RESISTENCIA «ANÁRQUICA»
Terminé el artículo del domingo pasado con estas palabras: A último momento nos llega el Eleison de hoy, 6 de julio, que no hace más que confirmar todo lo dicho. Pero nos espera el dueño del Doberman y tenemos que ir de prisa… El comentario lo dejamos para la próxima semana.
Sin comentarios previos vamos, pues, directamente sobre el texto del Eleison 312 de Monseñor Williamson, ya que todo lector interesado en esta controversia está lo suficientemente en tema, lo cual nos evita prolegómenos explicativos. Pongo en ROJO el texto del Eleison episcopal.
El problema de la autoridad mutilada (ver estos «Comentarios» del 1º y 29 de Junio) está provocando algunas reacciones vivaces entre los lectores. Por un lado, católicos valientes me dicen que yo SOY un obispo y por consiguiente debo ACTUAR como un obispo, poniéndome al comando del movimiento de «Resistencia». Por otro lado, un sacerdote valiente con larga experiencia en el «sedevacantismo» me advierte no desencadenar iglesias paralelas consagrando aún más obispos, excepto en el caso de Guerra Mundial, persecución física o vejez paralítica (bueno, existen aquellos que alegarían que esto último ya ha sobrevenido…).
La verdad es que nos encantaría ver o leer todas esas vivaces reacciones que han generado los Eleison del mes de Junio. Nos complace saber que no hemos sido los únicos que reaccionamos. Si reaccionamos es porque los tenemos en cuenta (a los Elesion de Monseñor); y si los tenemos en cuenta es porque tienen su importancia para nosotros.
Pueden estar completamente seguros que los motivos por los cuales NO CARECEN de importancia para nosotros quizás no sean del agrado del autor de los Comentarios Eleison. Esto en caso de que los conozca; aunque creemos que, en realidad, sí los conoce, sólo que hace como que no los conoce.
Pero, según cuenta Monseñor Williamson, «católicos valientes», del tipo Doberman, le dicen que él es Obispo y que debe actuar como Obispo poniéndose al comando de la Resistencia. Sin embargo, al mismo tiempo, un sacerdote, también valiente y con larga experiencia en el «sedevacantismo» (¿por qué las comillas?; ¿por qué escuchar a un sedevacantista?) le advierte acerca de eso de generar «IGLESIAS PARALELAS».
Nos detendremos por un momento en este punto. ¿Iglesias paralelas? Y… ¿Paralelas a qué?
Además, a renglón seguido, aparece un condicional que permitiría hacerlo: «Excepto en caso de Guerra Mundial, persecución física o vejez paralítica». No se nos dan mayores razones del porqué, bajo esas condiciones, estaría permitido desencadenar IGLESIAS PARALELAS, ni por qué razón, sin esas condiciones, NO ES ESO ¿posible?, ¿prudente?, vaya uno a saber qué…
Tampoco sabemos, insistimos, qué son o qué serían esas IGLESIAS PARALELAS, o qué constitución tendrían.
Mucho menos comprendemos a qué otra iglesia sería paralela la simple continuación de la Obra de Supervivencia de la Tradición iniciada por las Consagraciones Episcopales de 1988, y llevada al Suicidio por la conducción de Monseñor Fellay, la cual, recordemos, contó con gran ayuda por las actitudes de Monseñor Williamson frente al Motu proprio, el levantamiento de las excomuniones y las conversaciones doctrinales con la Roma apóstata, de la cual se espera aún hoy una preciada regularización…
Aclaramos que, en este caso, vale la ironía utilizada. Nos encanta el buen humor del Obispo; pero que quede bien claro que deseamos que goce por muchos años de excelente salud, y de ningún modo queremos verlo paralítico y en silla de ruedas. Sobre todo porque esto dificultaría llevar a cabo la creación y gobierno de una iglesia paralela…, que más bien resultaría contrapuesta, refractaria…, más del tipo del Doberman que del Dálmata…
Por último, no comprendemos por quiénes ha hecho ese comentario irónico; pero descartamos que sea por Monseñor Fellay… Tal vez sea por haber negado el «Holocuento»… ah sí, ya sé: por los judíos…
Por supuesto, el problema se remonta al Vaticano II, cuando al aterrizar en el fondo final de un deslizadero que duró 700 años, los oficiales de iglesia Conciliares abandonaron la Doctrina católica y así divorciaron la Verdad Católica de la Autoridad Católica. Este divorcio desacreditó de tal manera la autoridad oficial de la Iglesia que almas como las mencionadas arriba ya no ven más la necesidad de tal autoridad. Pero, la autoridad central de la Iglesia es, dados la diversidad natural y el pecado original de toda la humanidad, absolutamente necesaria para asegurar la unidad de la Iglesia (y con eso su supervivencia) no solamente en la Verdad sino también en los sacramentos y en el gobierno de la Iglesia.
