LOS MUERTOS
(NOTA IMPORTANTE: Se comprenderán mejor los títulos y subtítulos (en rojo) de este artículo al terminar de leer.)
LOS MUERTOS
No son los muertos los que en dulce calma
la paz disfrutan de la tumba fría;
muertos son los que tienen muerta el alma
y viven todavía.
No son los muertos, no, los que reciben
rayos de luz en sus despojos yertos;
los que mueren con honra son los vivos,
los que viven sin honra son los muertos.
La vida no es la que vivimos,
la vida es el honor, es el recuerdo,
por eso hay muertos que en el mundo viven
y hombres que viven en el mundo, muertos.
¿REZAMOS O… APOSTATAMOS?
(«Más oración y menos reflexión»)
¿Que algo ha cambiado en la FSSPX?… No, mentira. Algo no, demasiadas cosas han cambiado, o se han dejado de decir; y a cambio se ha adoptado un discurso prolijo y correcto, que es aceptable a los ojos de la Roma Conciliar y modernista. Moderación ante todo. Le han hecho un trasplante de alma a la FSSPX… Ha cambiado; y ya se sabe que cambiar es un poco dejar de ser… Es por eso que hemos encabezado estas líneas con el poema que antecede.
El R.P. Alain Lorans aparece en un comentario en DICI muy compuesto y serio. El R.P. Lorans recomienda que recemos. El R.P. Lorans hace un llamado a evitar las apuestas ya que, dice, «la liturgia nos pide que recemos y no que apostemos». Llama risibles a las especulaciones y le resta importancia a los razonamientos humanos, según el «menos dignos de atención», textualmente.
Esta última regla se la debe de aplicar a si mismo ya que el R.P. Lorans evita emitir el menor «razonamiento humano» respecto del renunciante, ni siquiera una leve mención, mucho menos una crítica… ¡¡¡No lo permita Dios!!!. Tampoco expresa «razonamiento humano» alguno respecto de la situación actual de la Iglesia, manteniéndose fiel de ese modo a aquella premisa.
En su aséptico comentario al que no es posible ni siquiera llamar «artículo» por su brevedad y pobreza además de su total falta (por omisión) de compromiso con la verdad, el R.P. Lorans se siente llamado a recomendar la lectura de las oraciones de la Misa pro eligendo summo pontífice… (sí, ya lo sé, amable lector: parece una cargada; el libro de quejas pídaselo a DICI).
El R.P. Lorans escribe como si ignorase, como ignora casi todo el mundo, la tremenda crisis que sacude a la Iglesia desde hace 50 años. Habla o escribe, en el sitio oficial de la FSSPX como si TODO estuviese completamente NORMAL en Roma. Predica como si quien se hubiera retirado del gobierno de la Iglesia fuera alguien de la talla (en cuanto a la Fe y gallarda santidad para defenderla) de Pío XII, o San Pío X, y la Iglesia se aprestase a designar un digno sucesor suyo.
Lo que llama la atención en su mensaje, no es lo que dice, sino lo que no dice. ¿Cómo puede un sacerdote de la FSSPX, la cual fue creada para implementar la OPERACIÓN SUPERVIVENCIA DE LA TRADICIÓN y por ende de la Iglesia Católica, pasarse por alto tan redondamente la desoladora y abominable situación actual?
Esa OPERACIÓN SUPERVIVENCIA DE LA TRADICIÓN es, (o era…), la razón de ser y EL ALMA de la FSSPX.
El P. Lorans forma parte de una Hermandad Sacerdotal que desde su fundación, por parte de Monseñor Marcel Lefebvre, ha manifestado en reiteradas e innumerables oportunidades, constante y sistemáticamente, que Roma está ocupada por MODERNISTAS. Esto último es así… ¿o yo me lo he imaginado todo el tiempo?…
¿Acaso esa catástrofe, los «frutos envenenados del Concilio Vaticano II», la devastación litúrgica, los devaneos heréticos a los que nos tienen acostumbrados todos los jerarcas de la Iglesia Conciliar, no merecen ni la más mínima reflexión por parte del R.P. ALAIN LORANS?
¿Cada día deberé releer las antiguas publicaciones de la FSSPX para ver que no me he equivocado?…¿O quizás deba en realidad releer este pobrísimo y lamentable posteo del P. Lorans, para dar crédito a lo que ven mis ojos?
Sonaron las campanas de Roma, al elevarse el helicóptero que llevaba al huidizo Joseph Ratzinger en su estratégica y bien calculada retirada.
Esas campanas suenan y siguen sonando, a Réquiem inevitablemente, por la Roma modernista y por la Sociedad Sacerdotal San Pío X que, teniendo «muerta el alma, viven todavía».
Esto es lo publicado por el R.P. Alain Lorans en DICI:
¿Rezamos o Apostamos?
Más oración y menos especulación
R.P. ALAIN LORANS
En vísperas de un conclave, los periodistas están publicando listas de papabili y especulando sobre las chances de unos y otros de ser elegidos papa. ¡Algunas apuestas se hacen públicas, inclusive, hay gente que afiebradamente sigue las «fichas» de los cardenales!
¡La liturgia nos exige que recemos, no que apostemos! La misa pro eligendo summo pontifice –para la elección del sumo pontífice– ofrece oraciones que son mucho más dignas de atención que los razonamientos humanos y las especulaciones risibles.
Collecta: Humildemente te pedimos e imploramos, oh Señor, que por tu infinita bondad des a la Santa Iglesia Romana un pontífice que siempre Te complazca por su celo sobrenatural por nosotros y que merezca la veneración de Tu pueblo por su sabio gobierno para la gloria de Tu Nombre.
Secreta: En Tu abundante bondad, Señor, senos propicio: que por medio de estos sagrados dones que respetuosamente Te ofrecemos, tengamos la alegría de ver a un pontífice que complazca a Tu Majestad presidiendo el gobierno de nuestra Santa Madre la Iglesia.
Poscomunión: Habiendo sido renovados por Tu precioso Cuerpo y Sangre, alegrémonos, oh Señor, por la admirable gracia de Tu Majestad, a fin de tener un pontífice que instruya a Tu pueblo en la virtud y difunda en las almas de los fieles la suave fragancia de las gracias espirituales.
Fuente: Dici
