ENTREVISTA DE NON POSSUMUS A MONS. WILLIAMSON: PRIMERAS CONCLUSIONES DEL P. CERIANI

WP_000197ENTREVISTA DE NON POSSUMUS A

MONSEÑOR WILLIAMSON

Extractos sobre el Motu proprio y el levantamiento de las excomuniones

(del minuto 0:44 al minuto 0:53)

PRIMERAS CONCLUSIONES DEL PADRE CERIANI

En el siguiente enlace se pueden escuchar y leer las respuestas de Monseñor Williamson al sitio Non Possumus.

https://radiocristiandad.wordpress.com/2013/02/27/entrevista-de-non-possumus-a-monsenor-williamson-saque-ud-sus-conclusiones/

He aquí la primera tanda de mis conclusiones; que tendrán, Dios mediante, tres entregas, pues estoy de viaje apostólico y no dispongo de mucho tiempo.

Entre las preguntas figuran sólo dos de las concernientes a los temas en que la actitud del Prelado ha sido controvertida.

Destaco que en la entrevista se han analizado sólo dos de los temas discutidos.

En efecto, en diversas oportunidades, en privado y públicamente, he llamado la atención sobre las actitudes de Monseñor Williamson. No hay que olvidar que él ha sido copartícipe de muchos de los acontecimientos perjudiciales que han ocurrido durante los últimos 12-13 años para preparar a la Fraternidad para el acuerdo.

He proporcionado cuatro ejemplos claros:

1º) La aceptación y defensa del Motu Proprio del 7 de julio de 2007.

2º) El pedido, aceptación y agradecimiento del levantamiento de la excomunión en enero de 2009.

3º) El no haber recusado y repudiado, antes bien haber permitido, incluso admitido y hasta justificado las discusiones doctrinales.

4º) Lo referente a la funesta frase: la preciada regularización que solamente Roma tiene la autoridad de otorgar.

+++

La entrevista sólo abarca dos de estos cuatro temas; pero, sorpresivamente, agrega un nuevo error al syllabus o listado recopilatorio de los principales de Monseñor Williamson, en los que no podemos estar de acuerdo con él.

¿Cuál? El que hace alusión al documento Quattor abhinc annos, que en 1984 insultó la Misa de Rito Romano permitiendo celebrarla por medio de un insulto, perdón, de un indulto…

Analicemos, pues, primero este nuevo punto, para pasar en sendas entregas próximas a los otros dos temas.

Monseñor Williamson dice:

Cierto que yo en el 84, por ejemplo, saludé un paso aparentemente importante de Roma a favor de la buena Misa, el indulto, porque, honestamente, no veía una trampa. Y quería ver el bien; y, si Roma hacía algo bien, quería saludar el bien y no buscaba siempre criticar, criticar, criticar a Roma. Entonces, hubo de lado mío un cierto sentimiento tal vez de querer aprobar algo de Roma, una benevolencia hacia Roma.

Antes de dar mi propia observación sobre este texto, dejemos la palabra totalmente imparcial, justa, ecuánime, serena y proba de Non Possumus.

Los responsables de este blog han publicado el martes 26 de febrero, luego de la entrevista a Monseñor Williamson, el Catecismo de la crisis en la FSSPX; presentándolo como extraordinario documento, y recomendando a todos su lectura, suplicando a todos que lo promuevan entre familiares y amigos, además, y sobre todo, entre los sacerdotes o seminaristas de la Fraternidad…

Ahora bien, hablando del Motu proprio de Benedicto XVI, la pregunta 15 plantea:
Entonces, ¿qué debería haber respondido Monseñor Fellay?

La respuesta es clara: Lo que la Fraternidad respondió a su tiempo respecto a una acción similar de Roma (indulto del 3-10-1984). El Superior General de la FSSPX recordó que este indulto era «ruinoso para la metafísica del derecho». No podía tratarse allí más que de un «argumento ad hominem» porque «sus condiciones son inaceptables». El «católico no puede, si tiene el sentido de la Iglesia, considerar al indulto como fundamento verdadero de su petición» (Cor unum, junio de 1985).

Nótese que el Superior General de aquel entones era, nada más y nada menos, que el Padre Schmidberger… El liberal acuerdista poniendo al descubierto al líder de los neo-resistentes

Recomiendo a Non Possumus hacer leer este Catecismo de la crisis en la FSSPX a Monseñor Williamson…

Recordemos que el insulto de 1984 decía:

… el Santo Padre con el deseo de ir al encuentro también de estos grupos, ofrece a los Obispos diocesanos la posibilidad de ofrecer un indulto, por el cual, concedan a los sacerdotes junto a los fieles que serán indicados en la carta de solicitud presentada al propio Obispo, poder celebrar la Santa Misa usando el Misal Romano según la edición de 1962 y ateniéndose a las siguientes indicaciones:

a) Conste públicamente sin ambigüedad alguna que dicho sacerdote y respectivos fieles en nada comparten la actitud de los que ponen en duda la legitimidad y exactitud doctrinal del Misal Romano promulgado por el Romano Pontífice Pablo VI el año 1970.

Por otra parte, comúnmente se habla de indulto; sin embargo, el término parece bastante inadecuado pues, en principio, significa una excepción personal y revocable a una regla común.

No está claro, pues, cómo la Misa tradicional, la oficial y común, podría ser autorizada por un indulto. De hecho, el supuesto indulto, limita la celebración de la Misa tradicional a algunos casos específicos y provisionales.

Por lo tanto, el insulto desempeña el papel de prohibición general. ¿No vio esto el señor Obispo?

Respecto del insulto de 1988, que es más amplio incluso que el de 1984, Monseñor Lefebvre afirmó:

El indulto es una excepción. Siempre puede ser retirado. El indulto confirma la regla. Y ésta es la nueva misa, la nueva liturgia… No se trata para ellos de abandonar la nueva misa. Al contrario, y eso es evidente. Por eso lo que puede parecer como una concesión no es en realidad más que una maniobra para llegar a quitarnos el mayor número de fieles. Es preciso convencer a los fieles que se trata de una maniobra, que es un peligro el ponernos en manos de los obispos conciliares y de la Roma modernista. Es el mayor peligro que los amenaza (Entrevista a Monseñor, del 30 de junio de 1989, publicada en la revista «Fideliter» nº 70).

¡Claro! Para ello era preciso no haber perdido el espíritu crítico respecto del error y de la Roma neoprotestante y neomodernista.

Todo indica que ya en 1984 Monseñor Williamson lo había perdido y se guiaba por un sentimentalismo, al cual llama benevolencia…: no criticar, criticar, criticar siempre a Roma

Incluso parece ser que había perdido también el sentido filosófico, que enseña que el mal es una privación de bien: quería ver el bien; y, si Roma hacía algo bien, quería saludar el bien…

Todo esto lo aplicará nuevamente en 2007 al Motu proprio… Pero ya lo veremos pronto.

Continuará…