Aquí es donde empieza a ponerse bueno. Es en este párrafo donde esta lo GRAVE de la visión de Monseñor Williamson.
En primer lugar: Está mal planteado, si lo que se desea es aclarar, ergo…
Entonces, según Monseñor Williamson: LA VERDAD CATÓLICA está divorciada de LA AUTORIDAD CATÓLICA.
Pero, quienes ocupan los CARGOS DE AUTORIDAD no dejan de ser autoridad por culpa de ese DIVORCIO. ¿Se entiende?… NO; no se entiende, porque no se trata de un divorcio. La APOSTASÍA es mucho más que eso, y las consecuencias son infinitamente más graves.
No sabemos quiénes son ni qué le piden exactamente los «valientes» que menciona; pero sí sabemos lo que sostenemos nosotros.
El DIVORCIO del que habla Monseñor Williamson no explica nada ni sirve para aclarar nada.
Estamos frente a la APOSTASÍA de ROMA y de TODA su JERARQUÍA. La autoridad que ejercen los apóstatas, JAMÁS podría ni podrá ser utilizada para asegurar la UNIDAD DE LA IGLESIA. Es un absurdo.
Y menos su supervivencia. ¿Cómo esperar que los enemigos de la Iglesia tomen los recaudos que permitan garantizar la prosecución de la Iglesia? ¡SI QUIEREN DESTRUIRLA!
Afirma y confirma Monseñor Williamson… «no solamente en la Verdad, sino también en los sacramentos y en el gobierno de la Iglesia».
Señores… ¡ya está! No son necesarias más aclaraciones ni que esta cuestión se siga discutiendo.
Está muy claro. Monseñor Williamson es explícito. No queda duda de que se aparta de la Operación Supervivencia de la Tradición, resumida por las Consagraciones Episcopales y la Carta de TODOS los Superiores de la FSSPX, en julio de 1988:
Jamás quisimos pertenecer a ese sistema que se califica a sí mismo de Iglesia Conciliar y se define por el Novus Ordo Missæ, el ecumenismo indiferentista y la laicización de toda la sociedad. Sí, nosotros no tenemos ninguna parte, nullam partem habemus, con el panteón de las religiones de Asís; nuestra propia excomunión por un decreto de Vuestra Eminencia o de otro dicasterio no sería más que la prueba irrefutable. No pedimos nada mejor que el ser declarados ex communione del espíritu adúltero que sopla en la Iglesia desde hace veinticinco años; excluidos de la comunión impía con los infieles.
Mientras trabajábamos sobre este Comentario Eleison 312, esperábamos leer algún comentario, al menos uno, que desde los mismos blogs que siguen a Monseñor Williamson alguien diese continuidad a la controversia.
Debemos explicar que no lo esperamos por el simple gusto de la controversia sino porque tenemos fundadas razones para esperar que en algún punto de la misma se haga «LUZ».
Finalmente apareció el artículo cuyo enlace es el siguiente:
http://syllabus-errorum.blogspot.com.ar/2013/07/apuntes-desde-la-trinchera.html
Contestar, sea para refutar un artículo que intenta reinterpretar el pensamiento de Monseñor Williamson, sea para responder a las acusaciones que el Blog Syllabus hace de este sector en el que nos identificamos como Radio Cristiandad, sería un despropósito.
