O… ¡BLASFEMÁ EN ITALIANO QUE DESPUÉS LO ARREGLAMOS…!
BERGOGLIO DIXIT:
«Y cuando vamos a confesarnos, por ejemplo, no es que digamos el pecado y Dios nos perdone. Nosotros encontramos a Jesucristo y le decimos: esto es tuyo y yo te hago pecado una otra vez. Y a él le agrada, porque ha sido su misión: hacerse pecado por nosotros, para liberarnos.»
E quando noi andiamo a confessarci, per esempio, non è che diciamo il peccato e Dio ci perdona. Noi troviamo Gesù Cristo e gli diciamo: questo è tuo e io ti faccio peccato un’altra volta. E a lui piace, perché è stata la sua missione: farsi peccato per noi, per liberarci».
Fuente:
Sin embargo, en la edición en español el párrafo ha sido «omitido»… Ver:
http://www.vatican.va/holy_father/francesco/cotidie/2013/sp/papa-francesco_20130615_la-prisa_sp.html
No me voy a poner a mirar idioma por idioma… El que tenga estómago que lo haga…
Solo busco demostrar que lo que inunda la prensa adicta a Bergoglio es lo que le viene en gana al editor… Igual que Bergoglio… toma, saca, tergiversa y se acomoda al mundo y a los oídos…
«LOQUIMINI NOBIS PLACENTIA» IS, XXX, 10
Porque su insensato discurso agrada al mundo… ¡A lo peor del mundo!
Dios ampare a los «ESPERANZADOS»…
Gracias a Cuaderno de Bitácora por el aviso… y por la siguiente reflexión:
Bergoglio pone a Cristo por debajo del mismo Satanás, que tiene ser sustancial recibido por Dios, mientras que el pecado no, y tiende a destruir a Dios mismo.
¿Qué se deduce de la ecuación Cristo-pecado que hace Bergoglio? Transcribo, con la mano temblando, un pasaje de San Pedro Julián Eymard, cambiando sus palabras «el pecado» por «Cristo», de quien el rabino emérito de Buenos Aires hace una ecuación con aquél: «El pecado (Cristo) es una ofensa e insulto a la autoridad soberana de Dios, a su majestad e imperio; es un insulto contra el Creador. El pecado (Cristo) es una oposición a la santidad de Dios, que constituye su naturaleza. —Dios es esencialmente santo. La santidad constituye el primero de sus atributos y consiste en cuanto haya de bueno, hermoso y verdadero. Directamente contra ella va el pecado (Cristo). El pecado (Cristo) es una cosa infecta, una corrupción, una disolución pútrida.»

