¡SOMOS TODOS SEDEVACANTES!

Benedicto XVI  salió por última vez del Vaticano como Sumo Pontífice esta tarde poco después de las 17,00. Unos minutos antes, en el Patio de San Dámaso, ante un piquete de honor de la Guardia Suiza, se despidió del cardenal Tarcisio Bertone, Secretario de Estado y de otros miembros de ese dicasterio. También estaban presentes el cardenal Agostino Vallini, Vicario para la diócesis de Roma y el cardenal Angelo Comastri, Vicario para el Vaticano. A la ceremonia han asistido numerosas personas que prestan servicio en la Santa Sede, acompañados por sus familiares, que acogieron al Papa entre aplausos. Antes de dejar el Vaticano, Benedicto XVI lanzó su último tweet: “Gracias por vuestro amor y vuestro apoyo. Sentid siempre la alegría de poner a Cristo en el centro de vuestra vida”.
Poco después Benedicto XVI, acompañado por su secretario, el arzobispo Georg Ganswein, Prefecto de la Casa Pontificia, se dirigió en automóvil al helipuerto donde saludo al cardenal Angelo Sodano decano del Colegio Cardenalicio y ha subido al helicóptero que lo transportaba a Castel Gandolfo. Al despegar el helicóptero, las campanas de la basílica de San Pedro y de las iglesias de Roma  empezaron a repicar.
El helicóptero del Papa sobrevoló la ciudad de Roma, pasando por el Coliseo y la basílica de San Juan de Letrán, aterrizando en el helipuerto de Castel Gandolfo poco después de las 17,23. Esperaban al Santo Padre el cardenal Giuseppe Bertello y el arzobispo Giuseppe Sciacca, respectivamente Presidente y Secretario General de la Gobernación del Vaticano, el Director de las Villas Pontificias, Saverio Petrillo, el obispo de la diócesis de Albano Marcello Semeraro y otras autoridades civiles y religiosas de esa localidad. Desde allí en automóvil se  trasladó al Palacio Apostólico, donde fue saludado por varios centenares de personas, mientras las campanas parroquiales de Castel Gandolfo sonaban.
Acto seguido Benedicto XVI se  asomó al balcón del palacio apostólico y, a las personas que le daban las gracias por su pontificado  respondió: “Gracias a vosotros. Queridos amigos, estoy muy contento de estar con vosotros, rodeado por la belleza de la creación y por vuestra simpatía que me hace sentir bien. Gracias por vuestra amistad, por vuestro afecto. Sabéis que para mí este día es distinto de los demás: no soy Pontífice Supremo de la Iglesia Católica; es decir, lo seré hasta las ocho de esta tarde, después ya no. Soy, simplemente, un peregrino que empieza la última etapa de su peregrinación en esta tierra. Pero quisiera todavía, con mi corazón, con mi alma, con mis oraciones, con mis reflexiones, con toda mi fuerza interior, trabajar por el bien común y el bien de la Iglesia y de la humanidad. Y me siento muy apoyado por vuestra simpatía. Vayamos adelante con el Señor, por el bien de la Iglesia y del mundo. Gracias, buenas noches a todos y ahora os imparto, de todo corazón, mi bendición”.