El mencionado artículo o «contra-ataque» de Syllabus no aclara para nada su indis-posición.
Todo parecería indicar de que están de acuerdo con todo lo que dice Monseñor Williamson en los últimos cinco Comentarios Eleison.
Sin embargo, como ya hicimos notar en nuestro artículo del domingo pasado basados en la misma autoridad del señor Obispo, es muy, pero muy probable que no todos los sacerdotes y fieles estén de acuerdo con él, pero no saben qué decir o nos les conviene decirlo.
Como en la Neo FSSPX, también dentro de la fláccida hay, no sólo disensiones, sino también temores disfrazados de prudencia.
Por lo pronto, nos hemos comunicado en el Padre Ceriani y le manifestamos que, si es cierto lo que dice Syllabus y que si su intención era auto-declararse «PAPA», no lo vamos a seguir. De ninguna manera.
Y le dijimos más: Si usted cree que «su» grupo es la Iglesia y TODOS los demás están condenados, tampoco lo podemos seguir en eso. ¿Cómo es que nunca nos mencionó sus planes?…»
De la reacción que tuvo el Padre sólo podemos decir una cosa: tardó bastante en dejar de reírse.
Ahora bien, pregunto, esta gente de Syllabus, ¿no están haciendo LO MISMO de lo que acusan a los «Sacerdotes Críticos de Mons. Williamson», y a usted, y a mí, y a nosotros como grupo, digamos?
Pregunto, porque parece que ellos vienen a estar en el CENTRO de la escena: los Romanos, por un lado; la NEO-FSSP, por el otro.
¿Y nosotros?… Vaya uno a saber por dónde, con nuestro propio «gurú».
Además, sea quien fuere el escriba, cierra el artículo con un Salmo bellísimo, pero que él se apropia; ¡se lo aplica a sí mismo!, o a ellos mismos… Yo no sé si me animaría; vaya a saber uno cómo ve Dios todas estas cosas… Lo concreto es que nos deja a nosotros tres posibles lugares, a saber: SOBERBIOS; IMPÍOS u OBRADORES DE INIQUIDAD… O las tres cosas juntas.
No está nada mal para quienes acaban de manifestar explícitamente ser «LOS JUSTOS». Una «TORMENTA» de humildad…
Sigamos:
Es por ello que un obispo o un sacerdote necesita no solamente el poder sacramental de su Orden Sagrado, poder que él nunca puede perder por toda la eternidad, sino también el poder de jurisdicción, el cual es el poder de decir (dictio) el derecho, o lo que es justo (ius, iuris). Este segundo poder no viene con su Orden Sagrado y él no se lo puede otorgar a sí mismo, solamente puede recibirlo de arriba, de un Superior de la Iglesia, en última instancia del Papa, y el Papa de Dios. Por consiguiente cuando almas valientes me dicen que yo SOY un obispo (por mi Orden Sagrado) y entonces soy un delincuente si yo no ACTÚO como tal, diciéndole (dictio) a la «Resistencia» qué hacer (ius), lo más probable es que ellos están confundiendo los dos poderes diferentes del obispo.
No debiera hacer falta decirlo pero el Obispo Richard Williamson desconoce ahora lo que conoció antes.
Puede ser que nunca llegue a estar sentado en una silla de ruedas por «vejez paralítica», como él dice, más debiera alguien advertirle que la vejez puede traer otras enfermedades, además de parálisis. Hay un alemán que suele hacernos olvidar las cosas… se llama…, se llama… ¿Cómo era que se llamaba?
Y si no es por culpa del Alzheimer, entonces debemos comunicar la lamentable noticia de que, seguramente como consecuencia del crecimiento de la ola delictiva y la inseguridad, han secuestrado al «ESTADO DE NECESIDAD»… HA DESAPARECIDO; al menos para Monseñor Williamson.
