Discriminar es elegir. A cada paso lo hacemos. El tema es que la sodomítica demoniocracia ha hecho que sea considerada «mala palabra». A esa sodomítica demoniocracia, pertenecen todos aquellos que no condenan la homosexualidad, el aborto, la anticoncepción, la concepción artificial, el putimonio, etc. etc. por no ser «discriminadores».
Este cura, de boina y sotana, lo es. Discrimina. Y está muy bien que lo haga. Y el que crea que no, revise un poco la Sagrada Escritura… «Tales, no entrarán en el Reino de los Cielos»… Es decir, que nosotros sí creemos en un Dios que discrimina. Y que castiga. Y ETERNAMENTE…
¿Quién soy yo para criticarlos? Se preguntaría la impiedad modernista… Respuesta: Soy hijo de Dios, bautizado y confirmado, por la Gracia de Dios… ¡¡¡Ahhh!!!… Y estoy absolutamente seguro de haber comido Su Carne y bebido Su Sangre puesto que he participado de la VERDADERA SANTA MISA…
¿Y usted?
Vea cómo intentan calumniar al cura en cuestión:
Al menos por esta causa contra las malditas hembras, (ULTRAFEMINISTAS, es decir lesbianas asesinas de niños indefensos) le damos nuestro apoyo en FACEBOOK
