williamsonMONSEÑOR WILLIAMSON

TUERCE LA REALIDAD

¿Mentiras? ¿Medias verdades?

De la Entrevista de Rivarol a Monseñor Williamson destaco dos preguntas-respuestas:

RIVAROL: ¿Puede usted evaluar las fuerzas que resisten abiertamente hoy a la política «acuerdista» de Menzingen? ¿Cómo explica usted que la resistencia sea numéricamente tan modesta?

MONSEÑOR WILLIAMSON: ¿Por qué ha sido tan poco vigorosa la Resistencia a estas infamias de Menzingen, a esta terrible traición de la Fe por los jefes de la Fraternidad? Buena pregunta. Mi respuesta sería que el mundo moderno está profundamente enfermo. Después del Vaticano II la resistencia no ha sido muy fuerte en la totalidad de la Iglesia. Cincuenta años más tarde, la resistencia a la misma enfermedad es todavía menos fuerte. El hombre moderno está podrido, está agonizando.

Pero los católicos creyentes y clarividentes han comenzado a reaccionar. La «Resistencia» explotó primeramente en Estados Unidos en la primavera del año pasado; se manifestó poco después en América del Sur y en Inglaterra, pero en Europa continental no se ha apresurado. Pienso, sin embargo, que vendrá, porque no todo el mundo quiere darle la espalda a la verdad, y ella hará su camino lentamente pero con seguridad. Los italianos dicen: «Chi va piano va sano, chi va sano va lontano». La Resistencia irá lejos —¡hasta el Cielo, si Dios quiere!

RIVAROL: De acuerdo a diversos testimonios, los fieles de la Fraternidad que han manifestado su simpatía por la resistencia han sido privados de la comunión y/o de la absolución. Por otra parte, después de la carta abierta de los 37 sacerdotes de la FSSPX a Monseñor Fellay, varios sacerdotes han sido sancionado y han recibido un «decreto penal» (sic), y han presentado una demanda por pirataje de su correo electrónico, usurpación de identidad, falsos testimonios y utilización de falsificaciones. ¿Qué piensa usted del empleo de tales métodos con respecto a estos sacerdotes?

MONSEÑOR WILLIAMSON: Tales métodos son una vergüenza, y pecado grave respecto a la sana moral, pero son totalmente normales y justificados respecto al liberalismo fantasioso y tiránico que se ha apoderado de la dirección de la FSSPX. El liberalismo es la adoración de la libertad humana en lugar de la adoración a Dios; por lo tanto, en el fondo, es una cruzada en contra de Dios. Como Dios es divino, esta cruzada liberal tiene una dimensión divina, luego el fin justifica los medios. Luego, Monseñor Fellay y sus cómplices están convencidos que tienen el derecho a hacer cualquier cosa para destrozar —digo bien: destrozar— toda resistencia contra su adhesión a la Roma conciliar. Pero ese delirio no viene de ayer. ¿No predijo Nuestro Señor a sus Apóstoles que la sinagoga los mandaría a la muerte en nombre de la verdadera religión? (Juan, XVI, 2).

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Ahora bien, no responde a la realidad que «La «Resistencia» explotó primeramente en Estados Unidos en la primavera del año pasado; se manifestó poco después en América del Sur y en Inglaterra»

Monseñor Williamson lo sabe.

Luego, Monseñor Williamson tuerce la realidad.

¿Miente? ¿Dice parte de la verdad y oculta la otra?

Sólo Dios lo sabe.

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La segunda pregunta termina por «¿Qué piensa usted del empleo de tales métodos con respecto a estos sacerdotes?».

Esto permite a Monseñor Williamson hacer referencia solamente a este tema.

Sin embargo, el enunciado de la pregunta evoca la realidad de «Los fieles de la Fraternidad que han manifestado su simpatía por la resistencia han sido privados de la comunión y/o de la absolución»; así como también la de «varios sacerdotes que han sido sancionado y han recibido un «decreto penal»».

Ahora bien, tanto Rivarol como Monseñor Williamson saben que la realidad indica que ya en 2009-2010 hubo fieles privados de los Sacramentos y sacerdotes sancionados, amenazados y obligados a dejar la Fraternidad.

Luego, tanto Rivarol como Monseñor Williamson, tuercen la realidad.

¿Mienten? ¿Dicen parte de la verdad y ocultan la otra?

Sólo Dios lo sabe.

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En todo caso, Monseñor Williamson no es confiable.

Para mí, Padre Juan Carlos Ceriani, esto no es novedad. Y Monseñor Williamson también lo sabe…