Pero no…, en el párrafo que sigue, Monseñor Williamson RECUERDA rápidamente aquello que posibilitó, entre otras cosas, que los Monseñores Fellay, de Galarreta y Tissier, como él mismo, llegaran a ser Obispos… ops… Bueno, sí… ya sé, pero tampoco… ¡¡¡QUE NADIE SE LA AGARRE CON EL «ESTADO DE NECESIDAD»!!!
Sin embargo, ellos pueden instintivamente estar encontrando otra doctrina de la Iglesia como del sentido común, a saber la de jurisdicción supletoria: en una emergencia donde por cualquier razón los Superiores no están proveyendo de la necesaria jurisdicción para la salvación de las almas, la Iglesia la suple. Por ejemplo, un sacerdote puede no tener la jurisdicción que es normalmente necesaria para escuchar Confesiones, pero si un penitente le pide escuchar su Confesión, entonces, en caso de necesidad, el sacerdote puede escucharla y el sacramento será válido. Ahora, cierto y seguro, la vasta emergencia creada en la Iglesia por el Vaticano II, ha sido aún agravada más por la Declaración Doctrinal de mediados de Abril del CG de la FSPX, lo cual es prueba documentaria del desmoronamiento de la última fortaleza en pie de la verdadera Fe.
Y bien… ¿entonces? Aquí recuerdo lo que un día me dijera uno de los sacerdotes que rompieron con la Neo FSSPX: «ahora tengo doble estado de necesidad, uno el creado por la Iglesia Conciliar, y otro el provocado por las actuales autoridades de Fraternidad.»
Pero, la jurisdicción supletoria tiene una debilidad porque, no siendo oficial, está mucho más expuesta a la disputa. Por ejemplo, la Roma Conciliar niega que exista tal cosa como una emergencia de la Iglesia creada por el Vaticano II, y ejerce la presión correspondiente, toda bien exitosa, sobre la Fraternidad San Pío X para que ésta se someta a sí misma a la autoridad Conciliar. Tal es la necesidad de la autoridad para ser oficial. Incluso el Arzobispo Lefebvre perdió tal vez un cuarto de los sacerdotes que él ordenó porque no tenía el poder de pararlos cuando simplemente se alejaban. Tal es esta increíble crisis de la Iglesia. Así, si un sacerdote o laico me pide darle comandos, puede él mismo disputarlos unos meses más tarde o tan pronto como él recibe lo que él considera ser un comando que él no precisa obedecer.
Lamentable…
Monseñor Williamson, nos dirigimos a Usted, como simples fieles, pero fieles advertidos de ciertas cuestiones y que hemos aprendido algo en todos estos años… ¿A quién le importa si para la ROMA APÓSTATA, hay o no hay EMERGENCIA?
¿No es un poquito ingenuo esperar que la ROMA ANTICRISTO reconozca la emergencia…? ¿Le preocupan las disputas? Pero Monseñor… ¡¡¡hace 50 años que disputamos contra los modernistas!!!
La crisis ES GRANDE y los MALES también los son. Y las soluciones no son humanas.
Pero la crisis permanece real y no hará otro que empeorar hasta que Dios intervenga para traer al Papa a sus sentidos católicos, lo cual Dios hará cuando suficientes católicos Le estén implorando que abra los ojos del Papa. Entre ahora y entonces, la emergencia siempre peor está configurada más y más para fortificar la autoridad no oficial, pero que Dios Todopoderoso nos ayude a evitar toda innecesaria anarquía.
Kyrie Eleison.
¡Sí!… ELEISON.
Una total y completa pérdida del sentido de la realidad. El texto destacado en «negritas» nos exime de comentarios. Increíble en un hombre que tiene el discernimiento suficiente para ver, entender y predicar (como lo ha hecho en otros tiempos) que lo que pasa en este mundo es una CONSPIRACIÓN, UN COMPLOT CONTRA LA IGLESIA. Un hombre que sabe perfectamente lo que significan las palabras «HOLOCAUSTO», o «TORRES GEMELAS», de repente ¿NO ASOCIA; NO RELACIONA?
