Ya que hablábamos de sopapos…

UNA ACLARACIÓN NECESARIA
En el artículo «EL TRONO DEL ANTICRISTO Y UN SOPAPO PARA DESPERTAR» habíamos expresado lo siguiente:
«En efecto; dudamos absolutamente de su condición sacerdotal; dudamos, en consecuencia, de su episcopado; y dudamos acerca de todo lo concerniente a su persona en relación con el Orden Sagrado.
Por supuesto que sabemos que un laico puede ser elegido Papa; pero también sabemos que, para ejercer legítimamente el Ministerio Petrino, ese laico previamente debe ser ordenado sacerdote y luego promovido al episcopado.»
Allí decíamos «pero también sabemos…»; bueno, suele Dios de vez en cuando darnos un sopapo como para que no nos pasemos de vueltas y no nos creamos conocedores, cuando en realidad vamos aprendiendo a paso forzado y obligados por las circunstancias.
Lo que se dice, un llamado a la humildad; no a la «humildad» de Bergoglio, a no confundir.
Y como instrumento se ha valido de un amigo que nos avisa que hemos cometido un error. En las siguientes palabras de S.S. Pío XII puede leerse:
«Si un seglar fuera elegido Papa, no podría aceptar la elección más que a condición de ser apto para recibir la ordenación y estar dispuesto a ser ordenado; el poder de enseñar y de gobernar, así como el carisma de la infalibilidad, le serían concedidos a partir del instante de su aceptación, incluso antes de su ordenación». Discurso al II Congreso Mundial del Apostolado Seglar (5-X-57).
Es evidente que hemos planteado la cuestión de un modo incorrecto. Basta con la sola aptitud y disposición a ser ordenado por parte del elegido para el cargo de Sumo Pontífice, para que goce del poder de enseñar y gobernar la Iglesia.
Debimos haber incluido la cita en el artículo en cuestión y/o haber aclarado lo que en definitiva termina concluyendo en lo mismo, ya que a los fines prácticos y actuales la cosa no cambia: Ni Bergoglio pediría ser ordenado según el rito tradicional ni tampoco nadie va a invitarlo a que lo haga.
No obstante, vale la aclaración y agradecemos la corrección.