¿Resultan entonces ser los ANTICRISTOS, los APÓSTATAS Autoridad en la Iglesia; SON la Iglesia y les debemos OBEDIENCIA?…
Así es para Monseñor Williamson, que es Obispo como fruto de un acto contrario a la voluntad expresa de la Roma Apóstata y Anticristo.
Si entendí bien, resulta que, si BERGOGLIO continúa llevando adelante su sistemático trabajo destructivo, aniquilando lo poco que queda, será por culpa de los católicos que no hemos rezado lo suficiente por «Decimejorge»…
Además, resulta que, sin las tan preciadas autorizaciones que sólo Decimejorge puede otorgar, no es posible hacer niente.
Entonces, no sólo el episcopado de Monseñor Williamson es ilegítimo, sino que NUNCA hubo un «sentido irónico» en aquella frase desafortunada.
Por eso, cuando alguno de entre sus seguidores salió en defensa de Monseñor Williamson diciendo que NO SABEMOS VER UNA IRONÍA, y que Monseñor Williamson había dicho que era una IRONÍA, estaba FALTANDO A LA REALIDAD.
Lo que pasa es que, respecto de la frasecita aquella tampoco saben qué decir o nos les conviene decirlo… Entonces escapan por la tangente, perdón, por la ironía…
Lo concreto es que Monseñor Williamson NO HA SIDO CLARO con esta cuestión de jurisdicción; desviando la atención del asunto cada vez que se ha suscitado.
PREGUNTAMOS:
¿Es posible, entonces, depositar nuestra confianza en Monseñor Williamson?
¿Podemos aceptarlo como lo proponen algunos, una suerte de PALADÍN de la TRADICIÓN y de la RESISTENCIA CATÓLICA?
¿Se ha comprendido que Monseñor Williamson llega a denominar «INNECESARIA ANARQUÍA» a la RESISTENCIA CATÓLICA?
No es gratuito eso último que dijimos… Monseñor Lefebvre fue un «anarquista» cuando, SIN AUTORIZACIÓN DE LA ROMA APÓSTATA, es más, CONTRA LA VOLUNTAD DE LA ROMA ANTICRISTO, consagró Obispo a Monseñor Williamson (y a los otros TRES). Monseñor Lefebvre constituyó una «IGLESIA PARALELA» cuando, pese a sus «Suspensión a Divinis» y «Excomunión» CONTINUÓ ADELANTE CON SU OBRA.
Esto es lo que está diciendo el Señor Obispo Monseñor Richard Williamson, del cual ahora empezamos a comprender que AGRADECIERA POR MEDIO DE UNA CARTA Y PERSONALMENTE a JOSEPH RATZINGER por el «levantamiento de las excomuniones».
Monseñor Fellay no es el único que carga con la mochila o complejo de sentirse «FUERA DE LA IGLESIA»… parece que son varios… ¿Eran cuatro?…
¡NO!, definitivamente NON POSSUMUS, No podemos depositar en Monseñor Williamson nuestra confianza en materia tan grave: Mantener LA FE CATÓLICA LIBRE DE CONTAMINACIÓN.
No hay solución, de esto no hay dudas. No hay solución humana a esta crisis.
Nos atrevemos a decir que tampoco hay ni habrá RESISTENCIA si ésta no es sustentada SOLAMENTE EN CRISTO; abandonadas todas las expectativas de tipo humano y restauracionista y con la mirada puesta solamente en la Venida del Señor.
Esa es la única RESISTENCIA genuina, aunque Monseñor Williamson la considere anárquica.
Todo lo demás es sólo una ilusión, una engañifa, un camino trunco y desesperanzador.
Que Monseñor Williamson y los clérigos que lo apoyan recuerden bien que los fieles tienen absoluto derecho de saber que los sacerdotes a los cuales se dirigen no están en comunión con una iglesia falsificada, evolutiva, pentecostal y sincretista.
